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La apertura necesaria en la izquierda chilena

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El pasado domingo 3 de abril se desarrollaron las elecciones de la Juventud Socialista de Chile para elegir una nueva mesa directiva, encontrándose por estos días proclamada la nueva Dirección Nacional que será encabezada por Francisco Melo C. Al respecto, es necesario adentrarnos en lo que podría significar está conducción que asumirá el sillón de Carlos Lorca en la octogenaria JS.


Esperemos que exista esa apertura en la izquierda chilena para ir conformando un proyecto político de cara al pueblo, para que crezca la patria y en que triunfe la clase trabajadora, porque éste es el momento en que nuestra generación ha de empezar a construir sus recuerdos y marcar la historia.

Uno de los puntos novedosos dentro de los programas de gobierno que se propusieron por las distintas corrientes de opinión es el manejo de las relaciones institucionales que tendrá la Juventud con los grupos políticos con los que comparte escena nacional.

Al respecto, hubo una transversal opción por establecer una “nueva relación” con las agrupaciones que, a partir de mediados de la década pasada, han surgido por fuera de la Concertación o la Nueva Mayoría en la izquierda chilena, al alero del trabajo en el mundo estudiantil, poblacional y sindical, principalmente.

Si bien de buenas a primeras no pareciera algo osado, hemos de considerar que sí representa una novedad en el contexto de lo que fueron las administraciones pasadas de la JS, centradas más bien en el crecimiento orgánico, el restablecimiento de las frágiles armonías internas y en el apoyo a las elecciones en el país. Esas tareas diarias fueron aislando progresivamente a la Juventud de contactos con líderes y dirigentes de otras esferas, encerrándola, literal y metafóricamente, en la sede de Paris #873, algo que fue subsanado, en parte, con la creación del espacio de coordinación de las Juventudes de la Nueva Mayoría durante el último año, pero que no bastara para satisfacer las ansias del futuro.

¿Cómo podemos darle una bajada a esta idea que rondó por los círculos socialistas? Ello debería devenir en reivindicar a la JS dentro de la articulación de la izquierda chilena, tratando de ocupar el papel que históricamente ha jugado el Partido Socialista en la conformación de bloques y alianzas en el sector.

Las bases que sustentan esta tesis vienen dadas por la raíz política compartida que emparenta a Izquierda Autónoma, Revolución Democrática, Partido Progresista, Partido Ecologista, Partido Igualdad, Convergencia de Izquierdas, Izquierda Libertaria, Izquierda Ciudadana, Partido Comunista, a ciertos sectores del PPD como del Partido Radical, entre otros grupos. Una raíz que se caracteriza por dar la batalla por los derechos de los trabajadores, la inclusión de los excluidos, y la permanente mejora de las condiciones materiales del pueblo, enrolados en el pensamiento marxista, gramsciano, leninista o socialdemócrata. Esto se confirma con el reconocimiento en figuras históricas del socialismo chileno previo al 73’, tales como Eugenio González, Aniceto Rodríguez, Raúl Ampuero, Marmaduke Grove, Eugenio Matte, Salvador Allende, entre tantos otros. Al mismo tiempo, el carácter ecléctico y contradictorio que tiene la JS da la flexibilidad de ser parte de una coalición de gobierno pero que tiene presencia social fuera de éste, algo que otros conglomerados no tienen, o que tienen los dos pies en La Moneda.

Sin embargo, ¿Cuál es el objeto de esto? Asumiendo el proceso de críticas de la época concertacionista, y, en especial, el rol desempeñado por la JS en ese periodo, la posibilidad teórica de abrirse a tener lazos con fuerzas por fuera como dentro de la Nueva Mayoría que adscriban a cierta matriz de pensamiento debería tender a permitirnos iniciar un trabajo de cara a la conformación de una correlación de fuerzas que de aquí a 5, 10 o 15 años se dará en el país, en el que el centro, la derecha y la izquierda deberían dar pie a una nueva época de 3 tercios debido a la configuración del nuevo sistema electoral, donde los esfuerzos por realizar un Frente Amplio entre la izquierda y la centro-izquierda deben concretarse, en la medida que se tenga como fin salir de la marginalidad que no hace daño y la ultrarenovación de sectores socialistas, como diría Jorge Arrate.

Sin caer en la inocencia retorica ni en el aburrimiento gerontocrático, está posibilidad pasa por aceptar una premisa básica: llegar a alcanzar mayorías políticas, sociales y culturales transformadoras que ninguno de los grupos por si solos tiene ni tendrán. Por ello, debe ser una responsabilidad de largo plazo, basada en una unidad programática y política, que represente una hegemonía que se desarrolle al calor de los movimientos sociales, bajo un consenso en cuál debe ser la forma de lucha para superar el capitalismo, el monetarismo y el gremialismo en Chile en torno a una estructura compartida.

Ciertamente, en esto debe haber una voluntad de acercamiento de ambos lados de la vereda, teniendo en cuenta que las posiciones sectarias no ayudarían en esta meta como tampoco la poca capacidad de enjuiciarse en el dialogo. Nada impide que tomemos cercanía, abandonando los estereotipos y los prejuicios, como tampoco nadie buscaría que se concretice un pacto en un corto periodo con fines meramente electoralistas. Hay que reconstruir confianzas primero, luego vendrán los proyectos en conjunto, eventualmente. Ese mínimo común denominador, sin embargo, solo se logra conociéndose.

En la Juventud Socialista constan años de construcción de mayorías internas que han sido ratificadas a través de Congresos, comités centrales y comisiones políticas, en el que ideológica y programáticamente se adoptan posiciones a favor de las clases explotadas, tales como apoyar una nueva Constitución surgida en democracia a través de la Asamblea Constituyente; el apuntar a desarrollar un Estado social y democrático de Derecho donde se promueva desde el sector público el bien común y se den las condiciones para que todos y todas tengan la mayor realización espiritual y material posible; en que el Estado debe jugar un papel radicalmente distinto en la economía para combatir la concentración del poder y la mercantilización; en que la educación, la salud, las pensiones y la vivienda tienen que ser comprendidas como derechos sociales universales; donde las discriminaciones de género e identidad no deben tener lugar, entre otros temas. Reconocemos si que falta de pasar de la consigna a la acción, más aun con el peso de las operaciones que lideran dirigentes del Partido Socialista, tanto en lo público y privado, que afectan su honor e historia.

Esperemos que exista esa apertura en la izquierda chilena para ir conformando un proyecto político de cara al pueblo, para que crezca la patria y en que triunfe la clase trabajadora, porque éste es el momento en que nuestra generación ha de empezar a construir sus recuerdos y marcar la historia.

TAGS: #PartidosPolíticos Izquierda Partido Socialista Socialismo

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