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Nietzsche

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En la primera parte de este texto nos referimos al contrato social de Jean Jacques Rousseau, desde la perspectiva del filósofo británico, Bertrand Russell.

En cambio, en esta segunda parte, abordaremos, según la cosmovisión del mismo autor, la filosofía de Nietzsche. Pero antes, para intentar mantener el hilo de la reflexión, un resumen obligado de lo hasta aquí tratado, sería más o menos el siguiente: el aporte de Jean Jacques Rousseau es dar forma al Contrato Social como origen del gobierno inspirado en la democracia, la búsqueda incesante de la igualdad, aunque a veces bordeando los límites de la libertad, todo lo cual influyó decisivamente en los movimientos revolucionarios antimonárquicos europeos. Entre su limitación teórica, de acuerdo con Russell, es el haber reintroducido en los teóricos de la democracia categorías metafísicas al hacer posible, por su doctrina de la voluntad general, la identificación mística de “… un caudillo con su pueblo…”, colegimos, dice Russell que el monarca incorpora la voluntad general, mientras que una mayoría parlamentaria solo incorpora la voluntad de todos“. También, otra limitación teórica que tuvo efectos prácticos en el Estado soviético, es que  el Estado no debía tolerar otras organizaciones políticas, esto último, bajo el régimen de Stalin,  con consecuencias desastrosas para las libertades civiles en el sentido más amplio del término.


Esta etapa de nuestra civilización, en un mundo cada vez más caótico, también nos plantea grandes desafíos, a saber, los efectos que la industrialización o el productivismo extremo ha tenido sobre el planeta y sus sistemas ecológicos

Los filósofos que impugnaban la tradición impuesta por las monarquías, eran de dos tipos. Racionalistas y románticos. Ambas corrientes son consecuencia de los pensadores que les precedieron y principalmente de los filósofos de la Revolución Francesa, pero  tienen marcadas diferencias. Hasta estos pensadores, las filosofías tenían una inspiración tradicional, pero otras dos fuentes comienzan a ganar en influencia conforme se desarrollaba la ciencia y se consolidaba la producción industrial. Se produce un quiebre, si se quiere,  con las filosofías anteriores, por el lado de las ciencias, Darwin, por el lado de una interpretación filosófica y política del industrialismo, Marx.

Pero hasta antes de la influencia del desarrollo de las ciencias (Darwin) y el cuestionamiento al industrialismo capitalista (Marx),  los filósofos románticos tienden a destacar “la voluntad a expensas del intelecto…a sentir impaciencia ante las cadenas del razonamiento y a glorificar la violencia de ciertas clases”.

En la política práctica, siguiendo a Russell, la corriente romántica es “importante como aliada del nacionalismo…es claramente hostil a lo que comúnmente se llama razón y tiende a ser anticientífica”. En términos de sus formas más acentuadas, éstas  se pueden encontrar entre los anarquistas rusos, aunque en Rusia “fue la forma racionalista de la rebelión la que prevaleció finalmente”. Página, 779, cursivas mías.

Alemania, por otro lado,  que  se caracterizó por su apertura al “romanticismo más que ningún otro país”, fue la que proporcionó una salida gubernamental a la filosofía “antirracional de la voluntad pura”.  La forma romántica de la filosofía rebelde es la “casa” que habita Nietzsche, que ahora pasamos a analizar un poco más en detalle.

Friedrich Nietzsche (1844-1900). Su importancia radica en la ética y como crítico histórico agudo, en especial de la religión. Según Russell no “conscientemente un romántico, aunque los critica a menudo. Admiraba a los presocráticos, no así a Pitágoras”. No puede perdonarle a Sócrates su origen humilde… y le acusa de  corromper a la juventud ateniense noble con un prejuicio moral democrático”. Tiene una baja opinión de Kant, a quien llama “fanático moral a lo Rousseau”. Página 816.

Intenta combinar dos conjuntos de valores que no conversan fácilmente. Mientras por un lado le gustan “la rudeza, la guerra y el orgullo aristocrático”, por el otro, es amante de la “filosofía, la literatura y las artes”…

“Alude habitualmente a los seres humanos ordinarios (nota mía: seres humanos ordinarios es una traducción literal que hizo el traductor  de la expresión en inglés  “ordinary people”, que en castellano más bien se asemeja a  gente común y corriente) como los ‘remendados y chapuceados’ y no ve ninguna objeción a sus sufrimientos si son necesarios para la producción de un gran hombre”. Página 817.

