Columna en Sociedad
7
Difunde: Whatsapp

El genocidio desconocido


Nuestras sociedades latinoamericanas y sus experiencias podrían aportar muchísimo al estudio de los genocidios y, a su vez, los debates y reflexiones sobre estas experiencias podrían enriquecerse con una mirada más global como la que aporta el estudio de este campo.

En julio del 2010 tenía que elegir ramos para el magíster que cursaba en la Universidad de Sydney y me encontré con que el único que dictaba la facultad de Historia (mi especialidad) se llamaba “Genocidio desde una perspectiva global”. No quería tomarlo; me imaginaba, como la mayoría, que sería acerca de los nazis, campos de concentración y horrores de ese tipo, pero me resigné. Debo decir que no fue lo que esperaba. Si bien el tema era muy sensible, aprendí que era mucho más de lo que creía y mucho más rico en términos históricos de lo que pensaba.

De vuelta en Chile, quise compartir algo de lo que aprendí y abrir el debate en torno a un concepto que, al menos en esta parte del mundo, genera emociones, sentimientos, muchos errores y poca profundidad en la reflexión.  Muchas veces escuchamos esta palabra, atribuyéndosela a diversos casos, pero más especialmente cuando algunos hacen referencia a lo vivido por nuestro país durante la dictadura. Sin embargo, la mayor parte de las veces se utiliza vagamente, sin tener fundamentos o explicitar claramente el porqué de su uso en este caso o en otros.

El origen del concepto genocidio lo encontramos en la obra del jurista polaco Raphael Lemkin, uno de esos héroes desconocidos de la historia, un hombre que huyó de Europa y comenzó una verdadera cruzada personal para dar a conocer, a partir de los datos que había recabado, lo que ocurría en el Imperio del Eje y los crímenes que se cometían contra diversos grupos humanos. De allí surgió su libro, El Dominio del Eje en la Europa Ocupada, en cuyo segundo capítulo acuñó el concepto y lo explicó, señalándolo como un proceso que incluía no sólo las matanzas de grupos étnicos, nacionales y religiosos, sino también como la destrucción de la cultura de éstos, de su esencia, su espíritu. Luego, hacia fines de la Segunda Guerra, logró más apoyo y la recién creada ONU promulgó la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio, en 1948.  Pero el texto final de esta Convención delimitó el crimen, señalando que, jurídicamente hablando, el genocidio es “cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal.” Esta breve oración surgió de un debate acalorado, que finalmente dejó fuera a los grupos políticos y también a la destrucción cultural, estableciendo exclusivamente el daño o exterminio físico como delitos. La controversia respecto de esta Convención continúa hasta hoy, tanto entre juristas como entre quienes estudian este fenómeno en el ámbito académico.

A partir de 1970, algunos académicos comenzaron a estudiar este fenómeno desde diversas perspectivas; sociólogos, historiadores, juristas, antropólogos, sicólogos sociales; iniciaron un camino de análisis, reflexión y diálogo que los llevó a intentar dilucidar las posibles causas de estos violentos procesos, como forma de ayudar a la tarea de la prevención. Uno de los escollos más importantes para ellos y ellas fue diferenciarse de otra área de estudios más antigua y relacionada, los estudios sobre el Holocausto. Por otro lado, un concepto que se había vuelto tan polémico y que era usado como arma política en plena Guerra Fría, ¿podía ser abordado para la seria investigación científica? Algunos creyeron que era posible, autores como Helen Fein, Leo Kuper e Irving Horowitz iniciaron el estudio de este tema, con obras que lograron entusiasmar a otros académicos y ampliaron los casos de estudio más allá del Holocausto, incluyendo el caso armenio y los desastres postcoloniales posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Hacia la década de 1980, se había cristalizado una comunidad intelectual unida que desarrollará las primeras conferencias internacionales y que creará institutos especializados para el estudio de este campo. Los nefastos sucesos de los ’90 en Ruanda y Yugoslavia pondrán en evidencia que estos procesos no eran sólo cosa del pasado, y también dividirán a esta comunidad entre quienes tomarán una posición más activista y quienes seguirán la senda de la investigación.

Hoy existen dos asociaciones de académicos que estudian este campo: la International Organization of Genocide Scholars y la International Network of Genocide Scholars; cuatro revistas especializadas, tres en inglés y una en español (Journal of Genocide Research, Journal of Genocide Studies and Prevention, Holocaust and Genocide Studies, Revista de Estudios sobre Genocidio); cientos de institutos y programas de estudios sobre este tema en diversas universidades. Además, existen muchas ONGs dedicadas al tema, como Preventgenocide.org y Genocidewatch.org, por mencionar algunas. No obstante, en América Latina prácticamente no existe el estudio de este campo. La excepción la constituye el programa de estudios sobre genocidio de la Universidad Tres de Febrero en Argentina, gracias al trabajo del sociólogo Daniel Feierstein (personaje bastante polémico), dedicado entre otras cosas a traducir al español algunos de los libros de la década de 1970 (ni siquiera el libro de Lemkin se encuentra disponible aún).

Creo que nuestras sociedades latinoamericanas y sus experiencias podrían aportar muchísimo al estudio de este fenómeno y, a su vez, los debates y reflexiones sobre estas experiencias podrían enriquecerse con una mirada más global como la que aporta el estudio de este campo. Así, la próxima vez que usemos la palabra que empieza con “g”, tendremos más elementos para fundamentar o rebatir su pertinencia y, tal vez, podamos ayudar a prevenir futuros genocidios.

