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Derecha, Tribunal Constitucional y Movimiento Social

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Sin embargo, en la actualidad vemos a la derecha asumir una postura diametralmente opuesta, que lejos de intentar convencer a través de argumentos, busca simplemente desprestigiar las posturas contrarias a través de la instauración del miedo en la ciudadanía como política instrumental

Si bien nunca los partidos políticos de derecha de nuestro país se han caracterizado por contribuir al debate democrático a través de un discurso ideológico claro y consistente con su visión de sociedad, prefiriendo acudir constantemente a la caricaturización o demonización de las propuestas de sus contendientes, llama profundamente la atención la actitud pasiva que han asumido algunos de sus miembros más representativos y tradicionales en torno a la discusión pública sobre los lineamientos de las principales reformas impulsadas por el actual gobierno de Bachelet, a saber, reforma educacional y tributaria.

Cuestión que resulta sorprendente por cuanto tales medidas buscan modificar, aunque sea superficialmente, los pilares fundamentales a través de los que se ha logrado instaurar y profundizar el actual sistema neoliberal en nuestro país, por lo que todos esperaríamos que los miembros de los partidos de derecha y sus centros de estudios desplegaran una agenda comunicacional mucho más ambiciosa dirigida a transparentar sus posiciones ideológicas sobre dichas materias, de tal forma de convencer a la ciudadanía de que tales posiciones son las que deben primar.

Sin embargo, en la actualidad vemos a la derecha asumir una postura diametralmente opuesta, que lejos de intentar convencer a través de argumentos, busca simplemente desprestigiar las posturas contrarias a través de la instauración del miedo en la ciudadanía como política instrumental, que les permita evitar la aprobación de cualquier reforma que implique algún tipo de cambio en los pilares del actual modelo. En este sentido, con un oportunismo escandaloso, hemos visto, por ejemplo, cómo la derecha intenta erigirse como defensora de los apoderados durante la tramitación de la reforma educacional, demonizando ante dicho grupo cualquier iniciativa que busque revertir la actual mercantilización y segregación de  la educación, o también, como se ha reiterado de forma majadera a través de sus periódicos que cualquier intento de mayor recaudación fiscal vía “reforma tributaria” conllevará necesariamente a un mayor nivel de desempleo de la clase media.

Esta postura asumida por la derecha, entendiendo por aquella no sólo a los partidos políticos tradicionalmente identificados con ese sector, sino que también a aquellos que integrando la Nueva Mayoría han asumido una postura conservadora en orden de evitar la concreción de cambios sustantivos en el país, demuestran una vez más que tan profundo es el nivel de desprecio y negación del debate democrático por parte de la élite nacional, que en vez de politizar sanamente la discusión pública a través de discursos conceptuales que transparenten las distintas visiones de sociedad que coexisten en el actual escenario de lucha política, privilegian una vez más la tecnificación del diálogo democrático inmerso dentro de su lógica de despolitización de la ciudadanía, concurriendo nuevamente al miedo como instrumento político, por cuanto para ellos el sentido común dice que cualquier discusión política medianamente confrontacional, nos conduciría nuevamente a un nuevo quiebre democrático.

Si bien dicha actitud antidemocrática debiera ser motivo de repudio en tanto revela un desprecio a cualquier intento de profundización del diálogo democrático en nuestro país, lo que debe hoy preocupar al movimiento social es comprender e intentar revertir la causa que origina tal actitud pasiva de la derecha chilena, que en definitiva demuestra su seguridad de que no se producirá ningún cambio sustancial en el país.

Tal seguridad se sustenta en la existencia del denominado Tribunal Constitucional, que ha sido creado por dichos actores para ser el órgano contramayoritario por excelencia que asegure el respeto irrestricto al espíritu y contenido de la Constitución de 1980. De esta manera, la derecha puede acudir a dicho órgano para evitar la aprobación de cualquier proyecto legislativo que en sus términos sea contrario a las normas de la Carta Fundamental, logrando de esta manera la perpetuación del actual estado de cosas; situación que se produce por cuanto los integrantes de dicho órgano constitucional interpretan el contenido de la Constitución acudiendo casi como un acto de fe religiosa a las Actas de la Comisión de Estudios de la Nueva Constitución, que recoge las opiniones de los miembros designados por Pinochet para elaborar la Constitución de 1980, entre los que se encuentra, para mayor tranquilidad de dicho sector, la opinión del comisionado Jaime Guzmán, padre intelectual de la derecha chilena, petrificando de esta manera la visión neoliberal de la sociedad consagrada en la Constitución.

