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Afrodescendientes en Chile: Una etnia que debe ser reconocida

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El 13 de agosto del 2009 ingresé a tramitación el proyecto de ley que reconoce por parte del Estado a la etnia afrodescendiente e invité a firmar dicha moción a parlamentarios de la Concertación y de la Alianza. El proyecto fue preparado en conjunto con la Organización Lumbanga, que dirige Cristián Báez, a partir de los estudios que los propios afrodescendientes han realizado sobre el tema. La ONU, en sesión del año 2009, felicitó al Estado de Chile por la presentación parlamentaria de dicha moción, la cual aún se encuentra en la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados.

La discriminación laboral sufrida por el funcionario del FOSIS de Arica José Corvacho, despedido por el ex Director del organismo bajo la razón “ no me gusta trabajar con negros”, revive la necesidad de legislar sobre el reconocimiento a la etnia afrodescendiente en Chile y dar visibilidad a una realidad ya reconocida en varios países de América Latina.

En Chile existe la creencia generalizada de que no hay afrodescendientes. Que los que existen, provienen de la inmigración europea. Sin embargo, en el norte del país existe un importante número de afrodescendientes chilenos.
 
La doctora. Paulina Barrenechea, investigadora literaria en estudios afrolatinoamericanos y afrochilenos, comenta que la presencia negra parece no ser tan evidente como en los países de América Central. Hay problemas para reconocer que el legado africano no es producto del azar, sino de todo un pasado olvidado, silenciado. Resulta innegable que, alrededor de este tema, Chile sufre una no despreciable pérdida de memoria.
 
Esta situación se da aún cuando parte de nuestro folklore, música y bailes nacionales presentan rasgos afros en su conformación, convirtiéndose en un hecho que está lejos de ser fortuito. Como en Argentina, nuestro lenguaje está enriquecido por una serie de vocablos africanos (banana, bochinche, bombo, ganga, bobo, etcétera). La sandía, fruto originalmente traído desde África para alimentar a los esclavos, es hoy consumida como un alimento tradicional chileno. La celebración de la Pascua de los Negros congrega a no pocos afrodescendientes en el norte del país y el barrio Lumbanga, en Arica, aún es reconocido como centro de reunión de la diáspora africana chilena. La cueca misma tiene raíz afro, igualmente la payada vocal de cuyo oficio el mulato Taguada vivió y murió. Las evidencias están, pero no las podemos ver porque el relato colonial y republicano opera incansablemente como máquina negadora del otro. Especialmente del negro. 
 
Su participación en la Legión del Ejército de los Pardos, durante la Colonia, cede paso al usual: "fueron tan pocos los que llegaron a Chile", o "se murieron aquellos pocos por el frío".
 
Hasta el año 2001 se consideraba extraño hablar de presencia afrodescendiente, pese a la existencia de material bibliográfico que acredita este hecho. El historiador y académico de la Universidad de Tarapacá, Alfredo Wormald Cruz, además de evidenciar la presencia africana en Chile, reconoció la importancia que tuvieron en la conformación sociocultural de la provincia de Arica. Si bien hubo esclavitud en el centro y sur de Chile, ejemplificamos con la población afrodescendiente de Arica, donde es más notoria aquella presencia hasta nuestros días. La gente morena de Arica es descendiente de esclavos y negros libres del Perú. También de gente traída directamente del África (ladinos y bozales). Llevan siglos en la zona y en un tiempo eran mayoría absoluta.
 
Las historia nos cuenta que en tiempos de la Colonia, Arica tuvo dos alcaldes negros, un barrio llamado Lumbanga (caserío, en idioma congolés), ya citado, e innumerables tradiciones culturales que forman parte de nuestro folklore y lenguaje cotidiano. La tradición oral, tan importante para el africano, lleva consigo una sabiduría ancestral que ha sido rescatada por las comunidades afrodescendientes, hoy, trabajando activamente tanto a nivel político como cultural
 
Hasta fines del siglo XIX, Arica y la provincia de Tarapacá era negra. Después, cuando la ciudad pasa definitivamente a formar parte de Chile (1929), la mayoría tuvo que escapar a Tacna. Durante años, la esclavitud africana tuvo una gran importancia para la actividad económica de esa nación. Los negros esclavos eran un preciado bien, tanto por su trabajo en plantaciones de caña y algodón, como por la jerarquía social que significaba tener servidumbre africana en las haciendas de los terratenientes blancos. Pero fundamentalmente porque aquellos trabajos fueron realizados por mano de obra no asalariada (dado su carácter de esclavos) cuyo trabajo, o más bien el producto de éste, favoreció de todas maneras al capital mundial. Un sistema despreciable, pero que fue una realidad aceptada en todo el continente.
 
Bajo ese contexto, Arica tenía bastantes condiciones para transformarse en un interesante foco esclavista. Era el principal puerto por donde zarpaban hacia Europa las mercancías de plata extraídas de Potosí (Bolivia), tenía un valle agrícola (Azapa) ideal para plantaciones de algodón y caña de azúcar, la ciudad estaba aislada en medio del desierto y, por último, la zona sufría de malaria, enfermedad a la cual muchos negros se mostraban inmunes. Todos estos factores potenciaron la esclavitud africana en la zona. En el siglo XVIII, don Francisco Yánez, don Luis Carrasco y don Ambrosio Sánchez, instalaron tres "criaderos de negros" en el valle de Lluta. Estos eran establos donde unos cuantos machos y un montón de mujeres se "reproducían" para luego vender la "mercancía" (niños) al mejor postor.
 
