#Política

La gran fractura que recorre el mundo

3 |
COMPARTIR
EN WHATSAPP
COMPARTIR
EN WHATSAPP

imagen

Por diversas razones, en las últimas semanas me ha tocado escuchar una propuesta con similares palabras: “ha llegado la hora de convocar a los filósofos en esta región, a ver si nos dicen cómo salir del abismo”.

Esa podría ser una buena idea porque en nuestras sociedades se están viviendo fracturas profundas y las respuestas están lejos de ser nítidas y concretas. Se habla de tiempos de incertidumbre, donde el principal patrimonio perdido es la confianza. Hay una tarea urgente: hacer nítidos y sólidos los valores esenciales capaces de dar sustento a “lo común”. Allí es donde los profesionales del pensar debieran pasar al frente, mientras el resto (políticos, empresarios, dirigentes sociales, instituciones juveniles, femeninas, religiosas y sindicales, entre otros) conforman un coro respetuoso, dispuesto a entender las nuevas determinantes del futuro. 


La fractura social está emergiendo con demasiada fuerza. La desigualdad y la exclusión son madres del escepticismo y la apatía social. Esas son las verdades que llaman con urgencia a una reflexión mayor sobre los valores esenciales bajo los cuales todos trabajemos por una convivencia eficiente y moderna.

En el Informe 2016 de Latinobarómetro hay unas frases contundentes que debieran encender todas las alarmas: “La caída del apoyo a la democracia en América Latina o su estancamiento, según el país, es evidente. Podemos sólo esbozar los motivos por los cuales esto sucede, pero en ninguno de los casos se trata de fenómenos pasajeros o de fácil solución… Son evidentes la corrupción, la violencia, la inclusión, el acceso, la desigualdad que no logran controlarse y superarse. Los motivos del declive o estancamiento de la democracia son claros, los ciudadanos ya no aceptan lo que era aceptable hace diez años atrás”.

Y allí hay una fractura esencial cuando la ciudadanía siente cada vez más insuficientes las soluciones que le ha dado la democracia. Vienen tiempos de elecciones en varios de nuestros países, pero no pareciera estar en el debate esa distancia mayor entre conducción política (instituciones y partidos) y conciencia ciudadana de hoy, donde lo global y lo local se articulan en un todo que configuran un imaginario nuevo de aspiraciones.

El optimismo se erosionó. Y no es sólo un dato de nuestra realidad, también emerge en el mundo desarrollado. Encuestas en Estados Unidos señalan que aquel supuesto de una vida mejor para los hijos respecto de los padres, ya está en cuestión: para los nacidos en 1940 ese supuesto era compartido por el 90% de los consultados; para los nacidos en 1980 tal afirmación sólo llega al 50%. Y pregunten a los jóvenes en España y otros países europeos y se podrán constatar las mismas dudas sobre el futuro.

Las elecciones en Francia, en Alemania o en Estados Unidos demostraron cómo se han abierto espacio en la sociedad los partidarios de las polarizaciones y los estereotipos impregnados de ignorancias. ¿Puede pasar lo mismo entre nosotros? Aquí es donde el desafío de identificar grandes idearios se torna esencial. Ya es una obviedad decir que el mundo va cambiando aceleradamente y vamos entrando a otra época. La cuestión es cómo las élites, cómo las entidades de la política y los gobernantes o los que aspiran a serlo, se sacan la camisa del siglo XX y se ponen la que en buena medida ya viste la ciudadanía en el siglo XXI.

Se genera una grieta cuando se definen bipolaridades donde se dice acá los del Estado, allá los del mercado. O cuando se afirma aquí los partidarios de las migraciones, allá los contrarios a ellas, con atisbos de racismo que desconocíamos. Y oposiciones en otros grandes temas también están allí. En cada instancia la presencia de la fractura se ratifica. ¿Es posible reaccionar a ello? ¿Es posible que esta fractura se pueda ir cerrando a partir de una mirada común, de cómo las élites concuerdan trabajar para recuperar la confianza ciudadana? ¿Cómo hacemos para que el Estado y el mercado sean entidades que funcionan adecuadamente, cada una en su campo, y no se las vea como una dicotomía irremontable?

