#Política

Con la brújula descompuesta

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Personalmente creo que la actividad política ha sufrido una transformación. Ya no sirve el entender el partidismo político como una actividad que se mueve en un eje simplificado que va de izquierda a derecha. Hacerlo así, explicando de esta manera la forma en que una sociedad compuesta por personas libres resuelve sus problemas de diaria convivencia es como forzar que un cuadrado calce sobre un círculo.


Bachelet recibió votos de gente que tenía esperanzas relacionadas con las reformas progresistas del programa. Pero al morigerarse las reformas y acercarlas al conservadurismo, ese “techo teórico” del 26% comienza a descender, sin que signifique un mayor apoyo a la oposición.

Quizás más que en el pasado, estamos en presencia de una ciudadanía que se mueve en distintos ejes como pueden ser el moral (liberal-conservador), estructural (estatista-neoliberal), decisional (autoritario-democrático), comercial (proteccionista-globalista), etc., lo que presenta un serio desafío a los partidos políticos para lograr mantener la unidad de sus militantes pese a fuertes divisiones internas, pero hoy, la llegada de medios de difusión masiva y las redes sociales pone énfasis al enorme desafío de encantar a la gran masa ciudadana no militante para adherir a sus postulados.

Asimismo, creo que tanto los militantes partidarios como sus dirigentes no han sido ni son capaces de leer escenarios políticos complejos como el descrito (o no quieren hacerlo) y mucho menos de resolverlos o al menos plantear programas coherentes a nivel de los principios que se reflejan en los distintos ejes abordados. Peor aún, tampoco tienen la convicción necesaria para llevarlos a cabo.

Por ejemplo, al finalizar el primer gobierno de Bachelet la Concertación perdió las elecciones. Pero la Alianza no leyó bien el escenario y creyó ganarlas. Y no es lo mismo que la Concertación perdiera las elecciones a que las ganara la Alianza. La diferencia está en el voto de castigo que si bien ofrece una oportunidad al temporal beneficiario para capitalizar esa adhesión, no le es propio. Y la Alianza gobernó creyendo que la mayoría de los chilenos apoyaba su programa, lo que fue uno de sus errores fundamentales.

Y una vez más la ciudadanía castigó la mala lectura política y devuelve el voto hacia la izquierda, como diciendo “esperamos que hayan aprendido la lección y que ahora gobiernen como esperamos de Ustedes”. Y resulta electa la Nueva Mayoría con la esperanza de avanzar hacia políticas públicas más progresistas y que resolvieran la profunda desigualdad de nuestra sociedad. Sin embargo al poco andar, el Gobierno de la coalición oficialista se deja manipular por los sectores más conservadores, con una gran presión del empresariado que ve arriesgar las cuantiosas y cómodas ventajas que detentan y gira la ejecución de su programa hacia una línea más conservadora que “no ponga en riesgo el sostenido crecimiento del país”. En realidad, de algunos en el país.

Y la desaprobación ciudadana se llega a considerar por los medios como una enorme crisis, cuando en realidad es la que era naturalmente esperable. En primera vuelta votó el 49% de los habitantes inscritos; en segunda vuelta el 42%. En segunda vuelta Bachelet gana con el 62% de los votos, es decir, con el 26% del electorado potencial, mientras que la oposición que fue a votar representa al 16% del electorado. El 58% de la gente no se siente lo suficientemente encantada o representada por ninguna de las dos opciones. A ello cabe señalar que Bachelet recibió votos de gente que tenía esperanzas relacionadas con las reformas progresistas del programa. Pero al morigerarse las reformas y acercarlas al conservadurismo, ese “techo teórico” del 26% comienza a descender, sin que signifique un mayor apoyo a la oposición.

El actual Gobierno, al retractarse de su programa de Gobierno y ceder ante los sectores más conservadores, se acerca nuevamente al voto de castigo y provoca un duro golpe a su sector en las elecciones municipales donde se tuvo una participación del 35% del electorado. En la elección de Alcaldes, la Nueva Mayoría registra el 12.6% del electorado potencial mientras que en Concejales el 7,6%. Por su mala lectura del escenario, su falta de coherencia y consecuencia.

Una democracia significa el gobierno del pueblo (TODO el pueblo), con el propósito de alcanzar el bien común, es decir, la implementación de políticas públicas que beneficien a la mayoría.

