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5 de Octubre: Día del Publicista

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Hace 25 años, no ganó el No, tampoco el Sí. Lo único que realmente se apoderó de la copa de la anuencia ciudadana fue la Publicidad y sus profesionales, y el producto a vender: meramente una (Mc)Democracia…

En un escenario como el actual, en el cual el modelo vigente en el último tiempo se derrumba inexorablemente, las coaliciones políticas que tanto éxito tuvieron bajo su alero, comienzan a trabajar la operación de la retirada de lo que hasta hace poco parecían bastiones irrenunciables de su dominio e influencia.

La derecha, por ejemplo, comenzó los 90’s declamando su orgullo por haber sido parte del “gobierno” militar. Luego, ante los hallazgos publicados por el Informe Rettig, se diferenció levemente del dictador (quién no reconocía validez alguna al trabajo desarrollado por esa comisión), reconociendo los “excesos” cometidos (al parecer única y exclusivamente) por “mandos medios”. Más tarde, cuando fue ya imposible desconocer la gran cantidad de violaciones a los DDHH, se refugió en la figura del jerarca, quién –a diferencia de todos los hombres fuertes de países tercer mundistas–, jamás había usufructuado de su posición de poder. Con posterioridad al caso Riggs y las cuentas secretas de Daniel López, la derecha se refugió en el salvataje de la “obra modernizadora” del régimen. Finalmente, (es decir por estos días), establecido en el imaginario popular chileno el origen “espurio” (léase, implantada a sangre y fuego) del modelo, y ad portas de una elección presidencial con aroma a desastre, la derecha saca cálculos electorales parlamentarios, con objeto de parapetarse desde los distintos escaños del congreso y de esta manera promover las “modificaciones institucionales” al modelo económico-jurídico, y de la misma manera “taponear” los cambios sustantivos a éste.

La Concertación, o “Nueva Mayoría”, por otra parte, también ha seguido un derrotero relativamente similar, pues debido a que una causa eficiente del derrumbe del modelo han sido las movilizaciones estudiantiles de 2011 en adelante, rápidamente salió a defender lo que había hecho en esa temática durante sus 20 años de gobierno: que se dejó operar a los bancos pues “en ese momento” era la única manera de ampliar la matrícula, que se estimó conveniente la construcción del Penal Cordillera pues “en ese momento” lo que importaba era encarcelar al Mamo Contreras, que era necesario aprobar una enorme cantidad de termoeléctricas pues “en ese momento” el recorte de gas argentino hacía necesario aquello, etc. Efectivamente, para la Concertación todo parecer ser comprensible y justificable en relación al contexto, ¿pero acaso la derecha no hace ese mismo ejercicio al justificar el golpe de Estado?

La Concertación, desnuda hoy ante los ojos de la ciudadanía respecto de todas las coartadas y justificaciones que otorga la utilización del poder, no le queda mucho más que recurrir al argumento de la “altura moral” frente a los adversarios del ala civil de la dictadura cívico-militar. Primeramente hicieron esto último a través de la sensibilidad y solidaridad social que despierta en las conciencias el haber sido perseguido, encarcelado e incluso torturadas/os por la dictadura, pero debido a que gracias a las redes sociales y medios informativos alternativos (de la mano con los movimientos sociales que se expresan desde 2011) también sabemos hoy que existen detenidos desaparecidos en democracia (googlée Ud., “José Huenante”), presos políticos mapuche (gracias a la aplicación de la Ley Antiterrorista), etc., sólo parece quedarle un mito al que recurrir y que también se desprende de aquel tiempo: aquel de que “derrotamos a la dictadura con un papel y un lápiz”.

En abril de este año, un viejo conocido de la Concertación (de hecho fue Ministro del presidente Aylwin) como lo es Jorge Arrate, se sumó a la voz de un “recién llegado a casa” como lo es Guillermo Tellier, respecto que aquello de que se derrotó a la dictadura con un lápiz era simplemente una mentira, pues se había logrado en realidad con “barricadas, protestas, con los partidos y con las acciones del FPMR y que otros grupos impulsaron contra la dictadura”. A una visión similar concurrió la gallarda y sólida abogada Carmen Hertz el mes recién pasado, cuando a raíz de la miniserie “Ecos del Desierto”, criticó el tratamiento injusto que ha tenido el FPMR, realzando su rol histórico en clave de la vuelta de la democracia y sosteniendo finalmente que: “Eso de que se derrotó la dictadura con un lápiz es un gran mentira”.

Sin perjuicio de la correcta ponderación que debe hacerse respecto al rol jugado por la lucha “material” contra la dictadura en relación a la vuelta a la democracia, existe otro aspecto no menor que también debe considerarse en ello, y que conocemos ahora de manera más masiva y significativa gracias al film “NO” de Pablo Larraín, respecto de que la “heróica contienda” no fue mucho más que un “lance técnico” entre publicistas.

