img-661940

Estudio en la Universidad de Chile y voté por la Vallejo. Los estudiantes de izquierda que votamos teníamos que tener un “izquierdómetro” para poder elegir entre tanta lista. No quiere decir que no me pareciera poco razonable la propuesta y las críticas de Boric: en muchas de ellas tiene razón.

En particular, la euforia del PC y discursos embriagados que aludían a que prácticamente todos los que nos plegábamos al movimiento estudiantil éramos potenciales militantes me parecía algo ingenuo. No ofensivo, pues tengo muchos amigos comunistas a quienes respeto mucho por su trabajo comunitario, pero claramente si alguien creyó que porque seguimos a la Vallejo al día siguiente nos poníamos la camisa amaranto, estaban equivocados. Traté de ser cauta en mis comentarios.

Soy apoderada del Liceo 1 y también me parecía que los padres y madres dirigentes del PC se atribuían absurdamente el mérito casi de haber ganado elecciones nacionales. Estudio políticas públicas y bien lo sé: con suerte hasta ahora lo que hemos hecho es lograr subir a la mesa temas y incidir con alcance acotado en la esquiva agenda gubernamental.

Medí mis palabras porque caló en mi hondo escuchar a Gabriel Salazar en su presentación en la toma del Carmela Carvajal, mi alma mater. Salazar decía que es muy importante que los ciudadanos sepan cuando están frente a hitos históricos, frente a puntos de inflexión en la historia. Tan importante como aquello es aprender a reconocer a los actores que son capaces de golpear el tablero y hacer que las piezas se descoloquen y que las fórmulas probadas y exitosas dejen de funcionar ante una ciudadanía que gracias a su labor, ha comenzado a despertar.

Por eso voté por la Vallejo, porque independiente de las naturales críticas que todo proceso puede tener, una distingue que, le guste a quien le guste, ella lideró un movimiento que cambió la historia y eso se premia con voto.

El listado de las mujeres que han generado grandes cambios en Chile es más bien acotado: ¿Cuántas recuerda usted?¿cuántas recordará la Ministra Schmidt? La desigualdad de género se propaga en la esfera del poder político. Si no me cree le invito a revisar los porcentajes de participación en los partidos políticos, en el ejecutivo, en el parlamento, etc. que entrega el Informe del PNUD de 2010 “Género: los desafíos de la igualdad”, informe que pareciera no haber leído la Ministra Schmidt, pues de otra forma no se explica que no sea capaz de reconocer el aporte de Vallejo en el escenario público.

No hay peor ciego que el que no quiere ver, ni peor sordo que el que no quiere escuchar, pero ministra, sépalo: la antipática Camina, Va lejos.

——–

Foto: Marcos González Valdés