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El fin de la república del binominal

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En un Estado de Derecho las instituciones cambian cuando la legislación lo establece. Pero la democracia agrega otro factor: cuando la ciudadanía ya no soporta el Estado de Derecho que la propia legislación ha impuesto. Es lo que ocurre en Chile con normas vigentes de la época de la dictadura. Después de innumerables intentos frustrados por parte de los gobiernos de la Concertación de reformar la constitución y la ley para terminar con el sistema electoral binominal mayoritario e incorporar formas modernas de participación institucional de la ciudadanía y la tenaz oposición de la derecha que nunca las aceptó, la ciudadanía simplemente se aleja. A través del rechazo y de la desafección, castiga a las coaliciones políticas incapaces de concordar un cambio institucional que iguale a Chile a los estándares democráticos internacionales.

La situación es preocupante. Un gobierno que ganó las elecciones presidenciales, hace poco más de un año, con un  53% hoy gobierna con un apoyo de solo el 31% y con un rechazo del 60% de la población. Y tanto la Alianza gobernante como la Concertación tienen altísimos niveles de rechazo y una aprobación que disminuye crecientemente, tal como ocurre con el prestigio del parlamento y de otras instituciones.

Para la ciudadanía, la Republica Binominal – como la ha llamado el cientista político Ernesto Águila – ha llegado a su fin y los únicos que parecen no haberse dado cuenta son los partidos políticos, especialmente los de derecha, que han defendido con tanta intransigencia un modelo electoral y político que es herencia del pasado de facto.

Chile representa una de las pocas transiciones políticas que en el mundo, después de 20 años de democracia, no ha logrado modificar la esencia de la Constitución heredada de la dictadura.  Vivimos bajo una Constitución que nació sin legitimidad, impuesta por Pinochet, los militares, y los ideólogos civiles que los acompañaron, para mantener atada la democracia a formas excluyentes y neoautoritarias que han limitado en lo político, en lo económico y en lo social, los derechos de los ciudadanos. Ello paraliza el sistema político, otorga al mercado un peso incontrolable en la vida de la sociedad y de las personas y transforma en letra muerta muchas de las modificaciones que en estos años se lograron concretar por parte de los gobiernos democráticos.

El sistema político, basado en el sistema electoral binominal, crea un parlamento excluyente, sin competencia y pluralismo real, donde la soberanía popular es arbitrariamente modificada por los equilibrios de poder y de estabilidad que diseñó la dictadura. A ello se agrega un sistema de reemplazo de los parlamentarios que permite que personas que nunca compitieron ante los electores y que tienen una baja representatividad, sean hoy senadores y diputados.

El sustento mínimo de una democracia liberal, que es elegir a los representantes, en Chile es burlado de manera ignominiosa y, con ello, se arrebata al ciudadano, la única cuota de decisión política que una democracia electiva debe consagrar para ser considerada como tal. Podemos decir, parafraseando a Bobbio, que en Chile no siempre se cuentan las cabezas.

Pero ello no solo ocurre en el plano político. En educación, una ley que impide el lucro en la Educación Superior es burlada de mil maneras por los empresarios que han transformado a la educación en un gigantesco negocio e incluso el propio Ministro de Educación del actual gobierno – y claramente no es el único caso – ha recibido cuantiosas utilidades al abandonar la Universidad que creó. La ley es letra muerta y lo que tenemos es un sistema donde la educación pública agoniza y las empresas de educación superior lucran sin control alguno.

En lo financiero, el caso de La Polar es la expresión más grotesca de un sistema económico donde un grupo empresarial se colude para perpetrar un enorme fraude a los ciudadanos más modestos. Más allá de La Polar, en todo el sistema financiero creado por  las casas comerciales, desde hace mucho se ha transformado el fraude, la letra chica, las repactaciones con tasas de interés abusivas, en algo más rentable que el comercio mismo.

Detrás de todo ello hay una sensación de enorme pérdida de ciudadanía, de desprotección, de complicidad o ineficiencia de las instituciones; una pérdida de interés por la política y de credibilidad en los políticos.

Hacer frente a este fenómeno pasa por introducir urgentes reformas de fondo en el sistema político chileno. Hay que terminar con la ley binominal mayoritaria, que está consignada como autoritaria, y reemplazarla por un sistema proporcional en alguna de sus diversas acepciones o combinaciones. Hay que crear plebiscitos vinculantes para preguntar a la población sobre grandes reformas, como el modelo educacional o las decisiones de política energética y promover mecanismos de participación cada vez más directa de la población. Hay que legislar para dar derecho a voto a todos los chilenos en el exterior sin las indignantes condiciones que el gobierno ha querido imponer. Hay que garantizar la inscripción automática y el voto voluntario. Legislar para disponer de una nueva ley de partidos políticos que imponga primarias para la designación de candidatos a cargos de elección popular, mecanismos de control ciudadano y revocación de mandatos, financiamiento de la política, mayor transparencia y calidad de ella. Terminar con el actual centralismo y fortalecer el poder regional. Hay que reflexionar incluso sobre un cambio de régimen político que genere una república menos presidencialista, más participativa  y con un peso mayor de las instancias parlamentarias y ciudadanas.

