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Vidas prestadas: Las deudas como esclavitud contemporánea

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Este es un llamado a protestar con los estudiantes el 12 de mayo próximo. Les explicaré por qué.

Tomás Moulián describía la ciudadanía ‘credit-card’ como una forma de despolitizar a la ciudadanía toda, asumiendo que el ejercicio de derechos es el ejercicio de derechos del consumidor. Claro, eso dura hasta que se acababa el crédito, pues después de eso lo único que queda es el voto cada cuatro años y/o la perplejidad del no-consumo por falta de dinero. Moulián nos muestra como la idea detrás del ciudadano credit-card, el consumismo, tiene la doble faceta de ser un elemento de dominación y de placer al mismo tiempo. Eso lo saben al dedillo los libremercadistas que controlan la economía de bienes y servicios tangibles, pero quienes aún lo han aplicado con más fuerza están en otro sector, uno que habla (o más bien especula) con bienes intangibles, que reúnen con más posibilidad de éxito despolitizador la dominación con el placer: el sector financiero. Ellos representan a una clase social que ha diseñado en el crédito las nuevas formas de esclavitud, todo con la monserga de la libertad de elección y la destrucción de los sistemas públicos.

En Chile, en 1991 existían 890.481 tarjetas de crédito, mientras que en el 2007 sumaban 5.347.649, siendo sus montos en líneas de crédito $64.828 MM y $1.183.238 MM respectivamente. El 61% de los hogares chilenos tiene alguna deuda, y el 57% tiene deudas solo de consumo (o sea, no hipotecarias). El 46% tiene deudas de consumo en casas comerciales. Si bien ello ha implicado un cambio en las condiciones de infraestructura familiar (por ejemplo, acceso a bienes de consumo), lo que ocurre en otro nivel del consumo tiene consecuencias bastante más negativas. Se señala que el 73% de los entrevistados en una encuesta realizada por la UDP en 2006 contaba con una deuda en su entorno familiar. El 60% de esos chilenos endeudados reconocieron sentir angustia en torno a esas deudas. Pero aún salir de una deuda se torna algo costoso. Se ha denunciado que en una empresa del retail a las personas se les cobra por saldar sus deudas. Sí, se les cobra por pagar ¿qué negocio es ése?

Se puede pensar que adquirir una deuda es una opción, pero es importante un poco de realismo para entender que muchas veces un crédito es la única salida ‘legal’ para acceder a bienes de consumo básico, cuidado de la salud, y educación. Los créditos son formas de extender artificialmente (o imaginariamente) el presupuesto familiar. La Fundación Sol reveló que el 77.3% de los empleos asalariados no están protegidos y/o no superan el ingreso de $300.000. Del empleo que se considera protegido, el 82% se encuentra en el sector de intermediación financiera. El ingreso mínimo mensual es de $172.000. El 65% de los chilenos gana menos de 2 ingresos mínimos mensuales.

Chile presenta un 41% a 49% de tasa de ingreso a la educación superior, dependiendo del tipo de institución . Los aranceles de referencia para los estudios universitarios durante el 2011 se empinan muy por sobre el millón de pesos anuales, siendo la diferencia entre éstos y los aranceles reales algo que debe ser cubierto por las familias de los estudiantes, probablemente recurriendo al crédito. El Rector de la Usach ha señalado que pedir un crédito universitario con aval del Estado es más caro que pedir un crédito hipotecario. Súmele a ello lo mínimo para vivir, transporte, alimentación, vestuario, y lo que tiene es una foto de la precarización de la vida y el trabajo en nuestros tiempos. Si le añade aún más las formas de trabajo inmaterial que se tienden a formar a partir de la adquisición de las deudas por ‘ilustrarse’ (para tener un mejor futuro), lo que queda es un panorama sombrío de inmovilidad política.

En síntesis, la mayoría de los chilenos y chilenas que acceden a la educación superior lo hará mediante créditos, siendo éstos solo una extensión artificial del presupuesto familiar. En el fondo y en la forma, el crédito es y será la nueva forma de esclavitud en el siglo XXI, siendo el sector financiero el que más se ha beneficiado de esa forma de productividad virtual y física: las vidas futuras de muchos.

Los estudiantes universitarios vienen denunciando esto hace rato. Lo hicieron masivamente el 2005 cuando Lagos promulgó ese artificioso regalo para los bancos y financieras llamado Crédito Privado con Aval del Estado, o bien, la fábrica de deudas familiares. Hoy se hace evidente que si se quiere un sistema de protección social lo que menos hay que hacer es recurrir a los bancos. Pero eso no está claro para los administradores del Estado. En la práctica, los bancos y el sistema financiero (incluido el retail), con toda la clase social que los respalda, están transformando nuestras vidas en un sistema de ansiedad, mala salud, mala educación, y angustia permanente.