Pero, ¿Quiénes somos hoy los chilenos? ¿En qué creemos? ¿Qué queremos?

La mala lectura de los escenarios políticos nos ha llevado a no saber nada de nosotros como sociedad, no sabemos si los chilenos somos liberales o convervadores, proteccionistas o globalistas, estatistas o neoliberales, etc. Y ante ese desconocimiento, hay una errática reacción en la implementación y perfeccionamiento de las reformas que se llevan a cabo: cuando se implementa una reforma moderada, el rechazo que se genera ¿Se debe a la política en sí (que aleja a un sector) o a lo moderado de la misma (que aleja al otro sector)? ¿Cómo satisfacer a un electorado que se desconoce?

Lo terriblemente cierto es que las cúpulas de los partidos representan cada vez a menos electores y que la ciudadanía descontenta se aleja de ellos, pero aun no encuentra caminos para organizarse, lo que puede llevar a escenarios cada vez peores de abstención electoral.

Soluciones de corto plazo pasan por nuevos partidos o conglomerados, reempadronamiento, primarias ciudadanas abiertas, programas participativos, etc. En el largo plazo, al menos reponer hoy la educación cívica como asignatura obligatoria a lo largo de toda la educación básica y media.

Esperemos que al menos el Gobierno aprenda de la gratuita lección que nos deja el reciente proceso electoral de los Estados Unidos de América del Norte.

TAGS: #Democracia #PartidosPolíticos Gobierno

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Comentarios

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Gustavo Meneses Seguel

09 de noviembre

Mis felicitaciones jorge,buena instroduccion a un debate pendiente y necesario; aun cuando algunos buscan eludirlo.

10 de noviembre

Muchas gracias, Gustavo. A la luz de los recientes procesos electorales en Chile y el mundo, me parece que debemos darnos el espacio como sociedad para debatir ampliamente la forma en que podamos reconocernos e identificarnos como sociedad. Para ello creo indispensable avanzar sustacialmente en participación ciudadana vinculante, a través de plebiscitos, consultas, etc., en las más diversas materias en que nos afectan. ¿Como es posible, por ejemplo, que el presupuesto del estado considere sumas cuantiosas para la restauración de catedrales cuando hay consultorios donde escasean el alcohol y el algodón? El Gobierno debe buscar en la fuente directa las prioridades para las políticas públicas. Por el pueblo y para el pueblo. Todo el pueblo. Un abrazo y gracias por tu apoyo y comentario.

10 de noviembre

Creo que es al revés, en este siglo caminos para organizarse hay demasiados, de hecho es parte del problema y no de la solución. En cualquier momento se organiza un fuerte movimiento contra una institución y cuando aún no se termina de demoler surge otro que la quiere restituir y otros dos que la quieren modificar. Las estructuras o instituciones nunca podran adaptarse a esa volatilidad, mas aún cuando lo único que hay para darle la proyeccion necesaria en el tiempo para adaptase a esa voluntad ciudadana, ya no parece funcionar: las elecciones.

Saludos

10 de noviembre

Buen punto. Concuerdo con que muchas veces los cambios y su dinamismo impiden que las estructuras se adapten a la velocidad y en la medida correcta. Mi reflexión apunta mas bien al que en lugar de generar nuevas estructuras o sostener las actuales, se requiere un mayor conocimiento de quienes conformamos el colectivo llamado Chile y que es lo que queremos como entidad social. Para ello me parece que necesitamos con sentido de urgencia, avanzar en deliberación ciudadana vinculante (plebiscistos, consulyas ciudadanas, etc.) en materias de la mayor importancia. Y para que ello sea exitoso, mi opinión personal es que debemos avanzar en dos frentes al menos: mejorar sustancialmente la educación cívica y generar espacios para que los cambios sociales se puedan representar adecuadamente sin mayores trabas. Pero reitero, es lo que yo creo. Hoy. Muchas gracias por el comentario y aporte!

Ana luisa ariztia godoy

10 de noviembre

Jorgito…te dare mi humilde opinion no se de politica pero te dare mi perspectiva como madre..no es culpa de las ramas ni del fruto si viene de un mal tronco sin base sin firmeza y sin agua …los jovenes no tienen experiencias tienen patrones de vida…para ellos mirar hacia atras y ver como nuestras generaciones y unas mas atras…se han corrompido por una sola palabra ambicion…pierden su raices y el arbol crece chueco.

