Entrada en Justicia
1
Difunde: Envía

Contra la criminalización del consumo personal de cannabis

cannabis

La pequeñez de los argumentos de la Fiscalía, pretendiendo estrechar la mirada, a sabiendas de que no estamos frente a un acto preparatorio para el narcotráfico, e insistiendo que “está prohibido” y que “es así y así ha sido”, es un síntoma más de un mal hábito instalado en el funcionamiento judicial que por oscuro y obtuso produce daño a los ciudadanos.

Nos encontramos ad portas de la Audiencia de Preparación del Juicio Oral en contra del Dr. Milton Flores, imputado por infracción al artículo 8vo de la ley 20.000, en el que la Fiscalía pretende criminalizar el hecho de cultivar cannabis para el uso personal y consagrado a la espiritualidad.

El Dr. Flores, psiquiatra, dirige un equipo de profesionales dedicado al estudio y servicios en materias de desarrollo humano. El eje central de su propuesta es la inclusión de la dimensión inmaterial, esencial, sutil del ser humano a la comprensión de los diferentes fenómenos de la vida y convivencia en sociedad. Promover el desarrollo de la percepción y el salto cualitativo de la observación –coherente con lo planteado desde la ciencia moderna- ha sido la estrategia fundamental para tales propósitos, y la constatación –de modo sintónico con las sabidurías ancestrales- de la presencia de “plantas maestras” como la cannabis para facilitar esta expansión, le han llevado a investigar y desarrollar su empleo. Vale decir, este psiquiatra lidera una iniciativa para promover desarrollos cualitativos en salud y educación pública, que busca, de modo innovador, recrear respuestas –enriquecer la comprensión e implementar intervenciones de otro orden- frente a la grave crisis que hoy día enfrentamos en materias de salud, educación y desarrollo humano y social.

En definitiva, las plantas de cannabis encontradas en el jardín de su casa, emplazada en 27 hectáreas de su propiedad, iban a ser empleadas como una herramienta para el cultivo de la percepción, para acceder a estados expandidos de conciencia, con fines de desarrollo espiritual, en un contexto de riguroso ejercicio profesional.

El Fiscal insiste en aplicar de manera inconstitucional una norma creada para neutralizar el narcotráfico, como en todos aquellos casos en que el cultivo de cannabis se realiza para el propio consumo. Es inconstitucional esta aplicación, pues frente a una conducta permitida, como lo es el “consumo personal y próximo en el tiempo”, es impropio y francamente absurdo se criminalice una conducta previa a este derecho –como sería el autocultivo- para poder llevarlo a cabo. Este mismo des-criterio se agrava cuando el propósito de uso de esta planta es explícitamente el ejercicio del derecho al desarrollo espiritual garantizado en el artículo 1º de la Constitución.

Ya existe jurisprudencia al respecto, en causas a miembros de la comunidad Rastafari en Chile, que han sido absueltos por infracción a la ley 20.000 bajo el argumento de la libertad de culto.

La pequeñez de los argumentos de la Fiscalía, pretendiendo estrechar la mirada, a sabiendas de que no estamos frente a un acto preparatorio para el narcotráfico, e insistiendo que “está prohibido” y que “es así y así ha sido”, es un síntoma más de un mal hábito instalado en el funcionamiento judicial que por oscuro y obtuso produce daño a los ciudadanos.

Nos ha tocado recibir respuestas de muchas personas, vinculadas al derecho, de este mismo tipo. Hay instalado un velo en la mirada, un achatamiento peligroso, un desconocimiento y desatención de las normas más esenciales del derecho. Ejemplos sobran, un sometimiento al absurdo reina en diferentes instancias judiciales, no solo en materias de la ley 20.000, donde ya es vox pópuli que algo anda mal, también en otras materias, ambiental, de conflicto con la cosmovisión de los pueblos ancestrales, por nombrar algunas.