Los contenidos publicados en elquintopoder.cl son de exclusiva responsabilidad de sus respectivos autores. Somos una  comunidad de expresión ciudadana que estimula el diálogo sobre la base del respeto. Te invitamos a conocer nuestras  Reglas de Comunidad

Comentarios

Quedan 1500 carácteres.

Ordenar comentarios por:
Cristóbal del Castillo

13 de Marzo

Es un agrado haber leído esta entrada debido a que cada vez es más común hablar de “genocidio”, muchas veces sin saber el verdadero significado y sus controversiales interpretaciones, como la jurídica y la académica (esta última invita a los investigadores a considerar distintos casos en la historia y resignificar la palabra genocidio).

Cabe destacar que gran parte de los genocidios van acompañados de una retórica basada en el miedo a lo “desconocido/extranjero/ajeno”. Un arma invisible pero que provoca tanto daño como las matanzas masivas.

Felicito la invitación de la autora a investigar sobre el genocidio (y sus conceptos derivados: desde actos genocidas al concepto acuñado por Feierstein, “prácticas sociales genocidas”).

Ernesto Coloma

14 de Marzo

… futuros genocidios no podrán ser prevenidos por la parcialidad de quienes creen administrar y decidir los limites de cada acto.
Ejemplo: Palestina.
Eso qué es?
Lamentable… casi poco se ha avanzado desde 1948.
Muy buen artículo informativo e histórico.
Saludos
Ernesto

14 de Marzo

Estimado Ernesto:
Ciertamente, la delimitación jurídica del genocidio (y en otros casos) tiene muchos problemas, si bien la creación de la Corte Internacional Penal fue un avance importante, todavía depende en gran medida de las potencias mundiales. Hoy murió uno de los coautores de uno de los genocidios más logrados del siglo XX, aunque dadas las características de las víctimas, aún se debata si se aplica o no este concepto jurídico…y entre debate y debate, murió sin ser condenado por nada.
El caso del conflicto palestino que mencionas, es más complejo, creo yo, dada su extensión en el tiempo y las diversas formas de violencia que han adoptado ambas partes en conflicto y quienes han apoyado a una u otra. Concuerdo contigo en que es uno de los casos que deben investigarse y debatirse. Si te intersa (y por si no los has leído), hay dos historiadores judíos que plantean tesis interesantes al respecto, Benny Morris e Ilan Pappe, revisionistas de la historia y el conflicto en cuestión.

Gracias por tu comentario, saludos, Jimena

15 de Marzo

creo que falto profundizar en el concepto del “Genocidio” de las ideas que el Neoliberalismo pretende como sistema imponernos

Ernesto Coloma

16 de Marzo

Estimada Jimena:
Si, ha fallecido Ieng Sary.Comparto tu apreciación, lamentable para la época que vivimos, pero al mismo tiempo realidad de ella : “… todavía depende en gran medida de potencias mundiales”.
Esas “potencias” tienen un cristal para ver según muchos intereses. En el caso de los Balcanes… por ejemplo.
En tanto el Pueblo Palestino… ya sabemos. Independientemente de donde venga la violencia.
Aún nos queda a esperar que las “potencias” se pongan de acuerdo para medir, con la misma vara, un tratado o acuerdo internacional. Es la paradoja de la ley.
Gracias por la información sobre los historiadores Benny Morris e Ilan Pappe. Los leeré.
… de momento, a seguir viendo por la pantalla los asesinatos… de niños.
Gracias por la atención.
Saludos,
Ernesto

Georges-Michel Darricades

25 de Abril

Como siempre la académica Jimena Bustos asertiva en sus análisis y juicios. Ciertamente en América Latina y nuestro Chile hace falta un organismo que estudie sistemáticamente el tema en cuestión.
Georges-Michel Darricades
Ensayista

Bernardita Quijada Valenzuela

26 de Septiembre

Interesante planteamiento…qué como bien dices es un tema pocas veces llevado a una reflexión profunda…como docente general básica mi fuerte son otras áreas…no tengo la especialidad que se ve muy bien conoces, manejas, reflexionas y deseas transmitir…sin embargo, leer lo anterior me permite llevar a la reflexión que expresas, conversaciones desde el alumnado o a lo más cotidiano, que según mi visión, genere en otros la mínima idea de buscar e investigar, cuestionar…llegar a una personal y profunda reflexión que implica preguntarse dónde estamos hoy…hacia dónde queremos ir…que aporte le entregamos desde lo que cada uno “Es” a la sociedad…familia…cultura…país . Digo esto porque aparentemente nos movemos y existimos inmersos en la cultura de “seamos todos iguales”…estoy pensando preferentemente en las nuevas generaciones, que pareciera que sus luchas se basan en el pensamiento de otros y no en las propias convicciones o formaciones…o nosotros como adultos somos poco sugerentes para marcar notorias diferencias que les permitan tener modelos consecuentes a seguir…existen tantos temas que se han puesto a debate hoy… esté que tú indicas, me parece muy asertivo…
Me has enseñado algo nuevo hoy…cuando eso sucede hay que saber detenerse… agradecer…un nuevo aprender siempre ayuda a la evolución del hombre…gracias Jimena…un Abrazo Berny