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¿Es posible una odontología popular?

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La odontología chilena está en crisis y bastante se ha publicado sobre ello. Muchas voces han dado el diagnóstico y ya es tiempo de comenzar a buscar soluciones. Esta columna trata sobre uno de los caminos a ser abordados, el atraer pacientes hacia los servicios privados con una visión popular. Un tema algo incómodo y que genera pasiones en amantes y detractores.


La definición de una clínica odontológica popular gira en torno a precios bajos, tratamientos rápidos, simples y la mantención de la calidad del tratamiento. Es extremadamente difícil encontrar todas estas características reunidas, que no llegan vestidas de ofertones a los que nos tiene acostumbrado el mercado de forma obscena, lo que da pie a una fundada desconfianza.

Con el fin de acercar la venta de productos habitualmente inaccesibles para la población, es que en Chile han emergido las farmacias populares y más recientemente las ópticas populares. La fuerza humana que lleva a la materialización de esta necesidad, hace necesaria la reflexión ¿Es posible el surgimiento de una odontología popular?. Considerando que pese al gran número de cirujanos dentistas dispuestos a prestar servicios, las principales patologías orales están lejos de desaparecer en nuestro país y que esta retirada está enormemente ralentizada en aquellos usuarios que no tienen acceso a la atención pública odontológica… ¿Es posible que emerja un llamado que provoque una utilización masiva de los servicios odontológicos?

Es necesario aclarar que los productos y servicios no son equivalentes, los diferencia lo tangible, temporal y lo personal. Entendiendo sus diferencias, no es posible analizar con la misma lógica las farmacias populares y la odontología popular, pero sí con la noble motivación humana de hacer accesible aquello que no lo era.

La acción de dar un trato diferente a las personas entre las que existen desigualdades sociales, se llama discriminación y el acceso a los servicios odontológicos chilenos de la salud privada es discriminatorio. Y ello, según la literatura, se da en base a dos pilares: la importancia que los eventuales pacientes dan a su salud bucal, y en segundo término, el valor de las prestaciones odontológicas. A ellos se pueden sumar las limitantes biológicas: el dolor y que el problema odontológico no se considera “severo” como para motivar la consulta profesional.

La base de la supervivencia de la profesión odontológica de ejercicio liberal debe tener en cuenta al menos las dos primeras materias. Poder sentar un paciente en el sillón odontológico y que éste valorice la acción y retribuir con un pago justo es la clave. Pero dos visiones de justicia “económica” se confrontan entre los protagonistas: en primer lugar, el paciente con presupuesto más que ajustado y su contraparte, el cirujano dentista con presupuesto más que ajustado, con años de estudio y deuda a cuestas (porque la odontología no genera ricos como se pensaba). ¿Pero el paciente tiene culpa del costo desmesurado y la formación odontológica sin control del pre y pos grado? Ambas partes tienen razones de sobra, sin embargo la responsabilidad por hacer de la odontología un medio de subsistencia recae en el gremio.

La definición de una clínica odontológica popular gira en torno a precios bajos, tratamientos rápidos, simples y la mantención de la calidad del tratamiento. Es extremadamente difícil encontrar todas estas características reunidas, que no llegan vestidas de ofertones a los que nos tiene acostumbrado el mercado de forma obscena, lo que da pie a una fundada desconfianza.

Hay varios motivos que hacen que estas clínicas populares surjan. Infelizmente la salud se mezcla con el comercio y cada vez más profesionales se han tenido que adecuar a esta nueva realidad o cerrar sus puertas: trabajar o perecer.

¿Existe una posible vía para bajar algunos costos y acercar pacientes?. La unión hace la fuerza. Difícilmente un cirujano dentista realizando compras aisladas va a obtener el mejor precio por los insumos de calidad. Una agrupación odontológica, símil de un MTS o ChileMAT, comprando en grandes volúmenes podría acceder a precios favorables, pero los cirujanos dentistas debemos quebrar la extrema individualidad. La opción de pago en un gran número de cuotas, puede atraer a muchos pacientes. Las tarjetas de casas comerciales y bancos, ampliamente disponibles para la población chilena pueden asegurar el pago profesional y ayudar a “sentir menos” el costo de las acciones de quienes efectivamente las solventan.

¿Cuál es la mayor valla para la odontología popular? La calidad. Este es el principal factor, la viga central hegemónica. En un servicio, la calidad es la percepción que el beneficiario tiene del mismo, es una fijación mental del paciente que asume conformidad con dicha prestación y la capacidad de la misma para satisfacer sus necesidades. Tiene un contexto, la bioseguridad y está disponible su aseguramiento: los controles periódicos.

