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¿Libertad de uso del espacio público?

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La ministra Ena von Baer, encargada de la vocería del gobierno, quedó expuesta a las más duras críticas tras conocerse los magros resultados de la encuesta Adimark a mitad de semana. El balance del oficialismo es que las cosas se han hecho muy bien y lo que falla es la capacidad de comunicación. Ergo, el epicentro del problema de la baja popularidad del mandatario y del gobierno radican en la Secretaría General de Gobierno.

Un airado senador Alberto Espina, en los patios de La Moneda, señaló a los medios que "hay que fortalecer fuerte, clara y categóricamente el área comunicacional, porque no se dice con la fuerza, claridad y firmeza todo lo que el Gobierno está realizando, que es muchísimo, y eso me parece mal". Como el mismo parlamentario se encargó de aclarar más tarde, no nombró a la ministra ni pidió su cargo, pero a buen entendedor…

Lo que declara Espina no sólo es brutal y descarnado, sino que refleja las tensiones que atraviesan a la coalición de gobierno.

Si en su fuero íntimo el oficialismo considera que falla la vocería, no cabe duda que habrá cambios. Por el momento, el ministro Hinzpeter salió al paso de estas críticas acotando que “podemos discutir si hay o no deficiencias comunicacionales, pero de existir aquéllas, son responsabilidad de todo el Gobierno".

La decisión no es fácil, porque pareciera que en La Moneda cunde el desconcierto, más aún porque el sistema de vocerías ya habría sido revisado. En una extensa nota de El Mercurio, de mediados de junio, se anunciaba un reforzamiento del área comunicacional tras el rechazo de la Concertación al Royalty propuesto por el Ejecutivo. Según la crónica, la idea del oficialismo “es que esta nueva arremetida permita no sólo "denunciar" la actuación de la Concertación, sino también generar "mística y convicción". Cabe destacar que este reforzamiento se haría a tres meses de que Von Baer aterrizara en el ministerio con un amplio equipo de su confianza.

Aunque la vocera ha mostrado deficiencias bastante notables, como la vez que acusó a la Concertación de manipular el padrón electoral, es muy comprensible que enfrente dificultades que no le son imputables. En lo grueso, ha tenido que salir a explicar lo que no tiene ninguna razón ni justificación. Por ejemplo, argumentar que el Presidente y otras autoridades no tienen conflictos de interés o son casi anecdóticos.  Después de todo, para la vocera, la mayoría votó conociendo estos inconvenientes, asi que lo demás es majadería. Sin embargo, ¿cómo no la va a complicar dar la cara por los negocios del Presidente, cuando su propio partido y otros personeros de su coalición han pedido hasta el cansancio que venda sus acciones? Sin duda es un tema que ha penado a la ministra, peor aún cuando tiene que justificarlo en autoridades menores, como ocurrió con el subsecretario de deportes, que no quería desprenderse de sus acciones de un club de fútbol. Para más remate, Ruiz Tagle depende administrativamente de ella.

Sumado a la dificultad intrínseca de la vocería, el gobierno ha empleado un diseño que complica aún más esa tarea. Con la incorporación de los presidentes de los partidos oficialistas al Comité Político se han multiplicado los actores opinantes. Es imposible olvidar cuando Carlos Larraín señalaba que el Presidente no le vendió Chilevisión al grupo argentino Clarín para no pelearse con los Kirchner, una afirmación harto inconfortable.

Larraín se ha transformado en un vocero oficioso que corre con la ventaja que cuenta las "papitas" a calzón quitado, total no tiene que rendirle cuentas a nadie. Hay que reconocer que Coloma es más discreto, pero cuando algo se le atraviesa, su forma de expresarse se atropella, casi al más puro estilo de MEO. Sería interesante ver a ambos en un debate. Como sea, esta imbricación de gobierno y partidos oficialistas no deja de tener sus inconvenientes…menos mal que no se les ha ocurrido incorporar nuevos amigos.

La falta de mística en la coalición de gobierno es una novedad, esto si hacemos caso al diagnóstico que circula en las esferas oficiales. Al parecer la derecha tendría sus propios autoflagelantes y las medidas correctivas deberían ir por instruir charlas motivacionales. Tal vez la depresión gubernamental proviene del síndrome post terremoto o post mundial y, en ese caso, es recomendable un psicólogo, consejero o psiquiatra. La ministra von Baer, para animar a la tropa, declaró que ha finalizado el primer tiempo del gobierno. Quizás se podría desprender de esto un equivalente al “ya queda poco, chiquillos”. Tal vez para algunos efectivamente quede poco…

Para superar este brete, la vocera de gobierno podría replantearse su estilo, que es un tanto adusto y nutrido de frases hechas. La gente está aburrida de frases del estilo "el gobierno no comenta las encuestas"; "estamos trabajando las veinticuatro horas del día por el bien del país"; "el Presidente puede disponer de los cargos cuando estime conveniente". Fome….demasiado fome, pero se puede arrgelar. Podría recurrir a frases como "si bien es cierto que…no es menos cierto", recurso que la pondría a salvo de las contradicciones de La Moneda; otra alternativa es desorientar a los medios adornando sus declaraciones de adjetivos, como lo hace en forma magistral, habilidosa y precisa el propio Presidente; también puede mejorar la interacción con los periodistas partiendo las vocerías con un "adivinen qué….", un toque íntimo. Como se ve hay múltiples posibilidades.

Los temas comunicacionales son dificiles. Exigen una gran  sintonía con la gente y, en ello, cuenta mucho la personalidad que muestran los voceros, su estilo. No se puede olvidar el humor de un Osvaldo Puccio; la formalidad de un Heraldo Muñoz; la cercanía de Lagos Weber; el apasionamiento de Vidal o la fineza de Carolina Toha…cada uno con su impronta. Otra cosa es el mensaje. Sin un "ethos colectivo" es muy complicado que los criterios confluyan.  Aquí no se trata sólo que el gobierno alcance un discurso coherente, sino de que sus propios partidos lo secunden. La tarea es titánica, pero siempre hay tiempo para aprender… ¿o tal vez no?

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09 de agosto

Descriterio. ese es el concepto para describir lo que mencionas y viendo la foto de esos peligrosos pequeños sentados al lado del lienzo.

Y eso tiene una raíz profunda, de claro carácter autoritario desde la Independencia, y que radica en el poco valor que se le da en Chile a los derechos civiles básicos como la libertad de reunión y expresión, y por ende a la sociedad civil como agente participativo. Esto, tanto por parte de las instituciones gubernamentales y sus agentes (que actúan como describes) como por parte de los mismo ciudadanos,que en algunos casos creen que la manifestación pública es romper cosas, tirar piedras y romper la señal ética.

Lo bueno, es que esos pequeños aprenderán que ninguna de esas conductas es la correcta, y que es posible expresar ideas y opiniones sin tener que agredir a nadie.

Maribel

22 de septiembre

jajajajaja este1s loca vos xDDD che boludo, el sexo le da mil vleatus al chocolate ese poronga que come9s vos. Haceme el favor de no decir mas pelotudeces. (Ves yo tambie9n se9 jajajaja)Y ahora enserio, el chocolate nos gusta a todos pero NO. jajaja

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