#Sociedad

Octubre 18

0 |
COMPARTIR
EN WHATSAPP
COMPARTIR
EN WHATSAPP

imagen personal

Recientemente conmemoramos un año desde el inicio de una gran revuelta social, iniciada desde la rabia y el descontento por años de injusticia e inequidad. La proliferación de políticas públicas carentes de sentido social, sin resguardo de derechos esenciales para alcanzar una vida digna, sustenta la manifestación de rabia y descontento de la sociedad en su conjunto.


Esta revuelta sólo finalizará cuando el reconocimiento de cada uno/a de nosotros/as quede plasmado en más derechos y en la valoración de la participación de nuestros/as habitantes en la nueva Constitución Política de la República de Chile

Solo eran 30 pesos pero simbolizaban 30 años, cuánta verdad en estas monedas que hacían relucir la historia de un país que fue masacrado en dictadura y que hasta el día de hoy no conoce toda la verdad ni ha visto una real justicia. Un país que no ha podido librarse del modelo imperante, ese que ha venido a mercantilizar y precarizar nuestras vidas dividiéndonos de forma permanente en ciudadanos de primera y segunda categoría cubiertos por una carta magna elaborada para oprimir, usurpar y esclavizar a quienes habitamos este territorio.

Reconocimiento a las juventudes inquietas y valientes que una vez más desde su justa irreverencia nos hicieron despertar y nos devolvieron la confianza de que podíamos cambiarlo todo, la convicción de que era el momento para recuperar lo que nos pertenecía y hacer valer las esperanzas de tiempos antiguos.

Por años hemos esperado políticas de Estado que den cuenta de las necesidades de las personas, de la clase trabajadora, la que no elige entre educación y salud pública o privada y que no logra un ahorro previsional millonario para una pensión digna, la que es discriminada por su raza, religión, género y/o condición sexual, por su discapacidad, esa que lucha por vivir en paz en su tierra.

Como no asentir tal revuelta si eran más de 30 años de dolor, indignación, sufrimiento y descontento. Con una clase política que desde el Congreso transaba cuotas y votos para proteger intereses economisistas y nos los derechos de quienes les eligieron. Haciendo pactos entre gallos y medianoche para recuperar la Paz, sin entender que esta no regresaría hasta recuperar todo lo que se nos había robado.

Fuimos regulados con leyes para reprimir silenciar y hacer desaparecer el grito desesperado de una sociedad cansada y doliente. Tuvimos asesinatos, muertos, mutilados, mujeres violentadas sexualmente, abusos reiterados, violación grave a nuestros derechos humanos.

Resulta imposible no extasiarse con la fuerza de la organización social para avanzar a un cambio profundo que permita construir un nuevo espacio comunitario digno, con garantías suficientes para un buen vivir. Cómo no soñar con que el cambio de nombre de la plaza central de la ciudad se concretice en nuestras vidas, Dignidad.

La pandemia vino, sin duda, a adormecer nuestro ímpetu y a retraer nuestras acciones, mas no logró cambiar nuestro sueño y resistimos su embate. Vimos con dolor cómo se develaban más y más históricas injusticias, donde muchos/as vivieron en primera línea, las graves falencias de la salud pública, de la educación y de la nula seguridad social. Con un gobierno y un ministro de Salud ineficientes que privilegiaron más el resguardo de la economía que la salud y vida de las personas, tomando decisiones tardías y sin garantizar su subsistencia. No fue fácil este tiempo, tiempo de resistencia.

Nos reencontramos hace un año en la calle, nos volvimos a mirar, a cuidar, a proteger. Nos confinamos, nos organizamos, compartimos un plato de comida, un aventón para el traslado, una conversación para pasar la tarde, pudimos vivenciar la fuerza de la resistencia y su origen en nosotros/as avanzando juntos/as.