Esta realidad debe necesariamente ser considerada por el movimiento social a la hora de definir su táctica política en el corto plazo, para enfrentar a quienes se oponen a cualquier cambio sustantivo, por cuanto es del todo probable que la derecha acuda al tribunal constitucional cuando vea que los proyectos de reforma amenacen la existencia de la sagrada trilogía del sistema neoliberal imperante, a saber, Estado subsidiario, propiedad privada y libertad económica, logrando de esta manera petrificar el estado actual de cosas, razón por la que quienes buscan genuinamente una transformación sustantiva en nuestro país, deben saber que encuentran quizás su máximo obstáculo en el Tribunal Constitucional en tanto guardián de la Constitución de Pinochet.

Esto nos demuestra cuán importante resulta que el movimiento social impulse la redacción de una nueva Constitución vía deliberación ciudadana a través de una Asamblea Constituyente, donde se discuta sobre la legitimidad democrática de la existencia de un Tribunal Constitucional contramayoritario, entendiendo que de seguir reproduciendo aquél, el ideario político de quienes redactaron la Constitución de 1980, la derecha chilena ni siquiera se verá obligada a participar del debate democrático transparentando su ideología política, por cuanto seguirán teniendo certeza de que no se encuentra amenazada la actual hegemonía cultural que han impuesto en nuestro país; cualquier intento que desconozca dicha realidad está destinado a chocar bruscamente con el principal custodio del status quo nacional.

TAGS: Movimiento Social Tribunal Constitucional

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Comentarios

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jose-luis-silva

22 de agosto

Bastante odiosa y prejuiciosa mi amiga ¿de donde saca esos cuentos? . Yo siempre he sido de derecha, siempre pido y agradezco el diálogo con quienes piensan distinto y a cambio solo me descalifican sin ser capaces de argumentar nada, puede leer cientos de intervenciones mías en este mismo portal para comprobar que de hecho la gente de izquierda demuestra que pretende imponer cosas a partir de un par de slogans baratos, evitando cualquier tipo de cuestionamiento o diálogo. Imponen cosas simplemente descalificando sin dar argumento al que piensa distinto. Siempre atropellan con el pretexto de que son atropellados.

¿De donde sacó todo este cuento?

22 de agosto

Hola Don Jose, primero que nada se equivoca al decirme amiga, mi nombre es de origen arabe y se utiliza para ambos sexos, asi que seria mejor que me dijiera amigo jaja.

En cuanto al fondo del articulo, intento relacionar la actitud de algunos lideres historicos de la derecha chilena que se ha caracterizado mas que en dar argumentos propios en desligitimar los argumentos en que se fundan las reformas del gobierno a traves del miedo en la ciudadania, sobre todo por medio de sus diarios dirigidos a la clase media (la cuarta, la tercera, las ultimas noticias, etc), cuestion que se ejemplifica en el hecho de que uno de los titulares utilizados para evitar una reforma educacional profunda es decir que se quieren eliminar los colegios subvencionados particulares, cuestion que nunca se ha dicho por ningun miembro del gobierno, siendo derechamente una mentira que busca causar miedo en el electorado y que en definitva busca que estos se convensan que es mejor seguir como estamos y no exigir mejoras sustanciales, posicion que a su vez se funda en la seguridad de que por medio del tribunal constitucional no se podra modificar los pilares en los que se sustenta el sistema neoliberal imperante, cuestion que se comprueba facilmente al ver las sentencias de dicho tribunal en materias relevantes, sobre todo en materia de derechos sociales, de manera que se perpetua el ideario de quienes redactaron la constitucion de 1980 en una realidad absolutamente distinta en todos los ambitos en que se quiera medir.

Por ultimo, lamento que tenga malas experiencias en cuanto a no poder discutir con personas que piensan diferente, al menos por mi parte no intento argumentar en base de eslogan, sino que conectando la relidas politica del dia dia con los fundamentos de nuestra institucionalidad constitucional.

Saludos!!

jose-luis-silva

23 de agosto

Karim disculpe la confusión. Es que tengo un recuerdo formidable de alguien con ese nombre pero de sexo femenino (…supongo).

El fin del sistema subvencionado de copago fue incluso un slogan parte de la campaña presidencial y es la primera parte redactada y la mas sólida dentro de la reforma. De hecho ya se van aumentando paulatinamente las exigencias para que esos colegios funcionen, eso ya ha obligado algunos pocos a cerrar o a transformarse en colegios privados con lo que multiplican el valor e la matricula obligando a muchos a matricularse en colegios públicos. Tengo una hija en colegio subvencionado y doy fe que hay una incertidumbre tremenda por toda esta campaña del terror contra estos colegios desde mucho antes de la presidencial, incluso cambiaron el discurso a que el cambio será “paulatino” cuando vieron que ya empiezan los apoderados a salir a la calle ¿y usted dice que es una campaña del terror de la derecha?

