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La derecha y la perversión de los conceptos

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Comúnmente la derecha acostumbra a torcer los conceptos que utilizamos muchos (y en especial la izquierda). Esto para sacarles algún fruto para su propio beneficio o para su habitual y desesperante anti-campaña. Y como es bien sabido el dicho de: “el lenguaje crea realidades”, antes que sea muy tarde, habrá que aclarar varios conceptos que han sido habitualmente manoseados por la Derecha.


Solo hablando el mismo idioma y dándole el mismo significado a los distintos conceptos, se logrará un entendimiento social pleno que permita la unión de las todas las fuerzas de cambio para lograr así la reparación (o re-construcción) de un país que debe ser más pleno, justo y próspero

Uno de los episodios conocidos este año con respecto a la “perversión del lenguaje”, fue el de Camila Flores, una militante RN que atacó a Inti Illimani Histórico por “lucrar” y ser por eso “inconsecuentes como izquierdistas”. Un craso e ignorante error. La izquierda en general, se opone al lucro en los derechos sociales, debido a que los mercantiliza, los hace exclusivos (generando segregación social) y además porque termina afectando su calidad. También, es vital aclarar que el lucro no es precisamente sinónimo de sueldo en un serio ámbito jurídico económico, ya que realmente cuando se “lucra”, se hace un retiro de las utilidades para un bien personal o ajeno al emprendimiento (siendo ese el “significado neutral”) o también está el lucro como margen sobre la utilidad (“significado negativo”).

Otro error que habitualmente comete la derecha y que se vio reflejado en una columna del Vicerrector de la Universidad del Desarrollo, Daniel Contesse, quien defendió a la desigualdad, justificando en que todos somos “desiguales” en nuestra apariencia, capacidades y aspiraciones; es su erróneo entendimiento sobre lo que es la “igualdad” y la “desigualdad” que busca y crítica la izquierda, respectivamente. La izquierda no busca la “igualdad humana”; no quiere que nos veamos todos idénticos, sabe que todos tenemos diferentes aspiraciones y capacidades, y por eso es que no quiere que seamos “humanamente iguales”, sino que busca la igualdad social, es decir, que todos seamos iguales en derechos y en dignidad. Ser socialmente iguales.

Ahora también se le critica a la izquierda por los conceptos de “arribista” y “facho pobre” (adjudicándolo – según su perversión del lenguaje – a toda persona que se supera o se superó y que no es de izquierda). Siendo que no se ataca a quien surge (por lo contrario, de hecho), sino que se crítica a quien surge y niega su origen o a quien todavía no surge ni social ni económicamente pero que aparenta ser de otra clase social más alta, negando la suya y a los suyos, siendo él, el arribista.

Y el facho pobre es el pro-patrón, el pro-represión, el que apoya a quienes dañan a los suyos.. La escritora y profesora feminista francesa, Simone de Beauvoir, retrató el papel político-social del facho pobre muy bien: “El opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos”. Y a menudo son personas sin mucha educación y con una actitud extremadamente egoísta, o sea, al menos muchos “fachos pobres” serían una especie de lumpen-capitalista, si los definimos de otro modo.

Siguiendo en la misma línea conceptual, otras palabras que a menudo crítica la derecha y al mismo tiempo abusa de ellas, son “pueblo” y “popular”. A seguido les escucharán decir molestos: “según la izquierda, solo ellos y los pobres son pueblo”, y lo mismo con la palabra “popular”. Pero no, “pueblo” es todo quien que trabaja (como también vive) por y para el pueblo, sin negarle su legítima soberanía popular ni sus derechos como tampoco su dignidad. Ser “del pueblo” es estar para el “pueblo” y validarlo democráticamente como tal.

También un par de conceptos que a menudo son desestimados y atacados por la derecha son la “conciencia social” y la “conciencia de clase”. Se critica que el primero no hace más que permitir caer a los izquierdistas en lo que se denomina como la “superioridad moral”, además de potenciar una visión asistencialista de lo social. Mientras que en el caso del segundo, alegan que alimenta el odio entre las clases sociales, y busca enseñar una y otra vez a los desfavorecidos que son y serán “pobres y miserables por culpa del sistema”, matando de esa manera – según el argumento derechista – sus instintos de superación personal.

