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Derechos individuales y colectivos: ¿Qué sociedad legitimamos?

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Fueron los propios trabajadores los que, cuando se unieron y lucharon por sus demandas, de una manera organizada, hicieron aparecer en el futuro sus derechos individuales.

El derecho colectivo refleja fundamentalmente las relaciones laborales de los trabajadores en su conjunto con sus empleadores.

Sin estar normado como hoy, en su momento fue expresión de las luchas por las primeras demandas sociales que nacieron por temas que hoy podrían parecer simplemente caricaturescos.

Fueron estas, y solo estas luchas sociales de los trabajadores organizados, las que posteriormente dieron origen a leyes laborales que defendieron individualmente ciertos derechos.

Ante el dilema de qué fue primero, si el derecho individual del trabajo o el colectivo, algunos, atendiendo al criterio de “¿Cuál se incluyo en el orden normativo primero?”, de una manera muy simplista, piensan que fue el individual. Pero con una mirada más integral, atendiendo a un criterio de fuentes no sólo formales, sin duda que concluiremos que el derecho laboral colectivo es el punto de origen de cualquier derecho particular del trabajo.

El poder concluir una u otra tesis, esto es, si el colectivo o el individual fueron primeros, restándole importancia al colectivo, no es un debate sin sentido o meramente histórico, como se podría hacer pensar. El tomar una u otra opción, nos ubica en el plano social y político. Si usted adhiere a que el derecho individual del trabajo fue primero, podría considerar incluso prescindente el derecho colectivo, y podría concluir que el organizarse y alegar no tiene sentido, puesto las leyes laborales tarde o temprano se modificaran por arte de magia. Pero si usted cree que el derecho colectivo es el que dio origen a los derechos individuales del trabajo, entenderá la importancia de las organizaciones sindicales y de sus derechos, puesto que bajo esta premisa, al igual que hace 100 años, serán estas luchas las que generen mejores condiciones en su vida laboral particular.

Aquellos que conocen el poder de las organizaciones sindicales, pero no obstante esto, no están dispuestos a otorgar mayores derechos a los trabajadores, por cuanto esto significaría un detrimento económico en sus bolsillos, siempre se opondrán a los derechos colectivos, y defenderán la negociación “uno a uno”.

Una sociedad que quiere avanzar en derechos, para generar mayores grados de felicidad en sus ciudadanos, tiene que tener como pilar fundamental organizaciones sindicales fuertes, protegidas y financiadas, que sean la expresión de la representación de sus legitimas demandas.

Pensar en trabajar ganando un salario que sirva para vivir sin necesidad de andar contando las chauchas para llegar a fin de mes; o en trabajar menos horas, para poder llegar temprano a la casa y jugar con los hijos; o en vacaciones pagadas, con un bono todos los años para poder salir a vacacionar con la familia y así vivir lindos momentos; o pensar en que la mujer puedan vivir el primer año de su bebé junto a él, sin necesidad de salir a los 3 meses a trabajar; o trabajar con medidas de seguridad, en ambientes gratos, sin estrés; o imaginarse jubilar con el suficiente dinero para dedicarse a por fin vivir la vida; son cosas que hoy sin organizaciones fuertes y participativas, parecen tan lejanas como en algún momento lo fue el derecho a tener una silla donde sentarse en el trabajo.

*Daniel Manouchehri Lobos, tiene 26 años, estudiante de derecho y miembro del comité central del Partido Socialista. http://twitter.com/dmanoucheri

Nota del autor: La columna en cuestion, fue realizada en el contexto del debate entre derecho laboral colectivo y derecho laboral individual. Esto fundamentalmente, por la relevancia que se le da al derecho individual del trabajo y poca importancia al derecho colectivo del trabajo. En la mayoria de las escuelas de derecho, por ejemplo, solo se estudia derecho individual.

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Comentarios

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27 de septiembre

No veo la contraposición irreconciliable entre derechos individuales y colectivos. Ambos son necesarios.

No hay que confundir individualismo con egoísmo.

28 de septiembre

La columna en cuestion, fue realizada en el contexto del debate entre derecho laboral colectivo y derecho laboral individual. El titulo original era “el huevo o la gallina”. Esto fundamentalmente, por la relevancia que se le da al derecho individual, y poca importancia al derecho colectivo del trabajo. En la mayoria de las escuelas de derecho, por ejemplo, solo se estudia derecho individual.

28 de septiembre

En la historia de los derechos laborales, es imprescindible tener la noción de su concepción en el derecho colectivo. Es más, en la antiguedad, desde el tiempo de las señorías feudales y en el trancurso del tiempo,las luchas dadas por los trabajadores, fueron colectivas y digamóslo, por gremios. El asunto es, que las negociaciones individuales es una práctica digamos, útil, toda vezz que el Codigo Laboral Chileno, habla en su mayoría individualmente del tema. El legislador, tuvo en cuenta las controversias individuales al momento de crealas. Lo de lo colectivo, que asociamos ahora a la Sindicalización, es un acto practicamente, nuevo. Lo importante, sigue siendo cambiar los pensamientos de la sociedad trabajadora y más aun, de la empresarial, puesto que en estos tiempos, con la vertiginosidad del sector, es imprenscindible mejorar la legislación vigente, a partir de los requerimientos de los trabajadores, ad hoc a los tiempos.

Y para no irme por las ramas, sí se estudia más el derecho individual, es porqué la sociedad y la ley, así lo ha previsto. E insisto, solo cambiará, cuando se adecúen las instancias y los sectores, a las nuevas necesidades que imponen los tiempos.

Un abrazo,

Ignacio

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