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Bachelet, Michelle

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Entre varios efectos que ha generado la contingencia nacional, encuentra en las identidades ideológicas partidarias un foco de permanente atención producto de los corrimientos de los ethos de éstas. A escala global, hace décadas que tal situación se viene dando fácticamente y estudiando desde la academia. Se identifica para occidente, desde el fin de la Guerra Fría (desintegración de la URSS y caída del Muro de Berlín), cómo, la hegemonía liberal – neoliberal (consenso de Washington), con el modelo democrático asociado, junto con sus expresiones multilaterales, dibujaron las consecuencias vigentes más sustantivas referidas a la deshumanización de la política y la economía. Desde el sistema internacional, se pasa de un mundo bipolar (aparente unipolaridad) a uno multipolar en proceso de transición internacional, donde las potencias e ideas hegemónicas se adecúan al nuevo orden global (en construcción).


Michelle Bachelet, superó esas clásicas dicotomías binarias, fortaleciendo el socialismo chileno inclusivo, tolerante, pluralista, democrático, ambientalista, feminista y respetuoso de todos los derechos humanos

Como se sabe Chile, recuperó su democracia el año 1990, tras el plebiscito del Si y el No del 05 de octubre del año 1988, inaugurando su proceso de transición democrática con un modelo de desarrollo y de democracia política vigilada por la constitución de 1980, escrita por el régimen político formalizado en una dictadura cívico-militar y liderada por Augusto Pinochet Ugarte.

Desde ese período no fueron pocos los hitos políticos (institucionales y sociales) que se dieron hasta este ‘momento constituyente’ en el cual la patria se encuentra, concretándose el anhelado deseo (esperanza) de pasar de un orden neoliberal (mercado e individualismo profundo) a uno centrado en la persona humana donde la dignidad, la tolerancia, solidaridad y el cuidado del medio ambiente en un contexto de democracia, sean costumbre. A continuación, expresamos algunas consideraciones:

  • En ese tránsito desde los años 90’ a la actualidad, encontró en el año 2019, ese 18 de octubre, la máxima sedimentación de concientización social de la necesidad de cambiar el orden establecido, dadas las estructurales, institucionales y abusivas desigualdades socioeconómicas, las cuales fueron esculpidas por el modelo político y de desarrollo ya consignado, el cual, con ajustes más, o con ajustes menos, explican el estallido o revuelta social, junto con su Geografía de la Multitud[i].
  • El movimiento social generado (multivariado desde lo temático e interescalar desde lo territorial), espontáneamente, expresó y expresa la desigualdad… concretada, en parte importante, desde la existencia de un Estado mínimo institucional y políticamente, limitando su capacidad de aporte a los territorios, lo mismo respecto de la protección social, mientras se permite el quehacer de privados en asuntos económicos proyectados a los bienes públicos (salud, educación, pensiones, otros). Pero también, este movimiento social, esculpió un camino visualizado hacia el Congreso, donde la huella se expresó con claridad en ideas como: “serán los ciudadanos y ciudadanas quienes definirán si quieren una nueva Constitución y cuál es el mecanismo para generarla a través de dos alternativas: una convención mixta y convención constitucional equivalente a la asamblea constituyente”[ii]. Desde esta perspectiva y parafraseando la expresión de Salvador Allende, se podría indicar que se abrieron las grandes alamedas, así como la esperanza de lograr un nuevo pacto social vía Convención Constitucional, tras un plebiscito de entrada y posterior elección de las y los integrantes de la convención en paridad de género e inclusión de pueblos originarios o primeras naciones, como se le vienen denominando en la actualidad.
  • Mientras, se gestionaron (gestionan) acciones desde lo político partidista con sus definiciones ideológicas identitarias tensionadas, han florecido y se han diversificado los debates autoconvocados sociales y territoriales en una amplia geografía y multitud de espacios; con sustantivas y legitimas deliberaciones, encontrándose la totalidad del arco político institucional, con situaciones de difícil síntesis y canalización, cultivando y manteniendo una alta desafección ciudadana hacia los mismos (nuevos y viejos partidos). Paradojalmente, los niveles de abstención electoral, posterior al estallido social han tendido a cierta baja, pues en el plebiscito votaron 7.562.173, lo que representa un 50,9% de participación, situación parecida se produce luego en los comicios de mayo 2021. Generando una disposición mayor a la participación ciudadana, cuya última expresión se refleja en la  reciente primaria del 18 de julio 2021. Así y todo, se construye un imaginario de aversión en las diferentes expresiones sociales movilizadas contra los partidos, logrando su propio y necesario espacio, pero no implicando necesariamente desplazar a los 25 partidos inscritos actualmente en legalidad, léase desde el PC hasta Republicanos[iii].
  • Hoy por hoy los estudios de opinión, suman un descredito digno de los partidos políticos, pues situaron por meses al excandidato Daniel Jadue (PC) en las más altas posiciones de liderazgos, acompañado del (hasta ahora) incombustible Joaquín Lavín (UDI), relegando a mínimos inentendibles, por ejemplo, a Paula Narváez. Pero los resultados objetivos de la última primaria han desdibujado las cuantías y posiciones de quienes fueron levantados desde oficinas con calculadora, pues quienes convocaron a primarias son precisamente partidos políticos, esos que están o estaban tan desacreditados, esos que no convocan, pero que, en esta geografía de participación, los electores no reconocieron con el mismo descredito como sí los sitúan los estudios de opinión en los últimos años. Basta ver los resultados locales (Alcaldes/as y Concejales/as) de las elecciones de mayo 2021. Ahí se aprecia con nitidez el voto hacia los partidos políticos. Entonces, ahora, en el nuevo escenario de mayor participación y de convocatoria por los partidos políticos, seguramente las encuestas indicarán ¿Qué son apreciados?
  • Desde esta perspectiva, el socialismo chileno forjó un liderazgo capaz de entender la necesidad urgente de girar estructuralmente, en el cómo hacer los cambios por medio de un nuevo enfoque, apelando a la apertura, flexibilidad, tolerancia, pluralismo y centralidad en la persona humana para resignificar la política y lo político en una clave de cohesión social, fortaleciendo la democracia como idea y régimen político necesario para la vida en comunidad. Nos referimos a Michelle Bachelet. Tempranamente, esta ‘lideresa veraz’ captó e hizo propio este nuevo contexto de tensión entre la política y lo político respecto de los soportes ideológicos, colocando como sujeto protagónico a una nueva ciudadanía más demandante y crítica desde lo social y lo económico, pero también desde lo identitario cuando de reconocer a las mujeres en nueva valía en cuanto sujeto y agente de cambio social se refiere, pero también a las otras expresiones identitarias de las mal llamadas minorías sexuales. También, hizo propio y de manera contrahegemónica la problemática ambiental, cuando avanzó a la promulgación del ministerio de medio ambiente, sin perjuicio de la crítica válida, respecto de que el mismo aún operaba (opera) en clave neoliberal. Así y todo, ello permitió una nueva impronta en la cuestión, entregando mayor soporte, sobre todo a las comunidades para hacer frente, en este nuevo escenario, a las vulneraciones de los equilibrios ecológicos y socioambientales, proyectándose, además, en las declaraciones de reservas ecológicas marinas, verdaderos patrimonios naturales nacionales entendidos, como bien público hacia el mundo, permitiéndose hasta un guiño de geopolítica ambiental.

Por otra parte, la concepción y voluntad latinoamericana fue siempre una particularidad que propugnó en la política exterior del país, la cual, según modelo de desarrollo imperante, no era precisamente el foco geográfico sobre el cual se debían profundizar los esfuerzos de cooperación y potencial integración regional-internacional. No dudó en integrar la UNASUR e inclusive liderarla, concurriendo con determinación y convicción político-ideológica-regional a resolver un potencial golpe de estado en Bolivia el año 2008, no significando renunciar a los intereses nacionales.

