#Política

El Resentimiento de los mediopelo

7 |
COMPARTIR
EN WHATSAPP
COMPARTIR
EN WHATSAPP

Fueron los autodenominados emprendedores y los patrones de siempre quienes nos pusieron en esta situación. No contentos con sus riquezas, tuvieron que venir por nuestros fondos de pensiones y tuvieron que transformar el derecho a la educación en un negocio.

No soy una persona que cuente con información privilegiada, pero no creo necesitarla. Creo que me basta simplemente con aquello que está asimple vista para entender la realidad de una manera medianamente funcional. El espectáculo de la lucha de clases ocurre en nuestras narices. La novedad es quea hora mucha clase media se proletariza cuando le tocan sus tres bastiones más importantes: la educación, el trabajo y la jubilación.

El sueño americano rezaba que si trabajábamos duro nos transformaríamos en millonarios. La clase media creyó eso, en parte porque algunas excepciones sí lo lograron y en parte porque a cambio de los soñados millones lograron una tranquilidad más o menos cómoda para su vejez y sus hijos. “Lo único que puedo dejarte es tu educación” era lo que los padres le decían a los hijos cuando yo era nada más que hijo.

La educación era garantía de cierta comodidad y de retiro digno. El ahorro metódico de una parte del sueldo garantizaba una vejez digna yla tranquilidad de un orden de cosas que nuestros ancestros creían que nos favorecían. Una dictadura lo cambió todo. La educación se transformó en una mercancía carísima que muchos no pudieron pagar y que en muchos casos no sirvió de nada, las pensiones desaparecieron casi completamente de la vista denuestros presupuestos y los antiguos jóvenes de clase media se transforman en abuelos proletarios.

El sello de toda clase desposeída es el resentimiento, ese mismo resentimiento que la derecha denuncia como envidia y como si fuera un pecado mortal; el mismo resentimiento que la antigua clase media también detestaba y al que responsabilizaba de los robos de las nanas. Pero ahora el resentimiento no es privativo del roto, sino también del medio pelaje como uno, porque uno también ha sido desposeído de ciertos derechos clave. La estabilidad laboral de alguna manera desapareció y ay del anciano mayor de treinta años que quede cesante. Ya no es cuestión de decirle al niño o a la niña que estudie duro para que se labre un porvenir decente, porque ahora padres e hijos deben endeudarse para pagar por estudios superiores que veces tienen dudosos prestigios o utilidades.

La marcha de los estudiantes, el cacerolazo que sigue en la noche son la marca privativa del resentimiento de la clase media, pero resentirse está bien. No tenemos por qué aguantar que nos despojen de aquello que fue un derecho para nuestros padres y abuelos. Contemplar nuestro propio resentimiento puede ser la herramienta necesaria para el cambio, pero ese cambio debe ir unido a un cambio valórico, como dicen los guías espirituales de los cuicos, que prefieren hablar de valores porque se parecen  más a lo que ellos transan en la bolsa, y porque no tienen moral para hablar de moral.

El cambio moral consiste en dejar aquellos valores que la antigua clase patronal y actual cuiquerío nos inculcaron como justos, porque ya nadie está siendo capaz de rascarse con sus uñas y mucha gente que no es floja se está volviendo pobre a pesar de que trabaja, porque el trabajo está creando riqueza solo para cierto sector de nuestra sociedad. Contrario a la costumbre de la clase media, debemos dejar de mirarnos el ombligo y dejar de hacernos creer el antiguo lema marino que dice que si uno cumple con su deber vencerá, porque el deber rebasa los límites de cumplir un horario y hacer bien la pega. También tenemos que dejar de adorar al falso ídolo del consumo,  porque el consumo solo beneficia a los que venden las idioteces que consumimos ¿qué pasó con la otrora famosa austeridad de los chilenos? Fue destruida por la televisión de la dictadura que nos distrajo con sus oropeles y sus divas de los ochenta y quieren rematarla con los realities del siglo XXI que han vuelto a la otrora caja tonta del living en la pantalla plana insoportablemente estúpida, pero que se salva por existen los DVD.

