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Internet para tod@s: requisitos para una reforma constitucional

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Una de las pocas características seguras de la propuesta de reforma constitucional sobre el Acceso Universal a Internet es que ésta puede ser tramitada por un largo periodo de tiempo. Y aunque ésta sea importante y juegue un papel fundamental para la democratización de nuestra sociedad, aun no ha sido un tema "urgente" para los medios de comunicación, por lo tanto menos urgente en la opinión pública.
Dado este escenario, en donde la reforma constitucional aun está en proceso, es fundamental que los senadores que están impulsando esta iniciativa recojan opiniones tanto a nivel de la sociedad civil, como de las empresas de telecomunicaciones, para desarrollar un proyecto realista y acorde al contexto chileno.
En el texto propuesta de la reforma se mencionan casos de países con alto nivel de desarrollo que han asegurado el acceso universal estableciendo una suerte de relación causa-efecto entre el acceso a internet y el desarrollo. Esto puede entenderse como que basta el mero acceso para asegurar cambios sociales, educacionales, económicos y productivos, pero esa ejemplificación es sólo una pequeña parte de otros factores que intervienen en el desarrollo de una sociedad y que en el caso de esos países, a diferencia de Chile, ya han sido resueltos como para poder dar énfasis en el acceso universal a internet.
Si bien hacer accesible Internet para todos los chilenos es un gran avance dentro de las políticas TICs, sabemos que el mero acceso no significa el buen uso de Internet, puesto que la gran mayoría de la población no sabe cómo darle uso. Claramente un computador conectado a internet permite tener mejor acceso a información y en último término a la educación, pero una persona que no posee las herramientas básicas para aprovechar esta tecnología, sólo se verá más aislada de los beneficios y tendencias que la sociedad de la información promete.
Por esta razón, es fundamental que las políticas públicas sean orientadas a dar un uso con sentido a las herramientas tecnológicas y definir si se incentivará el acceso individual a Internet o haremos una apuesta por fortalecer los centros de acceso compartidos. Esto, para establecer no sólo términos de viabilidad económica, sino también para definir el real impacto que internet podría tener en las comunidades más desfavorecidas.
El fortalecimiento de los centros de acceso compartidos es vital en el proceso de mediación que se pueden realizar en comunidades donde la tecnología es percibida más bien con temor y lejanía a sus realidades cotidianas.
Por otra parte, el acceso compartido, asumido por las comunidades, implica desarrollar procesos de organización social que son extremadamente necesarios en Chile.
Además el asumir compromisos como comunidad frente a oportunidades de acceso a la tecnología, fomenta el uso creativo tanto de los espacios, como de los recursos con los que potencialmente pueden contar.
Finalmente, y en atención a la experiencia obtenida por ATACH con los telecentros rurales, podemos decir que el acceso compartido multiplica los beneficios del acceso a la tecnología, puesto que desencadena procesos sociales secundarios de invaluable valor para las comunidades, en particular,  para aquellas más alejadas de los beneficios de la sociedad chilena.
Este proyecto de reforma constitucional es una buena excusa para empezar a hablar del tema, para empezar a generar opinión pública, abrir canales de discusión y poner en la “agenda” el tema de acceso universal. De esta manera se podrá crear una voz representativa que intervenga durante la creación y aprobación de la ley.
 
 

 

Comentarios

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30 de junio

Muy buena la nota. Efectivamente en nuestro apís quedan muchas tareas pendientes para asegurar que principalmente los sectores hacta ahora excluidos, logren usar con sentido y apropiación las TIC.
En este contexto los telecentros son el espacio comunitario por excelencia, en la medida que la “pega” del Estado no descanse solo en poner computadores conectados a internet, pues bien sabemos que el proceso de apropiación de las TIc es más complejo que eso, requiere trabajo con las comunidad y para la comunidad en las que quedan inmersos.
Felicito a la ATACH, ya que al igual que la Red de Telecentros del Programa Quiero Mi Barrio de la Subtel, han sido nominados a los E-India Awards 2010 en la categoría “Innovative Grassroots Telecentre Initiative of the Year”, siendo los únicos representantes de Latinoamérica. Esto parece demostrar lo valioso que es la alianza entre trabajo comunitario y telecentros.

Les invito a votar por ambas inicitaivas en http://www.eindia.net.in/2010/awards/index.asp

30 de junio

a mi me parece que más allá de las loables intenciones del proyecto, cuyo fondo comparto, existe un vacío absoluto en términos de reflexión como país sobre lo que queremos con internet, si es por tener todos los hogares conectados (cosa que me parece imposible) y ser los top one de latinoamérica, creo que estaríamos cometiendo un crasso error. Internet es una herramienta poderosa, no hay duda de eso, pero como toda herramienta, debe tener un uso intencionado, puedo usar el hacha para construir una casa o para matar a una persona, el problema no es le hacha, el problema es quien hace uso de ella.
Entonces, me gustaría saber cuáles son los planes de los srs senadores que impulsan esta iniciativa: establece fondos de subisidios s empresas para tener conectividad en todo chile, integrar a colectivos ciudadanos que trabajan en temas de acceso? asegurar políticas públicas que medien e intenciones el uso de internet? fomentar el uso individual o colectivo?? en fin, tengo muchas preguntas y me gustaría que se generaran los espacios para poder debatirlas.

cindy-iriarte

01 de julio

Hoy 1 de julio entró en vigencia en Finlandia el derecho de todos los ciudadanos a acceder a Internet a través de conexiones de a lo menos 1 Mb, un país que está a sólo un 4% de cumplir con la meta de tener a toda su población conectada. Sin duda, este proyecto de ley va en la dirección que muchos apuntamos: que el acceso a Internet sea algo tan básico como el acceso al agua potable, la electricidad y otros servicios.

Sin embargo, comparto el espíritu de la entrada: de nada servirá la medida si no se entiende como parte de un ecosistema de inclusión digital. Experiencias anteriores que apuntaban a un mismo fin, como la “iluminación” con WI FI gratuito espacios públicos fueron, en su gran mayoría, insostenibles por no existir una apropiación social del servicio, apropiación que sólo ocurre cuando al acceso material se le unen las competencias en las personas y los usos pertinentes que éstas realizan y que otorgan sentido.

Por otro lado, dada nuestra geografía, el costo de implementación es significativo. Es necesario para ello buscar financiamientos cruzados, avanzando simultáneamente en otros frentes para lograr economías y -al mismo tiempo- encontrar algunas prácticas que ayuden a darle sentido tempranamente. Un buen ejemplo son los libro de texto digitales, sobre lo que acaba de escribir acá Hugo Martínez hace pocos días:

http://elquintopoder.cl/fdd/web/educacion/opinion/-/blogs/se-vienen-los-textos-digitales