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Psicología: uno de los símbolos de la precarización neoliberal

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Actualmente el debate sobre la educación superior se ha centrado en la demanda legítima de gratuidad universal, con el fin de que todos puedan acceder a una formación profesional independientemente de la “cuna” donde se haya nacido. Si bien esta discusión es necesaria en Chile, en la medida en que permite una mayor democratización del saber, lo cierto es que poco se ha hablado de la situación en que se encuentran los egresados de las universidades, especialmente de aquellos que pertenecen a las carreras en la que es posible observar un exceso de profesionales como periodismo, derecho, psicología, por nombrar sólo algunas.


Es urgente que el Estado se convierta en un garante de la formación de los profesionales en Chile y que regule en esta materia obligando a todas las carreras a pasar por el proceso de acreditación según estándares exigentes y a cerrar aquellas que no se logren acreditar o que estén lucrando.

Para entender lo que ocurre actualmente con dichas carreras tomaremos como ejemplo a psicología, por ser una de las que muestra un mayor número de egresados y cuyo acceso al trabajo y condiciones laborales se han visto deterioradas precisamente por su masividad.

Como sabemos, en Chile rige un modelo neoliberal que supone una organización del trabajo donde las empresas tienen un rol esencial. Éstas, para responder a las fluctuaciones de la demanda, contratan una fuerza de trabajo calificada multifuncional, es decir, que pueda ocupar distintas funciones en el proceso productivo (Ramos, 2009) e idealmente que se la pueda externalizar en función de la demanda del momento. El costo social que ha implicado esta nueva modalidad laboral se ha traducido en una pérdida de seguros sociales, bajos sueldos, disminución de derechos laborales, malas condiciones de trabajo, entre otras (Recio, s.f.).

Los psicólogos y psicólogas no están exentos de las consecuencias de esta nueva forma de trabajo, teniendo que acceder a mayores empleos de tipo free lance lo que conlleva el establecimiento de relaciones donde lo que prima es la contingencia de una demanda y cuyo efecto es una inestabilidad laboral y económica que se hace crítica sobre todo en momentos de enfermedad.

A su vez, el Estado, otro de los espacios laborales que existen en Chile, adquiere las lógicas del sistema privado, y tiende a subcontratar servicios que son propios de su función. Como consecuencia, los psicólogos y psicólogas así como otros trabajadores de las ciencias sociales que trabajan en programas del estado, son empleados como independientes (a honorarios) a pesar de tener una relación de dependencia y subordinación. A esto se suma el hecho de que los trabajadores a honorarios del Estado están en una zona gris, puesto que no hay una legislación que establezca sus derechos y obligaciones ni una entidad que los proteja frente a la vulneración de sus derechos.

Sin embargo esta precarización laboral de la psicología, que se traduce en una baja paulatina de los sueldos y en una inestabilidad laboral, no se explica sólo por las lógicas neoliberales del mercado laboral, sino también por la desregulación de la educación superior que ha durado décadas en Chile.

Sólo por mostrar algunas cifras, en los últimos datos publicados por el MINEDUC (2014) se señala que hay 153 carreras de psicología de las cuales sólo el 44% está acreditada, por tanto hay un mayor número de facultades que no pueden garantizar a sus estudiantes un mínimo de calidad en la formación que entregan lo que se hace especialmente complejo tratándose de una disciplina de la salud mental. De igual modo, a pesar de que hay un exceso de psicólogos, en el mercado se aprecia un aumento creciente en el número de matriculados al punto de que sólo en el año 2015 hubo 30.054 estudiantes de psicología (MINEDUC, 2015). A pesar de esta situación, se siguen abriendo nuevas carreras de psicología, que incluso pueden ser cursadas en modalidad online por menos años que el estipulado tradicionalmente. Estos datos revelan una absoluta desregulación en la formación de la educación superior, donde el lucro ha generado un aumento sin control en la cantidad de profesionales. Así, el alto número de egresados de psicología, sumado a la flexibilidad laboral,  ha implicado una progresiva precarización en las condiciones de vida de estos profesionales.

Como se dijo anteriormente, esta situación también es extrapolable a otras profesiones de las ciencias sociales donde hay un exceso de profesionales como periodismo, derecho, etc. Me refiero particularmente a las carreras de las ciencias sociales dado que su implementación es de bajo costo por lo que es más fácil rentar con ellas.