Pero la “conciencia social” implica, que a pesar de vivir uno en una situación socio-económica más cómoda y agradable, tener empatía por quienes no viven de esa manera, conociendo y estudiando sus condiciones socio-históricas, como al mismo tiempo trabajando y buscando formas para justamente ayudarles, dándoles las herramientas necesarias para que puedan surgir. No es infravalorar o “darle la comida en la boca” a quien se encuentra desfavorecido social y económicamente hablando, sino que es conocer su situación y entregarle las herramientas necesarias para que surja por su cuenta y como no, también colectivamente.

Con respecto a la “conciencia social”, la derecha también realiza una re-lectura (errónea por cierto) de lo que es el socialismo. Critican que no todos los izquierdistas son carentes de recursos y que, de hecho, hay militantes de origen burgués. Siendo que el socialismo nunca habló de “realizar un voto de pobreza”, sino que habla más que nada de socializar los medios de producción. Tal vez estén confundidos con alguna variante del socialismo cristiano o algo por ese estilo.

Y continuando: la “conciencia de clase” por su parte, es la identidad colectiva que tiene uno con sus semejantes socio-económicos. Es decir, la colectivización de sus problemas como también de sus soluciones. Es un entender que “tenemos todos ‘este problema’, que tiene ‘este origen’ y si todos trabajamos juntos, lo solucionaremos”. No es odiar al de arriba, sino que es trabajar juntos para superarse y vencer a que o a quienes les oprimen, todo de manera colectiva. “La unión hace la fuerza”, como es bien sabido.

Otro error que consecutivamente comete la derecha, es confundir al “Estado” con el “Gobierno” (a veces hasta intencionalmente). De hecho es muy común cuando se implanta una mala medida estatal, echarle – de manera errónea – la culpa al Estado. Cuando este, según el destacado jurista alemán, Friedrich Karl von Savigny, es solo “la representación material de un pueblo”, es decir la organización política, económica y soberana en que la ciudadanía se organiza.

Es el Gobierno de turno el culpable de que se mal utilice al Estado, ya que su deber es llevar a cabo las funciones estatales como también si es necesario reformarlo, y es por eso también que los gobiernos deben ser elegidos como también funcionar de manera democrática, para que el Estado como órgano comunitario y organizacional cumpla a cabalidad su representación económica y soberana de la ciudadanía. En resumen, el Estado siempre está, y en su esencia más pura, es prácticamente neutro. Lo que lo dirige y lo que va cambiando, según el sistema político imperante, es el gobierno.

Los Derechos Humanos son otro concepto que ha sido manoseado de manera horrible y dañina por la derecha. Se han dicho un montón de barbaridades al respecto: que son un invento de la izquierda (falso, la Declaración de los Derechos Humanos fue ratificada por 48 países en 1948, entre ellos, gobiernos liberales y de derecha); que se pueden perder o quitar (falso, ya que según su definición oficial son inalienables, irrenunciables e imprescriptibles); que solo son para los delincuentes y para personas de cierto color político (falso, ya que los DDHH justamente fueron creados históricamente como una protección de todos los particulares frente al Estado y sus agentes); y hasta se ha dicho que fomentan la flojera (falso, son “herramientas” que justamente nos otorgan dignidad y nos ayudan a desarrollarnos como personas). Los Derechos Humanos son universales, ya que se necesita que todos seamos tengamos dignidad y la formación adecuada para lograr el sano desarrollo tanto de la sociedad como del país.

Otro juego que hace mucho la derecha con el lenguaje es confundir los conceptos “defender” y “justificar” con “comprender” y “entender” en la argumentación de la Izquierda en temas de violencia y seguridad. “La falta de oportunidades”, “el crecer sin referentes positivos” y “la violencia sistemática de la que fueron víctimas”, no son argumentos que se utilicen para justificar o defender los delitos, como tampoco los diferentes actos de vandalismo, sino que son útiles para comprender y entender las causas, ya que si lo que se busca es paliar los efectos, el mal nunca cesará, y solo atacando las causas socio-históricas (la desigualdad y la injusticia social, entre ellas) se podrán combatir efectivamente flagelos sociales tales como la delincuencia y/o hasta el terrorismo.

Es importante que esto se entienda, ya que solo hablando el mismo idioma y dándole el mismo significado a los distintos conceptos, se logrará un entendimiento social pleno que permita la unión de las todas las fuerzas de cambio para lograr así la reparación (o re-construcción) de un país que debe ser más pleno, justo y próspero. La Derecha al manipular y pervertir el lenguaje justamente lo que hace es dividirnos, que desconfiemos y nos ataquemos entre nosotros, entre quienes quieren – y luchan – por una necesaria transformación social y cultural del país.

