#Política

El poder del dinero y el futuro de Chile: cuando la intransigencia es necesaria

1 |
COMPARTIR
EN WHATSAPP
COMPARTIR
EN WHATSAPP

La tarea central es empujar una alternativa anti-capitalista. No se trata solo de unos pesos más o de una reivindicación adicional. Es el modelo neo-liberal de construcción de la sociedad chilena el que asfixia nuestros derechos y nuestra libertad. Es el momento de profundizar nuestra democracia en órganos populares independientes de la hegemonía del dinero.

El desarrollo del capitalismo en Chile ha sido sin duda exitoso. Nuestra nación cuenta con records extraordinarios en este sentido. Hay supermillonarios en nuestro suelo. Los sueldos de los parlamentarios y presidentes son comparables a los que se pagan en el Imperio. Los niveles de ingreso de la élite son similares a aquellos en los países de más altos ingresos del orbe. La concentración del dinero es la mas alta conocida en los tiempos contemporáneos.

Lo anterior, aparte de ser un contrasentido ético y moral para un país en desarrollo, no tendría otra significación en términos históricos, si no se considerara que la velocidad de concentración del dinero crece cada día en forma exponencial. En términos más locales: si nuestro supermillonario presidente Piñera nos ilustrara con la cantidad de millones en que crece su fortuna cada hora, seguramente nos mostraría un gráfico confirmando la velocidad con que su ingreso crece más rápido y más rápido cada día. Lo mismo sucede con las siete familias que controlan la economía nacional y en un terreno más modesto, pero no por ello de poca significancia, las 52.000 familias que ganan sobre 10 millones al mes también ven crecer rápida y exponencialmente sus “modestas” cifras de ingreso.

El problema de esta cada vez mas rápida acumulación capitalista a nivel criollo (que por supuesto se replica en forma monstruosa a nivel internacional), es que el dinero trae consigo la realidad cruda de las expresiones coloquiales conque en Chile se refiere al dinero: “con plata se compran habas” y en el mundo desarrollado,“money talks” (el dinero habla). El significado de ellas es, indudablemente, referidos al poder que confiere el dinero en toda instancia y contexto.

Es el poder del dinero el que construye para sus poseedores su mundillo de privilegios y prebendas que finalmente los transforman en una élite que asume por sí y ante sí el rol de conductor de los destinos de aquellos que les permiten obtener sus ganancias. Y al percatarse de ese, su rol casi divino para la nación, la élite inicia su proceso de autoprotección y desarrollo como tal.

No es raro entonces darse cuenta que Bachelet reunió un gabinete donde el 71% de los ministros habían estudiado en escuelas particulares pagadas. Piñera no se quedó corto, con un gabinete con el 86% de los ministros en la misma situación. Y esto en Chile donde solo el 7% de la población recibe educación privada pagada. La cosa es más evidente cuando se verifica que el 86% de los gerentes generales de las 100 empresas más grandes en ventas de Chile provienen de solo 4 colegios privados.

Al analizar los recovecos de las transacas y arreglines que ahora se ventilan tras el escándalo de la Bolsa de Comercio con el asunto Cascadas, las movidas de sociedades y grupos económicos en la propiedad de las universidades privadas e incluso los acomodos de la familia de un diputado DC para usufructuar de la información privilegiada obtenida en el Congreso, todo ello nos muestra como el dinero “compra habas” y “ruge” para controlar el país al servicio de la elite que se torna cada vez ávida, no ya de dinero, pero del poder que está a su alcance.

Resulta entonces que la capacidad de ganar dinero se transforma en la capacidad de controlar lo que pasa en el país. Chile es un ejemplo dramático de cómo el poder del dinero ha establecido términos de relaciones económicas, laborales, culturales y hasta de convivencia. Todos términos por supuesto delineados y diseñados para establecer y mantener su poder para determinar los destinos del país.

Las vergonzosas decisiones de diputados y senadores en relación a la propiedad de los bienes del mar; de los demás recursos naturales; del futuro agrario a través del apoyo y mantención de compañías como Monsanto; las innumerables leyes que se han cortado a la medida de la gran empresa y que sólo desde el 2011 han estado siendo denunciadas por investigadores patriotas; las decisiones de municipios que sólo favorecen nuevos proyectos de acumulación de capital como la construcción de malls y grandes edificios en áreas previamente protegidas; la vista gorda de jueces y organismos institucionales a abiertas transgresiones de las leyes, como la clara utilización de servicios de educación y de salud para generar mas y mas lucro; los ya demostrados casi permanentes casos de servidores públicos comprados para servir al gran capital; y por último, las claras demostraciones de la connivencia entre políticos y dirigentes gremiales con empresas, familias poderosas y poderes fácticos, que desvergonzadamente se evidencian en los ejercicios electorales en marcha, todo ello finalmente nos demuestra que nuestro Chile, nuestra tierra, nuestra nación, poco a poco deja de pertenecer a todos los chilenos, para pasar a ser sólo un recurso para mantención del statu quo que favorezca por siempre a la élite y los poderes fácticos.