Ante esta realidad, es urgente que el Estado se convierta en un garante de la formación de los profesionales en Chile y que regule en esta materia obligando a todas las carreras a pasar por el proceso de acreditación según estándares exigentes y a cerrar aquellas que no se logren acreditar o que estén lucrando.

Cuando el Estado se margina y deja que el mercado defina quiénes son buenos o malos profesionales o cuáles son las buenas o malas universidades, por un lado expone a los estudiantes a que paguen por una mala formación y por otro, expone la integridad de sus ciudadanos y ciudadanas, sobre todo en el caso de psicología, pues se trata de trabajadores de la salud mental. Al final, son los estudiantes endeudados, los ciudadanos y las ciudadanas quienes deben asumir los costos sociales que implica convertir la educación en un negocio. Si realmente queremos una educación superior distinta, debemos preguntarnos qué sociedad queremos y qué rol jugarán en ella los profesionales, pero también hacernos cargo de los estragos que ha provocado la desregulación en la educación en miles de estudiantes que al salir de la universidad terminan accediendo a salarios que no se condicen con su nivel de formación o deben sufrir largos periodos de cesantía convirtiéndose en lo que el movimiento estudiantil alguna vez denominó como “cesantes ilustrados”.

TAGS: Fin al Lucro Sistema de Educación Superior

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Comentarios

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Servallas

27 de febrero

Estimada, primero no estoy tan seguro de la gratuidad universal, sería mejor que al alumno capaz que no tenga recursos se le ayude y después devuelva la plata sin interés, o haya arancel diferenciado, me da mucha lata tener que pagarle una carrera de medicina a alguien al que después deberé pagarle muy caro por sus servicios, o no le importaré un pepino y me dejará morir si no le pago. Al fin del cuento no hay tal gratuidad  siempre alguien paga, nosotros,   la vaca lechera  de siempre. Segundo, concuerdo con la situación triste de sicólogos, periodistas, abogados, historiadores, geógrafos, etc,  muchos mal formados y llenos de angustia por su futuro,  ello ciertamente es producto de un sistema no regulado, pero también es producto de nuestra mentalidad, de huir de las ciencias exactas, de la matemática, de la física aplicada, de la mecánica, de la química, ello no es culpa nuestra, es culpa de una cultura que no es inventiva, que huye de cualquier ingenio mecánico o físico, que no se quiere relacionar  con la producción tecnológica, que no hace I +D, que huye al ver un resorte con un vástago y prefiere el arte, las letras, la filosofía y  la alta discusión política, en síntesis, una cultura poco pragmática y poco productiva, así, vemos una constante en que muchos, la mayoría,  demoniza la industria y la producción de bienes.

Friedrich

27 de febrero

Servallas ¿no has pensado en el hecho que un profesional de la salud, por ejemplo, que no ha necesitado pagar matriculas ni aranceles, no estaría endeudado? Si fuese así ya no necesitaría tanto salario porque no le debería nada a nadie. Endeudarse es una opción bastante válida si no se logra llegar a fin de mes con el salario…no es una opción, es practicamente obligatorio. 11 millones de chilenos tienen algún tipo de deuda y 4 millones de ellos son morosos. El sistema de educación superior privado y subvencionado no sólo ha fracasado en su objetivo de mejorar la vida de las personas sino por el contrario, ha empeorado la situación de muchos. Mirando esas cifras, la verdad yo no entiendo cómo algunos devotos neoliberales, defensores del libre mercado en la educación pueden afirmar que somos un modelo de economía exitoso, si gran parte de población está endeudada.
Eso de criticar y culpar la preferencia de las personas que eligen carreras relacionadas a las letras me parece ridículo. Sorry. Además no tienes datos reales sobre eso. Por mi parte puedo decir q conozco una gran cantidad de ingenieros, contadores, trabajadores de la salud etc que tienen los mismos problemas que los profesionales de artes y letras. Lo digo porque trabajo en capacitación y hay muchos intentando mejorar el cv para encontrar pega. El Estado debe regular los aranceles y la cantidad de egresados y asegurar que son idoneos para la vida profesional. Por que el mercado no lo hace solo.No le conviene.