TAGS: #Derecha Bien Común Gobierno

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Comentarios

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Nicolás Palma

06 de junio

Me parece irónico que el autor acuse perversión del lenguaje en la derecha, especialmente considerado que la izquierda juega con tergiversar conceptos para promover su agenda ideológica, tal como Gramsci dice explícitamente que deben hacerlo para tomarse el poder y la cultura.

Lucrar según la real academia de la lengua española significa obtener un beneficio por algo, ergo percibir un sueldo es lucrar, que el autor haga la distinción entre el lucro “aceptable” y el lucro “no aceptable” es también un truco retórico y una perversión del lenguaje, la que supuestamente critica.

Respecto de la “igualdad social”, no es sino un concepto vacío carente de significado concreto, Hayek alertaba sobre el cuidado que debemos tener de las “palabras-comadreja”. Recordando un mito nórdico que atribuía a la comadreja la capacidad de succionar el contenido del huevo sin quebrar la cáscara, Hayek sostenía que existen palabras que, cuando eran agregadas a otras, tienen la capacidad de privarlas de su significado. Esto es lo que sucedía con la palabra “social”. En realidad ni los mismos socialistas saben ni se ponen de acuerdo a qué se refieren cuando hablan de algo y le agregan “social”, puede ser cualquier cosa. Por ende el autor nuevamente utiliza un término manoseado, práctica que le critica a la derecha. Creo que podría seguir con el resto de la columna pero la idea se entiende, en lugar de mirar tanto a la derecha debería mirarse en un espejo.

06 de junio

No sé que lectura o interpretación habrás hecho de Gramsci, pero no hallo ni encuentro lo que me dices de él. De hecho, lo más cercano es la búsqueda por la “hegemonía cultural”, la cual nunca habla de manosear los conceptos ni algo por el estilo.

Ahora con respecto al término “lucrar”, es divertido como se sigue utilizando la RAE como fuente de todo ‘lo cierto’ siendo que en muchos términos que son aplicados a diversas áreas (jurídicas, económicas, informales, etc), dicho diccionario no está modernizado. Ya que como expliqué en esta presente columna, el término lucrar se define en un serio ámbito jurídico económico, que no es precisamente el mismo que nos presenta la RAE. Si vas a un juzgado, o por ejemplo, si hablamos del lucro en las universidades, se dará por entendido que el concepto de “lucro” no es el mismo a que hablar de un “sueldo” por ejemplo (que sería el obtener un beneficio por ‘algo’).

La igualdad social tiene estricta relación con los derechos humanos. Es una igualdad de derechos (entre ellos los sociales), una igualdad de todos los individuos frente a ley y una igualdad frente a la misma sociedad. Como también significa una igualdad de obligaciones. Y cada “igualdad social” además se enriquece según el contexto social y cultural de cada nación.

Ahora cierto, me faltó agregar a otros grupos anti-izquierda, que no se definen como de “derecha”. Pero será. Para la otra ocasión nomas.

Saludos.

Nicolás Palma

06 de junio

Lo siento Alex pero debes informarte mejor para la próxima, el delito de lucro no está tipificado como delito y ningún tribunal va a encarcelar a nadie por eso. Por lo tanto nada de lo que tu crees que se da por entendido en los tribunales sucede más que en tu imaginación: http://www.latercera.com/noticia/nacional/2016/02/680-669136-9-investigacion-por-lucro-en-las-universidades-llega-a-su-plazo-final.shtml

Respecto de tu ambigua definición de “igualdad social”, la verdad es que no definiste nada concreto salvo igualdad ante la ley, el resto se presta para innumerables interpretaciones.

07 de junio

¿Cuándo hablé de “delito”?

Rodrigo Norambuena

06 de junio

Paradójico es que Alex abogue por la buena utilización de los conceptos y su aceptación transversal en circunstancias de que el tan pésimamente utilizado “facho pobre”, independiente lo peyorativo, es erróneo. La suma es errónea. Bien sabemos que “facho” deriva de “fascismo”, doctrina corporativista que daba especial énfasis al control de ciertos grupos sectoriales con mayor poder de lobby, en detrimento de la ciudadanía oprimida por parte de la extorsión de los mismos. El fascismo le atribuyó atribuyó un sobredimensionado pape al Estado. Según Benito Mussolini, líder fascista, en el fascismo todo reside “en el estado, nada fuera del estado, ni contra el estado”, precisamente su bandera de lucha (del autor). Lejos de esto, la derecha chilena se encuentra más bien ligada a la idea de un Estado Subsidiario y una economía social de mercado. Más aun tomando en cuenta que, al menos en materia económica tiene fuertes raíces ligadas al liberalismo económico y a las ideas de economistas que estudiaron en la Universidad de Chicago previo al oscuro período del socialista Salvador Allende, y que por lo tanto, avizoró cómo el fascismo persiguió a grandes pensadores liberales ante y durante la Segunda Guerra Mundial; al menos 3 de los más grandes teóricos del siglo XX: Ludwig Von Mises, Karl Popper y Friedrich Von Hayek. Entonces, ¿está bien o mal tildar impúdicamente de “fachos” a quiénes tienen ideas liberales, es decir, las opuestas a las del Estado grande y fuerte?

