Columna en Política
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Participación política: ¿Me representan los partidos políticos?

Los partidos políticos por ley cumplen con ciertas funciones obligatorias y voluntarias que determinan su influencia en la sociedad y también en los distintos movimientos sociales. Generalmente a raíz de las escisiones –o rupturas-, surgen nuevos paradigmas, tanto estructurales como de nuevas demandas sociales, que convergen en nuevos actores dentro del sistema político o en la validación de determinados líderes sociales apadrinados en estas organizaciones.


En conclusión, los partidos políticos hoy no resultan atrayentes para la ciudadanía, siendo esta una respuesta a la desafección cultural que ellos mismos desarrollan al alejarse de una ideología

En Chile, por ejemplo, surgen partidos políticos ramificados de la antigua concertación –reniegan generalmente de ella, pero mantienen lazos cercanos con personajes históricos de la coalición-, lo mismo sucede en la derecha –con un enfoque más social, vinculado a los derechos civiles y los grupos minoritarios-, cómo también surgen nuevos partidos políticos con un fuerte arraigo en las demandas contemporáneas (como por ejemplo las estudiantiles o ecológicas), fortaleciendo también, en cuanto a la cohesión, a diversos  grupos ubicados en los extremos del sistema, permitiendo una mayor figuración de personajes que levantan sus distintas demandas (aunque no necesariamente con una visión mayoritaria). A esto se agrega un nuevo grupo de “outsiders”, es decir, quienes siempre han participado con políticos o participado en acciones políticas, sin embargo reniegan de su condición –algunos con demagogia, mientras que otros con oportunismo- y se mantienen en el mundo independiente.

Participación política en Chile

Erróneamente se ha ocultado en una burbuja la realidad social referente a la participación política del chileno promedio, configurando así una falsa realidad en el discurso social, adoptando una catalogación impropia a nuestra realidad. Cotidianamente se ha planteado que Chile es un país con una alta participación política, hecho que en el año 2012 permitió que el voto fuese voluntario por primera vez en las elecciones municipales, demostrando en parte nuestra verdadera realidad. El voto voluntario ha sido un fracaso grave para la democracia representativa. Antes de ser aplicado, el problema respondía al envejecimiento del padrón electoral, hoy, al ser homogeneizado no solo marca esta diferencia, sino también demuestra el desinterés de manera transversal.

Según datos del SERVEL en la última elección sólo participó el 34,88% del total del padrón. Estos números contrastan significativamente con los vigentes desde 1990 hasta el año 2009, donde nunca la participación fue inferior al 50%. Pero como se dijo anteriormente, este es parte del “mito democrático de Chile”, ya que entre el año 1952 y 1973, el promedio de participación electoral correspondía al 25,68%.

Como tema más doméstico, el refichaje, que es parte del proceso de reinscripción de los partidos políticos, demuestra que existe una dificultad por acceder a los antiguos militantes como también a la nueva ciudadanía. Actualmente resulta más fácil conseguir cientos (o miles) de retweet o “me gusta”, que encontrar a una persona que pueda hablar informadamente de política o de derechos.

Esto mismo provoca el descrédito al que se somete a los políticos por sobre la política, dañando profundamente la institucionalidad al atomizar los espacios de discusión y participación en la toma de decisiones en la persona (representante o político) por sobre lo perdurable (la política y sus instituciones).

En conclusión, los partidos políticos hoy no resultan atrayentes para la ciudadanía, siendo esta una respuesta a la desafección cultural que ellos mismos desarrollan al alejarse de una ideología, sumado al desinterés generalizado por los asuntos que se refieren a la actividad política, provocando cuerpos amorfos liderados por personajes populares más que por referentes políticos.

También es posible observar que la enseñanza política real se encuentra disminuida debido a factores masivos externos (los medios de comunicación como desinformadores, noticias falsas, poca  lectura por parte de los chilenos), como por factores internos (poca renovación sumada a problemas de corrupción por parte de representantes, desinterés en la educación cívica, falta de educación familiar, etc).

Todo ello contribuye a la dificultad que tienen los partidos tradicionales para la ejecución del refichaje, como también a la existencia de una sobrerrepresentación de los nuevos movimientos y partidos en formación en la esfera pública, generando así mucho ruido y pocas nueces (esto en referencia al aporte hacia cambios reales en la cultura política chilena).