Mira la compasión como una debilidad que bien vale la pena combatir. “El objeto es alcanzar esa enorme energía de grandeza que puede modelar al hombre del futuro por medio de la disciplina y también por medio de la aniquilación de millones de desharrapados y que pueda no obstante evitar el desplomarse ante  la vista del sufrimiento creado por ello, de lo que no se ha visto nunca cosa semejante”. Página 818. Profetizaba una era de grandes guerras. Bueno, ha habido dos con efectos destructivos nunca antes visto, mientras que en los tiempos presentes hay varias otras denominadas “de baja intensidad”, por lo que en ese sentido se distingue por ser un filósofo extraordinariamente visionario, pero de lo negativo del ser humano.

Es un creyente en el héroe, más que alguien inclinado por el Estado. “Las desventuras de toda esta pequeña gente (los desharrapados) no constituyen una suma total, salvo en los sentimientos de los hombres poderosos”. Página 818.

No muestra gran admiración por Alemania, la tierra necesita “una nueva aristocracia basada en la más severa autodisciplina, en la que la voluntad de los hombres de poder filosófico y de los artistas-tiranos sea impresa sobre miles de años.

Según consigna Russell, no es decididamente antisemita “aunque cree que Alemania contiene tantos judíos como es capaz de asimilar y que no debe permitirse ninguna nueva influencia de judíos”.

Lo mismo que su desprecio por los “desharrapados” también desprecia a las mujeres. En Así hablaba Zarathustra, dice, que “las mujeres no son, todavía, capaces de amistad; son aun gatos, o pájaros, a lo más, vacas.” Página 819.

“Los hombres deben ser adiestrados para la guerra y las mujeres para el recreo de los guerreros. Toda otra cosa es tontería”. En la Voluntad de Poder dice, ‘Nos complacemos en la mujer como quizás la más exquisita, delicada y etérea clase de criatura. ¡Qué gusto es encontrar criaturas que solo tienen en la cabeza bailes, tonterías y finuras! Ellas han sido siempre la delicia de toda alma varonil tensa y profunda’. Citado por Russell, Ídem.

Tiene áspera crítica hacia las religiones. Sin embargo a diferencia de los filósofos que precedieron a la Revolución Francesa  y que sostenían, siguiendo a Russell, que “ los dogmas cristianos no eran verdaderos; que el cristianismo enseña la sumisión a lo que se juzga ser la voluntad de Dios”… y que las iglesias cristianas se han hecho aliadas de los tiranos y ayudan a los enemigos de la democracia a negar la libertad”; a Nietzsche, en cambio, simplemente no le interesa “la verdad metafísica del cristianismo ni de ninguna otra religión.”

Preciso es señalar que coincide con los filósofos en la objeción contra la sumisión a la supuesta voluntad de Dios, pero “él   la sustituiría por la voluntad de los ‘artistas-tiranos’”. La sumisión es lícita “salvo para los superhombres”, o sea la aristocracia gobernante, que también describe como “el hombre noble”. El cristianismo, dice, “está lleno de elementos de decadencia”… y su fuerza “conductora es la rebelión de los desharrapados”. Página 820

En la filosofía Nietzscheana “el hombre noble” “será capaz de crueldad, y, en ocasiones de lo que vulgarmente se considera como crimen”… “aprenderá a asociar la muerte con los intereses por los que se combate; a sacrificar el número y a tomar su causa suficientemente en serio para no ahorrar hombres; a practicar una disciplina inexorable, y a permitirse la violencia y la astucia en la guerra”. Página 821.

Hay otros aspectos de la filosofía de Nietzsche analizados por Russell, pero no será posible desarrollarlos en este artículo. Simplemente, dejarlos como titulares: el primero es si acaso debe nuestra moral ser aristocrática, o debe, “en algún sentido, tratar a todos los hombres por igual”.