En estos días, bajo la presión de los desastrosos resultados de las encuestas, diversos personeros de la derecha han hablado de la urgencia de estas reformas. Ha llegado la hora de concretarlas antes de que la ruptura entre sistema político y ciudadanía sea definitiva.

Vivimos en un mundo donde las Nuevas Tecnologías de la Información hacen posible una comunicación horizontal de muchos a muchos y que el viejo sistema político está conectado a un sistema donde las decisiones las toman unos pocos y las trasmiten a las élites que gobiernan en diversos ámbitos. Hay un choque frontal entre esas realidades en un momento en que la política misma es cada vez más comunicación. La ciudadanía tiene un poder que antes no tenía, se puede comunicar, fijar encuentros, movilizar y trasmitir ideas en segundos por la red, instalar agendas y, para todo ello, no necesita ni a los partidos ni a los políticos.

O la política se adecua a esta nueva realidad de participación ciudadana y se fortalecen los derechos de las personas y los mecanismos de fiscalización y regulación de la economía o dicha política y dichas instituciones quedarán completamente obsoletas, desacreditadas. Por el momento el movimiento estudiantil ha irrumpido con tal fuerza que ha sido capaz de congregar a la ciudadanía en general detrás de sus demandas y, lo más importante, ha corrido el cerco, ha logrado imponer su agenda y cambiar la postura de  todos. El rechazo al lucro y el colocar en el centro la preocupación del Estado por la Educación Pública es ya un triunfo de esos cuatrocientos mil que remecieron las calles de Chile.

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13 de julio

Mientras algunos tienen esperanzas en que sectores políticos mejorarán nuestro sistema, yo creo con firmeza en el poder ciudadano.El poder ciudadano, libre, consciente, independiente, con identidad y deseo de transformación.
Las Grandes transformaciones lo han hecho y lo seguirán haciendo los ciudadanos en este planeta.
http://www.twitter.com/milblanquin

14 de julio

Con todo respeto: “polis” = ciudad; “político” = ciudadano. Eso con respecto de la etimología. Ahora, el poder social si no se transforma en un poder político (movimiento con doctrina, valores y programa) corre el riesgo de derivar en una anomia o de ser manipulado por carismáticos líderes populistas que siempre están a mano, para su autosatisfacción y/o para ser financiados por los reaccionarios. Es cosa de revisar al Historia.

13 de julio

Sin duda que la coyuntura social del momento es la prueba tangible que el sistema políticos no esta respondiendo a las demandas de la ciudadanía, esperemos que esta vez exista una conciencia de eso y que las soluciones sean estructurales y no de corto plazo como ha sido la tónica en situaciones similares, no sacamos nada con colocar un parche para que en cinco años más pasemos por nuevos movilizaciones sociales buscando las mismas respuestas, es tiempo de llamar al debate y de generar propuestas para una nueva organización política realmente representativa y en donde la participación ciudadana no se vea tan minimizada, ya sea al voto o las marchas que de cuando en cuando aparecen con fuerza estableciendo las demandas de la ciudadanía. Aunque claro esta que esto depende de unos pocos que gozan de una posición de privilegio en esta sociedad y al parecer subestiman la fuerza de una ciudadanía que cada vez tiene mas demandas sin solución…

14 de julio

Si la ciudadania, exige haciendo pedazos calles, almacenes; contaminando con ideologias absurdas, sin una besa social contundente, mas que la falta, y no un compromiso claro de aporte “minimo”, si ostigan a un pais, que de alguna manera ya no quiere que salgan a las calles, que no molesten a las tambien “personas”, “ciudadanos”, “nacionales”, igual que ellos. Creanme, yo con mis estudios, no se me pasaria por la cabeza poner el destino de este pais, que ya pra pensar, actuar, participar, opinar, reclamar, etc, es medio enfermo de la cabeza, afiebrado, colorado, idologo o cuanta cosa se les ocurra.
Es cierto despues del Gobierno del Gneral Pinoche, para el tiempo corriente, hay que hacer cambios, Pero debemos saber y asumir, que esos cambios debieron empezar a hacerse hace 20 años atras, cuadno segun muchos se regreso a la “democracia”. Pero casualmente 20 años despues, ideologias cargadas de rencores, asperezas, baratas por donde se les mire, y muchas veces infundadas, exigen cambios practicamente inmediatos, cuando ellos mismos se han encargado de craquelar la politica de este pais. Hay que tener cierto cuidado a que ponemos atencion de parte de la ciudadania, o a que parte de la cuidadania ponemos atencion.
Si los 4 fantasticos de la desConcertacion, Alwin, Frei, Lagos y Bachelet, durante cada uno de sus gobiernos, no hicieron nada, durante 20 años de ineficacia, podemos esperar que en 4 años se haga lo que antes no se hizo por que fue un poncho, que les quedo grande.
El articulo en particular, habla del sistema electoral binominal. que no es representativo, que es autoritario, va en contra de la democracia. Por favor debemos agradecer a quienes diseñaron este sistema y dejaron excentos a cierto esquema politico medio lerdo, descerebrado, revolucionario e inservible. ademas teniendo la opsion de modificarlo, eliminarlo y hacer una nuevo, no pudiero digamos de parte de quienes qieren que se cambie.
Ahora no pongan su opinion a pito de toda la ciudadania, por que muchos en este pais, no compartimos ser parte de su ciudadania. cuidado cuadno se generaliza en “pueblo”.

