Las miserias e ignominias de la carta de la UDI a Raúl Castro
La carta contiene varios tipos de mentiras y omisiones que, por supuesto vale la pena recalcar a la hora en que un partido político que se dice “honesto”, es totalmente evidente que va en la misma senda que han pregonado desde los tiempos inmemoriales: el acto de transcribir la historia de Chile a su conveniencia, mintiendo y omitiendo hechos de la verdad histórica que nadie, ni siquiera la UDI en estos tiempos pueden negar.

Sí, lo reconozco, leí aquella carta, y es que debe ser muy masoquista de mi parte leer cosas que no me agradan, pero es mi deber como miembro de las Agrupaciones de Derechos Humanos en Chile desmenuzar la carta que redactó la Unión Demócrata Independiente (UDI), con la firma del presidente de dicha colectividad, Patricio Melero y, que fue dirigida al jefe de estado cubano, Raúl Castro.

La carta, además de tener una paupérrima redacción en cuanto a lo gramatical, contiene varios tipos de mentiras y omisiones que, por supuesto vale la pena recalcar a la hora en que un partido político que se dice “honesto”, es totalmente evidente que va en la misma senda que han pregonado desde los tiempos inmemoriales: el acto de transcribir la historia de Chile a su conveniencia, mintiendo y omitiendo hechos de la verdad histórica que nadie, ni siquiera la UDI en estos tiempos pueden negar. Esconde las responsabilidades que tuvieron cada uno de los personeros de aquella época en el gobierno de facto -dictadura- evadiendo realidades procesales judiciales e instalando como “su verdad” situaciones que jamás fueron ciertas o aclaradas.

La carta de la UDI está centrada en su totalidad en la figura del entonces senador Jaime Guzmán Errázuriz, asesinado por un grupo del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), sobre la instancia de que Cuba alberga a parte de ese grupo implicado en la acción contra el líder de la UDI que cayó abatido a la salida del Campus Oriente de la Universidad Católica en Santiago el 1 de abril de 1991.

En la misiva, la UDI expresa que Jaime Guzmán (textual): “fue un político y servidor público fundamental en la transición del gobierno militar a uno civil, en la búsqueda de grandes consensos y acuerdos con las fuerzas políticas opositoras y en el regreso a la plenitud democrática”, pero esta carta, jamás indica el verdadero rol que Guzmán tuvo, liderando el plan de derrocar al gobierno constitucional del presidente Salvador Allende Gossens y que lo transforma en el ideólogo y pensante del Golpe de Estado del 11 de septiembre de1973, convirtiéndose así en la mano derecha del dictador genocida, Augusto Pinochet Ugarte. Esto es cuando menos una gravísima ofensa hacia el pueblo chileno por parte de la UDI, cuando ellos mismos saben que Jaime Guzmán se opuso a modificaciones democráticas, creando un sistema electoral binominal, ser el autor intelectual de la nefasta Constitución de 1980 o dejar en la permanencia en el poder de Chile a Pinochet, con el eufemismo de “Jefe del Ejército”. Estos entre muchos tantos más delitos que cometieron y, que sólo ese sector, que se dice el más grande de Chile, pueden atribuirle a Guzmán y calificar de “gobierno militar” a lo que realmente fue: una dictadura nefasta que duró largos 17 años de Terrorismo de Estado.

Efectivamente, la misiva de la UDI indica que Jaime Guzmán -textual- “fue uno de los autores de la Constitución Política que rige en nuestro país”. Eso es completamente cierto, pero lo que no dice dicha carta es que aquella Constitución es actualmente rechazada y repudiada por amplios sectores de la sociedad chilena, ilegítima en su origen por ser aprobada mediante un plebiscito fraudulento sin padrón electoral, parlamento, ni tampoco un Servicio Electoral que la respaldara.

La carta sigue refiriéndose al atentado en contra de Jaime Guzmán a manos del FPMR, un hecho por todos conocidos y que los partidos políticos de la época, incluso el Partido Comunista, rechazaron. Respecto de los autores sindicados, la UDI asegura que varios de ellos se encuentran en Cuba, mencionando a Marcela Mardones, Juan Gutiérrez, Raúl Escobar y Alexis Soto.

