#Género

Por qué ser mujer y feminista en Chile

11 |
COMPARTIR
EN WHATSAPP
COMPARTIR
EN WHATSAPP

Quienes defienden a ultranza el principio de igualdad, lo hacen desde una perspectiva meramente formal, desde que los datos presentados han sugerido la existencia en nuestro país de discriminación por género, hecho que en la práctica habla de la falta de igualdad en su otra dimensión, la material. Y por tanto, no se hacen cargo de sus perniciosas consecuencias.

Hace pocos días comenzó a difundirse por la red, en forma de viral, una campaña impulsada por Corporación Humanas acompañada por el hashtag #FaltaLaOtraMitad, para dar cuenta de la situación desigual que ocupa la mujer en la sociedad chilena y promover una mayor participación en el ámbito público, específicamente en el parlamento y en las posiciones de poder político. Esta campaña da cuenta del silencioso trabajo de miles de mujeres, al margen de los medios tradicionales de comunicación, por construir una sociedad igualitaria, donde la consideración del sexo no sea relevante al momento de ocupar cargos de alta dirección.
Aprovechando esta campaña me parece oportuno dar a conocer la ideología que subyace a la misma: el feminismo. El feminismo según Owen M. Fiss puede ser entendido como un “conjunto de creencias e ideas que pertenecen al amplio movimiento social y político que busca alcanzar una mayor igualdad para las mujeres”. En este sentido, el feminismo se erige como una teoría crítica de múltiples paradigmas, de allí que no extrañe su vasta influencia en diversos ámbitos, tanto académicos (Derecho, Relaciones Internacionales, entre otros), como estético (en las artes en general).

Señalado ello, hay que precisar que el feminismo tiene como cimientos dos tesis centrales: la primera de ellas, relativa a la impugnación de la distinción tradicional entre lo público y lo privado, siendo esta última esfera a la que queda reducido el rol de la mujer en la sociedad, esto es, vinculado a las labores domésticas y el cuidado de los niños. Y en segundo lugar, a la reconstrucción del concepto de ciudadanía imperante, hacia uno más amplio, que por cierto, las incluya.

A comienzos de este año la Universidad Diego Portales, a través de su Instituto de Investigación de Ciencias Sociales (ICSO) presentó un interesante estudio que da cuenta de la situación de la mujer en el escenario laboral. Allí los especialistas estimaron que sólo el 21% de los altos cargos directivos están ocupados por mujeres. La tendencia señala que esta inclusión de la mujer se da de manera significativa en el ámbito público, en desmedro del sector privado. Asimismo, dio cuenta de la existencia de pirámides de poder en todos los sectores, y constató el hecho de que en la medida que se asciende en dicha pirámide se advierte una menor participación de la mujer.

Por su parte, en la esfera política, la mujer no dista de la realidad del trabajo. Si revisamos la actual composición del Congreso Nacional, nos daremos cuenta que en el Senado, la participación de la mujer alcanza 13%, esto es, 5 senadoras (contando a la Senadora Ena Von Baer quien fuera designada posteriormente) de un total de 38 honorables. Asimismo, en la Cámara de Diputados, el porcentaje alcanza un 14%, a saber, 17 legisladoras de un total de 120.

Cabe señalar, que solo durante el gobierno de Michelle Bachelet y dando cumplimiento a uno de sus compromisos de campaña, la Presidenta conformó un gabinete original  paritario, contando entre sus filas a 10 ministras mujeres, las que se mantuvieron en número hacia el final de su mandato. Hecho que a la postre, demostró ser un fenómeno único que no ha sido replicado por el actual gobierno.
Asimismo, durante las primarias ocurridas recientemente, solo dos candidatos, Claudio Orrego y Andrés Velasco, tenían en su programa de gobierno, políticas públicas concretas sobre género, lo que refleja la importancia, o mejor dicho falta de importancia, del tema para las élites políticas. Revisados los datos presentados anteriormente, yo me pregunto ¿cómo ser mujer y no ser feminista en un país como Chile?

