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No quiero centrar la discusión de la falta de estrategia digital en Chile en los montos del presupuesto, sino que me preocupa algo más estructural: intentar descifrar qué piensan los políticos sobre Internet y lo digital en el siglo XXI, en base a los lineamientos que han entregado recientemente.

En el “Diario Financiero” el día miércoles 12 de octubre, el gobierno habla sobre su estrategia digital y la publicación sentencia: “Avanzando hacia una Sociedad Digital: En los últimos años se ha escrito y hablado mucho de estrategia digital…” De este artículo se desprenden tres temas principales que comprenden la agenda del gobierno en lo digital: conectividad, inclusión digital, y gobierno electrónico. Analicemos desde una perspectiva crítica primero cada uno de los ámbitos y posteriormente la selección de los mismos. 

La conectividad y el acceso libre a las redes se refieren básicamente a que Internet llegue a todos lados. Es un poco como la idea de la cobertura total en educación básica y secundaria. ¿Es bueno que haya escuelas por montones si se constituyen como herramientas de reproducción de desigualdad? Como hemos visto últimamente, la preocupación por la cobertura no implica garantizar ni un buen servicio ni facilitar el acceso para todos a algo que es considerado un derecho (la ONU declaró el acceso a internet como un derecho humano). Además, en este punto se hace referencia a la entrada en vigencia de la ley de Neutralidad en la Red, que no es fruto de una estrategia determinada desde la arena política, sino que es un derecho ganado a pulso por la comunidad ciber-activista. También queda por ver la seriedad en la fiscalización y el cumplimiento real del nuevo marco legal, porque en Chile las empresas (o universidades) tienen post grados en formas para saltarse la ley.

¿Que tal la posibilidad de plantear un proveedor de Internet gratuito para quienes no pueden pagar? ¿De promover el surgimiento de proveedores de Internet locales? ¿Qué pasa con las implicancias de considerar al acceso a Internet como un derecho?

Sobre inclusión digital, el gobierno se refiere a tres temas generales: factura electrónica para las empresas, capacitación tecnológica para emprendedores y apoyo tecnológico a los municipios.

¿Este es el concepto de inclusión que manejan? No hay mucho más que agregar.

El gobierno electrónico se plantea como eje principal de trabajo de la modernización del Estado para los tiempos actuales. Para considerar este punto es importante volver a una nota anterior del mismo diario, donde Tomás Flores habla del presupuesto de la estrategia digital y nos cuenta que Rafael Ariztía (encargado de esta área) está un poco limitado en este ámbito porque debe gastar parte importante en el pago de licencias de softwares para que los sistemas funcionen. Irrisorio.

¿Qué pasa con la adopción de tecnologías de software libre? ¿Se han evaluado alternativas libres como ha hecho gran parte de Latinoamérica? ¿Debería el Estado chileno promover la adopción de tecnologías libres para fomentar la libertad tecnológica (y el ahorro de costos)?

Fuera de estos ámbitos, quedan respuestas a preguntas como: ¿De qué manera fortalecemos el desarrollo productivo en temas digitales en el país? ¿Cómo empoderamos a la comunidad de los potenciales beneficios de las redes e Internet? ¿Cómo promovemos el desarrollo cultural y científico en base a las potencialidades de la comunicación y coordinación en la Web?

¿Que implica entonces la selección de estos ámbitos en la definición de la estrategia de desarrollo, sus definiciones y las exclusiones ya mencionadas?

Internet y el desarrollo tecnológico intentan ser posicionados como un tema técnico, relacionado solo con implicancias a nivel de la computación. Plantea a la ciudadanía como tranquilos receptores y nos limita como usuarios y creadores.

La tecnología no es algo neutro, y dejar fuera del Estado este tipo de preocupaciones demuestra una posición ideológica determinada respecto al desarrollo digital: modernizarnos, tecnificarnos, actualizarnos. No conectarnos, no liberarnos. La definición de estrategia digital, tal y como está planteada, se salta los fenómenos más importantes de la revolución de las comunicaciones e Internet para la ciudadanía y la democracia: la posibilidad de la producción colaborativa en redes y el empoderamiento, al menos en sus discursos, de los ciudadanos en un espacio público virtual.

El ministro termina diciendo: “hacemos una invitación a desarrollar y construir en conjunto esta agenda, aportando colaboración y creatividad”

Más que construir una agenda yo creo que primero deberíamos discutir de forma amplia y colaborativa algo así como una “declaración de principios sobre el desarrollo digital en Chile”, considerando no sólo temas técnicos, sino que también añadir definiciones morales, sociales y políticas para el país. Es por esto que la falta de Estrategia Digital me parece un tema estructural, a nivel de definiciones ideólogicas sobre el futuro de lo digital en Chile.