Efectivamente, si hacemos memoria importantísimas figuras de aquel momento salieron a profundizar algunos de aquellos aspectos recreados por la película, entre ellos destacó el propio rostro de la campaña: el periodista Patricio Bañados, quien fue categórico al señalar que “en el plebiscito del ‘88 ganó el Sí”., y si consideramos los 25 años transcurridos desde ese hecho, en los cuales se trabajó para desactivar/cooptar a movimientos y líderes sociales, y en donde se expandió y profundizó el  modelo dictatorial, es difícil no volver a concordar con él, cuando hace pocos días atrás señaló que “la Concertación fue un gran desencanto”.

En estos tiempos que vivimos, en que parece erigirse el “Tribunal de la Historia”, de forma tal que la ciudadanía va construyendo en su generalidad una opinión, un juicio, respecto de los beneficios del actual y moribundo modelo (que lucra con derechos sociales como salud y educación), impuesto a sangre y fuego y “legitimado” en un plebiscito absolutamente irregular, quizás sea también necesario construir un juicio también respecto del 5 de octubre de 1988 y su significado, pues “la porfía de los hechos” parece indicar desde muchas fuentes que no fue (ni ha sido), lo que se nos ha tratado de inculcar (esa especie de gandhismo literario, derrotando pacíficamente a soldados profesionales con sólo un papel de votación y un lápiz Faber-Castell nº 5), durante todos estos años, pues “el trueque del simbolismo de lo que podría haber sido, al costo de lo que no fue”, es también literal, y nuevamente, otra forma de artificio publicitario.

Hace 25 años, no ganó el No, tampoco el Sí. Lo único que realmente se apoderó de la copa de la anuencia ciudadana fue la publicidad y sus profesionales, y el producto a vender: meramente una (Mc)Democracia, en donde lo único que importa es que ambos bandos consuman hasta el hartazgo y que el país se dejé llevar por lo cantos de sirena del insostenible crecimiento económico ad infinitum.

Finalmente, sólo sincerarme respecto a que no conozco mucho de publicidad, pero a todas luces la referida “gesta heroica” debe, o debería al menos ser parte de esa (escrita o por escribirse) “Historia Universal” de la disciplina, pues parafraseando a Neil Armstrong (en otro supuesto gran día del año 69) el 5 de octubre de 1988 fue “Un pequeño paso para la democracia, pero un salto gigantesco para la publicidad”.

———–

Fotografía: Foto Película “NO. Fuente: www.indirectotv.com

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Comentarios

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Pablo Gutierrez

07 de octubre

Excelente columna Gustavo!! El alcance que haces sobre las organizaciones y los personajes olvidados en este proceso es algo que nadie habia mencionado. El silencio que existe sobre la lucha sostenida de grupos que enfrentaron directamente a la dictadura, es indignante. Con la consigna del “el lapiz y el papel”, se intentaba borrar la globalidad de la lucha antidictatorial. Con esto la dirigencia concertacionista renegaba de la lucha callejera en sus diversas expresiones. Se sentia demasiados incomodos y al igual que los desclasados, se avergozaban del pariente pobre que les recordaba sus origenes. Como dice el antropólogo Hernan Vidal en su tesis sobre la lucha armada en Chile, de vuelta a la democracia se construye un tabú sobre los miles de chilenos que optaron por la via militar o insurreccional. Un gran aporte mi buen amigo. saludos

07 de octubre

Gracias, estimadisimo y notable colega, por tus conceptos.
Me siento honrado.
Acaba de entrevistarme Rodrigo Alcaíno en “Sin Tacos ni Corbata” de la Radio USACH, y me da la impresión de que a doña Adriana del (a quien conocí una vez en la biblioteca de nuestra universidad creo el año 97., por cierto muy simpática y buena moza la señora), no le gustó “mucho” mi interpretación de aquella fecha, pero al menos no intentó rebatir o desconocer mis argumentos (que además de lo interno en nuesrto país) se fundan en el Consenso de Washington y la Doctrina Clinton (mercados democráticos).

Modestamente, creo, hay que reivindicar el derecho y la necesidad de contrastar los discursos oficiales con nuestra propia realidad, con el devenir histórico ocurrido desde ahí (en este caso desde el año 88), y con los “porfiados hechos”, que finalmente no cuadran con lo que se nos ha querido transmitir.

1 abz,

G

Maximus Magnanimus

10 de octubre

Concuerdo absolutamente, mi amigo…
Haz puesto de relevancia a aquellos que lucharon de manera incógnita y resuelta por un país más justo, y que sin embargo, a poco andar, siguieron sufriendo la desidia y la postergación, esta vez a manos de los que servilmente cogieron la posta, disfrazados de demócratas de último minuto, pero siempre fervientes de poder.
A manera de recuerdo…
http://www.elciudadano.cl/2013/07/31/75456/raul-pellegrin-y-la-cordillera-indignada/

11 de octubre

Muchisimas gracias, buen hombre.
Me siento honrado, y agradecido por el link que me compartes.
1 abz
G

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