#Sociedad

La crisis es de confianza

0 |
COMPARTIR
EN WHATSAPP
COMPARTIR
EN WHATSAPP

El país crece y el desempleo baja… pero la gente está descontenta.  ¿A que se puede deber tan extraña combinación? ¿Qué hace que los gobernantes no gobiernen y que los llamados a liderar se convirtieran en seguidores?  Por ahí se habla de la crisis de representatividad, pero no me ha dejado de rondar la idea de que el problema es más básico, es más esencial, más humano. La crisis por la que transita especialmente la política estos días no es de representatividad, es de confianza.Por favor, no me subestimen, lo anterior no sólo referido a la obvia desconfianza de los ciudadanos a lo que se ha denominado con desdén “La clase política”, sino que es algo con muchas más direcciones y sentidos.

1. La desconfianza de la Clase Política para con sí misma:  Quienes ostentan el poder hoy en día ni siquiera han podido superar el demonio que definiera Vignolo, Ramirez y Vergara en el 2010 como de la baja autoestima chilena.  Se les ha dicho tanto que son insuficientes que se lo han creído y creen a pies juntos que el cambio de las reglas (llámese binominal) los va a obligar a desempolvar el currículum.  No quieren competir, ellos mismos se están diciendo en buen chileno “Somos rascas”.  La pregunta que surge es ¿si yo digo que soy rasca que dirán los otros de mi? Una espiral que solo hace que se atornille más fuerte el binominal.

2. La desconfianza de la clase política para con la gente:  Aunque si lograran derribar sus propios ataques de baja autoestima y en un destello de generosidad pensaran en liberar el poder, me da la impresión de que el otro componente es reconocer como riesgoso entregar realmente el poder a la gente.  Entonces le están diciendo a la gente, “queridos electores, ustedes también son rascas”. Nadie en su sano juicio le pasaría las llaves de la caja de pandora a la “chusma inconsciente”, como dijera Arturo Alessandri, o en palabras más modernas, a los “Inútiles Subversivos”.  La imagen de la gente para la clase política parece no haber cambiado demasiado en los últimos años. Qué pena.

3. La desconfianza de la gente para con la gente o las reflexiones de un ciudadano de a pie. Somos todos unos idiotas, que no entendemos lo que leemos, o sea no yo, sino mi vecino, ¿no será cierto esto que dicen de la caja de pandora? Yo estoy bien: es decir, ya me acostumbré al Dicom, y a la Polar, y a los créditos, y a que los políticos mienten en sus campañas, y los conflictos de interés. La verdad es que ya estoy acostumbrado; para qué cambiar.  Mira que la Unidad Popular comenzó así, y mira como terminó. Si esta desconfianza de nosotros para con nosotros sigue, nada cambiará.  La buena noticia es que parece que las nuevas generaciones no tienen este problema (al menos no tanto).

4. La desconfianza de la gente para con la clase política.  Tan obvia que sólo me remitiré a inferir algunas causas.  a) Tan pocos apellidos en la lista. b) Tantas ganas de mantenerse en el poder. c) Sobre todo, una clase política que se niega a cambiar el sistema para mantenerse en el poder, mirando todos al techo. Es actitud tan rasca hace parece incluso al Senador Larraín un  poco más digno por defender el Binominal dando la cara. No más comentarios en este punto.

5. Esta, la peor de todas. La desconfianza a las ideas: el último cambio político relevante en este país no fue más que una expresión de rechazo. Digámoslo corto que ya se ha hablado demasiado: Piñera es el presidente de Chile porque la gente no quería más Concertación, no porque quisiera a Piñera. También el único candidato que logró mover un poco el escenario, MEO, lo logró desde el descontento, desde el no más, desde el rechazo más acérrimo a cualquier cosa.  Eso es lo preocupante; por todo lo anterior, ya no ganan las ideas.  Un ejemplo simple: nadie quiere las termoeléctricas, nadie quiere las hidroeléctricas, nadie quiere la energía nuclear, al menos donde a mí me moleste. Tampoco quiero energía más cara.  Si todos nos oponemos a todo, ¿quién diablos dará las nuevas ideas?