07 de junio

Sí, estamos de acuerdo, “Facho pobre” es un término peyorativo (y por algo casi siempre lo evito utilizar), pero al igual que otro término peyorativo como “lumpen” nos describe a un sector o a un tipo de individuo de nuestra sociedad. Es un concepto taaan amplio, que si habrás leído a George Orwell al respecto, sabrás que prácticamente es un término que adquiere su significado según su contexto social-histórico. En Chile, el término “facho” para que sepas, históricamente se ha ocupado para utilizarlo en quienes se encuentran a favor del autoritarismo o cualquier tipo de opresión, o dictadura. Por algo acá se les dice facho a todos los defensores de la dictadura cívico-militar, a los que hablan de “sacar a los militares a la calle”, a los que piden “mano dura”, a la oligarquía y a sus cómplices, etc. y etc.

Ahora, aprovechando que nombras a aquellos autores liberales, te aprovecho de contar que al menos desde mi punto de vista algo de “facho” tenían. ¿La razón? Bien simple: Friedrich Von Hayek apoyó la dictadura en este país, llegando a decir que “una dictadura puede ser un sistema necesario para un período de transición. A veces es necesario que un país tenga, por un tiempo, una u otra forma de poder dictatorial”. Y Ludwig Von Mises fue asesor económico del austrofascismo del dictador Engelbert Dollfuss. Así que en la praxis, harto “fachos” salieron estos intelectuales. Y bueno, claro, en su teoría eran liberales, no “fachos”, pero yo me guío por sus actos. Saludos.

07 de junio

Bajo ese concepto de “facho”…¿Nicolás Maduro es un facho (recordar: “Si la oposición gana las elecciones, no entregaré la revolución”)?….¿cualquiera que apoye la “dictadura del proletariado” serìa un “facho”?

07 de junio

Primero felicito al autor: un tema tan fácil de “chacrear” con hostilidades lo lleva a muy buen nivel de discusión y atiende los comentarios de muy buena forma. Quiero pensar que está en lado político equivocado.

Yo les digo comunistas a los que no se ofenden porque se autodefinen así, pero a mi me dicen facho para denostar, aunque sabemos que el fascismo es mas parecido al comunismo por el tema rol del estado, pero prefieren consolidar un estigma falso, para hostilizar. Viví en los 60 y desde niño compruebo cada día que el valor de la izquierda es la hostilidad, siempre hablando de “la lucha” y la revolución, con sus símbolos y fusiles. La verdad que les importa un rábano los conceptos, el autor del lado equivocado le dá demasiadas vueltas a un tornillo sin hilo: haber convencidos a los jóvenes que lucro es lo mismo que usura es un triunfo para la izquierda, asi de simple porque es un tema filosófico: marxismo o lo que queda de eso.

Estamos de acuerdo en empeñarnos ser iguales ante la ley. Pero las personas persiguen la prosperidad, no la igualdad, ni conciencia de clase. Buscan la igualdad para igualarse con gente mas rica, no cuando deban ellos igualarse con mas pobres. Nadie mueve un dedo por la igualdad cuando peligra el bienestar personal. Yo creo tener mucho mas conciencia social si prefiero que el gobierno concentre sus recursos y esfuerzo en la dignidad de los mas pobres, aunque sean menos votos que la insaciable busqueda de igualdad de la clase media

Saludo

solopol

09 de junio

Un facho es el enemigo de un progre, ambos piensan muy parecido porque se pelean por el poder. Las suyas son peleas de perros grandes porque tienen mentalidad de “perro alfa”. El facho ve su mundo desde su propia perspectiva, igual como lo ve en progre, en el sólo existen ellos y los que piensan como ellos. Los demas somos todos comunistas, fachos, vendidos, hippies, marihuaneros… según donde nos mire el perro alfa. O sea, ellos deforman nuestra realidad, nuestra verdad, nos hacen ver como no somos, y esa verdad es la que queda… saludos

Jose Luis Silva Larrain

12 de junio

Y de la perversión del lenguaje de la izquierda es notable.