Concretó sus definiciones políticas ideológicas en la escala global, conformando la oficina ONU mujeres, dadas sus definiciones y aplicaciones en políticas públicas referidas a la equidad de género, mientras fue presidenta de la República de Chile. Ya instalada en dicha instancia, resuelve asumir una candidatura presidencial por segunda vez, sometiéndose a las primeras primarias legales de la época, sin tener que hacerlo a propósito de los altos niveles de aprobación de los que gozaba, según se colegía en los estudios de opinión. Sin estar ajena a polémicas multivariadas, articuló una alianza política que fue desde el Partido Comunista de Chile hasta la Democracia Cristiana, denominándole Nueva Mayoría, superando a la Concertación de Partidos por la Democracia (extinta el año 2010), sellando un verdadero periodo de cierre y de apertura a lo que sería el Nuevo Chile por medio del programa de Gobierno de la Nueva Mayoría, el cual, sintetizó el ciclo de protestas de los años 2011 en adelante (inclusive los anteriores).

En él, logró la arquitectura de reformas sociales (fortalecimiento del pilar solidario y proyecto de reforma de pensiones, entre otras); políticas (sistema electoral proporcional, más descentralización, sistema de partidos con financiamiento público, cuotas de género, otras); educacionales (gratuidad universitaria, fin al lucro, fin a la selección, fortalecimiento de la educación parvularia y otras); energéticas (leyes del sector que promovieron y promueven las energías limpias) y sanitarias (nuevos hospitales, atención primaria en salud, chile crece contigo, otras); proyectándose, además, hasta una nueva constitución posibilitando de esta forma un proceso constituyente (fue participativo a lo largo y ancho del país y con proyecto de cambio constitucional, incluido), que sin lugar a dudas, es un antecedente para lo que hoy se vivencia. De todos modos, si hay que consignar, que el mismo programa, tuvo como telón de fondo unas geografías de las multitudes diversas temática y territorialmente, sedimentándose éstas, otra vez, a lo largo y ancho de la patria para provocar el 18-O y de ahí la condición suficiente para sintetizar en el acuerdo de noviembre del mismo año, lo que ya se indicó más arriba.

Por ello resulta interesante la reflexión-argumentación de Camilo Escalona[iv] respecto del proceso político chileno cuando de alcanzar acuerdos transversales provenientes desde el socialismo chileno se refiere, sitúa en claridad política e ideológica al programa de 1947 liderado en ese entonces por Eugenio González, el cual, junto con Salvador Allende Gossens y otros, proyectaron ‘un hacer’ en tolerancia, inclusividad, democracia y con claro sello de una izquierda decididamente latinoamericana, la cual, en la persona de Salvador, sintetizó un amplio arco de fuerzas políticas que buscaron transformaciones sustantivas desde lo social, político y económico constituyendo más tarde la Unidad Popular (UP). Tras la interrupción del proceso apertura-do por la UP, explicado, fundamentalmente por una correlación de fuerzas negativas hacia el proyecto, encuentra en la persona de Clodomiro Almeyda, otra oportunidad de concreción de aperturas y alianzas de fuerzas políticas amplias… primero, para terminar con la dictadura cívico – militar el año 1988 y, posteriormente, para integrar el gobierno de transición que permitiera gobernabilidad democrática del país.

Así, el socialismo chileno, encuentra ahora en la figura de Michelle Bachelet, el punto de fuga de renovación política en los enfoques de alianzas amplias flexibles, inclusivas, tolerantes, democráticas y transformadoras en lo sociopolítico, socioeconómico, socioambiental, socioterritorial y sociocultural (más otras), todas interrelacionadas, provenientes del diagnóstico que permitió la trayectoria de la antigua concertación, el sedimentado despliegue de la geografía de la multitud desde la recuperación de la democracia inclusive, pero encontrando un antes y un después en el ciclo de protestas de los años 2011 en adelante. Punto aparte, es lo referido a los procesos sociopolíticos que se incubaron en Latinoamérica con el ciclo de gobiernos progresistas que encarnaron proyectos de izquierdas en la región, pero también lo que venía ofreciendo la escala global, desde hace varias décadas donde la relación entre Estado, Sociedad Civil, Mercado/capitalismo, Medio Ambiente, Identidades diversas y otros aspectos (también todos interrelacionados), se presentaron de multivariadas formas, obligando a administrar la contradicción capital – trabajo de una forma muy distinta, ya que son variadas las contradicciones en temporalidades de globalización, siendo tanto o más intensas que la que representa esta estructural contradicción develada desde los enfoques ideológicos clásicos de la modernidad, pero popularizada desde el marxismo.

