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El delito de Beyer

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Beyer merecía ser destituido, porque no supo cuál era su deber como Ministro. Y merece totalmente la inhabilitación para ejercer cargos públicos porque no supo cuál era su función como Ministro. No cumplió con su deber hacia el Presidente, porque no le colaboró como debía hacerlo y, aunque es un hecho que Sebastián Piñera no lo verá así, no correspondió a su confianza.

Ayer fuimos testigos de una nueva acusación a un Ministro, y de nuevo a uno de Educación, en la Cámara del Senado. En este caso, Harald Beyer.

Pero ayer, además, fuimos testigos de la gran ignorancia que tienen algunos de nuestros políticos. Harald Beyer fue defendido y atacado por varios de manera personal. O sea, que si Beyer era competente, que si era amigo, que si era el “guardián del lucro”, como lo tildó el senador Alejandro Navarro.

Beyer puede ser un hombre simpático, puede ser un imbécil, puede ser corrupto o puede ser un bien intencionado. Pero ayer era el ministro de Educación, y su delito fue que no cumplió con su deber.

Quienes ocupan los cargos de ministros carecen de legitimidad desde el punto de vista de lo que queremos o entendemos que es la democracia. No los eligen los ciudadanos, ni siquiera los eligen los representantes de esos ciudadanos, o sea, los congresistas. Quienes ocupan esos puestos son personas de confianza del Presidente, entendiendo como “confianza”, amigos, compadres, colegas de coalición, ex asesores de las empresas que el presidente tenía, aliados políticos a los que se les paga favores.

Esa “confianza”, por ende, se ha malentendido: se cree que el Ministro es un adorno decorativo cuyo deber es salir en fotos o defender al gobierno de turno incluso lanzando improperios dentro de la Cámara del Senado. No es así. El Ministro, el que sea, es un cargo de confianza porque tiene trato directo con el Presidente, lo que implica que debe y puede expresarles sus ideas sin seguir un trámite burocrático. Según el Artículo 33 de la Constitución, los ministros de Estado son los colaboradores directos e inmediatos del Presidente de la República en el gobierno y administración del Estado. Y si el Presidente lo pone en ese cargo no es para “su” beneficio, sino porque esa persona tiene “méritos” para estar en ese cargo.

¿Cuáles “méritos”? Por ejemplo, Beyer se supone que sabía, mucho antes de ser Ministro, cual era la situación de la educación en Chile. No era un don nadie, era investigador del Centro de Estudios Públicos, y en su página aparecen artículos escritos (o tal vez firmados) por él donde expone sus ideas sobre educación. Al ocupar el cargo de Ministro, Beyer debió hacer algo: proponer soluciones a los problemas que él había diagnosticado antes de ser Ministro, y que comprobó en el ejercicio de su cargo. Y no lo hizo.

En nuestro sistema estatal, el Congreso no tiene la facultad de proponer leyes o normas, eso es prerrogativa del Presidente. Pero el Presidente no puede estar al tanto de todo, para eso tiene Ministros, y son los Ministros quienes deben hacerle ver los problemas que hay en sus áreas. Y deben proponerle soluciones. Beyer no lo hizo. Al contrario, contribuyó con el empeoramiento de la situación, ya que si bien se han otorgado más fondos a Educación (suponiendo que sea realmente cierto), esos fondos habrían ido a un saco roto, porque Beyer no propuso un cambio en la asignación de ellos, ni sanciones para el mal uso, ni determinó en qué debían utilizarse, que era su deber.

Si Beyer tenía conciencia plena de que había una normativa que le impedía cumplir con sus funciones básicas e imprescindibles, debía notificarlo al Presidente, debía proponer cambios y presionar para que el Presidente presentara una propuesta o varias al Congreso. No es excusa para permitir que ocurra una violación a los derechos de las personas que “no tenía las facultades necesarias” para impedirla, porque, al ser Ministro, debía informar al Presidente que no las tenía. Y más en un caso en que esa violación es obvia, pública y constante en el tiempo.

Beyer merecía ser destituido, porque no supo cuál era su deber como Ministro. Y merece totalmente la inhabilitación para ejercer cargos públicos porque no supo cuál era su función como Ministro. No cumplió con su deber hacia el Presidente, porque no le colaboró como debía hacerlo y, aunque es un hecho que Sebastián Piñera no lo verá así, no correspondió a su confianza. No cumplió el deber hacia el Estado, porque con su inacción causó un perjuicio al no advertir a los demás poderes que había problemas que necesitaban soluciones prontas, contribuyendo a agravar los problemas.