Saludos

23 de agosto

En apenas unos meses la administración de Bachelet nos muestra algo que muchos se negaron a ver durante estos últimos 25 años: que el neoliberalismo con su “democracia” en la medida de lo posible es un gran fracaso. Lo es si lo pensamos en términos de satisfacción de las necesidades de la mayoría o desde el punto de vista de la democratización de nuestro país, cuestión que también implica una mejor calidad de vida para todos los que vivimos de nuestro salario. Pero, si lo pensamos desde el punto de vista de la dominación, de lograr que la herencia dictatorial y su sistema político- económico fuera aceptable, en esas circunstancias digo, ha sido un gran éxito. De hecho, ahí está el Tribunal Constitucional como último cónclave autoritario para frenar esas reformas que finalmente ni la Alianza ni la Concertación realmente quieren.

El neoliberalismo como régimen de dominación fue un éxito, hasta el 2006 por lo menos. Hoy gracias a la lucha de los estudiantes, que son fundamentales en el despertar de Chile, no aceptamos reformas a medias. Tampoco queremos comisiones de asesoramiento Presidencial que sabemos que nada resuelven. Es simple y a su vez complejo: desde el movimiento social planteamos una transformación profunda de este ciclo histórico reaccionario, que perdura por más de cuatro décadas, para de ese modo reconfigurar el sentido transformador de la política. Desde las bases del pueblo, desde nuestro movimiento social, esta vez organizado políticamente, hay que impulsar la lucha por la Asamblea Constituyente Autoconvocada. Un factor de unidad de los trabajadores y estudiantes es reafirmar la idea de un “No” rotundo, que exprese un rechazo absoluto al neoliberalismo imperante, a sus odiosidades y dramas; algo así como un “No hasta vencer”, ese que la dirigencia comunista traicionó haciéndose partícipe de un gobierno que es conservador y así parte de la continuidad no del cambio.

jose-luis-silva

23 de agosto

.Hola Alfredo. Creo que coincidimos en cosas: Es muy cierto que el descontento general con el sistema (tomandolo globalmente o “por parte”) es mayoritario o incluso mas, a veces parece ser absoluto. Tambien coincidimos que una cosa es querer algo y otra muy distinta es conseguir algo, por eso no se han cambiado las cosas a gusto de la mayoria.

La pregunta de la discordia que sé responderás con sinceridad: ¿Porque no se han conseguido otras cosas? ¿Que tanto será porque el sistema realmente lo hicieron como nudo ciego y que tanto será porque se consigue facil acuerdo para demoler la casa pero imposible el acuerdo de como debe quedar la casa que la reemplace?.

Un agrado debatir contigo, saludos

24 de agosto

José Luis Silva Larraín: Sinceramente creo que los cambios importantes no se han producido por propia responsabilidad de quienes queremos esa transformación radical. Es decir, los trabajadores no se movilizan porque no ven de parte de la izquierda una alternativa real, creíble, razonable pero a su vez revolucionaria. Cuando tuvimos los resultados de las elecciones presidenciales pasadas veía como muchos compañeros se enojaban y descalificaban a los trabajadores porque no habían votado por Marcel o por Roxana Miranda; los trataban de sometidos, de ignorantes y otros tantos calificativos. Eso me parece una aberración.

Es más fácil responsabilizar a otros que hacerse cargo de las falencias propias. Y uno de los graves problemas de la izquierda son los egos, es decir, hay muchos caciques y pocos indios. En realidad, hay algunos que incluso se creen élite revolucionaria o “vanguardia del proletariado”. Lo que hace Bachelet me parece aún peor. Ella se aprovecha de esas falencias para engañar e ilusionar a gente de bien (con las mejores intenciones, que solo quieren vivir mejor, con más dignidad) con cambios que nunca hará. Por lo menos RN y la UDI son transparentes y abiertamente defienden la herencia de la dictadura. Bachelet y los suyos no lo hace porque son de derecha y se dicen progresistas. Creo que todos esos factores y muchos más son los que nos impiden avanzar desde el movimiento social que si bien está en la calle, dando sus luchas, políticamente está desorganizado. Saludos.

jose-luis-silva

24 de agosto

Alfredo siempre muy sincero, ejemplar. Realmente esto es una crítica descarnada a tu sector que responde a mi pregunta. No comparto esas ideas políticas, no tengo mucho que aportar en el tema, pero tu razonamiento para la situación me parece muy válido y explica perfectamente el estado actual de las cosas.

Saludos y agradesco el diálogo

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