Finalmente, en términos identitarios ideológicos, el socialismo chileno de la mano de Michelle Bachelet, encuentra en la cobertura internacional, otra vez, una oportunidad de revitalización por medio de la impronta de los derechos humanos, dado el cargo que ocupa en la ONU como Alta Comisionada de las Naciones Unidas, dándole continuidad a la trayectoria previa como ex presidenta, pero también militante del partido socialista de Chile, hecho que la sitúa como un verdadero algoritmo del socialismo nacional[v]. No es sobredimensionado afirmar que, con su impronta contribuyó a los cimientos del presente constituyente, de reformas sociales sustantivas y políticas electorales que han dado paso (vertiginoso) a una previsible evolución de los últimos 30 años, donde la/os beneficiaria/os de estos logros sociales y políticos precisan de esa claridad, para hacerlos inteligibles en una dinámica de proceso, impidiendo así la errada idea de estar comenzando de cero las transformaciones, y que de hacerlo, creemos, se usan categorías de la ‘vieja política’ dicotómica y excluyente como son por ejemplo: vieja política (malo) v/s nueva política (bueno); antineoliberal (bueno) v/s neoliberal (malo) y así cuantas más.

Michelle Bachelet, superó esas clásicas dicotomías binarias, fortaleciendo el socialismo chileno inclusivo, tolerante, pluralista, democrático, ambientalista, feminista y respetuoso de todos los derechos humanos. Todo indica que Paula Narváez es depositaria de esa impronta, es lo que busca probar, en el contexto que le corresponde vivenciar, buscando su propia impronta para el nuevo Chile.

Esta columna fue lograda con Hernán García Moresco profesor de la Universidad Academia Humanismo Cristiano. Magister© Ingeniería Informática USACH. Diplomado en Big Data Universidad Católica. Diplomado en Ciencias Políticas y Administración Pública. Universidad de Chile. Licenciado en Educación en Matemática y Computación USACH

 

 

 

[i] https://www.elquintopoder.cl/politica/la-geografia-de-la-multitud-hacia-el-nuevo-trato/

[ii] https://www.senado.cl/logran-historico-acuerdo-para-nueva-constitucion-participacion/senado/2019-11-14/134609.html

[iii] https://www.servel.cl/partidos-constituidos/?mla_paginate_current=2

[iv] https://opinion.cooperativa.cl/opinion/politica/el-socialismo-chileno-esta-de-pie/2021-05-24/095353.html; https://opinion.cooperativa.cl/opinion/politica/el-socialismo-chileno-contra-la-exclusion-y-el-veto/2021-05-31/093313.html; https://opinion.cooperativa.cl/opinion/politica/el-socialismo-chileno-es-allendista/2021-06-29/091053.html;

[v] https://www.eldinamo.cl/opinion/2019/03/14/el-algoritmo-bacheletiano/

TAGS: #Democracia #MicheleBachellet Partido Socialista

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Comentarios

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Quique

26 de Julio

Disculpe, Bachelet es la peor presidenta de Chile. Sectaria como buena feminista, fracaso en crear una nueva constitución, su último gobierno no dejó nada , solo un montón de radicales que a ti te hundirían con falsas acusaciones de violación o acoso, ese es legado de la Bachelet que en la ONU no sirve para nada solo para seguir con el show de las feminista radicalizadas.

27 de Julio

Me saco el sombrero, excelente columna, junto con mostrar las grandes gestiones de una figura pública como Michelle Bachelet (muy criticable también como cualquier figura pública), realiza un ejercicio histórico de cómo el socialismo, hoy autodenominado socialismo democrático, ha podido reinventarse de acuerdo a sus complejos contextos, desde Eugenio González hasta la ex presidenta. La apatía a los partidos políticos, fue algo que Bachelet sin duda supo sortear, y lo hizo con acciones, conozco mucha gente que hasta el día de hoy está muy agradecido con algunos de sus programas, inclusive familiares pudiendo estudiar gratis en Universidades que antes jamás pudiesen haberlo hecho. Esa impronta, más la legítima crítica a los partidos políticos y al establisment, es lo que ahora Paula tiene como desafío. Ya vimos que Boric y Sichel pudieron superar esa valla de la participación electoral, votó más gente que nunca en primarias. Hay que ver cómo se ordena Unidad Constituyente con sus candidatas y candidato, pero todo indica que no será una tarea fácil, y que después de la primaria, otro mapa se abrirá en este país de cambios. Tengo fe en que no se repetirá la experiencia de otro gobierno de derecha, más aún el de una persona con estrechos lazos con el poder económico y empresarial de este país, sino que por el contrario, la ciudadanía elegirá sabiamente entre el progresismo, el socialismo democrático y los proyectos populares de transformación. Saludos

