Columna en Política
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La política no es para niños

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Cuando jugamos cualquier tipo de juego que requiera más de una persona, nosotros debemos interactuar y planificar cuales son los movimientos y las acciones que nos permitirán obtener la victoria. Es así como la virtud de este nos lleva a lograr cambiar aspectos intrínsecos de nuestra naturaleza, obligándonos a pensar de manera colectiva y aleatoria si queremos alcanzar el objetivo final. Dentro de  los juegos individuales, el sudoku es lo más parecido a la política. Muchas veces piensas que vas realizándolo de la manera correcta e incluso lo rellenas hasta que en los momentos decisivos notas que en las líneas o cuadros se te están repitiendo números. Lo difícil de avanzar, es no darse cuenta del error prontamente, ya que mientras más se avanza, es mucho más difícil encontrar el problema e incluso se transforma en algo complicado cuando no puedes borrar lo que has escrito. En política a diferencia de este juego, no puedes borrar los errores para cambiar lo realizado. En política estás obligado a identificar y actuar a tiempo ante los errores, no existe la posibilidad de volver a realizar lo mismo después de tomada una decisión, y este fue el gran error del ex ministro Rodrigo Peñailillo, el querer volver atrás y continuar con una agenda determinada a pesar de los factores externos que terminaron dañando su credibilidad e imagen pública al manejar de mala forma la crisis personal que lo afectó en el ámbito público.


Esperamos que la “madurez” y mesura de este segundo tiempo, no termine siendo una –nueva- traición programática para quienes confiaron en las elecciones, en la creación de un nuevo Chile.

Para identificar los errores, determinaremos los siguientes factores: circulo interno y círculo externo. El círculo interno está dotado por los ejes cercanos y personales que son propios del sujeto (ya sean amistades, fortalezas y debilidades propias, familia, etc) y, además afectan de manera directa sus motivaciones y decisiones. El círculo externo está relacionado con la opinión pública, las encuestas, los medios de comunicación y su influencia directa en las percepciones sociales.

Quizás muchos celebraron lo ocurrido con la derecha chilena durante el segundo semestre del 2014 y principios del 2015 con el caso PENTA, pensaron utópicamente que era el fin de la derecha y de los viejos liderazgos, ya que todos los nombres emblemáticos de la UDI iban cayendo y demostrando que este era un partido instrumental de un determinado holding, que durante muchos años estafó al sistema y al mismo tiempo financió a los guardianes de este mismo. Todos los que generaron una realidad ideológica, estaban manchados con el dinero empresarial y sus boletas ideológicamente falsas.

A medida que la investigación avanzó, muchas caras cambiaron cuando apareció en el camino la arista de SQM y también el caso CAVAL. Lo que parecía un problema de la derecha chilena, terminó afectando a la Nueva Mayoría y a la presidenta respectivamente. ¿La UDI no sabía de estos problemas? El 6 de febrero en la revista “Qué pasa” aparece el caso CAVAL y la explicación del negocio. Esta revista pertenece a uno de los grupos que controlan gran parte de la prensa chilena, donde además en su diario (La tercera) contaban con Jovino Novoa como parte del consejo editor. Muchos observamos con escepticismo la alegría irrisoria que estaba en el verano, e incluso esperábamos el boomerang de regreso al otro extremo del esquema político.

Así es como a fines de febrero, cuando todos se preparaban para el marzo triunfante, después de brillantes victorias, reflejadas en el cambio al sistema binominal, fueron bajando los brazos, a medida que empezaba el año institucional, la bomba explotó en la moneda. Peñailillo se vio enfrentado a la urgencia de generar una estrategia de defensa gubernamental -que no resultaba efectiva-, que llevó incluso a la salida de la jefa de SECOM. Con las catástrofes parecía que poco a poco el control volvía a estar en el hombre fuerte y joven de la moneda. Esto parecía suceder, hasta que apareció Martelli y la noche.

El círculo interno aparece en este momento. Un país no se gobierna por amistades, más bien se hace con un programa y trabajo duro en la posición que se debe desempeñar. Esto determina, que al gobernar en coalición, sea necesario recurrir en puestos de confianza a las distintas miradas que permitan llevar a cabo el programa. Esto fue olvidado u obviado por el ex ministro, que si bien pudo acabar con el binominal, no pudo terminar con las dudas que se formaron alrededor de él y la figura de sus trabajos a la sociedad de Martelli. El círculo interno dado por sus amistades (G-90), terminó igual de afectado, ya que los identificaron con una marca y no con un semillero de gobernabilidad. Sumado a los problemas dados en el círculo interno, en su círculo externo, las dudas, las encuestas, el fuego amigo y la prensa, catapultaron cualquier posibilidad de continuidad del ministro del Interior más joven que ha tenido Chile.

Ya que el fracaso de los partidos, es el fracaso de la política institucional y el fracaso del Gobierno es el fracaso de la Nueva Mayoría, fue necesario cambiar al joven Peñailillo por el experimentado y mesurado Jorge Burgos. Claramente la señal entregada por los “políticos históricos”, es que la política no es para los niños. Esperamos que la “madurez” y mesura de este segundo tiempo, no termine siendo una –nueva- traición programática para quienes confiaron en las elecciones, en la creación de un nuevo Chile, con un amplio margen de apoyo ciudadano al compás de la construcción de una “nueva mayoría”. Esperamos que esta vez, los nuevos liderazgos no se vean convocados a mover banderas hasta los 35-40 años y que además los giros hacía el centro, sean hacia el centro de las reformas y no de los “grandes acuerdos”.

 

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13 de Mayo

interesante Columna Guillermo, sobre todo es muy explicita en plantear que el giro debe ser hacia las reformas. en mis ultimas columnas hago inca pie en la vieja guardia y en la ultima analizo como estos nuevos liderazgos mesurados solo son el nuevo cuerpo de la vieja guardia.

saludos.

20 de Mayo

Pobre nivel de análisis, mas descriptivo que concluyente, no se hace cargo de factores, ni contextos y peor aún considera caricaturas echas por la prensa. Tiene un dejo de arrogancia el envíar consejos a la presidenta.

Corre por otro carril lo oportunista de la columna y/o del autor.

20 de Mayo

Coincido con el Sr. Díaz que el articulo es mas descriptivo que conluyente pero eso no significa que sea mejor ni peor. Lo que sí es que el cesgo ideológico lleva al articulista a insinuaciones absolutamente limitadas en criterio.

El gobierno tuvo una mayoría aplastante para llevar a cabo las reformas que propone, pero claramente esa mayoría está cuestionando esas reformas, por lo tanto el gobierno quedó en la disyuntiva si continuar sintonizado con la mayoría que claramente ya no esta de acuerdo en las reformas que está haciendo o continuar sintonizando con la ideología que le induce a imponer algo que va cada vez mas a contrapelo de la mayoría.

Esta claro cual de los dos caminos prefiere el autor y no me parece reprochable si se condice con sus ideas. Yo desde la vereda absolutamente opuesta también encuentro absurda esta sumisión a una mayoría que exige planes de largo plazo y al mismo tiempo cambia su postura todos los días contradiciéndose, desgastándose y paralizando los proyectos en el largo plazo.

Saludos