10 de noviembre

Hola Ana Luisa. La política es el arte de vivir en sociedad. Otra cosa es la actividad partidista. Estoy seguro que como madre, dueña de casa y/o trabajadora sabes lo suficiente de política como para saber que te afecta socialmente y que no; que quieres o esperas de un Gobierno o no; etc. Concuerdo plenamente tu reflexión sobre el desencanto de nuestros hijos y de nosotros mismos sobre el rumbo que ha tomado el partidismo, de uno u otro lado. Cuando los ciudadanos percibimos que no somos tratados con igualdad por los Gobiernos, y que existe uno u más grupos de privilegiados, se genera un quiebre y el desapego a este “núcleo social” llamado Chile… y dejamos de participar activamente. No vamos a votar, evadimos impuestos, violamos leyes que creemos injustas, en fin. Por ello es tan importante que aquellos a quienes la sociedad ha elegido para dirigirnos temporalmente actúen en beneficio de todos o de la gran mayoría, de manera que nos podamos sentir que real y efectivamente somos parte de un colectivo más grande que sólo nuestra propia familia. Muchas gracias por tu aporte y comentario!

Roberto Trincado

10 de noviembre

No olvidar: se requiere una Asamblea Constituyente que haga posible una verdadera democracia en Chile; sólo desde entonces el voto dejará de ser boto.

Todo lo demás son meras intenciones, cada vez más sospechosas.

Servallas

10 de noviembre

Tengo la sospecha que es justo al revés de lo que se argumenta, lo que no le gusta al chileno medio, al ciudadano a pie es la retroexcavadora, el refundar el país, el querer destruir delicados equilibrios sociales y económicos  para imponer visiones ideológicas gestadas por sectores ultra. Sin duda se requieren cambios, ajustes, reformular políticas y programas y  levantar  otros, y quizás hasta ejecutar cambios duros, pero ellos deben ser producto de buenos diagnósticos, mucho trabajo, de acuerdos transversales, de participación real, de sociabilización, de búsqueda del bien común y no para pagar favores políticos o para hacerles el juego a conocidos grupos de presión.

11 de noviembre

Muchas gracias por el comentario. Sin embargo creo que hablamos de lo mismo. No sabemos si el chileno medio quiere o no la retroexcavadora. No sabemos que es lo que quiere el chileno medio, como tampoco sabemos quien es el “chileno medio”. Lo que necesitamos es averiguarlo, identificar quienes somos… cual es el mapa de las convicciones políticas de cada chileno? Pero no con encuestas ni “opiniones de expertos”… Sino con consultas vinculantes… plebiscitos… Quizás partir a nivel comunal… En fin… Antes de refundar todo, veamos quienes somos y que queremos y sobre la base de dicho conocimiento decidamos si es necesario cambiar algo… y cuanto hay que cambiarlo. Un abrazo!

10 de noviembre

Quiénes somos los chilenos? Una pregunta que sigue sin respuesta. Para mí la actitud en las votaciones, representa una gran inmadurez cívica y falta de comprimoso. Falta de voluntad de buscar soluciones y nuevas opciones políticas. En la papelata para votar habían más que Oposición y Nueva Mayoría. Sólo que el chileno prefiere reclamar que faltan nuevos rostros en política, pero se queda en casa sin apoyar las nuevas caras. Es fácil reclamar, culpar a los demás, sumarse a un discurso preestablecido sin cuestionar. El chileno quiere derechos sin deberes y así NO funciona la democracia!

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11 de noviembre

Esto es lo que se estila hoy y bien lo expresa Jorge Andrés. Averiguar qué se quiere hacer o lograr. Para ello, se tiene la mente abierta a toda posibilidad, sólo que estas deben ser expresadas, no precisamente, eso sí, como consultas o plebiscitos, sino que como gestación de ideas y expresión de opiniones.

La clave aquí es dónde.

En un medio institucional, que el Gobierno no ha creado (y en el que puede controlar ciertas cosas), o bien en un medio digital ciudadano en el que las posibilidades no las controlará el Gobierno.