Hacen un enredo con el rol de lo publico y lo privado increíble, ej: Las universidades privadas cumplirían mejor en la definición de rol publico porque a ellas acceden la mayor cantidad de alumnos de bajos ingresos y las del estado en cambio tienen un rol mas elitista. Pero como realmente el rollo lo tienen con la propiedad privada y no con el rol publico se han autoconvencido que el rol publico lo cumplen las estatales.

¿Porque hablan de la “violencia del estado” y no de la violencia política, en donde el estado sólo es un actor mas que se defiende con las armas que se ve amenazado? ¿Porque al gobierno militar se le debe decir dictadura si esto último es un simple calificativo negativo para un gobierno que objetivamente fue de reconstrucción?

O sea según el autor para que el país sea mas pleno, próspero y justo debemos hablar de fascistas, dictadura, violencia del estado, confundir lucro con usura y convencernos que las entidades de propiedad estatal tienen persé un rol publico superior, asi “no se tuercen los conceptos”

Saludos

solopol

12 de junio

Es que la educación publica no es una obra de Allende. De hecho la UP tuvo muy pocos logros, la educación pública es logro de gobiernos anteriores. No sé exactamente cuándo partió, pero es fundamental el impulso que le da Aguirre Cerda o Frei Montalva. La educación pública es un canon, un estándar que existía ANTES. La UP no hizo nada nuevo sino sólo exacerbar (y destruir) un proceso que estaba bien encaminado. Si las cosas hubiesen seguido ese curso nuestra vida sería bien diferente, tendríamos una mejor distribucion del ingreso y la riqueza, un sistema de educación y salud público en funciones, probablemente viviríamos en viviendas similares a la villa Frei, Olimpica, Portales, la villa Macul o Santa Elena, etc. No viviríamos en la obra o el “legado” de la dictadura, la cual destruyó ese canon y esos avances, propiamente progresistas. La UP se roba mucho la película, protagoniza la historia pero es sólo una parte del cuento, son sólo 3 años, no es más que eso. No son muchos logros, en cambio el “legado” (y pongo entre comillas “legado”) de la dictadura nos persigue hoy, lo cual es bastante deprimente. Juzgue usted.

Jose Luis Silva Larrain

12 de junio

Pero yo hablo del rol publico, de lo publico, o sea a lo que todos accedemos o podemos, que por cierto tampoco es asi. Pero como las universidades privadas dieron mucho mas acceso a sectores que antes no lo tenian, actualmente tienen un rol publico superior. Al margen de las objeciones que ud pueda tener por tema de deuda privada, visión académica, etc..

Lo de los legados es discutible gio, depende de la visión de cada uno. Le puedo demostrar que con la tendencia de crecimiento que había cuando se aplicó mas rigurosamente el modelo, ahora podríamos hacer lo mismo que hace un país nórdico en cuanto a vivienda, educación o salud. El presupuesto del estado chileno, nose si todavía, pero hasta hace muy poco, era muy superior al que tenia la Alianza Progreso para desarrollar todo el continente latinoamericano el tiempo que usted me habla y que le parece tan prometedor.

Saludos

Servallas

12 de junio

Que interesante debate, mérito del autor de esta columna, tiene bastante información y muestra su punto de vista con claridad, y por supuesto también su ubicación en el espectro político, como se dice, “su dirección” política. Pienso que en esta  última idea, la ubicación política-ideológica   de su pensamiento esta la debilidad de lo expuesto, primero hay que decir que el lenguaje, cualquiera que este sea es dinámico, se esta constantemente re- inventando, adecuándose, modificando de acuerdo al entorno y no es en ningún caso un absoluto. Luego hay que señalar que el tema de fondo no es el lenguaje sino ideas fuerza que se construyen y se plantean desde el intelecto, pero también, y con mayor fuerza desde las convicciones, desde las percepciones, las cuales son personales pero según Heidegger, influenciadas por el medio en gran medida. Tenemos entonces que el choque de ideas fuerza puede manifestarse en varios rangos o niveles del lenguaje , desde el críptico lenguaje filosófico o el lenguaje informal o formal, pero también coloquial y simbólico, sin embargo lo que vemos en parte de su argumentación, es el lenguaje como instrumento de propaganda, en este caso, para dejar out- side la argumentación realizada en una mezcolanza de rangos y niveles pero con claridad de la parte contraria a su pensamiento.

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