El futuro de Chile sólo tiene un dueño: el dinero. Más del 99% de los chilenos tiene sólo un patrón: el dinero. Chile ya no es uno sólo. Está el Chile millonario y el Chile de abajo.

Ante tal futuro, algunos dirán que sólo nos queda esperar el chorreo. Otros dirán que si algo queda para el vulgo, bien para aquellos que lo tienen todo. Otros seguirán apostando a ganar un loto o confiar en algún sendero escondido que les permita escalar al resplandor de la cima.

El 2011, los estudiantes nos remecieron al empezar tímidamente a criticar el modelo económico. A poco se develó la realidad de la Patria. Un Chile encadenado a los designios trazados por el Imperio del Norte y la gran empresa, luego de una subyugación a sangre y fuego por más de 17 años. Cadenas instauradas en una Dictadura brutal y luego escondidas, pero mantenidas por acuerdos bajo cuerda de los instigadores de la opresión militar con aquellos que reclamaban cuotas de poder y dinero, quienes fácilmente aceptaron nuevas reglas para una subyugación económica que se mantendría, pero de la cual recibirían cínicamente su parte.

Estamos hoy en una etapa de reacomodo. El gran capital debe subyugar nuevamente a un Chile que quiere despertar y para ello por un lado, presenta una figura maternal y mesiánica, y por otro, mueve operadores  para aplacar a ese sector de chilenos que se atrevió a atisbar por la ventana. El objetivo es retomar el control para continuar con la construcción de su propio Elysium.

Nunca antes en la historia habíamos estado ante la posibilidad cierta que Chile como Nación pierda su capacidad de auto determinación y libertad. Cada día es más rápida la posibilidad de total control por el poder del dinero. Cada día disminuyen mas las posibilidades que el Pueblo, aquel de la calle, de a pie, del que cruza Santiago por dos horas para aportar con su trabajo al crecimiento de un Chile supuestamente de todos, cada día se concreta mas la posibilidad de entrar en una verdadera esclavitud del gran capital y del Imperio. La segregación total no es un slogan. Es una triste realidad que duele. O que debiera doler a cada chileno o chilena.
El problema es qué hacer. Como siempre en la historia, ante un desafío crucial y tremendo, se necesitan respuestas fundamentales y certeras. Es la hora de los verdaderos patriotas. Es la hora del honor de una patria postrada. Es la hora de sucumbir con honor si fuera necesario o construir un nuevo Chile con la Gloria del deber cumplido.

Es el momento de la aglutinación de aquellos que piensan que un nuevo país es posible. Es el instante de mirarnos a los ojos y dejar ideologías excluyentes para unirnos en la construcción de una nueva nación, en la que el poder del dinero sea reemplazado por la fuerza creadora del conjunto de la Patria, en su diversidad plena, en su medula solidaria, en su destino emancipador que le da un ser humano respetado en sus derechos, en sus valores de fraternidad e igualdad.

Nunca antes había sido más necesario el levantar con intransigencia la convicción libertaria que ha preñado las luchas del pueblo por ampliar los límites de la libertad y de la democracia. Nunca antes Chile se ha mostrado como dos partes que no se comunican, que se separan día a día, en que una mira desde los balcones de la abundancia y la buena vida, a la otra, que yace sobre adoquines desiertos y oscuros. Nunca antes la democracia y la libertad de la mayoría se entierran en la cotidianeidad de la sobrevivencia.

Lo urgente de la coyuntura nos obliga. Las elecciones no resolverán el carácter ultimo de la dominación que adormece al Pueblo con un consumismo que solo depreda un planeta asfixiado. Las elecciones son ahora, tras verificar los avances del poder del dinero en todo el entramado social de Chile, solo una forma adicional de perpetuar la situación actual para incluso, avanzar en la toma total del poder por aquellos que manejan el dinero.

No se puede negociar un minuto más con el futuro de nuestro Chile. La intransigencia por reclamar el Chile nuestro es ahora valida y más necesaria que nunca en su historia. La negociación por una esperanza a través de elecciones ha muerto con el desfilar zómbico de líderes sociales en arenas establecidas por estructuras de dominación validadas por partidos que han doblado su cuello ante una constitución ilegitima y un duopolio voraz.

