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A 48 horas de la campaña electoral: ¿Con Licencia para matar?

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Stephen Marks señalo en sus publicaciones que “exponer la naturaleza de los políticos equivale a prestar un servicio público”. El guión de esta línea táctica suele fundamentarse en que: siempre da buenos dividendos, ya que siempre encontraremos algo sombrío en la vida de los políticos (y de todos seres humanos).

El poder es una clave de la sociedad. Esta última, se piensa y construye en relación a los  valores e instituciones y se configura por las relaciones y flujos de poder.

La política, por otra parte, es un proceso que permite cierta asignación o distribución asimétrica de poder en las instituciones del estado. En este caso, en las elecciones presidenciales, parlamentarias y de consejeros regionales el próximo domingo 17 de noviembre, serán el reflejo de esas cuotas de poder en las esferas de influencias de diversas materias, pero también de múltiples significados.

Una dimensión en este proceso que se cierra en las próximas horas ha sido “el ataque personal” entre los candidatos. Una práctica que llego para instalarse. También parte de la coreografía de interés de los medios de comunicación, y por ende, de las noticias.

Se ha señalado que, el “estilo personalista de la política”, genera desarrollos estratégicos y diseños específicos para enfrentarlas. Entre otros, los atributos de los candidatos deben arrojar  luces sobre sus propuestas y por añadidura, sombras sobre el adversario.

Una interesante referencia sobre esta realidad y su análisis nos remonta a Stephen Marks. Este asesor norteamericano dedico su vida profesional a la “investigación de oposición”. Durante los años 1993 y 2006 se dedico a “hurgar en la basura” para atacar las alternativas electorales de su rivales, y también las de su propio partido, el republicano.

Stephen Marks señaló en sus publicaciones que “exponer la naturaleza de los políticos equivale a prestar un servicio público”. El guión de esta línea táctica suele fundamentarse en que: siempre da buenos dividendos, ya que siempre encontraremos algo sombrío en la vida de los políticos (y de todos seres humanos).

Sin embargo, este tipo de estrategias de campañas electorales tienen sus costos y daños colaterales, ya que pueden generar reacciones del electorado, que si bien asiste al banquete mediático de las acusaciones, no necesariamente les gustaría cocinarlo en sus casas.

Varios son los caminos de esta “estrategia electoral”, veamos algunos:

Una senda es la filtración a los medios de comunicación y no exponerse directamente. El “off the record” o fuentes con atribución de reserva total, son los informantes que desean permanecer en el anonimato, y es un dato que está en el ambiente (técnica de “Deep Throat” o “Garganta Profunda”).

También, en el último tramo de una campaña electoral, en particular en elecciones que se disputan “voto a voto”,  una notica “sensacionalista” puede ser el insumo básico para  saciar el apetito de novedad de amplias audiencias.

Un episodio en boga son las noticias o comentarios en internet y la Web. Esto permite eludir el filtro de los medios de comunicación y de algunas líneas editoriales.

Por otra parte,  estas noticias tipo “escándalos” o “acusaciones personales” se pueden envasar en varios formatos: E-mail, Facebook, Google+, Hi5, Bebo, Linkedin, MyCatSpace, Videos YouTube, Microbloggin Twitter, entre otros. A la vez, ser viralizadas en la red y quizás tener un alto impacto en segmentos de la opinión pública.

Finalmente, los resultados electorales y efectos concretos de las “denuncias personales” y “escándalos” son -en gran medida- aún inciertos en un escenario de voto voluntario.

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