Y es que no hay duda alguna, de que esta realidad no pasa por la falta de interés de la mujer en la política, basta revisar la composición del padrón electoral o su participación en partidos políticos. Ni tampoco por falta de méritos, esto es, que la mujer chilena adolezca de las capacidades o habilidades necesarias para ocupar altos cargos de dirección en las más diversas áreas. La cuestión, al parecer, queda reducida a un asunto netamente cultural.

Sobre la interrogante de cómo superar esta odiosa situación de discriminación, pienso que el Derecho como un instrumento modelador de conductas puede erigirse como la herramienta fundamental para la superación de este tipo de discriminación. ¿Qué mecanismo? La implementación de una ley de cuotas. Dicha ley obligaría a los partidos políticos a integrar, en su estructura y en las candidaturas, una cuota determinada de mujeres, la que deberá ser consensuada, para alcanzar de manera efectiva una mayor participación femenina.

Ante las objeciones de este tipo de medidas de discriminación positiva debido a su eventual vulneración del principio de igualdad, que por lo demás está consagrado constitucionalmente, resulta relevante mencionar que las acciones positivas del Estado en pro de la igualdad se dan de forma excepcional, para la distribución de bienes que son considerados escasos, como la provisión de cargos políticos o puestos de trabajo, y que de no operar, aumentarían, o a lo menos se reproducirían, situaciones desiguales, como en el caso chileno la evidente posición de subordinación de la mujer.

Quienes defienden a ultranza el principio de igualdad, lo hacen desde una perspectiva meramente formal, desde que los datos presentados han sugerido la existencia en nuestro país de discriminación por género, hecho que en la práctica habla de la falta de igualdad en su otra dimensión, la material. Y por tanto, no se hacen cargo de sus perniciosas consecuencias.
Por último, no se ha tenido en cuenta el efecto positivo del tratamiento desigual para algunos como medio de igualación para otros. En la misma forma como es admisible y beneficioso restringir el derecho de propiedad para algunos, vía impuestos, desde que esta permitirá un mayor goce de otros bienes, esto mediante redistribución, hacia los menos aventajados; resulta admisible la desigual consideración entre un hombre y una mujer, prefiriendo a esta última ante una vacante laboral.

La situación desmejorada de la mujer en el panorama político y laboral nacional es, a todas luces, un asunto de interés público, pero que extrañamente no recibe la atención necesaria en el discurso. Esto al parecer, se deba a una fuerte raigambre cultural, que es transversal a todos los sectores socioeconómicos de la población. Por lo que representa un  desafío importante para la sociedad, puesto que profundizar la democracia requiere necesariamente una mayor participación de la mujer.


Imagen

TAGS:

Los contenidos publicados en elquintopoder.cl son de exclusiva responsabilidad de sus respectivos autores.
Te invitamos a conocer nuestras  Reglas de Comunidad

Comentarios

Quedan 1500 carácteres.

Ordenar comentarios por:
morpheus orgon

23 de julio

Quienes deberían luchar por la igualdad son los hombres, debido a su situación desmejorada respecto de la mujer.

luigicontre

23 de julio

Ojo! Que el feminismo no es un patrimonio exclusivo de las mujeres, uno también puede compartir los postulados de esta teoría de la justicia. No es posible, quedar ajeno a este tipo de injusticia.

Nelson

24 de julio

¿Por donde comenzamos?, equilibrando los sueldos de las mujeres, incluirlas en el discurso político, brindarles mayor posibilidad de acceder a trabajo.
Desde mi punto de vista, la mujer a avanzado en sus derechos, aunque, como bien describes en tu texto, queda mucho camino para llegar a la esperada igualdad, el problema que creo adolece en los escalofríos que provoca la palabra “feminismo”, es que (como muchas cosas en este país) se lleva a los extremos, cuando este concepto es mal entendido por las mujeres y llevado como una bandera de lucha que erróneamente la traducen a ser mas que los varones.
Lo que encuentro descarado al respecto es cuando se dan voladores de luces a través de los medios para hacer creer a las masas de una falsa igualdad y democracia, pero los datos duros, como los que tu planteas dan una bofetada a la tan manoseada palabra “igualdad” y profundizan aun mas la desconfianza en las instituciones, discursos y democracia.