Servallas

29 de febrero

Friedrich, es mejor estar educado que no estarlo, pasar por una universidad te abre el seso, te permite reflexionar, ocupar conceptos y obligar a tu mente a pensar, pero hay una evidente falta de control de calidad, falta regulación y visión para normar la proliferación de “universidades “y carreras, esto es voluntad política y no la hay. Ahora, si estudiaste una carrera de ingeniería o una de humanidades, es más probable que en la segunda opción tengas problemas, mira el caso de España en plena recesión http://www.elmundo.es/sociedad/2015/12/22/5679378722601dbd7d8b458b.html, pero estudiar una ingeniería es pesado, duro, de mucho fracaso, por lo tanto se evita. El drama de miles de profesionales sin empleo no es por el sistema “neoliberal” que repites sin profundizar que significa “liberal”, ni menos “neo”, todo un invento ideológico para desacreditar lo contrario al estatismo, es porque nuestra economía interna es pequeña, de pocas empresas de tamaño mundial y poco diversificada, con pocos emprendimientos rentables, por otra parte, si pensamos en la solución hay que concordar que tenemos problemas estructurales, hay demasiada verticalización en nuestra sociedad, un problema cultural que deberíamos intentar cambiar, mira los trabajos de Scott Shane , no somos inventivos, falta I+D, por eso no nos desarrollamos y tenemos problemas para encontrar trabajo, pero eso no justifica que algunos profesionales cobren honorarios como si fuéramos un país desarrollado.

Pescadín

13 de noviembre

“Servallas” La causa que genera un exceso de profesionales en sociedades como la nuestra es la mala distribución de ingresos, debido la concentración de la riqueza y a la proliferación de una mentalidad vertical y elitista, que nos ha acompañado desde nuestra independencia y que se ha hecho tan nuestra como la cueca o las empanadas. A decir verdad la independencia la forjaron la élites y por 200 años no han enseñando a portarnos muy bien. Lo planteo porque me trabajé 10 años en un país desarrollado, donde mi sueldo de profesional con postgrado en un instituto no superaba por mas de 1/3 al de un auxiliar. Es decir, la sociedad te garantiza que independientemente de la función que cada ciudadano cumple, no hay tantas diferencias en la calidad de vida. De lo contrario la única alternativa que existe es la educación superior, generando el síndrome de “pirámide invertida” donde existen muchos más profesionales que técnicos. En este contexto, Chile ya es un país con una riqueza media de aproximadamente 24.000 dólares per cápita con un economía similar a países como Portugal y Croacia, pero con un sueldo mínimo de un 50% menor. Esa es la mejor prueba de que aunque lleguemos a los 50.000 dólares (niveles de países bastante ricos) sino transitamos a una sociedad mucho mas inclusiva y solidaria, que no tiene nada que ver con el sistema económico imperante, va a ser muy difícil que logremos el desarrollo.

la psicología ha muerto

17 de agosto

La situación de la psicología actualemente es de precariedad total y requiere ser examinada por partes:
-1 la apertura indiscriminada de cupos por parte de universidades públicas y privadas a pesar de que muchos manifestamos nuestro malestar en su momento sin ser escuchados, lo que ya empieza a hablar de cual es la supuesta “responsabilidad social” con que se llenan la boca los academicos.
2- una carrera con elevadisimos aranceles que no requiere ni gran cantidad de materiales ni gran infraestructura, por lo tanto solo alimenta a estos mismos academicos que en muchos casos es bien poco lo que investigan en sus respectivas universidades, basta al respecto ver cuantas investigaciones en el área tienen algún grado de relevancia social o nacional
3- la creación por parte de estos mismos academicos de extensos y costosos cursos de postitulos y diplomados de materias que debieron ser planteadas en profundidad en el pregrado y que muchas veces implican desenbolsar millones de pesos estando recien graduados, especializaciones que luego exigen los empleadores dado que el mismo mercado que tienen estos academicos ha fabricado la necesidad ficticia
4- claramente la psicología es un ejemplo de un ejército de reserva del sistema capitalista basado en crear deuda interminable sobre la base de una eterna hiperespecialzación que perfectamente esta incluida y si no lo está debería estarlo en el pre-grado

5- en resumen los academicos viven a costa de los estudiantes y profesionales

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