Asegurar la visita periódica de nuestros pacientes, promueve la temprana detección de las patologías orales, dará opción a terapias simples y de bajo costo, y asegurará un flujo constante financiero en las clínicas odontológicas. Las visitas periódicas son claves para mantener un paciente saludable toda la vida. El control periódico debe ser cobrado, pero a un precio que no espante a los principales beneficiarios. Por ejemplo en Brasil (el segundo país en el mundo en cultivar las ciencias odontológicas, luego de Estados Unidos) la primera evaluación es gratuita, un blanqueamiento dental en clínicas populares oscila entre los 90 mil y 170 mil pesos chilenos, y la higiene o profilaxis de la boca completa entre 25 mil y 50 mil pesos chilenos.

En Finlandia, como en Chile, los servicios dentales son proporcionados por el servicio público y el sector privado. Entre los años 2001-2002, ocurrió una reforma que otorgó subsidios a toda la población adulta para la utilización de los servicios dentales privados, bajo un enfoque popular. El punto esencial fue aumentar la equidad mediante la mejora del acceso y la reducción de la barrera de costos. En los años posteriores se evaluaron los objetivos políticos de esta reforma. Los resultados mostraron que la reacción fue lenta, de alto valor y que requería de una dirección más estricta para generar cambios positivos. La equidad a los servicios mejoró ligeramente.

Pese a la evidencia internacional, Chile optó de forma similar a este camino de los subsidios, mediante los PAD (pago asociado al diagnóstico), que garantiza el monto a cancelar desde un principio, en pacientes entre 12 y 18 años (bonificación del 40%). El programa cuenta con 6 prestaciones, que difícilmente pueden ser vistas como una firme persecución de la salud bucal, ya que la valoración del sistema estomatognático se reduce a la presencia de caries y la necesidad de tratamiento de canales radiculares y a una reducida parte de la población. Nuevamente discriminatorio.

No hay más verdadera odontología popular, que la que se ejerce en la atención primaria de salud (APS). Ella está lejos de ser fortalecida por el Estado y con una capacidad remota de cubrir la real necesidad de atención odontológica, pese a la energía de los colegas. Parece ser que hoy, la odontología popular en el servicio privado de calidad, queda reducida a esfuerzos y gestos individuales. Sin embargo permitirle emerger como una interfase real entre la APS y los servicios exclusivos de profesionales especialistas (salvaguardando la calidad, evitando ofertones obscenos y con una fuerte pasión social) puede eventualmente llevar a un mejoramiento en los indicadores de salud bucal chilenos, a la espera de políticas más robustas a nivel central. Es necesario un debate, sin descalificaciones.

TAGS: Farmacia popular Odontología Salud Odontológica

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Comentarios

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cuidadano_preocupado

04 de mayo

Estimado Cesar :

Junto con saludarte , te comento un par de cosas.

no es extrapolable ni tampoco aplica el concepto “popular”a la odontología… ¿ por que razón ? , por lo altos costos en todos sus espectros , por ej
a) la carrera de odontolgia es carisima
b) los inzumos son caros
c) mano de obra del Odontólogo.

este tipo de cosas hace que la “odontología popular” no sea mas q un eufemismo chanta.

Lo peor que podría pasar (ojalá q no) es que con este concepto de popular , hallan ofertas irresistibles a manos de odontólogos extranjeros que quizá no garanticen su trabajo.

Sin ser pesimista ni agorero de lo malo , es muy contradictorio y no congruentes entre sí.

Ojalá y de verdad que ojalá , exista servicio odontológico popular y de calidad.

04 de mayo

Hola ciudadano_preocupado, creo que el calificativo de “eufemismo chanta” no aplica al tema planteado. Este llama a una reflexión sobre la posibilidad de una “odontología popular” cuya definición está en el texto, como una interfase entre la odontología APS y los servicios especializados de especialistas.

En el texto además asumo la preocupación que planteas, con el concepto de calidad, que tiene que ser irrenunciable.

Me quedo finalmente con tus esperanzas.
Un cordial saludo.