Sin embargo, no todos los negros de Arica eran esclavos. A fines del siglo XIX, muchos afrodescendientes libres del norte del Perú llegaron hasta esta zona y compraron tierras, principalmente en el valle de Azapa. La inserción del africano o afrodescendiente, manumiso o libre, presenta un escenario en la historia de Chile que busca un espacio para darse a conocer. Mellafe cita al cronista Vásquez de Espinoza para describir los alrededores de Santiago durante el siglo XVII: "Hay en todas las más de las estancias mayordomos, soldados españoles, mestizos que son hijos de españoles y de indias, mulatos, y negros libres, los cuales tienen cuidado de las haciendas, de lo que se siembra y coge… "
 
Negros y afrodescendientes libres forman parte de la población chilena. Muchos de ellos, por medio de algún oficio aprendido, pueden finalmente comprar su libertad y la de su familia. Sucede, también, que propietarios dan carta de libertad a quienes han sido sus amas de leche o niñeras.
 
La inserción del afrodescendiente en el sistema de castas colonial y, posteriormente, en la sociedad chilena tiene una historia llena de sinsabores y esperanzas que nos ayudan a entender de qué estamos hechos como nación.
 
Paulina Barrenechea señala que "tanto esclavos como libres están obligado a asimilar la cultura del blanco, la del amo; pero al mismo tiempo la misma se le niega, se le enajena de ella. Por ello recurre al legado de sus ancestros y, con lo que retiene y lo impuesto, forja una cultura de supervivencia. Una cultura esclava, en parte africana, en parte europea, en parte indígena. La fuerte tradición oral permite, después de todo, conservar un lazo con su religión y expresiones desarrolladas del lenguaje- En ese sentido no hay ausencia de cultura negra sino que supervivencia de ella. Los afrodescendientes no son una fuerza de trabajo pasiva, es en ellos que se conserva el patrimonio y la autonomía cultural africana en América".
 
En el año 2002 los afrodescendientes crearon la Agrupación "Oro Negro". Sus integrantes salieron a las calles con sus bailes al ritmo de los tambores para declarar públicamente su existencia. Un año después nace la “Agrupación de Afrodescendientes Chilenos Lumbanga”, organización que ha impulsado varios proyectos con la finalidad de rescatar su cultura. Y el año 2005 una nueva organización vio la luz: se trata de "Anca Negro", agrupación de afrodescendientes que persigue también los objetivos de perpetuar y dar a conocer las costumbres afro.
 
Si bien no se tiene una cifra real de los afrodescendientes que habitan Arica y el valle de Azapa, se estima que la población asciende a las tres mil personas. Actualmente, los afroariqueños pertenecientes a las distintas agrupaciones existentes, si bien se han reconocido y organizado como tales, carecen de una descripción que revele su realidad socioeconómica y cultural. Esta situación se presenta como problema, dado que no se puede incurrir en ningún tipo de reclamación formal para la inclusión de este grupo en la agenda política, ya que existe un desconocimiento de su existencia como grupo étnico o comunidad. Por ello es vital que sean incorporados en el CENSO del 2012 como sus organizaciones lo solicitan.
 
Por otra parte, se puede señalar que producto del proceso de chilenización, se cometieron graves amedrentamientos, que finalmente fueron en desventaja de la cultura afroariqueña teniendo como resultado su desaparición, situación que condujo a un desconocimiento sociocultural de este grupo étnico. 
 
Por ello, de conjunto con las organizaciones afrodescendientes elaboramos un proyecto de ley que en lo fundamental propone:
 
a) Establecer por ley el reconocimiento de la etnia afrochilena.
b) Mejorar la captación de la información sobre población Afro-descendiente mediante la coordinación de esfuerzos para promover una mayor discusión de los criterios y preguntas censales. Ello, para llegar a una propuesta consensuada en sus aspectos conceptuales y operacionales de modo que se logre una mayor visibilidad de la población Afro-descendiente, formalizando la participación de las comunidades Afro-descendientes, y capacitando a líderes comunitarios en las diferentes etapas del proceso censal y la elaboración de indicadores culturalmente relevantes y pertinentes, desagregados por grupos de la población con impacto positivo en las estrategias de desarrollo con identidad.
c) Incrementar la investigación sobre las condiciones de vida de las comunidades Afro-descendientes en el país y determinar sus especificidades y diferencias con el enfoque que se da a los pueblos indígenas.
d) Incluir como obligatoria en los planes de educación básica y media la consideración de la etnia afrochilena, junto a los pueblos originarios.
 
Creemos que este proyecto constituye un avance, al reconocer el carácter étnico de la población afro-descendiente, y propone establecer elementos reivindicatorios para quienes pertenecen a esta etnia, en dicho sentido correspondería otorgar un conjunto de beneficios que nivelen la condición de vida de aquellas personas. En consecuencia sería procedente otorgar algunos de los beneficios contenidos en la ley indígena.
 
(*) Antonio Leal es ex Presidente de la Cámara de Diputados de Chile y Director del Magister en Comunicación y Ciencias Políticas de la Universidad Mayor.
 
(**) Sobre este mismo tema, te recomendamos leer a José Manuel de Ferrari, "Afrodescendientes chilenos: 200 años ignorados"
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14 de octubre

Novela interesante acerca de los esclavos negros en el sur de Chile:
http://ciucas.wixsite.com/novela

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