La carta dirigida al mandatario cubano en ninguna parte aporta antecedentes judiciales o policiales concretos sobre los que a Raúl Castro le correspondería actuar eventualmente, por lo que mientras la UDI no tenga una prueba concreta no pueden asegurar que aquellos miembros del FPMR realmente se encuentren hoy en Cuba. Lo que es más grave aún, es que la UDI asegura que familiares de Marcela Mardones viajaron hace un tiempo desde Buenos Aires a La Habana y que ello constataría que ella hoy radica en Cuba como pretenden decirlo en uno de sus párrafos: “En este entramado de hechos destaca la participación del gobierno cubano, que ha amparado y protegido en la isla a algunos responsables de este horrendo crimen”. Así, esta misiva petitoria de la UDI se transforma en una grave acusación a un presidente en plena realización de una Cumbre Internacional.

Patricio Melero, en representación la UDI, descaradamente solicita a nombre de todos los chilenos esclarecer el crimen de Guzmán y con la mayor tupé de impunidad, a sabiendas que el mismo Jaime Guzmán fue el pensante de un nefasto golpe de Estado cuya historia fue escrita con la sangre roja de más de 3.200 compatriotas hechos desaparecer, miles de ejecutados políticos, millones de torturados, exiliados y vejados durante los diecisiete años de terror impuesto a golpe de metralla.

Quizás de lo que Patricio Melero no está enterado (o se hace el desentendido) es que en ningún lugar del mundo, incluido Chile, un partido político puede transformarse en un canal válido para solicitar una acción judicial a cualquier país o gobierno, y lo que debió hacer la UDI era enviar aquella misiva al Poder Judicial, a la Cancillería y organismos policiales para que solicitaran las gestiones legales a las autoridades cubanas que correspondan.

Me imagino que al señor Patricio Melero, ni mucho menos los demás personeros de la UDI o simpatizantes del gobierno, les gustaría que Sebastian Piñera visite la isla y que el Partido Comunista cubano le exija respuestas respecto a acciones y planes contrarios a ese gobierno por parte de residentes cubanos en Chile o eventualmente le soliciten entregar información de los que fueron partícipes de la dictadura y que actualmente tienen cargos en el gobierno chileno, o se nieguen a reconocer o entregar información respecto de numerosos casos de detenidos desaparecidos o ejecutados políticos durante el periodo dictatorial, en el que varios diplomáticos cubanos fueron víctimas de los organismos de inteligencia presididos por Pinochet.

Si efectivamente, como dice la carta de la UDI, la muerte de Jaime Guzmán está en completa impunidad, la primera de las responsabilidades debiese ser de las instituciones policiales y judiciales chilenas. A la UDI también se le olvida mencionar que no hay ni verdad ni mucho menos justicia en casos de detenidos desaparecidos, ejecutados políticos, exilados, exonerados. Para la UDI eso no es importante, porque para ellos era necesario todo aquello que ellos mismos llaman “limpieza del yugo marxista”, y que “esas personas eran grupos terroristas peligrosos para el país, por lo que merecían morir”. Hasta el día de hoy se sienten orgullosos de lo que ellos llaman “la obra del gobierno militar”.

¿Por qué será que la UDI con tanto descaro puede decir que el asesinato de Jaime Guzmán se trató de un hecho ocurrido “por primera vez en nuestra historia republicana” y no tenga un mínimo de vergüenza en asegurar lo mismo que han pregonado durante los casi cuarenta años desde que ocurrió el golpe de traición en donde fueron víctimas millones de chilenos y chilenas?

¿Por qué será que la UDI, jamás ha hablado de aquel hombre, aquella mujer o aquel niño hecho desaparecer, aquellos que fueron torturados, exiliados, producto de una dictadura cuyos personeros hoy son parte del gobierno chileno?

A estas alturas, ninguno de nuestros compatriotas tiene la menor idea si aquella carta enviada por la UDI la leerá Raúl Castro o quién corresponda algún día. Sólo sabemos que este acto que efectuaron el día jueves 24 de enero del 2013, es una acción hecha por personas míseras de espíritu y llenos de ignominia, que fueron cuestionados por el mundo entero y que saben perfectamente que son ellos quienes hoy gozan de la más completa impunidad por los millones de crímenes que cometieron. Jamás lo van reconocer, no les importa, ya que para eso hay misa los domingos.

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Foto: Publimetro

Felipe Henríquez Ordenes

Ciudadano común, sin medias tintas, que exige verdad, justicia y reparación a mis y a tod@s l@s familiares víctimas del holocausto chileno: La Dictadura de Pinochet. “Aunque los pasos toquen mil años este sitio, no borrarán la sangre de los que aquí cayeron”.

Twitter: @PipeHenriquezO