Según la Real Academia de la Lengua Española, la confianza, en su primera definición, es la esperanza firme que se tiene de alguien o algo.  Si no damos aquel paso necesario  para retomarla, nuestro país no se estará convirtiendo en un pueblo desconfiado, se estará convirtiendo en un pueblo sin esperanza. Y como me dijera alguna vez un profesor de filosofía, el suicidio no lo comenten del desesperados, los cometen los desesperanzados. ¿Cómo será el suicidio de un pueblo? Lamentablemente, entregando sus destinos al populismo sin límite. El llamado entonces es a retomar la esperanza y con ello la confianza; es posible si todos nos movilizamos y logramos el cambio que se requiere, porque Mahoma no viene a la montaña, por lo que hay que mover la montaña a Mahoma. ¿Cómo? ¿Pero no es más fácil pagarle el taxi a Mahoma? Sin duda.  En nuestro momento histórico como país, el que Mahoma se mueva, significa que los señores y señoras integrantes de aquella tan vilipendiada “clase política” den una señal y significa poner punto final al binominal.  No es tan difícil, si al parecer, salvo un grupito de honorables, nadie lo defiende.  Aún hay tiempo para revivir la esperanza. Ya verán que cambiará el lenguaje, que aparecerán los sueños en la gente, que cambiará el lenguaje sólo por una pequeña señal de luz como esa.

¿Quién entonces será el valiente, tomará papel y lápiz, y hará realidad un proyecto viable?

—–

Foto: Kena Lorenzini

TAGS:

Los contenidos publicados en elquintopoder.cl son de exclusiva responsabilidad de sus respectivos autores.
Te invitamos a conocer nuestras  Reglas de Comunidad

Comentarios

Quedan 1500 carácteres.

Nuevo

VER TODO

Nuevo

Donde las prácticas a las que se apunta con fiereza (incluso con cierto espíritu de superioridad moral) como responsables de la deslegitimación de la institucionalidad, del ejercicio de lo público, no s ...
+VER MÁS
#Política

Tropiezos del Frente Amplio: ¿Crónica de un fracaso o de aprendizaje?

Medio siglo después exorcicé aquellos fantasmas de Life que me producían tanto espanto y escribí un novelón de 400 páginas sobre el infierno del Somme entre 1916 y 1918 que algún día estará en los ...
+VER MÁS
#Sociedad

Un verano en el Somme

Proteger la identidad cada día se hace más urgente y necesaria. Aysén no puede ni debe cerrarse a ninguna actividad productiva o de servicio; pero debe exigir que las actividades se desarrollen con una b ...
+VER MÁS
#Desarrollo Regional

Los proyectos ZOIT en Aysén, deben incluir estudios de carga

El boxeador que privilegia el espectáculo, lo hace en desmedro de su propia salud, más en una época en que incluso el uso del bucal era escaso, con guantes que apenas cumplían las medidas de seguridad m ...
+VER MÁS
#Deporte

Manuel Castillo: el estilista contra el público

Popular

El tema de fondo es cómo no se desperdicia la oportunidad histórica de conquistar una sentida demanda del magisterio, por más que hoy se desdibuje por la conducción actual del Colegio.
+VER MÁS
#Educación

La desmunicipalización y la postura errática del Colegio de Profesores

No sé usted, pero nunca he visto a alguien usando trigonometría en la calle para medir la altura de un árbol o ecuaciones para comprar pan (y mucho menos para calcular el impacto de un kame-hame-ha)
+VER MÁS
#Educación

Las matemáticas de la vida real

Así que, mis queridos contertulios, si realmente están interesados en opinar de política, participen e involúcrense, porque si ya resulta difícil conseguir que los chilenos vayan a votar por algún pol ...
+VER MÁS
#Política

El joven Giorgio Jackson

Debemos replantear la participación del Estado, replantear el modelo de Licitaciones y prestaciones de servicios públicos por parte de las empresas privadas. Que no se confundan los Liberales, no estoy ne ...
+VER MÁS
#Política

La funcion Pública no es concesionable ni licitable