Fueron los autodenominados emprendedores y los patrones de siempre quienes nos pusieron en esta situación. No contentos con sus riquezas, tuvieron que venir por nuestros fondos de pensiones y tuvieron que transformar el derecho a la educación en un negocio. Con ello despertaron a la clase media carcelera que estaba adormecida en su comodidad y que cuidaba a los proletarios mientras ellos se ocupaban de sus propios negocios.

La sociedad siempre ha sido en gran medida una cárcel, pero los guardianes de la clase media se sentían libres entre los condenados proletarios y de hecho eran los garantes deque el sistema funcionara votando, pagando sus impuestos y cumpliendo alegremente con todas las normas que se suponía que construirían un futuro mejor para todos. La guardia consistía en hacer creer a los rotos que se podía superar la pobreza con trabajo y educación y la estrategia era ser su ejemplo.  Sin embargo, las condiciones en las que viven presos y guardianes se están pareciendo mucho y los dueños de la cárcel nostratan a los guardianes cada vez más como a prisioneros. Y sí, me resiento de que me hayan quitado mis privilegios y ya no creo que tenga el deber departicipar en un proyecto país que beneficia a tan pocas personas entre las queyo no me cuento, pero si a este resentimiento se suma el resentimiento de millones como yo, tal vez signifique que tenemos razón. Es cierto que las calles se llenan con hordas de resentidos ¿qué van hacer los dueños de Chile ante una mayoría resentida?

 

TAGS:

Los contenidos publicados en elquintopoder.cl son de exclusiva responsabilidad de sus respectivos autores.
Te invitamos a conocer nuestras  Reglas de Comunidad

Comentarios

Quedan 1500 carácteres.

Ordenar comentarios por:
edith soto gallardo

04 de mayo

Que tiene de malo ser proletario?,soy hija de obrero y ahora profesional de la salud,y gracias a esto he educado a mis hijos y siempre agradezco los valores de mis padres proletarios me enseñaron,todos mis hijo/as tienen, estudios universitarios y la mayoria,de ellos son tambien profesionales,jamas me olvido de mis origenes,me siento orgullosa de haber sido criada en el rigor,la escasez y el cariño de mis padres.Lo que ocurre que ahora todos quieren las cosas faciles,eduque a una hija en una Universidad privada y claro que salio cara,pero fue su opcion de postulacion y trabaje duro para que saliera adelante.Todos los de mi centro donde trabajo tienen autos,y los ultimos adelantos y aun asi no estan satisfechos,yo no tengo auto,gasto mi dinero en viajar y cultivarme como persona,las prioridades de cada vida las fija uno mismo,hay que revisar que estamos pidiendo,¡No seran carencias de otra naturaleza?

06 de mayo

Qué bueno que el resentimiento empiece a valorarse como una categoría importante para entender nuestro tiempo. Se agradece la reflexión.

06 de mayo

creo que hay dos resentimientos: el que nace de la envidia; y el resentimiento de sacarte la cresta para nada.

Y el de la clase media es el resentimiento de una clase a la que se le pide todo, la que hace el mayor esfuerzo en todos los aspectos de esta sociedad, y a la que menos se le da.

Si eres clase media no tienes becas, ni tienes bonos, ni tienes ayuda, ni puedes mendigarla en television. No puedes llorar, porque si lo haces pasas a ser pobre.

Si eres clase media tienes que pagar todos tus impuestos, no puedes evadirlos como hacen los ricos, tienes que hacer sacrificios para que tus hijos tal vez tengan una oportunidad… y un largo etc.

El primer resentimiento, el nacido de la envidia, fue el que provoco el caos en la Revolucion Francesa: los pobres, llenos de envidia, comenzaron a matar a todo el que tuviera “privilegios” sin fijarse si realmente eran de esa clase o se habian ganado lo que tenian. Es un resentimiento peligroso, pero muchas veces si das pan y circo lo puedes detener.

El segundo es peligroso porque no nace de ser una clase adormecida, sino de una clase no conformista. Adormecida es la clase “pobre”, porque se conforma con poco, adormecida es la clase “rica” porque se creen intocables. La clase media es una clase no conformista, que ha salido sola adelante, a pesar de los otros dos. Por eso esta resentida, porque los ricos exigen mas y los pobres exigen mas… pero no se exigen entre ellos.

