Columna en Política
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¿Quo Vadis sociedad chilena?

Chile, 2017, elecciones presidenciales y parlamentarias, además de CORE, año de decisiones sobre el proyecto político que se impondrá para llevar al país a la próxima década, supuestamente a escalones más próximos al ya soñado desarrollo. Sin embargo, el ambiente político y la opinión pública están de cara a una crispación social, económica  y cultural de indefinible desenlace.

¿Qué nos sucede como sociedad? Es un malestar que surge de la crisis de la política tradicional, es una molestia por la corrupción y tráfico de interés, es rabia contenida por la persistencia de la elite en el poder político, económico y social, ¿Estás son las razones de la tensión social que estamos viviendo? Para muchos analistas son las causas que explican el escenario actual, pero al profundizar la mirada surgen más elementos a considerar.


Estos consumidores que ya no son ciudadanos, estos individuos que no son un colectivo, no les interesa ni la política, por ende, no sufragan, no conciben como beneficioso para ellos perder tiempo en ir a votar por un político, sólo expresan su sentir en las redes sociales, donde los like se los lleva una oferta, una buena selfie, o una frase ofensiva de un famoso, ese es su mundo, y es difícil que los saquen de este estilo de vida.

Los chilenos estamos insertos en un modelo económico neoliberal, como la gran mayoría del mundo, salvo, que en nuestro país este sistema fue impuesto en forma drástica por parte de la dictadura cívico militar, hace cuatro décadas; lo que provocó el surgimiento de un fuerte individualismo, la pérdida de seguridad social, la jibarización del Estado, una brecha cada vez más amplia de desigualdad social y económica, costo que el país pagó para obtener un crecimiento económico basado en la explotación de nuestros recursos naturales y en la apertura de nuestra economía a los mercados mundiales.

En ese contexto, la población hoy se educa más que antes, aspira a alcanzar las bondades del mercado, expresadas en los productos materiales y tecnológicos, a saber, celulares, tabletas, notebook, ipad, pantallas, automóviles, televisión por cable, el vestuario a la moda, propiedades, entre los más recurrentes, más un acceso a educación, salud y pensión de calidad, estos verdaderos objetos de deseo serían una señal de obtener la felicidad, y como muchos de ellos se ven lejanos en el horizonte, esta disociación de los anhelos individuales respecto a la realidad es la que provoca un malestar con todo y todos los que son o pueden ser privilegiados, por acceder a ellos.

Los individuos caen en la frustración, ya que son bombardeados por una agresiva publicidad que busca incentivar el consumo, y ante la imposibilidad de lograrlo como les gustaría genera este cuadro de incomodidad, que los lleva a manifestar su pesar  a través de las redes sociales.

A los consumidores les interesa lograr la satisfacción de sus necesidades, y eventualmente se unirán a otros en campañas o en marchas que levanten sus exclusivas reivindicaciones, sean estas las de Educación de calidad y gratuita, #NoMás AFP, #NiUnaMenos, matrimonio homosexual, por citar a las más destacadas, sin embargo, como no existe el gen de comunidad en los chilenos actuales no hay apoyo explícito a todas las causas sociales, demostración del exacerbado individualismo de nuestra sociedad.

Otro factor importante, en la actualidad no es valorable el esfuerzo, la meritocracia, la honestidad, la trayectoria y experiencia, sino que lo único que se reconoce es el oportunismo, el obtener logros y metas sin importar una ética, ni la legitimidad de la misma. Lo realmente relevante es alcanzar fama y/o dinero, da lo mismo los medios, hasta Maquiavelo se asustaría. En efecto, en los realitys de moda, la farándula, la televisión, en los deportes de masas, en los representantes de las instituciones poderosas, sean políticos, uniformados, religiosos, académicos, ser pillo y obtener ventaja de ello es bien visto, si hasta un presidente del país llegó a este cargo con antecedentes poco claros de sus ganancias y la forma en que llegó a ella.

Los Jadue, Garay, Israel, son objeto de burla de la gente, pero en el fondo, hay envidia de que ellos rozaron el poder que tantos sueñan.

Estos consumidores que ya no son ciudadanos, estos individuos que no son un colectivo, no les interesa ni la política, por ende, no sufragan, no conciben como beneficioso para ellos perder tiempo en ir a votar por un político, sólo expresan su sentir en las redes sociales, donde los like se los lleva una oferta, una buena selfie, o una frase ofensiva de un famoso, ese es su mundo, y es difícil que los saquen de este estilo de vida.

En el Chile consumista actual, hay una ausencia de intelectuales, de artistas, de políticos y religiosos que lideren a la sociedad en pos de valores sociales, este vacío lo llenan los faranduleros y toda la corte de que los sigue todo el tiempo, estamos lejos aún de concebir a plenitud la complejidad del escenario social actual, lo que está claro, es que esta crisis es más profunda que una apatía política, puede ser más terminal y dañina de lo que pensamos.

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Comentarios

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Jose Luis SIlva Larrain

24 de Febrero

Disculpe profe pero no está correctamente informado respecto al sistema neoliberal que entre otras virtudes ha sido lo que valora el esfuerzo y la meritocracia por sobre sindicatos, pitutos, nepotismo, etc.. El siguiente video lo explica, tiene varios miles de visitas, esta hecho para darse cuenta fácilmente dentro de los comentarios quienes lo han visto y comprobará que los únicos que comentan bajo él en contra del sistema neoliberal son los que no han visto el video que comentan, o sea los que hablan sin saber. Ese es el único problema del sistema económico, que muchos hablan de él sin conocerlo y sé que un profesor como usted no quiere sumarse a esta ignorancia.

Saludos

02 de Marzo

No habia leido hasta ahora una descripción tan clara y acertada de la triste situación de nuestra sociedad.
Felicitaciones.
También me gustaría escuchar desde su perspectiva, si es que el ve posible un cambio y como se producirá.
Yo no soy tan optimista pero quisiera saber si se podrá.

Macarena Gutiérrez

11 de Marzo

Estimado, interesante su opinión de cómo los chilenos nos hemos empobrecido en la capacidad de tomar las riendas en asuntos sociales, políticos y económicos, que nos afecta directamente, pero que la pereza nos supera en hacer mover los cimientos y evitar que esto siga creciendo como una bola de nieve, yo soy “de la generación de los 2000” como diría Copano en su rutina, y cada vez me desilusiono más de nuestros líderes, yo no me inscribí en el servel por voluntad ni tampoco fui a votar, por que no sé si votar por aquél que robe menos o ir a perder el tiempo al votar por alguien que no va a salir por que la centro derecha que es más bien izquierda y que la izquierda que es más bien la centro derecha son los que finalmente deciden qué hacer con nuestras vidas y nuestros bolsillos. Este año son las elecciones presidenciales, hito importante, ¿tendré que aplicar el descarte?, si al final de cuentas igual me tengo que seguir levantando temprano, endeudada con una educación que es elitista, cotizando por una pensión que no será ni la mitad de lo que gano actualmente porque los dueños son los que se llevan el pez gordo, pagando a FONASA que en teoría funciona, pero en la práctica está al debe con los asegurados, salud que también es de la aristocracia chilena, si ud me invita a votar para que mis futuros hijos puedan vivir mejor, mmmm tendrá que convencerme de traer hijos a este país cuyos líderes sólo saben mirar su ombligo.
Le agradecería poder ayudarme a decidir.
Saludos.
MG.