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Precaución: niños jugando

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Los invito a reflexionar en torno a este incidente, los niños tienen que ser curiosos, tienen que correr, tienen que ser imprudentes, tienen que jugar, tienen que ser osados, tienen que querer aprender nuevas cosas, tienen que desobedecer, se tienen que caer. Si la pelota cae al otro lado de la calle: los niños la tienen que ir a buscar. En resumen, los niños tienen que ser niños.

El día sábado, pedaleaba por la calzada en los alrededores de una céntrica plaza santiaguina. Una pequeña niña de unos 4 años, se escapa de las manos de la madre, y cruza corriendo la calle. Yo la vi estando a 3 metros de ella. Alcancé a frenar. Si hubiera andado en auto, lo más probable es que la niña hoy este muerta. Yo me detuve completamente frente a ella. Y la niña volvió a los brazos de una asustada madre.

¿Cuántas veces al día pasará esto? ¿Cuántos accidentes de tránsito ocurren en los alrededores de colegios y plazas? Es lamentable que no haya información y por tanto medidas al respecto.

Los invito a reflexionar en torno a este incidente, los niños tienen que ser curiosos, tienen que correr, tienen que ser imprudentes, tienen que jugar, tienen que ser osados, tienen que querer aprender nuevas cosas, tienen que desobedecer, se tienen que caer. Si la pelota cae al otro lado de la calle: los niños la tienen que ir a buscar. En resumen, los niños tienen que ser niños.

Pero en la ciudad ¿Los niños pueden ser niños? O más específicamente ¿Los niños se pueden adaptar al tráfico vehicular? Pues claro que no!!!

Y dejémoslo claro, en caso de accidente no hubiera sido culpa de la madre que la niña se le escapara, y obviamente no hubiera sido culpa de la niña comportarse como una niña. La culpa hubiera sido de una ciudad no planificada para adaptarse a los niños.

Los derechos de los niños dicen claramente: Los niños tienen el derecho a jugar y crecer en un ambiente sano (lo que incluye seguridad). Este ambiente seguro no es para nada compatible con vehículos a 30 km/h, y mucho menos lo es con nuestro lamentable y no respetado estándar de vehículos a 60 km/h.

Algunos municipios han realizado un importante esfuerzo en este aspecto, colocando una luz parpadeante frente a las escuelas (lugar donde los niños crecen) que indica la velocidad de 30 km/h en los horarios de entrada y salida de los niños. Lamentablemente esta velocidad solo es en el frontis del colegio, unos 200 metros. ¿Cuánto camina un niño para llegar a su escuela? Si el niño vive en un radio de un kilómetro de la escuela, es muy probable que llegue caminando, pero la zona segura solo incluye el 20% de su recorrido. En el otro 80% del camino, el niño tiene que dejar de ser niño.

En el caso de las plazas y áreas verdes la ciudad es aún peor. La mayoría de ellas tienen al menos una de sus esquinas de alta velocidad, la señal ética de niños jugando es prácticamente inexistente, no hay controles de velocidad, el camino de la casa a la plaza es peligroso, jugar en la plaza es peligroso.

La forma que encuentran los padres para prevenir estos peligros: la sobreprotección, no dejar al niño ser niño, jugar solo en la casa, el abuso del automóvil, no caminar con los niños, no andar en bicicleta… ¿Es sana? ¿Afecta el desarrollo, crecimiento y aprendizaje de los niños? ¿Cómo afecta a la salud mental de los padres?

Al menos, estamos empezando a pensar en espacios de la ciudad para que los niños jueguen y crezcan. Ahora hay que empezar a pensar cómo adaptar la ciudad a estos espacios, disminuir la velocidad a 20 km/h en zonas aledañas a plazas, jardines infantiles y colegios es un buen punto de partida.

Y dejémoslo bien claro, la salud y seguridad de los niños es mucho más importante que el tráfico y la congestión motorizada en nuestra ciudad, y como nos enseñaron los niños de De Pijp, acá no se puede tranzar.

Yo tuve una suerte única, mi infancia la pasé en una isla dentro de Santiago, 40 casas, 10 autos y una plaza. Hasta el día de hoy se mantiene así, los niños juegan prácticamente sin supervisión todo el día. Ellos son felices en la plaza, tal como yo lo fui. Los padres son felices porque los niños pueden disfrutar de una plaza segura, que en los 20 años que la conozco nadie ha sufrido un accidente.

Y nadie, adulto o niño, ha sentido la inseguridad del tráfico. ¿Quién no hubiera deseado crecer en un ambiente así? ¿Quién no desea que sus hijos crezcan en un ambiente así?

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Comentarios

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Martín P-C. D

28 de Abril

La raja tu post.
Creo que es lo más cuerdo que he leído últimamente. Me sumo a tu visión.
Creo que el camino final es volver todo a la escala humana. Por lo mismo tampoco me gusta el uso del casco al usar la bici, porque es asumir que tenemos un entorno peligroso, El camino debería ser inverso, y hacer de nuestros espacios ambientes seguros. Pero porque nos cuidamos entre todos.

29 de Abril

gracias =)

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