Me gusto tu texto. Espero leer algún otro luego.

luigicontre

29 de julio

Es innegable el avance de los derechos de la mujer si hacemos una mirada retrospectiva. Sin embargo, este reconocimiento, muchas veces es meramente formal y no material, a modo de ejemplo basta revisar la ley especial sobre igualación de remuneraciones entre hombre y mujer que desempeñen el mismo trabajo, pero que sin embargo no cuenta con ningún instrumento para medir la eficacia de cumplimiento de la reseñada ley.

En el mundo masculino, y porque no también femenino, falta mucha información sobre lo que verdaderamente es el feminismo como corriente de pensamiento. Me resulta difícil explicar el porqué, aunque me parece que se debe a algo cultural.
Extraña ver la revisión de estas teorías en instancias académicas ad hoc, como en las carreras de Derecho del país, donde se pasan por alto. En tanto, en EEUU, la visión del feminismo es una asignatura más y el debate tiene mucha relevancia.

luigicontre

29 de julio

Y de paso, le agradezco enormemente haber leído este humilde trabajo y sus palabras.

Nicolas Riquelme

25 de julio

Quiero hacer un alcance a este artículo, y en particular a la propuesta que entrega para erradicar el problema.
El tema es mucho más profundo aún, debido a que es el
Patriarcado como sistema
cultural imperante quien ejerce en los sujetos sociales (hombres y mujeres) la mirada androcéntrica del mundo, y en específico, en escenarios de poder político (sean estos públicos o privados). El Patriarcado opera implícita e involuntariamente, y rige culturalmente las conductas, estableciendo estas últimas dentro del orden normativo socio moral.
En este contexto, y dicho lo anterior, nos encontramos de cara con un sesgo interpretativo urgente de clarificar (porque puede ser usado en nuestra contra, contra quienes queremos mayor igualdad entre los sexos): EL SISTEMA DE CUOTAS PARLAMENTARIO no es sinónimo de “eficacia legislativa en materias de género”. El tema NO ES CUÁNTAS, sino QUIENES ingresan al parlamento. Las mujeres (al igual que los hombres) traen consigo una bateria intrínseca de valores, principios y convicciones de orden moral, cultural e ideológico que determina sus actos (corpóreos, sexuales, psíquicos, etc), en los cuales el Patriarcado está arraigado en lo más profundo de cada sujeto.
Para concluir los invito a hacer un ejercicio: en materias como el aborto, tema que a primeras luces podríamos decir que son las mujeres las más adecuadas para esclarecer cada punto. pensemos en Lili Pérez o Ena; fieles representantes del conservadurismo chileno y ejemplos vivos del Patriarcado como sistema cultural. ¿El tema es cuántas o quienes?. de todas formas, no quiero restar importancia al número (que creo igual de significativo), pero es necesario hacer esa aclaración. En fin, volviendo a estas señoras, la reflexión final es de ustedes…

luigicontre

29 de julio

Muchas gracias por comentar. El matiz que introduce con su réplica me parece adecuada y nos lleva a seguir profundizando sobre el objeto de esta columna, e incluso se produce en el seno mismo del feminismo.

El feminismo como teoría crítica o revisionista, y que apuesta a derrumbar el paradigma del patriarcado, concentra en su núcleo diversas corrientes, tan disimiles entre si, que han provocado descalificaciones tales como: “que no es una doctrina, una ideología, un movimiento político unitaria o coherente” (Malem Seña 1995)

En esta confluencia de ideas, están las feministas que entienden que el patriarcado como instrumento de dominación del hombre sobre la mujer ha sido traspasado de cierta forma al pensamiento de la población femenina en general. En este sentido, surge la pregunta sobre quién estará habilitado para llevar adelante las acciones afirmativas que piden, para superar la desigualdad, por parte del Estado. Desde luego no serán los hombres, toda vez que nadie que tiene el poder desea compartirlo; ni tampoco las mujeres, desde que han sido educadas en el sistema patriarcal. ¿Entonces quién? Este es uno de los tantos dilemas filosóficos del feminismo, tal como el que tu presentaste, de pasar de lo CUANTITATIVO A LO CUALITATIVO.