Ayer varios políticos mostraron no entender qué es ser Ministro. Se enfocaron en el lucro, se enfocaron en Beyer como persona, y por ello ahora es un ex ministro. Pero el quid es que Beyer no sólo pudo ser incompetente, es que no supo ser Ministro, no tenía idea de cuál era su obligación, y al aceptarlo fue arrogante al creer que sí sabía. Un delito que han cometido y cometen muchos políticos, que creen que porque pertenecen a un partido o a una “élite” pueden serlo.

Alguien que no sabe cuál es su función al ejercer un cargo público debe ser inhabilitado para ello. La cuestión es cómo impedimos que ocupe un cargo de Ministro alguien que ni siquiera sabe qué significa eso.

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Foto: Gamba

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Comentarios

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18 de abril

Arrogante parece decir que “él no sabía qué es ser un ministro”… Yo creo que él lo entendía, pero, lo que además me parece que se debe entender, es que el MiSterio de Educación es un ministerio que vomita ministros “incompetentes” de lo más seguido que hay… ¿por qué podría ser?…

Seguramente es por el poder del lucro y de toda la parafernaria de la educación. Para mí, se pueden crear muchas clases a través de videos, por ejemplo, mejorando mucho la calidad de la educación, por cierto, ya que se ocuparían los mejores métodos conocidos para dar una clase respecto de una materia en particular. La encapsulas, la colocas en los colegios, en “el laptop de cada estudiante” y listo. Una excelente clase, que evitará cientos o miles de horas aulas en el futuro, con un ahorro enorme de tiempo, costos, transportes, y un inimaginable etcétera, si sumamos cada video respecto de una amteria que aceptara el MiSterio de Educación…

Pueden existir carreras y muchas horas aulas de forma digital. Los niños pueden acceder a ellas desde internet y sus propios aparatos mecanico-tecnológicos adecuados para ello, si la política de educación fuera distinta, pero, la educación es un gran negocio, dirigido por una mafia inmensa que reparte recursos y proyectos para muchos lados, tantos como pueda, seguramente.

Si no es una mafia, entonces es un aparataje que aliemnta muchas bocas en el país. Que da mucho trabajo en papeleos y proyectos, pero, un sistema eficiente para educar, eso sí que no lo es, porque, los exámenes se podrían rendir presencial y digitalmente, y ello cambiaría para siempre la oportunidad de acceder a una carrera técnica por parte de toda la población, no sólo por parte de estudiantes, para que valga el esfuerzo de quien se quiere calificar, en un “sistema amistoso” para hacerlo…

Defender o atacar al Ministro de Educación no es algo que tenga valor, porque todos los que llegan a ese ministerio son una especie de maniquí que debe mantener el estaus quo, así como mantener cerradas todas las puertas posibles al cambio, para asegurar la permanencia de quienes ya encontraron su lugar en el sistema…

En todo esto, hablar de buenas condiciones de educación, creo que es algo que debiera primero pasar por hablar de democracia. Si fuéramos una república democrática, los jóvenes no protestarían en las calles, sino que serían atendidos en las oficinas de las instituciones educativas, en el Ministerio, en la Presidencia y en el Congreso Nacional, como corresponde que fuera, ya que son una parte tan importante de la nación, ya que ellos debieran proveer las fuentes de innovaciones que requiere la patria, con los emprendimientos que podrían realizar para el beneficio propio y colectivo…

Nuestra realidad es otra. Para que las cosas mejoren, pienso que primero debemos ser una nación democrática…

19 de abril

No, Beyer no entendia lo que es ser Ministro. Entendio cuanto beneficio personal podía sacar de eso, como lo han hecho los anteriores, pero ni el ni los anteriores saben nada de lo que es ser Ministro.

Y eso por algo simple: porque cuando se es Ministro no solo se acepta el sueldazo, los beneficios, los contactos para aprovecharlos, tambien se aceptan TODAS las culpas de los anteriores. TODAS. Es el problema de ser un alto funcionario del ESTADO DE CHILE. No del gobierno, funcionario del Estado, porque el cargo de Ministro es del Estado, las embarradas que se mandan son del Estado. Ponerse a culpar al gobierno o gobiernos anteriores es ignorar totalmente las nociones mas basicas de lo que es ser Ministro y lo que es ser funcionario del Estado.

Atacar a este Ministro, como atacar a cualquier otro Ministro y destituirlos cuando no entienden su funcion mas basica tiene todo el sentido. Porque los politicos han olvidado a quien sirven, y demuestran a diario que asumen cargos publicos sin siquiera haber leido la Constitucion para saber cuales son sus deberes. La democracia no puede existir cuando tenemos ciudadanos que ignoran totalmente sus responsabilidades al ser funcionarios publicos, cuando convierten su designacion en un derecho de sangre o de elite. Y mientras no eduquemos a las personas para ser ciudadanos, no tendremos democracia, sino demagogia.