En estas condiciones, probablemente los partidos políticos logren alcanzar sus metas para subsistir, pero ¿para qué? ¿Seguirán siendo vehículos que representen a diversos grupos de la ciudadanía o serán sedes de operaciones para determinados personajes al momento de disputar el poder?

Sea cual sea el escenario, debe existir una preocupación por la calidad de nuestra democracia, que permita entregarnos un nuevo siglo con mejores ciudadanos y menores niveles de desafección con la construcción democrática y representativa de una nación.

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Comentarios

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08 de Febrero

¿Por qué no crean un Partido Político de los Honrados y Trabajadores. El PHT “¿Le interesa militar en nuestro partido? El primer requisito es ser honrado. Si le pillamos en algo, hemos prometido a la ciudadanía que le expulsaremos de inmediato, y así lo haremos” En este sentido, podemos decir que los políticos no nos mienten: hasta ahora ninguno ha asumido y proclamado la honradez como pilar en su programa de gobierno.

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08 de Febrero

.. O bien aceptamos más de lo mismo, o bien se procuran hacer las cosas de una forma distinta.

Más de lo mismo es q ocurra otro accidente de elecciones presidenciales, en donde llegará una persona con una tropa dispuesta a hacer lo q pueda, pero, .. de planes y de democracia, poco, como siempre. Se le llama democracia representativa, pero, hay que ser muy azanjuanado como para creérlo. El nombre q mejor le queda es la dictadura de los partidos. El poder de la maphia política apoyada con leyes que les perpetúan la posibilidad de llegar al poder sin más preparación o requisito q presentar un nuevo candidato, desatando una vez más la catástrofe.

Más de lo mismo también es quedarse mirando cómo lo hacen. Hoy tenemos carrera desatada pero, en ninguna parte se ven o discuten propuestas. Y claro, no quieren discutir, porque en realidad no tienen propuestas. Lo q quieren es q hagas la fila y una raya en un voto.

No seguir el camino de más de lo mismo significa tomar acciones personalmente. Una de ellas, comprender que vivimos una dictadura. Otra, procurar una organización civil con la q crear un Programa de Gobierno al q colocarle un candidato presidencial, como debe ser, poniendo los bueyes detrás del yugo.

Pero, no va a pasar. Los ciudadanos no quieren esforzarse. Creen q no pueden. Tienen temor de mafiosos como Piñera. No saben q pueden autogobernarse. No comprenden que no necesitan el permiso de nadie para tomar el poder político de su nación y rescatarla de las garr

Carlos

08 de Febrero

¿Seguro que los sobre representados son los nuevos movimientos y partidos en formación y no los partidos tradicionales?
Me genera bastantes dudas esa aseveración.

09 de Febrero

Los partidos están pasando su prueba con el refichaje. Hasta el momento no están sobrerepresentados ya que la misma ciudadanía votó por sus representantes (sintamos alguna afinidad o no) en elecciones abiertas, prefiriendo a un bloque por sobre otros. Aunque este año la Historia puede cambiar, si y sólo si este descontento generalizado se moviliza y logra reflejar su distanciamiento de los partidos tradicionales.
Hay un nuevo sistema, supuestamente más representativo con la realidad adyacente.

Octubre nos responderá si están o no sobrerepresentados

11 de Febrero

Pienso que esto de excacerbar tanto la representatividad es otro emblema populista y sintomático de pais bananero, conflictivo y miserable. Lleva a empoderar a las minorias mas numerosas, lo que implica que haya siempre mucho mas oposición que apoyo a la autoridad elegida haciendo el país ingobernable, se crean demagogos, caudillos, extremistas de lado a lado, visiones cortoplacistas conducentes a aprovechar el turno para saquear al estado, inhibe toda continuidad que para planes de largo plazo que permitan conducir al bienestar y el progreso del país, etc..

Lo importante no es la lucha por la representatividad de que sea la vision de uno la cuente en las esferas del poder de turno.
Lo importante son los consensos de las distintas visiones, no la lucha por imponer la propia.

Saludos

El fin del sistema binominal es una mala noticia