La fractura hay que empezar a llenarla con propuestas que nos convoquen a todos. No cabe aceptar como sistema aquel de bandos irreconciliables, en circunstancias que hasta ayer creíamos tener los mecanismos para seguir creciendo económicamente, de una manera sustentable, para avanzar hacia una inclusión social donde ese crecimiento llegue a todos. Los tiempos electorales siempre son de debate duro. Pero el marco debe ser una perspectiva compartida, un sentido de país y de región que tiene metas mayores: hoy, un estudio tras otro de los organismos internacionales, nos dicen que eso desea la ciudadanía, pero ésta no recibe respuestas. Por cierto, quien asume el poder de conducir a su país tiene la responsabilidad principal de hacerlo: es una tarea esperando tras estas elecciones que se avecinan.

La fractura social está emergiendo con demasiada fuerza. La desigualdad y la exclusión son madres del escepticismo y la apatía social. Esas son las verdades que llaman con urgencia a una reflexión mayor sobre los valores esenciales bajo los cuales todos trabajemos por una convivencia eficiente y moderna. Para los progresistas, la tarea de hoy es muy concreta: hacer que el progreso llegue a todos. Y reclama una palabra clave: solidaridad. Esa solidaridad tan presente cuando la naturaleza nos golpea y nos demuestra cómo podemos trabajar juntos ante desafíos mayores. Ojo, que la fractura social también puede ser sinónimo de huracán o terremoto.

TAGS: #Desigualdad #RicardoLagos Ciudadanía

Los contenidos publicados en elquintopoder.cl son de exclusiva responsabilidad de sus respectivos autores.
Te invitamos a conocer nuestras  Reglas de Comunidad

Comentarios

Quedan 1500 carácteres.

Ordenar comentarios por:

05 de octubre

¿Y si la fractura es consecuencia de una élite centralista y mediocre que pone sus prioridades antes que las prioridades del país? Si hay alguien que saca provecho de la eliminación de la fronteras entre Estado y privados es la clase política, que conserva sus privilegios. Para quienes estén interesados, estamos construyendo una red de organizaciones que influyen en educación que muestra esta complicidad entre la clase política, la clase empresarial: http://www.escuelasparalajusticiasocial.net/mapeo-de-organizaciones-que-influyen-en-educacion-en-chile/

Ydugih

07 de octubre

Yo creo que esto va a ser una crisis… se borran los comentarios y nadie sabe por qué..

Ver todos
Ocultar

Nuevo

VER TODO

Nuevo

A Chile no le hace bien que nuestros argumentos base sean las descalificaciones, que a final de cuentas, poco impactan en la intención de voto.
+VER MÁS
#Política

La eterna contradicción del voto informado

Todos debemos estar convencidos de que la Contraloría tiene que disponer de más poderío para que su importante tarea, que busca la probidad en todos los ámbitos del quehacer nacional, sea una realidad e ...
+VER MÁS
#Política

El gobierno no desea que la Contraloría ejerza bien su trabajo

Yo en lo personal siempre he pensado que el más poderoso es quien puede hacer lo que quiera, quien simplemente sus actos no le conlleven consecuencias alguna, puesto le da lo mismo lo que piensen de él.
+VER MÁS
#Ciudadanía

¿Quién es el más débil?

Por favor, ayudemos a salvar vidas, compartamos esta información y hagamos consciencia de que el cáncer de mama detectado a tiempo se puede curar.
+VER MÁS
#Salud

Cáncer de mama: detectarlo a tiempo

Popular

Lamentablemente, la Mecánica Cuántica en vez de llegar a la cultura popular por sus logros científicos y tecnológicos, lo hizo con versiones extravagantes, engañosas y en algunos casos hasta ridículas ...
+VER MÁS
#Ciencia

El erróneo uso del término Cuántico por las pseudociencias

Sí a su equipo le faltó coraje, valentía, decisión, arrojo, valor, ánimo, esfuerzo o ímpetu, no se complique, dígalo con algunas de esas palabras, no con los anodinos "faltó huevos" o &quo ...
+VER MÁS
#Sociedad

Eufemismos... ¡Cuánto mal hacen!

Sólo nos quedará ver que pasa en la segunda vuelta, con los mismos actores que conocemos desde la vuelta de la democracia, que aunque las reglas han cambiado y nuevos actores han entrado, siguen siendo lo ...
+VER MÁS
#Política

Segunda Vuelta: La antesala de una crónica anunciada

El Chile de todos no merece un gobierno de derecha que signifique retroceder en los cambios de largo aliento, sino más bien uno que se atreva a generar políticas responsables que no dinamiten el camino t ...
+VER MÁS
#Política

El eterno retorno: Desafíos de la centro-izquierda chilena