15 de julio

Esos muchos, ¿son los que avalan la tortura, el autoritarismo y esconden la realidad con nombre de “Gobierno”, cuando fue una dictadura (me consta que así fue)?. Si son esos, de verdad que no son muchos, si así fuera estaríamos en dictadura aún. Le recuerdo además, que aparte de que la Desconcertacion, hizo poco por arreglar el sistema, la derecha fue mas dura y nunca quiso cambiar nada por que creen el dictador Pinochet era un santo, y todo lo que hizo estaba bien. A los que les queda el poncho grande es a la oligarquia de este pais que no deja que otros opinen y pongan ideas nuevas en el tapete.

14 de julio

Muy de acuerdo.
Hay un hilo conductor y dice relación con la Constitución.
Las reformas constitucionales requieren los quorum mas altos de aprobación en el Congreso donde no sólo han estado y estan las fuerzas políticas que representan a la Concertación, sino la tambien la Derecha y durante dos decadas la Constitucion se reformó hasta donde los parlamentarios de derecha, ahora gobernantes, aceptaron.
Esta TENDENCIA ha quedado demostrada durante los 20 años de la derecha OPOSICIÓN en el Congreso, porque al momento de legislar materias importantes siempre negaron sus votos para alcanzar los quórum necesarios para muchas reformas que no se concretaron.
Por ejemplo, en proyectos como el POSTNATAL ni siquiera votaron a favor de la “idea de legislar” durante los gobiernos anteriores, siendo rechazado por los entonces Senadores Matthei y Piñera, y como éste otros proyectos que fueron parte de las promesas de campaña de este gobierno.
ONCE VECES los gobiernos anteriores presentaron proyectos de ley para la eliminación del SISTEMA BINOMINAL, pero la DERECHA como era mayoría SE OPUSO Y NUNCA DIO SUS VOTOS. El resultado es que en nuestro Parlamento la REPRESENTACIÓN CIUDADANA NO ES REAL PORQUE ESTA DESVIRTUADA POR ESTE SISTEMA que conviene a algunos, que sólo gracias a él han tenido y aún tienen representación en ambas cámaras.
La Constitución tiene una especie de camisa de fuerza en todo su articulado, y por ello una nueva carta fundamental para el país es la madre de todas las batallas.
Ayer, sumandose a las demandas de movimientos sociales como los estudiantes y los trabajadores, un grupo de parlamentarios liderados por el diputado socialista Marcelo Díaz presentaron un proyecto para convocar a una Asamblea Constituyente para reformar la Constitución.

15 de julio

La antigua Constitución padece un vicio de origen insalvable y está cerrada al .
cambio.
La antigua Constitución es obsoleta y contribuye a endurecer inaceptables condiciones de inequidad social.
La antigua Constitución niega a los pueblos y otras fuerzas sociales vivas del país.
¡Nueva Constitucion YA!!!!

15 de julio

Buena reflexión del ex diputado. Lastima que cuando era parte de la República binominal nunca lo expresó. Bueno, lógico que no lo haría. En su caso, tampoco lo hubiese hecho. Es de esperar que estas mismas palabras no queden en el olvido, cuando vuelva a los cargos de elección popular, sobretodo en el parlamento.
Todos coincidimos en el diagnóstico, pero como curar la enfermedad, ¡he allí el dilema!
La cura, tiene que dejar a todos satisfechos y conformes. No se puede combatir la exclusión de este sistema con más exclusión. Se debe dar el ejemplo de inclusión social.
Por último: hay que ser francos, la concertación también no ha ayudado a legislar sobre su modificación. En muchas votaciones no todos los diputados del oficialismo de aquel entonces, se encontraban en sala ¿Coincidencia? No, no lo creo. Todos ellos son diputados y no quieren perder la teta que les da de mamar, y harto que les da.

Es de esperar que esto cambie, antes que lleguen los populistas y outsiders. Cuando lleguen ellos, oficialmente podemos decir que hemos perdido la batalla.

09 de enero

Cuando Piñera, Coloma o algún otro nos hablan de perfeccionar, una vez más nos meten el dedo en la boca, porque al sistema anterior no había nada que perfeccionarle. Sin embargo, con el actual, el 60% tiene igual cantidad de elegidos que el 30% restante. Para quienes insisten en perfeccionar o reformar este disparate, informo que quienes aceptaron que la oposición, al convertirse en coalición, perdiera representación electoral, hicieron que para el binominal, La Concertacion fuera tan esencial en su aplicación y duración como lo fue en las torcidas intenciones de su diseño. De ahí que la aprobación ciudadana no solo sea bajísima para el gobierno, sino también para oposición política, porque ninguno representa a la mayoría ciudadana.

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