La realidad de nuestra Patria está enmarcada en el mercado en el que el dinero habla. Un mercado de influencias, connivencias, arreglines, acuerdos oscuros y letra chica. Chile está a merced del poder del dinero y su destino, y ahora más que nunca, pende de la fuerza de los de abajo, de sus sueños redentores, de su rebeldía incondicional contra toda forma de tiranía, de los que se resisten a ser comprados.

Las elecciones serán el timbre de la compraventa final de nuestros derechos. Es el momento de levantar banderas urgentes de unidad de los desplazados y de los explotados que serán transados ahora en forma definitiva en el capitalismo que enmarca nuestra tierra con ribetes de miseria y desesperanza.

La tarea central es empujar una alternativa anti-capitalista. No se trata solo de unos pesos más o de una reivindicación adicional. Es el modelo neo-liberal de construcción de la sociedad chilena el que asfixia nuestros derechos y nuestra libertad. Es el momento de profundizar nuestra democracia en órganos populares independientes de la hegemonía del dinero. Es la hora de los mil colores y las mil voces.  Es la hora de romper las barricadas de clase para irrumpir en los jardines del capital para instalar el poder de la mayoría con la fuerza de la razón y la justicia y la creatividad de un pueblo unido en su diversidad y solidaridad.

No nos llamemos a engaño: la institucionalidad actual y sus partidos ya reconocieron sus fronteras y ellas no pasan más allá de la mantención del statu quo. La lucha intransigente por la libertad y la verdadera democracia es un deber para todos los chilenos patriotas y es lucha nunca será en vano.

————

Imagen

TAGS:

Los contenidos publicados en elquintopoder.cl son de exclusiva responsabilidad de sus respectivos autores.
Te invitamos a conocer nuestras  Reglas de Comunidad

Comentarios

Quedan 1500 carácteres.

Ordenar comentarios por:
El poder del dinero y el futuro de Chile: cuando la intransigencia es necesaria

23 de octubre

[…] fuente Heraldo, El poder del dinero y el futuro de Chile: cuando la intransigencia es necesaria […]

Ver todos
Ocultar

Nuevo

VER TODO

Nuevo

Baradit deja al desnudo aspectos políticamente incorrectos, ha tocado la fibra del conservadurismo doble estándar de la elite criolla, aristocrática, oligárquica, momia. Para ellos, es de muy mal gusto ...
+VER MÁS
#Sociedad

El caso Baradit, o el arte de develar lo incómodo en Chile

Chile debe aceptar el desafió de ir por sus ventajas comparativas y tomar como propio el ser considerado como el país con más proyección en Energías Renovables (Solar, Eólica, GeoTérmica, Mareomotriz ...
+VER MÁS
#Desarrollo Regional

La leña, el cambio climático y la industria forestal

Nuestra participación y la de muchos otros es la que hace posible orientar la dirección de un país en un sentido u otro. Un grano de arena no hace una montaña, sin embargo un gran número de granos, sí ...
+VER MÁS
#Política

¿Por qué no votar?

Mirar los acontecimientos con perspectiva histórica y elucubrar una posible respuesta resulta del todo ejemplar para evitar los juicios y decisiones apuradas, de manera que en la vieja reyerta sobre si apr ...
+VER MÁS
#Política

Kohl o Merkel: la disyuntiva DC después de las elecciones

Popular

Baradit deja al desnudo aspectos políticamente incorrectos, ha tocado la fibra del conservadurismo doble estándar de la elite criolla, aristocrática, oligárquica, momia. Para ellos, es de muy mal gusto ...
+VER MÁS
#Sociedad

El caso Baradit, o el arte de develar lo incómodo en Chile

Para nosotros los psicólogos, cuando la química (no racional) te impide dar tu 100% con un paciente estás obligado a derivarlo a otro, luego, si eres responsable, tienes que analizar porque no toleraste ...
+VER MÁS
#Política

Cero tolerancia al Rincón que mata en mala

Ahora bien, en estas elecciones no da lo mismo quien gobierne los próximos años, lo que está en juego es decidir el país que soñamos.
+VER MÁS
#Ciudadanía

Porque no da lo mismo quien gobierne

No podemos dejar de recordar el caos que se viví­a no hace mucho tiempo en las calles de Santiago, permanentemente en pugna y con olor a bomba lacrimógena, no bien se hubo disipado el polvo el terremoto.
+VER MÁS
#Política

Cómo ganarle a Piñera