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El actual Gobierno ya nos tiene acostumbrados a esto. Todo anuncio viene indefectiblemente con “letra chica”. Con el anuncio del proyecto de ley de extensión del posnatal que se anunció hoy no fue la excepción.

Aún no tenemos acceso al detalle del proyecto, pero de lo que se ha destacado en la prensa queda clara una cosa: han primado los criterios economicistas y no el bien superior del niño. 

Se ha planteado extender en 12 semanas el posnatal, manteniendo las 6 semanas de prenatal -eso es un avance-, pero flexibilizando dicho período, pudiendo pasarse 2 de las 6 semanas del pre al post -eso es un retroceso. Pero la extensión de las 12 semanas adicionales tiene un “detalle”: un tope de cobertura de 30UF y la posibilidad de tomarse el posnatal a media jornada, o no tomárselo, a mujeres a quienes el subsidio no les cubrirá al 100%. 
 
Esto constituye un grave retroceso respecto de lo que se tiene actualmente:  haciendo uso de las licencias por enfermedad grave de hijo menor de un año, un porcentaje importante de las mujeres ha extendido sus licencias hasta un promedio de 5 meses pero con un tope de cobertura de 60UF. La idea de extender el posnatal era transparentar esta situación que ya se estaba dando de hecho, la cual da cuenta de una necesidad de las familias chilenas, especialmente las de clase media. Si se aprueba el proyecto de ley se pondrá a las mujeres con sueldos superiores a 650 mil pesos frente a un perverso dilema: o pasar 6 meses al cuidado de su hijo o el 100% de su sueldo.
 
¿Qué pasa con familias en las que el sueldo de la mujer es crítico o es el único que sostiene al grupo familiar? Nuevamente, la clase media sale golpeada. Las mujeres que estén bajo ese monto recibirán cobertura completa, en tanto, las que están muy por sobre los 650 mil, o sea, mujeres de “sueldos reguleques”, no tendrán una real necesidad económica que las ponga en un dilema para renunciar a parte de su sueldo. Por tanto, afirmar que sería “renunciable” para el 20% de las trabajadoras, con sueldos por sobre los 650.000 tiene otra justificación: el hecho de que no recibirían el 100% de cobertura.
 
Creo necesario hacer mención a estos datos que ya indiqué en otra oportunidad. De acuerdo a las cifras de 2009 de la  Superintendencia de Salud, del total de mujeres que hicieron uso de licencias por enfermedad grave del hijo menor de un año (23.373), las 12.201 que extendieron hasta completar un período menor a 96 días (6 meses), se distribuye del siguiente modo:
- 7,6% corresponde a mujeres con ingresos menores a $300.000
- 28,8% corresponde a mujeres con ingresos entre $300.000 y $599.000
- 27,2% corresponde a mujeres con ingresos entre $600.000 y $899.000
- 19,2% corresponde a mujeres con ingresos entre $900.000 y 1.199.000
- 15,6% corresponde a mujeres con ingresos entre $1.200.000 y 1.499.000
- 1,4% corresponde a mujeres con ingresos superiores a $1.500.000
 
Todas estas mujeres extendieron sus licencias con un tope de cobertura de 60UF. De ahí se entiende el menor porcentaje de las mujeres con ingresos entre $1.200.000 y 1.499.000 y, especialmente, las con ingresos superiores a $1.500.000, a quienes el subsidio no les cubría completamente. ¿La idea, con el nuevo proyecto, es que esto se replique a los grupos con ingresos entre las 30 y 60UF? O sea, ¿qué el sólo hecho de no tener 100% de cobertura sea un desincentivo en sí mismo a tomarse el posnatal extendido? 
 
Al no tener 100% de cobertura entrarán en el grupo de mujeres para quienes el posnatal es renunciable, es decir, “negociable” con el empleado, y ya sabemos que eso tiene un germen de abuso laboral, porque dependerá de la capacidad de negociación de cada trabajadora con su empleador.
 
La ley propuesta no transparenta la situación de hecho que se estaba dando: el que las mujeres estaban extendiendo el posnatal a un promedio de 5 meses. Todo lo contrario. Es un instrumento para coartar dicha práctica.
 
Lamentablemente, el Gobierno nunca entendió –o lo entendió pero no le interesó- que el posnatal tenía un único objetivo: proteger al recién nacido. Con esta ley, este objetivo no se cumplirá en un porcentaje importante de la población. Las madres con sueldos superiores a 650.000 se verán enfrentadas a la perversidad de elegir entre cuidar a sus hijos por el tiempo mínimo necesario o recibir su sueldo completo. “La bolsa o la vida”, como diría cualquier asaltante a su víctima.
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