En el caso de la primera afirmación, o sea, si debe “nuestra moral ser aristocrática”, para despejarla, Russell acude al principio de Bentham “la mayor felicidad del mayor número”. Sin embargo, para Nietzsche “todo lo que es bueno o malo en sí mismo existe solo en los pocos superiores: lo que le pasa al resto no tiene importancia”. Página 824.

¿Cómo, se pregunta Russell, tendrían que definirse los pocos superiores?  Al ser esta parte de la filosofía de Nietzsche no del todo clara, es decir, si la supuesta superioridad del aristócrata es congénita o debido a la educación y/o al medio en el que éste se desenvuelve, Russell da por supuesto que  las aristocracias y sus descendientes son, en la filosofía de Nietzsche,  biológicamente superiores a sus súbditos: “tendrán más fuerza de voluntad, más valor, más afán de poder, menos simpatía, menos miedo y menos suavidad”. Página 824.

En los tiempos actuales, caracterizados por el descrédito casi completo en el que han caído los “pocos superiores”, es decir, lo que va quedando de las monarquías, con sus corrupciones, España; racismo nada de oculto, Inglaterra, según las  últimas revelaciones de Meghan  Markle, pareciera ser que la inspiración nietzscheana  para su doctrina  la encontró en las aristocracias egipcias de los tiempos faraónicos, tiempos en los que ésta no era puesta en duda por los “desharrapados”. Pero sin duda, la inspiración más  apegada a sus visiones de hombres rudos, fuertes, viriles, y guerreros, la encuentra en los conquistadores del tipo Carlo Magno y Alejandro el Grande.

La filosofía de Nietzsche, en tanto forma de gobierno, alcanza su expresión más nítida en el nazismo alemán, teniendo a Hitler como el “hombre noble”, que sin duda fue capaz de crueldad ilimitada y “en ocasiones de lo que vulgarmente se considera como crimen”… “aprenderá a asociar la muerte con los intereses por los que se combate; a sacrificar el número y a tomar su causa suficientemente en serio para no ahorrar hombres; a practicar una disciplina inexorable, y a permitirse la violencia y la astucia en la guerra”.

“La astucia en la guerra” significó la destrucción material de Alemania, la destrucción del tejido social del país más culto  y con el movimiento obrero mejor organizado de toda Europa; la muerte de más de 60 millones de personas, entre las cuales, además de la fuerza militar en confrontación, millones de judíos, minorías sexuales, gitanos, intelectuales, artistas, militantes de partidos, inmigrantes y sectores carenciados de todo tipo. Todo esto pasó hace poco más de 70 años, mucho para la vida de una persona, pero nada considerando la historia de la humanidad.

Para ir cerrando, y a modo de reiteración, entre las corrientes de pensamiento en el siglo XIX, que Russell  define como la época intelectualmente más desafiante con respecto a todas las épocas anteriores a la Filosofía moderna, habrían 4 elementos clave  1).- “mayor espacio actuante del hombre sobre los confines del planeta, que habría  implicado  un mayor conocimiento de las filosofías indias, antiguas y modernas; 2).-“nuevas conquistas de la ciencia en geología, biología y química orgánica”; 3).- “alteración de la estructura social por la producción industrial”; y, 4).- “una rebelión filosófica y política contra los sistemas tradicionales de pensamiento en política y economía.”

La  rebelión filosófica y política tuvo dos formas diferentes, una romántica “que  pasa de Byron, Schopenhauer y Nietzsche a Mussolini y Hitler”, mientras que la rebelión racionalista “comienza con los filósofos franceses de la Revolución, pasa luego, algo suavizada, a los radicales filosóficos de Inglaterra, adquiere después una forma más profunda en Marx y desemboca en la Rusia Soviética.”