María Daniela Rivera

04 de mayo

No puedo estar más de acuerdo con usted colega, el odontólogo de consulta privada cada día se queda más solo y sin poder competir con Megaprestadores (está casi destinado a desaparecer), por otro lado la gente cada día desconfía más de la salud bucal y esos miles de pacientes jóvenes que son en quienes se puede invertir en salud dental simple y de calidad a precios justos no tienen derecho a una real libre elección. Eso es porque para variar cada uno rema para su lado y no sacan bien las cuentas tampoco: “la odontología preventiva da para comer y tener una buena clínica”. Pero para eso se necesita que los pacientes conozcan la opción (y te conozcan como prestador).

Nosotros para nuestro proyecto sacamos cálculos de trabajo por minuto (que incluía controles, insumos, etc) y llegamos a la conclusión que es más eficiente y rentable hacer destartrajes y aplicar sellantes que poner un implante. Pero no es así como se ve la cosa.

Yo los invito a ser parte de la primera red de odontología preventiva en Chile (y en el mundo en realidad, no hay nada así), es el primer intento por hacer algo intermedio entre APS y especialidades. Nos encantaría que fuera un precedente de real libre elección para los pacientes.

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Muchos saludos Dr. Rivera y un gusto saber que en mi país hay más gente sensata que piensa como nosotros,

Nicolás Fortuño

04 de mayo

Estimado Cesar, creo que es muy buena tu intención y sobretodo las ganas de abrir al menos el debate al respecto. Pero considero que es algo demasiado difícil de alcanzar. Alguien ya pensó como tu hace años, crando el Chile Sonríe, que incluso llegó a tener patrocinio del Gobierno de turno. Pero lamentablemente fallo en lo más importante: la calidad. El resultado de tratar de acercar la odontología privada a personas de escasos recursos fueron miles de pacientes con malos tratamientos que lejos de mejorar el problema lo empeoraron. La clave creo está en el control de lo que se hace, y para eso se necesitan, como siempre, recursos. Y muchas voluntades. Saludos

04 de mayo

Nicolás, Chile Sonríe finalmente fue nefasto. La “odontología popular” no la pienso como una campaña, con “paquetes promocionales” como lo era el ejemplo que citas. Pienso que cada paciente y diagnóstico son particulares, y el sentido de mi reflexión tiene por interés resolver los problemas más relevantes para la población sin costos abrumadores y con calidad. Se puede partir con las acciones más simples que evitarán daños mayores. Este iniciativa debe partir de los colegas, sin pensarse como una empresa. El nicho de los especialistas debe mantenerse, ya que son tratamientos exclusivos con dificultades mayores.

JCortés

04 de mayo

Considero acertado aunque un tanto entreverado la forma de explicarlo… si es q lo entendí bien, y es q considero un hecho q la odontología de APS es en muchos aspectos la única q esta objetivamente dirigida a intervenir en la salud del paciente en el ámbito de la salud bucal (a pesar q la forma de medir con metas e indicadores de Altas integrales sigue minando el concepto).
La salud privada dirigida al diagnóstico y prestación, sobretodo con la aparición de estos “supermercados odontológicos” no avisora un buen futuro a la necesaria “Odontología Popular”. Que requiere otra visión de base, comenzando con políticas de Estado acordes y aunq la aparición de una fuerza gremial sería muy útil en el cometido, la disposición y abordaje como país por parte de los gobiernos requiere en primer lugar de abrirse a la experiencia internacional y aceptar q la mercantilización absoluta de aspectos básicos como salud, afp, educación genera segregación y mala calidad sectorizada inevitablemente.

04 de mayo

Compartimos el diagnóstico, junto con ver la necesidad de una odontología popular, o como me escribió un colega por Facebook “odontología asistencial ciudadana”. Ahora el triste panorama del presente no puede hacer , ami entender, que la odontología privada renuncie a llamado de esta reflexión.

Finalmente disculpa lo entreverado, pero éste es un problema con aristas diversas.

Cordiales saludos.

Luis Uquillas Berho

08 de mayo

Estimados debemos considerar que si se crea una Odontología popular o como se llame tiene el peligro de que acudan a esta ciudadanos que tienen recursos suficientes para solventar los tratamientos, por lo cual la entrada a obtener este beneficio debe ser controlada de alguna manera, quizás utilizando las mismas categorías que tienen los servicios públicos ofertandola según la clasificación de fonasa partiendo de la letra B que son los que tienen menos y son la mayor cantidad. No puse la letra A porque estos no tienen como pagar son indigentes y tienen atención gratuita en los servicios.
Desgraciadamente tiene que existir un colador ya que personalmente he visto cómo se atienden en los Hospitales gente que puede perfectamente cancelar en forma privada quitándole la oportunidad a quien no tiene recursos.

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