La clase media chilena ya se harto de unos y otros. Los pobres dale que dale con sus llantitos por ayuda, los ricos dale que dale con sus llantitos para que no les suban los impuestos. El resentimiento no es contra un lado, es contra los dos panes que han creido que la clase media es la carne a la que devorar. La paciencia de la clase media se agota, y si ella se lanza contra las otras dos clases, esas dos clases van a pasarlo mal.

carmrn vega lizana

07 de mayo

extraordinario artículo que nos muestra la profunda crisis que afecta ala mayoría de los chilenos. Nos hemos convertido en esclavos de un grupo de personas desde que se implantó el sistema absolutamente capitalista. IDIOTIZAR al ciudadano mediante la tv “PODER QUE MATA” ha sido el mecanismo utilizado para tener éxito. Cada ciudadano tendrá que influir en otro para lograr un cambio.

Gonzalo

07 de mayo

Re-Sentimiento. Buenissima reflexión Arturo Ruiz. Asi como se habla de ReLoaded…sentir la existencia con energía renovada podría calificarse como reSentimiento.

Escribe tu nombre

07 de mayo

¿qué van hacer los dueños de Chile ante una mayoría resentida?, pagar tantos impuestos como nosotros.

Escuela Sindical UV

18 de mayo

[…] El sueño americano rezaba que si trabajábamos duro nos transformaríamos en millonarios. La clase media creyó eso, en parte porque algunas excepciones sí lo lograron y en parte porque a cambio de los soñados millones lograron una tranquilidad más o menos cómoda para su vejez y sus hijos. “Lo único que puedo dejarte es tu educación” era lo que los padres le decían a los hijos cuando yo era nada más que hijo. VER MAS. […]

Ver todos
Ocultar

Nuevo

VER TODO

Nuevo

Piñera tuvo la falta de ética de designar como director de Gendarmería de Chile a Iván Andrusco, quien fuera miembro de los aparatos represivos de la dictadura en un organismo conocido como la Dicomcar ...
+VER MÁS
#Política

La Lista de la Desvergüenza de Piñera: Derechos Humanos y Codelco

No hay espacios para avanzar cuando mi meta es que pierda el otro, solo se avanza cuando nuestra meta es solo que gane Chile.
+VER MÁS
#Política

Mi discurso presidencial

Soluciones existen, sin embargo, hoy el real problema radica en la falta de voluntad política de las entidades públicas, pues el Estado o los municipios son a menudo tan malos pagadores para las pymes com ...
+VER MÁS
#Política

La necesidad de agilizar proyecto que apura pago a pymes

¿Cómo podemos creer que Piñera logrará un alto crecimiento en un eventual nuevo gobierno? Considerando que él no fue el causante de ese alto crecimiento, por lo que no se puede asegurar de que Piñera ...
+VER MÁS
#Economía

El crecimiento económico de Piñera: ¿Logro del gobierno o mera suerte?

Popular

Sebastián Piñera intentó implementar una política presidencialista, plebiscitaria, técnica, suprapartidaria y eficientista, basada en el objetivo de articular a la derecha, al tiempo que maximizaba foc ...
+VER MÁS
#Política

Las falacias de la excelencia gubernamental de Piñera

Hoy la esclavitud no está legitimada, pero se calcula que existen unos 38 millones de esclavos en el mundo, por ejemplo en India es una realidad que se oculta y allí hay unos 16 millones esclavos.
+VER MÁS
#Economía

Lo que oculta la globalización ¿Comprarías cosas hechas por esclavos?

Mi conclusión es que Sebastián Piñera en materia de educación defenderá los intereses de los nodos principales de su red: sostenedores privados y Ues privadas.
+VER MÁS
#Educación

Red de Piñera en educación: sostenedores privados, Elige Educar y Ues privadas

Lo que antes era una carrera ganada para el expresidente, hoy es la madre de todas batallas y el resultado ahora más que nunca es incierto.
+VER MÁS
#Política

La segunda vuelta, la madre de todas las batallas para la derecha