Ese es el meollo del asunto…

Vamos por buen camino, lo estamos entendiendo, sólo que nos demoraremos en difundirlo…

jhfdjhfjhfhjkfds

11 de noviembre

Entiendo hacia donde apuntas y estoy de acuerdo en el fondo. Respecto a la forma, creo que no se contrapone el tema de la gestación de ideas con la participación ciudadana vinculante. Por ejemplo, ¿que pasaría si se hace una consulta comunal respecto de las prioridades en el gasto público para la comuna? Sería una tremenda herramienta de gestión para la labor de los municipios. Pero esa información, consolidada a nivel nacional también podría ser utilizada para la confección de la Ley de Presupuestos, ¿no? Y respecto de la gestación de ideas… y expresión de opiniones… bueno… estamos compartiendo opiniones aquí, lo que se explica por si mismo. Saludos y gracias!

11 de noviembre

Como observación aparte tampoco soy tan fanático de la voluntad popular que se manifiestan en elecciones y plebiscitos como el autor del artículo. Al recorrer la historia uno se encuentra, por ejemplo, que la ahora repudiada “pacificación de la araucania” y casi todos los eventos que consideramos aberraciones de la historia fueron aclamados por la mayoría en su momento. Eso es recurrente. Hasta el Golpe Militar del 73, en este caso yo soy de la ahora minoría que le llama “pronunciamiento”, donde todo indica que fué aplaudida por la mayoria en su momento.

Podemos deducir que lo que aclama la mayoría hoy será probablemente repudiado por la mayoría de mañana porque casi siempre es asi. Por eso no considero la voluntad popular de un momento dado como la ultima palabra. Pero claro, tampoco podemos ignorarla, yo tampoco tengo la solución. En fin, es una reflexión personal.

Saludos cordiales

11 de noviembre

Efectivamente, la “voluntad popular” es tan dinámica como cambia la ciudadanía en si misma. Lo que hoy es bueno, mañana puede no serlo. Pero hoy tenemos las herramientas tecnológicas que pueden permitir medir esos cambios de manera de implementar políticas públicas orientadas a la mayoría de la ciudadanía, eso que se llama el “bien común” y que a muchos les resulta una construcción mas bien esotérica. Satisfacer las necesidades de la mayoría de la ciudadanía aumenta la cohesión social en cualquiera de los casos, algo que la parecer hemos ido perdiendo como sociedad, no sólo en nuestro país. Muchas gracias por el comentario! Saludos fraternos.

Jorge Luis Acuña

13 de noviembre

Si la institucionalidad no entiende o no quiere entender el escenario político social que demanda la sociedad, estará en nosotros, como organizaciones sociales el pujar, incrementar la conciencia social y contrarrestar su hegemonía, será una bola de nieve, o al menos, trabajaremos para ello. Un fuerte abrazo amigo! #AC

14 de noviembre

Totalmente de acuerdo, Jorge. Muchas gracias por tu comentario!

Daniel Galaz

14 de noviembre

Pero esos ejes (clivajes sería más apropiado) son muy antiguos ! Ya a mediados del siglo XIX se hablaba de liberales_conservadores. Y a mediados del XX tb se puso en duda el modelo de desarrollo (ISI). Esos clivajes existen en buena parte de las sociedades modernas, lo importante (como mencionas) es que lo partidos sepan leer la contingencia. Saludos.

14 de noviembre

Hola. Justamente… Los ejes o clivajes puede que sean los mismos, pero hoy la gente no asocia su posición en cada uno de ellos a una posición política particularmente definida. Por eso, para el mejor diseño de políticas públicas es necesario hacer buenas lecturas, pero no sólo políticas. Un buen censo; implementar planes de participación ciudadana vinculante; realizar consultas ciudadanas efectivas (como las cartillas que llenan en las elecciones de otros países, respecto a temas diversos); plebiscitos ante temas estructurales; etc. Muchas gracias por tu comentario!

15 de noviembre

Don Jorge al parecer al hacer su comentario, no dejó pasar por la Aduana, decir que la Reformas que ha tratado de hacer la señora Michelle Bachelet no ha contado, con el pleno apoyo de la Nueva Mayoría. y algunos han traicionado el compromiso que hicieron que era el de apoyarlas., pero nuestra Presidenta ha sido muy valiente y estoica y ha seguido tratando de cumplir el compromiso, que contrajo con la ciudadanía, y con esto ha dejado de manifiesto la mala clase política que actualmente quiere liderar el pais. pero no todo está perdido, porque estamos los independientes que la apoyaremos hasta el final y elegiremos un Presidente que continúe con estas Reformas.
Cordialmente

Daniel Hernández Ibarra

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