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El fenómeno de las detenciones en Chile

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El año antecesor a este 2016, fue uno en el que por sobre todas las cosas, se notó a una ciudadanía enojada, asustada e indignada. La delincuencia se tomó los medios (o mejor dicho, estos se agarraron de ella), generando en la ciudadanía un sentimiento de miedo, impotencia y odio.


Las "detenciones ciudadanas" y "detenciones por sospecha" tienen en común el sentido de justicia falso y una creencia equívoca de que estas detenciones son la forma en que se debe luchar contra la delincuencia. Craso error.

Durante el 2015, fuimos testigos de las famosas y mal llamadas “detenciones ciudadanas”, que en su gran mayoría no dejaban de ser linchamientos perpetrados por una considerable parte de la sociedad que ya se hastió del delito y su impunidad. Una muestra de odio y rencor, que como ya se ha explicado anteriormente, no ayuda a combatir el delito y carece de ética social.

Paralelamente a ello, un grupo de congresistas que conforman la denominada “Bancada Antidelincuencia”, deciden llevar adelante una Agenda Corta Antidelincuencia, demasiado polémica y por sobre todo, populista en gran parte.

Destacándose de ella el Control Preventivo de Identidad, el cual fue denominado como el regreso de la “Detención por Sospecha” por parte de la ciudadanía, a pesar de ser incorrecto el apodo, ya que es más exacto llamarla “Detención sin Sospecha” (debido a que se reduce a solo el criterio del carabinero).

Ambas detenciones tienen mucho en común, ya que las dos son apoyadas por un considerable porcentaje de la sociedad; un 43,5% está de acuerdo con desnudar, golpear e insultar a presuntos delincuentes según un informe del INDH, mientras que según la Cadem de agosto del 2015, un 86% de los chilenos apoyaba el Control Preventivo de Identidad (y un 63% la Detención por Sospecha). El miedo y la propaganda del odio hicieron lo suyo.

También tienen en común en que en ambas hay un sentido de justicia falso y una creencia equívoca de que estas detenciones son la forma en que se debe luchar contra la delincuencia. Craso error.

En el caso de las “Detenciones Ciudadanas”, es bien sabido que la violencia nunca ha descentivado el delito, sino que lo contrario, han hecho en varios casos del delincuente alguien aún más violento y marginal (el mejor ejemplo es lo que sucede en las cárceles en este país).

Por otra parte, en caso del Control Preventivo de Identidad, hablamos de una nueva facultad policial que pasaría a llevar a derechos individuales y sin olvidar que también transgrede el artículo 37 de la Convención de los Derechos del Niño, donde se establece que la detención o retención del menor solo puede ser el último recurso. Ya que hay que recordar que con esta legislación los niños mayores de 14 años podrán ser retenidos durante hasta una hora, en caso de no poseer su cédula de identidad (la cual por cierto, no es obligación que la porte a su edad). O sea, un serio retroceso en materia de Derechos Humanos (por algo Amnistía Internacional, la ONU, el INDH y la UNICEF se pronunciaron en contra).

Básicamente el Control Preventivo de Identidad también violaría la “Presunción de Inocencia” garantizada por el Código Procesal Penal (artículo 4°), ya que al momento de controlar a una persona, en otras palabras se está diciendo “sospecho que eres un delincuente a la fuga”. Es ahí, donde nacen otros problemas que posiblemente sean los más graves: La discriminación y la estigmatización social (lo cual también se da en la otra “detención” mencionada más arriba en este texto).

¿Pero por qué es importante el tema de la discriminación y estigmatización social?

Porque segrega, provocando un apartheid social aún más grave que el que hoy tenemos (el que por cierto, es una de las causas de la delincuencia). Al realizarle un Control Preventivo de Identidad a un joven de ciertos rasgos, de cierta vestimenta y de cierto léxico que está de visita o trabajando en el “Barrio Alto”, básicamente se le está diciendo “no encajas acá, pareces diferente”, ergo, esta persona preferirá a futuro quedarse donde se sienta incluido socialmente hablando (además de generar un odio hacia quienes “lo marginan”), es decir, de esta manera se potenciará aún más los “guetos” y las denominadas “burbujas sociales”.

Lo mismo pasará cuando se haga el Control Preventivo de Identidad en los barrios más populares, ya que ahí básicamente se les estará diciendo “vives en una población, así que posiblemente seas narcotraficante o un delincuente más”, es duro, pero es una verdad sabida tras uno vivir en una sociedad tan clasista y con una fuerza policial con tan poco criterio (ejemplos empíricos sobran).

Curiosamente y contradictoriamente, todas estas medidas de control social que al final solo discriminan y aumentan la marginalidad del individuo, terminan solo germinando más delincuencia. Ya lo explicó el criminólogo alemán Fritz Sack en su momento: “La sobrerepresentación de miembros pertenecientes a los estratos sociales más bajos en la estadísticas criminales (…) no tiene lugar a causa de sus situaciones de insuficiencia psíquica y social, que impulsan a un comportamiento criminal más acentuado, sino que resulta de su marcada tendencia a ser seleccionados y definidos como criminales por las instancias de control social”.

Ni hablar del caso de los jóvenes linchados en las “Detenciones Ciudadanas”, ya que tras ser violentado, humillado y grabado, claramente estamos hablando de una persona que se marginará aún más del resto de la sociedad (por el temor a ser reconocido por ella, por sobre todo), acentuándose posiblemente de manera aún más grave su conducta delictual.

En el 2014, 2.000.000 de personas fueron controladas por Carabineros, 104 ciudadanos por cada 100.000 habitantes y no más de un 2% de ellos resultaron tener problemas pendientes con la justicia. Conociendo ya sus efectos negativos (muy potentes a un nivel social) y lo minúsculos que son sus efectos positivos, ¿Por qué habría entonces que legislar a favor de una iniciativa que solo es motivada por un populismo penal ciego y carente de fundamento? Y por sobre todo, ¿Por qué seguimos siendo como país atraídos por un proceso, tanto legislativo como cultural, violento y dañino, que no soluciona esta problemática social de raíz?

TAGS: #Delincuencia Control de Identidad detenciones ciudadanas

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