Sin perjuicio de lo anterior, solo me queda agregar algunos datos cuantitavos que devienen en cualitativo. En Argentina las cuotas son de 30% mínimo y en Costa Rica 40%. Los datos trasandinos le dan un tasa de aprobación de proyectos a legisladores mujeres del orden del 80%, versus 40% de los hombres. Por su parte, en Argentina, leyes sobre temas eminentemente femeninos, como la salud reproductiva o la violencia intrafamiliar, asuntos olvidados por los legisladores tradicionales, vieron la luz rápidamente después de la implementación de cuotas.
Asi mismo, se observó una mayor participación de la mujer en otras isntituciones civiles, tales como Juntas de Vecinos y Sindicatos.
Esto lo hago para sugerir que no hay que despreciar el impacto de los cuantitativo para estimular un determinado comportamiento, y en definitiva superar esta odiosa situacion de discriminación.

Sofia Francisca Soto Caceres

28 de abril

muy cierto eso que dices con respecto a esas dos mujeres que están en el poder y que son fieles representantes del patriarcado. como vamos a cambiar intrínsecamente nuestro pensamiento y sacar el patriarcado de las mentes machistas de hombres y mujeres si día a día vemos hablar a estas señoras de conservadurismo.( típico de las mujeres udi) y no vemos mujeres con un pensamiento critico real con respecto a las controversias que ocurren con respecto a la mujer, como bien mencionabas tu sobre el aborto, que ya vemos sucede día a día pese a las opiniones conservadoras de muchos. Por lo cual respondo a si quienes o cuantas, en que mas vale calidad que cantidad pues no sacamos nada con poner a mujeres que siguen reproduciendo el germen machista en las mentes de los ciudadanos y no permitir que entren mujeres con una mente fresca y objetiva con respecto a su posición en la sociedad y la forma en como llevan su vida y su libertad.
saludos.

Evelyn Chaparro

22 de agosto

Me encantó el texto, super acertado y claro. Hay muchos mitos que rodean al feminismo, como por ejemplo , que se van al extremo del machismo y que de la misma forma violenta , como lo hace esté, las mujeres pretendemos exponer nuestras ansias de igualdad.
Como mujer, pienso que acá el pensamiento hegemonico tiene como base la religión. Está al ser uno de los actores políticos con mayor incidencia en la sociedad, ha dado las formas de hacer y ser . También la Iglesia es la que ha creado estas formas de ser mujer y ser hombre – género- y de paso, sancionado , moralmente a quienes no cumplen con estos cánones. No es en vano, que quienes decidan sobre temáticas referidas a las mujeres, la decidan hombres lo cual es muy absurdo.
Comparto también el tema de cuantas v/s quienes, pero si fuera por eso , deberían sacar a varios personajes de la política, que son hombres.
Claramente el hecho que haya más mujeres, será significativo, con lo que respecta a la Ley de Cuotas, porque por ultimo si por cada Ena, o Lily, haya una mujer que piense diametralmente distinto, dará cuenta de la realidad del país , de la diversidad de pensamiento y eso también esta bien.
Ahora , y ya para terminar, es lamentablemente que en el Gobierno de Bachelet se haya avanzado en temas de género y con el actual , se retrocedió años -es cosa de ver la Campaña “Maricón es el que le pega a las mujeres” , es realmente triste.
Sólo apelo a más oportunidades de ocupar mejores puestos o con mayor cargo, creo que eso en lo laboral, haría la diferencia.

Curioso que un hombre hablé del feminismo, pero más curioso me resulta que no existan opiniones femeninas , hasta ahora.

Gracias, así sólo así avanzaremos!

Sofia Francisca Soto Caceres

28 de abril

Me parece muy cuerda la columna, claro, ¿como vivir en Chile, un país de tanta desigualdad de genero, tan retrograda, principalmente en el derecho privado donde aun se le considera como una incapaz relativa a la mujer y no ser feminista? es una cuestión que muchos, hombres y mujeres deberían cuestionarse y me parece admirable que un hombre haga un análisis sobre el tema dando una opinión bastante objetiva y mostrando que es un movimiento que no cae solo sobre las mujeres si no contra todos quienes se sientan disconforme con el sistema patriarcal que impera en Chile, donde los mas importantes magistrados y políticos siguen siendo hombres y no se le da cabida al otro sexo, como decía Simone de beauvoir.