Cuando vea a los estudiantes y profesores marchar el próximo 12 de mayo por las calles, únase a ellos. Convérseles respecto a las deudas de sus familias, y a cómo piensan pagarlas o repactarlas. Sienta por un rato que los problemas que tanto nos han dicho que se resuelven con consumo y más consumo en realidad son problemas estructurales, son problemas colectivos a los que ni los sueldos actuales ni el placer de consumir no pueden dar solución. Y tal vez en esa conversa se unen más y se organizan políticamente. Nos organizamos políticamente. Porque al final son los hijos y nietos de los obreros y campesinos de antes los que hoy trabajan para los hijos y nietos de los patrones y latifundistas de antes, sin importar si lo hacen en la calle construyendo, en una tienda vendiendo tarjetas de crédito, en un call center, o en un cubículo de una oficina, pegados a un computador ingresando información financiera.

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Foto: Fotero / Licencia CC

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Comentarios

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08 de mayo

Estimado Ivan: al leer tu entrada, se me vino a la mente el documental Zeitgeist y la visión de los préstamos http://bit.ly/jJezLy . Este tema no es fácil de solucionar, para dimensionarlo tendríamos que preguntarnos cuantos de nosotros mantenemos los artefactos que adquirimos hace 5 años (televisores, radios, lavadoras, computadores, etc.) y luego de cuantificar esto, contemos el tiempo de exposición a publicidad la que estamos…y como en las recetas, añada sueldos insuficientes, un poco de insatisfacción con lo que se tiene, poca y nula educación económica y finalmente un banco capaz de solucionar todos sus problemas. Raya para la suma (en realidad para la resta en nuestro caso): DEUDA. Estamos todos involucrados en este sistema muchas veces sin darnos cuenta, lo incentivamos, sino mire las nuevas plazas, los mall en donde inconscientemente hemos hecho cada vez más familiares nuestras visitas sin pensar que estando en ese lugar somos movidos al consumo. Todo se mueve al consumo, y por defecto a la deuda, tenemos un sistema y educación que no nos incentiva el ahorro como un medio para tener cosas, ¿por qué?, podríamos comprarnos después de un año de ahorro el televisor plasma, seguramente no, lo queremos en el momento (para ver el mundial) y para el próximo mundial (4 años) compraremos otro porque el anterior estará en la basura o no cumplirá con los “requisitos” 3d para ver un simple partido. Este es el negocio, aunque parezca curioso para entenderlo hay que leer libros de economía, marketing o publicidad, para aprender cómo nos crean la necesidad.

Saludos

08 de mayo

Toda la razón. Creo que Moulián justamente indica ese elemento que tu señalas al instalar la idea del consumo como un placer. Sin duda lo que tu señalas está bastante relacionado con otros diseños que están en la médula de cómo comprendemos la idea de consumir. Te adjunto un link que habla de la idea de obsolescencia programada, o esa idea de hacer negocios en base a la creación de necesidades. Si bien es algo que ha cambiado nuestra infraestructura familiar en lo material, lo peligroso se viene, creo yo, con las nuevas formas de concebir los productos: como abstracciones. Así pasa con la educación, o con otras “experiencias” que ahora se venden como productos, y que requieren para ello de una maquinaria que fabrique su necesidad en la sociedad.
Gracias por el comentario y el link. Saludos.
http://www.youtube.com/watch?v=QosF0b0i2f0&feature=share

10 de mayo

El análisis es interesante, pero tiene dos problemas. Primero, no discute como se financia en una sociedad desigual el acceso a la Universidad. El crédito y el copago constituyen una solucióm liberal-anglosajona, pero existe otras como las becas financiadas por el Estado, lo que supone un financiamiento tributario, o crédito universitario a tasas iguales que las hipotecarias, lo que supone más gasto público. Segundo, no propone una alternativa sino que se limita a criticar la sociedad de consumo y el endeudamiento de las familias. Si la opción fuese que 300 mil estudiantes universitarioa fuesen financiados con becas, esto podría llegar a representar un 1% del PIB, lo que exige una reforma tributaria. Sin embargo, también queremos fortalecer escuelas y liceos públicos lo que supone otro importante gasto público.

Entiendo que quizás haya más acuerdo en la crítica que en la solución, pero debieramos avanzar en este campo de las propuestas concretas.

10 de mayo

Entiendo tu crítica. Sin embargo aclaro que mi intención es politizar este tema más que enterrarlo en la discusión técnica (o tecnocrática) de las soluciones. Existen propuestas que por supuesto hablan de elevar el gasto público con transformaciones estructurales en las formas de distribución tributarias, y creo que por allí deberían pensarse las soluciones. En el espíritu de la columna, la política debe ir ANTES que la propuesta técnica, pues implica el impulso de los deseos de transformación de la sociedad más que el laberinto de discusiones que destacan las viabilidades de reformas cosméticas por sobre las voluntades sociales.
Saludos y gracias por comentar.

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