19 de abril

Quisiera compartir su análisis para que lográsemos una sintonía que nos permitiera alegrarnos por la justicia social, la educación ciudadana, la democracia y el buen servicio público, pero, a pesar que comprendo su postura, no la comparto.

En mi caso, pienso que los ministros saben lo que significa ser ministro, tal como los alcaldes saben lo propio, tal como una senador o un diputado lo sabe también, así mismo como lo sabe un concejal, sin embargo, todos vemos como se abandonan los deberes, como no se cumplen los conceptos que definen un cargo de administración pública, o como se pasa a llevar determinadas regulaciones legales o constitucionales, o como ejercen presiones lobbystas determinadas personalidades, o como no se actúa con sentido nacionalista y patriótico, sirviendo muchos veces las iniciativas personales del funcionario más a sus propios objetivos que a los del colectivo, etcétera, sin embargo, lo hacen prácticamente todos en algún grado.

Por lo tanto, si ellos saben en qué consiste su trabajo, el que no lo hagan, así como no se atienden numerosas peticiones ciudadanas, es una muestra de que no tenemos una democracia que nos permita escrutar lo que hacen determinadas funcionarios públicos para, luego del análisis correspondiente, proceder a una etapa de solución de las situaciones problema.

Un ejemplo claro de ello es el propio MiSterio de Educación, porque ha tenido un desfile inmenso de ministros que vienen a contar un cuento de algo relacionado con educación, pero, al final de la tarde se tienen que ir a esconder al mismo agujero del que salieron, con la debida ignominia de cargar una culpa de abandono de deberes que ninguno a podido traspasar, porque, no es un problema de la persona, sino que del sistema Presidencia, que actúa cumpliendo determinados intereses lobbystas.

Así fue con la derecha armada, la derecha concertacionista y ahora lo es con la extrema derecha binominalista…

¿Con qué ropa se le puede pedir educación de calidad a un sistema tan corrompido como el nuestro, en el que la ciudadanía no tiene ni la más mínima injerencia en la vida política nacional debido a la ausencia de democracia y a la existencia de una poderosa mafia política económica que ha logrado mantener una dictadura partidaria y colisionista desde hace dos décadas?…

19 de abril

Estoy de acuerdo con lo que comentas, solo que mi idea de lo corrupto del sistema es que cuando los politicos creen que democracia es que la gente vote, pero no educan a la gente en qué es el voto, cual es su importancia, cuales son los efectos de votar, creo que es dificil que sepan cualquier otra cosa.

No es solo abandono de deberes. No creo que muchos sepan qué significa el cargo que tienen porque estan tan preocupados por cómo ese cargo les beneficia y cómo conseguirlo, que incluso se les olvida (porque ha ocurrido) que tiene requisitos, como jope, al menos la enseñanza media completa. Y eso es culpa de las cabezas de partido. Mira, mira a quienes llevan de candidatos en al menos las ultimas elecciones (no porque antes no ocurriera, es que es mas facil saber quienes fueron los ultimos candidatos). Con dificultad algunos saben hablar, pero o tienen algun apellido rimbombante, o han estado ligados a alguien con apellido o con poder. ¿Crees que alguien asi sabe lo que es ser concejal, o ministro? Esta pensando en el sueldazo, como hacen muchos congresistas que van tarde mal y nunca al Congreso, porque ¿para que? ya ganan un sueldo y no necesitan nada mas.

Beyer no tiene idea de qué es ser Ministro. Sí tenia muy claro que representaba a este gobierno, y eso sí lo hizo, ponerse la camiseta con Piñera y con este gobierno. Pero eso no es ser Ministro. Beyer, como todos los demas Ministros de este y de otros gobiernos, tienen la imbecil idea que de quien los contrata es el Presidente. No. Los elige el Presidente pero quien los contrata es el Estado para hacer cosas en beneficio del Estado, no del Presidente ni menos en propio beneficio.

Beyer no cargo con la culpa, porque Beyer, al creer que le debia su lealtad a Piñera y nada mas, cometio un delito. Y ese delito lo han cometido todos los Ministros, confundir la “confianza” con “lamebotismo” profesional. No siento pena por Beyer, la siento por nosotros porque no podemos, como ciudadanos, hacer gran cosa porque no nos quieren dejar hacer nada al respecto

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