29 de Julio

Coincido con Ud.

La Sra. Bachelet tiene una impronta que bien vale ser considerada en la síntesis ideológica – política del PS. La vida interna de los partidos políticos en momentos de tensión y cambio, resienten linealmente los presupuestos ideacionales con proyección política electoral. En este sentido, lo ejecutado por la Sra. Bachelet, perfectamente puede ser recogido en este código planteado.

Gracias Miguel por su atención

28 de Julio

Su columna solo demuestra lo asincrónica que es la política, pues precisa de un proceso de ajuste entre la idea que se enuncia y la historia que la impone. Lo anterior es una paradoja, de ahí viene el hecho que muchas veces las ideas sean capitalizados por otros y no por quien o quienes la defendieron, pues para ellos el presente ese presente les fue adverso, nadie quiere perder privilegios, no todos están la altura de las circunstancias , y muchas veces son los cercanos quienes más se resisten, todos defienden las ideas del presente cuando les resultan confortables; pero como bien lo diría el buen Dostoievski, los conservadores viven hoy, con las ideas que antes señalaron y defendieron los progresistas, cuanta razón, más aún se aplica a la figura de Michel Bachelet.

29 de Julio

Es verdad. En el análisis que se escucha y lee ha existido acercamiento a lo que comenta. Desde la dinámica partidaria y de coalición quedaría realizar un estudio que permitiese identificar como se despliega ese conservadurismo que Ud indica. A nivel de hipótesis, se podría aventurar que es transversal en el sistema político la situación que describe.

Gracias Pablo por su atención.

cristián barría jara

30 de Julio

Don José { como hijo y nieto de socialistas, que tuvieron la hombría y decencia de quedarse en Chile, pudiendo exiliarse }, le manifiesto mí opinión. Es increíble el grado de falta de percepción de la realidad que usted manifiesta en su artículo: Primero: Que la señora Bachellet, fuera defensora de los DDHH. en sus gobiernos; le recuerdo las decenas o centenas de niñas que fueron abusadas sexualmente en las protestas del 2006 ¿ cuantos pacos fueron juzgados y condenados por ello ? ¿ que hizo la señora Bachellet en su gobierno para juzgar y condenar los crímenes de los pacos { asesinatos, torturas y desapariciones } del gobierno de Lagos y en su propio gobierno { recordar el detenido desaparecido de Iquique, en su 2° mandato } o el escándalo de abusos en el SENAME. Se hizo la “tonta ” con los militares { no cerro el penal cordillera, designó boinas negras en la comandancia del ejército y ex CNI en la vicecomandancia, guardaespaldas de pinochet en la comandancia de los pacos y visitó la esmeralda casi todos los años { allí se violaron mujeres }. Segundo: Que preocupo por el medio ambiente, en sus 2 gobiernos habían MILLONES de chilenos que sobrevivían con el agua que les daba el gobierno y los municipios en el campo chileno ¿ que hizo para modificar o paliar eso ? NADA, no toco el código de aguas, ni tampoco realizó ninguna acción decidida y concreta para enfrentar eso, solo “patio la pelota” para que el problema lo tuviera el otro gobierno.

31 de Julio

Lo que buscó la columna, fue presentar una mirada sobre lo que fue el desempeño de dos gobiernos de una militante de un partido político, que en este caso, es el partido socialista de Chile. Pero, sólo es una mirada, que creemos, junto con el profesor García, es importante para ser considerada en la memoria política e ideológica del partido consignado. La misma, puede y debe ser escrutada críticamente, cuestión que Ud ha realizado asertivamente.

Gracias por su atención Cristián.

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