Ojalá se dieran este tipo de discusiones normalmente para que de a poco fuéramos haciendo un cambio de mentalidad y dando a entender que el género es algo sin importancia al momento de relacionarse ya sea social y jurídicamente.

Saludos 🙂

Camila Pickert

26 de abril

El ejemplo vívido de que el feminismo no alude a la exclusividad del género es que este cuestionamiento planteado como título de la columna fue escrita por un hombre.
Algunos dicen que el origen es la religión, yo no estoy segura, partiendo por detalles como el que mi título profesional entregado por una Universidad laica es de ingeniero y no ingeniera, vemos lo arraigado del patriarcado, está en nuestras manos aportar para que la igualdad se produzca, en la crianza de nuestros hijos e hijas, que los hombres si lloren, que si sientan, que también son el sexo débil, que pueden hacer los quehaceres de la casa, que las niñas si pueden tomar la iniciativa, que si puede vivir sin un hombre a su lado, que si es soltera es libre y feliz y no solterona. Cosas simples, pero necesarias.
Que existan políticas que regulen la igualdad de género en el mundo público y privado, sin ir más lejos en minería (ambos sectores) existe una política implementada hace poco de contrataciones de gente joven sea igualitaria para hombres y mujeres.
Por ejemplo hoy se informa que los resultados del SIMCE del año 2015 no demuestra brecha de género en matemáticas, un logro que derriba los mitos en que los hombres por su mera naturaleza de serlo tienen mayores habilidades en las ciencias duras.
Partamos por casa y seamos coherentes en todo aspecto de nuestra vida, no solo aportaremos con un cambio real, sino que nos hará mejores personas.

Ver todos
Ocultar

Nuevo

VER TODO

Nuevo

Chile debe aceptar el desafió de ir por sus ventajas comparativas y tomar como propio el ser considerado como el país con más proyección en Energías Renovables (Solar, Eólica, GeoTérmica, Mareomotriz ...
+VER MÁS
#Desarrollo Regional

La leña, el cambio climático y la industria forestal

Nuestra participación y la de muchos otros es la que hace posible orientar la dirección de un país en un sentido u otro. Un grano de arena no hace una montaña, sin embargo un gran número de granos, sí ...
+VER MÁS
#Política

¿Porqué no votar?

Mirar los acontecimientos con perspectiva histórica y elucubrar una posible respuesta resulta del todo ejemplar para evitar los juicios y decisiones apuradas, de manera que en la vieja reyerta sobre si apr ...
+VER MÁS
#Política

Kohl o Merkel: la disyuntiva DC después de las elecciones

Mientras una persona más conocimiento de sí mismo y del mundo que lo rodea obtenga, menos espacio para el dogmatismo religioso va a tener disponible.
+VER MÁS
#Religión

El fenómeno de las religiones en el mundo actual

Popular

Para nosotros los psicólogos, cuando la química (no racional) te impide dar tu 100% con un paciente estás obligado a derivarlo a otro, luego, si eres responsable, tienes que analizar porque no toleraste ...
+VER MÁS
#Política

Cero tolerancia al Rincón que mata en mala

El trabajador, aparte de no leer ni siquiera Condorito en su somnolencia transantiaguina, constata como día a día su patrón ingresa desde paltas del supermercado a autos 0kms.
+VER MÁS
#Política

Saber hacerla

Ahora bien, en estas elecciones no da lo mismo quien gobierne los próximos años, lo que está en juego es decidir el país que soñamos.
+VER MÁS
#Ciudadanía

Porque no da lo mismo quien gobierne

No podemos dejar de recordar el caos que se viví­a no hace mucho tiempo en las calles de Santiago, permanentemente en pugna y con olor a bomba lacrimógena, no bien se hubo disipado el polvo el terremoto.
+VER MÁS
#Política

Cómo ganarle a Piñera