Este lunes 10 de diciembre, recién pasado, nos concertamos cerca de 250 personas en el Salón de Honor del Congreso en Santiago, a afirmar el derecho a cultivar la dimensión esencial /espiritual humana, y el de emplear las herramientas disponibles para ello, como lo es la cannabis. Con el respaldo explícito y presencial del Colegio Médico, con el apoyo y presencia del senador Fulvio Rossi, con el respaldo de la Vicepresidencia del Senado, senador Alejandro Navarro, con la presencia y respaldo de diversas organizaciones profesionales y ciudadanas (como la Red Chilena de Reducción de Daño, Red Liberal, Asuntos del Sur, la comunidad Rastafari, y organizaciones de activistas), con la presencia de académicos y profesionales destacados, todos dando testimonio vivo, afirmando desde sus respectivas disciplinas su comprensión acerca de este derecho y exigiendo la libertad de ejercerlo.

Fue un gran hito, personas destacadas dando la cara, asumiendo públicamente el empleo y/o la comprensión sintónica del efecto favorable que la cannabis tiene sobre la percepción del ser humano, y por tanto sobre el derecho al bienestar, y en este marco exigiendo sea reconocida la libertad de su uso y cultivo y la revisión de aquellas normas, fundadas en datos incompletos, que le quitan dignidad a una planta ancestralmente empleada para fines medicinales en los planos físico y espiritual, y que al criminalizar su uso y acceso comprometen el ejercicio de derechos esenciales.

La invitación es a elevar la mirada, asumir dignamente nuestros derechos, no dejarnos arrastrar por la inercia, ir por más, no es posible seguir soportando un sistema que funciona pervertido, errado y por lo tanto injusto.

El Dr. Flores no ha aceptado las salidas alternativas ofrecidas por el fiscal y ha exigido llegar a la instancia del Juicio Oral, precisamente para establecer y develar esta injusticia que ya ha afectado a muchos, y que hoy, si nos unimos con firmeza, ocupando todos los espacios disponibles para exigir ser tratados como seres espirituales con derecho a emplear las herramientas disponibles desde hace siglos –como es la cannabis- para el alivio de tensiones en este plano (como cuando se usa para fines recreativos), para el uso terapéutico (cuando se usa como medicina frente a diversas dolencias en el plano físico) y para el trabajo espiritual propiamente (como cuando su uso es consagrado), lograremos revertirlo.

Mantengámonos atentos, no nos dejemos empequeñecer, vamos por más de lo justo para el ordenamiento social de la vida humana. Hace falta que los valientes permanezcamos juntos ante a la natural resistencia que surge desde la inercia y que toca hacerle frente. La evolución hacia una jerarquía superior de nuestras posibilidades es el desafío, y es ahora, no mañana.

* Te invitamos a leer la declaración del Dr. Milton Flores sobre su situación.

—————

Foto: Dave H / Licencia CC

Comentarios

Ordenar comentarios por:
Carola F Fernandez

16 de diciembre

Ciega, sorda… pero no muda.
Es tan obvio… estamos todos tan de acuerdo… criminalizar el cultivo y consumo personal de la cannabis… es un sin sentido. Tanta gente ya lo hace, dice que lo hace y lucha por seguir haciéndolo. Es hora de que la justicia abra los ojos, escuche y utilice su poderosa palabra para cambiar… para mejorar…
El ejemplo del doctor Milton Flores es uno de mucho… en Chile y el mundo. La masa critica necesaria para empujar el cambio cultural hacia la cannabis esta creciendo. Médicos, jueces, senadores, profesionales, activistas, científicos, músicos, religiosos… todos, de todas partes… estamos juntos y de acuerdo en el derecho al uso espiritual, intelectual y recreacional de la cannabis.
No más injusticias debido a la ignorancia de la justicia y el pueblo chileno. Todos a apoyar al doctor Milton Flores en este proceso judicial. Que su caso sea el caso de todos los consumidores de cannabis que creen en su derecho a serlo.