Un año después volvimos, a recuperar la plaza y a cantar con fuerza, a levantar pancartas y colgar lienzos, a pintar de colores las calles y nuestros espacios. Pero ellos también volvieron, a reprimirnos, silenciarnos y a cumplir las órdenes de disparar con su excusa del orden público. Con su afán de opresión y sumisión a un ordenamiento ilegítimo, sin comprender que esta revuelta sólo finalizará cuando el reconocimiento de cada uno/a de nosotros/as quede plasmado en más derechos y en la valoración de la participación de nuestros/as habitantes en la nueva Constitución Política de la República de Chile.

Han sido tiempos dolorosos, irritantes, desafiantes. Pero poco a poco los sueños y anhelos de un país más justo y equitativo ven ventanas de esperanza para alcanzarlos. Lograremos el cambio y recuperaremos nuestros derechos.

TAGS: #18O #DerechosSociales #NuevaConstitución

Los contenidos publicados en elquintopoder.cl son de exclusiva responsabilidad de sus respectivos autores.
Te invitamos a conocer nuestras  Reglas de Comunidad

Comentarios

Quedan 1500 carácteres.

#Coronavirus

VER TODO
Los partidos tradicionales fueron, en su mayoría, muy castigados con estas elecciones.
+VER MÁS
#Política

Una convención ciudadana

Mas allá de los cambios de signo político en las comunas del país, lo que ha sucedido en la elección de gobernadores regionales, también redistribuye el poder, y constituye una oportunidad de escribir ...
+VER MÁS
#Política

La región que queremos está de vuelta

El diálogo, la política, la buena política, puede permitir dejar de lado la guerra y el dolor del pueblo palestino de ver fallecer a sus jóvenes.
+VER MÁS
#Internacional

Rechazo a la guerra israelí contra Palestina

Nada es más nocivo para el ser humano, que el olvidarse de lo único que le da sentido a nuestra existencia: la noción de la propia muerte como un «morirme».
+VER MÁS
#Sociedad

Covid-19, muerte y sentido

Nuevos

Los partidos tradicionales fueron, en su mayoría, muy castigados con estas elecciones.
+VER MÁS
#Política

Una convención ciudadana

Mas allá de los cambios de signo político en las comunas del país, lo que ha sucedido en la elección de gobernadores regionales, también redistribuye el poder, y constituye una oportunidad de escribir ...
+VER MÁS
#Política

La región que queremos está de vuelta

El diálogo, la política, la buena política, puede permitir dejar de lado la guerra y el dolor del pueblo palestino de ver fallecer a sus jóvenes.
+VER MÁS
#Internacional

Rechazo a la guerra israelí contra Palestina

Nada es más nocivo para el ser humano, que el olvidarse de lo único que le da sentido a nuestra existencia: la noción de la propia muerte como un «morirme».
+VER MÁS
#Sociedad

Covid-19, muerte y sentido

Popular

El sentido de comunidad es un factor que debemos desarrollar aún más. Implica a los familiares, amistades, profesionales de los equipos de salud directamente relacionados y, obviamente, los propios enfermos.
+VER MÁS
#Salud

¡Viva la Corporación ELA!

El populismo que viene creciendo con fuerza en nuestro país puede ser convertido, más allá de los propósitos y la consciencia actual de sus representantes más notorios, en una vía de escape, una salid ...
+VER MÁS
#Sociedad

¿Hablemos de populismo en el Chile de hoy?

Creemos que en el momento constituyente en el que estamos, se hace necesaria una revisión de las potestades del presidente sobre el legislativo, así como también una oportunidad de los congresistas de ej ...
+VER MÁS
#Política

No es ´cocina`, es cambio de régimen. La obsolescencia del sistema presidencialista

No nos engañemos, no confundamos los conceptos de estratificación, con los de clase. Las clases difícilmente se mueven, se superan, ascienden y dejan atrás el lastre de las carencias.
+VER MÁS
#Política

La clase media o en vez de la miseria