Carta abierta a la izquierda post-presidencial
Quedan 4 años para rearmarse, hay que seguir luchando ya desde las calles y desde el par de escaños que se obtuvieron en el Congreso para hacerle sentir al futuro gobierno (sea de centro-izquierda o centro-derecha) que es un grupo amplio descontento con las políticas de estado que se han venido llevando los últimos 40 años.

La suerte está echada compañeros y quiero dirigirme a todos ustedes como un militante más de la izquierda amplia. No pretendo hacer un análisis lato de la situación política actual, ni menos decir palabras nuevas, quizás esta “carta” no tiene nada nuevo que añadir, pero es importante recalcarlo.

A pesar de la derrota electoral que ha sufrido la izquierda en sus diversas variantes, ya sea social, estudiantil, roja, verde o de la rosa y el puño, hay que aprender de este escenario. Sacamos el 17% del 49% de habilitados para sufragar. Es fácil echarle la culpa a aquella parte del electorado que no se levantó a votar aun cuando está aburrida de lo mismo, como también es fácil criticar a los medios que no cubrieron las diversas candidaturas de forma igualitaria y justa, a fin de poder conocer sus propuestas y no sus problemas personales.

Déjenme decirles que la culpa no es solo de los medios ni de la competencia desleal de los candidatos del duopolio, ni mucho menos de la falta de interés de aquellos que critican todo pero no estudian las alternativas que se les plantea y, en fin, no votan. La culpa es nuestra, no se supo encantar al electorado, no se supo proponer una alternativa seria y viable. No supimos sentarnos a dialogar en torno a un programa, de una propuesta alternativa al sistema neoliberal. No supimos dejar de lado los egos, de aunarlas fuerzas en beneficio de un discurso social más que de los dividendos políticos individuales. No supimos construir un referente serio, concreto y viable. No se discute la legitimidad de tener diversos candidatos con diversas propuestas, pero si es necesario reconocer que el escenario siempre fue adverso y, ante la correlación de fuerza políticas, era y es imperativa la tan manoseada “unidad”.

Quedan 4 años para rearmarse, hay que seguir luchando ya desde las calles y desde el par de escaños que se obtuvieron en el Congreso para hacerle sentir al futuro gobierno (sea de centro-izquierda o centro-derecha) que es un grupo amplio descontento con las políticas de estado que se han venido llevando los últimos 40 años.

La tarea que nos queda es montar un frente amplio social que deje de lado las discusiones tácticas y personales, que sepa consolidarse con el tiempo y acoger, tarea que si bien no es fácil, si empezamos desde ya se puede alcanzar. Es por eso que, como izquierdista anónimo, desencantado con la política “tradicional”, hago el llamado a que los simpatizantes de MEO, Claude, Sfeir y Miranda, como también los militantes del PRO, PH, PEV, PI, IU, IA, SA y activistas de los diversos movimientos sociales de los sectores estudiantiles, obreros, indigenistas, feministas, ecologistas, entre otros, a trabajar para sumarse a este frente amplio que sirva de instrumento para las banderas de lucha social, para proyectarse, consolidarse y poder convertir la política y el sistema desde dentro, sin dejar de lado la luchar social, tomando así todas las alternativas posibles. El pueblo se debe unir, para que cantar “El pueblo unido jamás será vencido” no sea más una simple consigna carga de sueños y emociones.

José Binfa

Un simple estudiante de derecho.