¿Sabe Sence de e-Learning?
La decisión del Sence, oculta una trampa gravísima. Solo podrán incursionar en este tipo de capacitación, empresas grandes, con respaldo económico suficiente para amortizar los costos en la larga fase de diseño. Todo el resto de posibles proveedores de capacitación, quedarán imposibilitados de participar de esta línea de desarrollo de competencias.

Con fecha 27 de diciembre, Sence dictó su Resolución Nº 10.257 en que, con motivo de definir el valor máximo de la hora de capacitación imputable a la Franquicia Tributaria, incluyó una distinción que me parece un grave error.

Hasta antes de la citada Resolución, todas las actividades “franquiciables” tenían un valor estándar. Ahora se incorporó una distinción, rebajando a la mitad ($2.000) el valor hora para los cursos elearning (capacitación a distancia vía computador, en sesiones sincrónicas o asincrónicas).

Como buena resolución, no da cuenta del análisis que llevó a tan extraña decisión. Queda la impresión que se estimó que, por ser “a distancia”, el ejecutor se ahorra costos de instalaciones, materiales, equipos de proyección, traslados e, incluso, de tiempo exclusivo del relator. Además de los mayores ingresos por la mayor cantidad de participantes potenciales.

Si es así, es claro que quienes pensaron y firmaron esta resolución, no tienen idea de e-learning.

Un curso presencial, en lo habitual tiene un solo relator que habitualmente diseña los contenidos. Un curso e-learning, requiere un equipo mucho más complejo: diseñador de contenidos (el especialista en el tema al que alude el curso); diseñador gráfico (especialista en construir cápsulas de aprendizaje de manera lúdica, secuencial e interactiva; tutor técnico (puede o no ser el diseñador de contenidos, es quien va monitoreando el proceso de aprendizaje, resolviendo dudas y orientando las conversaciones de foros y otros espacios de interacción); animador on line (rol clave de seguimiento al nivel de participación de los inscritos, mediante monitoreo de niveles de conexión, tipo de participación en los ambientes de trabajo colectivo, etc.). Dejo hasta acá el detalle técnico. Lo dicho creo que ya basta para demostrar lo extremadamente caro que es el diseño de un curso e-learning, un verdadero curso e-learning (que no es por cierto publicar en una plataforma textos de lectura para responder cuestionarios).

Que este costo se pueda amortizar con la reiteración del curso, es llevar la capacitación al mundo de las apuestas. Que se pueda amortizar con la cantidad de participantes es, a su vez, olvidar que la inmensa gama de empresas chilenas son pequeñas o medianas, de modo que salvo excepciones la masividad no es la constante. Al margen que siempre la entrega de contenidos constantes, para participantes diversos otorga menor pertinencia as la utilidad de un curso, asunto clave que debería cautelar Sence.

La decisión del Sence, oculta una trampa gravísima. Solo podrán incursionar en este tipo de capacitación, empresas grandes, con respaldo económico suficiente para amortizar los costos en la larga fase de diseño. Todo el resto de posibles proveedores de capacitación, quedarán imposibilitados de participar de esta línea de desarrollo de competencias.

Lo que ocurrirá es que cada vez se deberán comprar cursos más antiguos, menos pertinentes a las coyunturas específicas de cada empresa, en fin, el tema del elearning adquirirá una importancia irrelevante en el país, cuando, a nivel mundial, su uso es cada vez más demandado. Por el contrario, en Chile, con su larga geografía, esta modalidad debería ser cada vez mejor aprovechada e incentivada. Caso contrario, solo se potencia el centralismo del desarrollo del conocimiento en Santiago, la inequidad socio geográfica que tanto daño nos ha provocado.

La pregunta es, entonces, ¿Quiénes ganan con este cambio? Dejo abierta la interrogante. Por ahora me quedo con quienes pierden: en este aspecto pierden todas las empresas e instituciones nacionales con oficinas en diferentes puntos del país, que podían capacitar a sus trabajadores sin distinción de lugar de residencia ni mayores costos por traslados innecesarios, y su consecuente mayor tiempo del participante fuera de su espacio laboral. Pierden ellos, porque cada vez tendrán menos oferentes calificados que les ayuden a resolver sus necesidades. Mal, muy mal.

Una pregunta final: ¿Cómo calificará Sence, para fines del valor hora franquiciable, los cursos blended learning (tendencia cada vez más frecuente de diseñar actividades de capacitación que comprenden acciones e-learning conjuntamente con sesiones presenciales)? Esto tampoco lo resuelve la Resolución Nº 10.257.

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Foto: Ministerio del Trabajo y Previsión Social / Licencia CC

Hugo Vergara

Administrador Público. Mag. en Gerencia y Políticas Públicas. Docente universitario, consultor organizacional y coach sistémico.