Esta etapa de nuestra civilización, en un mundo cada vez más caótico, también nos plantea grandes desafíos, a saber, los efectos que la industrialización o el productivismo extremo ha tenido sobre el planeta y sus sistemas ecológicos, que compromete seriamente la sobrevivencia digna de las generaciones que nos sucederán; la globalización capitalista que ha significado, entre otros,  hiperconcentración de la riqueza a nivel mundial, regional y nacional,  en pocas manos, mientras que a esos mismos niveles las instituciones se muestran incapaces de ‘gobernar los mercados’; capacidad nuclear destructiva en manos de las grandes potencias mundiales y la emergencia de armamentismo nuclear en los alrededores del planeta; pandemia(s) gatilladas por el quiebre del ser humano con la naturaleza, alteración y destrucción del equilibrio de los ecosistemas; en el plano político-institucional, debilitamiento de la democracia representativa y reaparición de ideológicas racistas y xenófobas incluso desde niveles de gobierno (Trump, EEUU) y en varios países europeos, aunque el mal trato del Gobierno de Piñera a los inmigrantes en Chile, que no les respeta siquiera debido proceso, forma también parte de esas ideologías xenófobas y racistas; la automatización en los procesos productivos y en los servicios, la robótica y la Inteligencia artificial, en el marco de economías de capitalismo salvaje, solo multiplicarán la precariedad de los empleos, fomentarán el paro forzoso y tendrán un efecto multiplicador en los niveles de delincuencia, porque guste o no,  esta forma de organización de las relaciones sociales es destructiva y genera violencia. Chile es el mejor ejemplo de aquello, pero no el único si alzamos en algo la mirada a nuestro vecindario: Colombia, Perú.

Insertos en este convulsionado mundo, la pregunta que surge para un país pequeño como Chile, es  ¿cuál es la salida? La salida a las multicrisis de Chile, que no requiere de ningún mesías, por lo corriente sabelotodo, arrogantes y sectarios, así como  tampoco requiere golpes de fuerzas autoritarias o militaristas, es, en síntesis: Más y mejor democracia, derechos humanos elevados a principio ideológico irrenunciable, es decir, más allá del oportunismo político en el que se suele caer por intereses mezquinos; distribución de poder y riqueza, que permita una vida digna y decente para todas y todos los habitantes de Chile, es decir, inmigrantes incluidos, derechos cautelados por el Estado y financiados a través de impuestos.

Derechos Políticos Individuales y Régimen Político. Dos dimensiones, una estatal, otra de control social de la Institucionalidad y de la política. La estatal, separación de poderes, fin del presidencialismo monárquico, plena igualdad de derechos para las mujeres. En lo demás, una democracia plena debe permitirle  a toda persona ejercerlos en total libertad, elegir y ser elegido en los sistemas de representación a cualquier nivel en el que existan, en un contexto de respeto a lo distinto, a las minorías, a la diversidad sexual y de género, a los pueblos originarios otorgándoles rango constitucional en el marco de un Estado plurinacional, y teniendo a la democracia y al pluralismo como el sustento que amalgama la convivencia de la sociedad. Sera necesario construir una nueva ética, que sea consustancial a las relaciones socio-económicas, que surjan de los procesos políticos en desarrollo, y sirva como lubricante al rol de las Instituciones sobre las que dichas relaciones tomen lugar.

Control social de la Política Institucional. Es necesario incorporar en la Nueva Constitución y en los cuerpos legales sobre los que se sostendrá, formas de democracia directa en la que la ciudadanía tenga la opción de participar del proceso político, en complemento a los procesos electorales que ocurren cada cuatro años en la mayoría de los niveles del Estado: Plebiscitos revocatorios, Ombudsman, educación cívica como fuerza de control, prensa libre y no servil al poder y a los poderosos, medios de comunicación públicos con financiamiento estatal, pero por sobre todo una sociedad civil no adormecida y vigilante. Ya no más cheques en blanco. Institucionalidad democrática madura, moderna y al servicio de relaciones sociales justas y decentes, que significa que la persona vale ante sus semejantes y las Instituciones por lo que es y no por lo que tiene.

Los convencionales electos tienen la palabra. Deben tener presente, sin embargo, que fueron electos para proponerle al pueblo de Chile un Nuevo texto Constitucional. Texto a ser refrendado o rechazado por el soberano mediante plebiscito de cierre.

Así de simple, así de complejo.

Texto de Referencia:

Titulo original, History of the Western Philosophy, Russell, Bertrand. Edición cedida por Espasa Calpe, S.A., Madrid, España, 2008.

TAGS: #Filosofía Nietzsche

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