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La importancia de UNASUR

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Ricardo Lagos, en el seminario internacional convocado por el XXIX Congreso del PS, se preguntaba si podríamos tener una voz común en Latinoamérica para hablar de paz, seguridad, sistema financiero, migraciones o medio ambiente. Sin embargo, Latinoamérica es muy diversa y sigue fragmentada en pequeños bloques como MERCOSUR, Consejo Andino, Mercado Común Centroamericano y el CARICOM. México está integrado económicamente a Estados Unidos en el NAFTA.

Esta situación llevó a las repúblicas del sur –como la denominaban los Libertadores- a buscar el diálogo político para la integración de la región. Con ello, los países de América del Sur lograron crear una nueva zona del mundo actual: UNASUR.
Entonces la pregunta de Lagos es más contemporánea: ¿Podemos hacer que UNASUR lleve una sola voz en lo concreto y real de la agenda internacional de hoy?
La clase dirigente del bicentenario en América del Sur, se caracteriza por una nueva actitud: autónoma y constructiva con la integración, proclive a las reformas económicas liberales y una tendencia a democratizar la vida pública a contrapelo de las desigualdades sociales generadas por el tipo de capitalismo implementado en cada país.

Nuestro Chile es emblemáticamente contradictorio. Líder económico y una democracia estancada, a cuyos pobres los provee de servicios sociales, mas no de una buena educación pública. Con la casi totalidad de los servicios públicos privatizados, sufre una fuerte concentración de la riqueza que lo sitúa en índices que no constituyen modelo. Tampoco su actual constitución política, impuesta por la dictadura pinochetista.
A nivel internacional tiene una situación vecinal compleja. Demandado ante La Haya por el secular revisionismo peruano, esta vez por la demarcación marítima. Se suma la declaración de Morales, de llevar su irredentismo sobre el Océano Pacífico ante los foros internacionales.

Tampoco el gobierno argentino está cercano. Cristina se ha reunido con Chávez y juntos han repudiado los bombardeos a Libia, y han reiterado su opción por UNASUR. Las relaciones con Brasil son distantes, quizás porque no es fácil entenderse entre una ex -guerrillera en la dictadura brasileña y un ex -banquero en la dictadura chilena. Es casi una obviedad decir lo mismo de Uruguay y Paraguay. Y si se trata de Venezuela, el gobierno chileno está en las antípodas.

Acaso por eso importe tanto Colombia. Aunque Santos se entiende bien con Chávez. La prensa colombiana ha subrayado que han quedado en el pasado “las épocas de duras confrontaciones diplomáticas” -que se libraron en el marco de UNASUR- dando un viraje fundamental con la elección en la Secretaría General de este organismo de la ex canciller María Emma Mejía, con el respaldo inicial de Brasil y Argentina. Chile ni siquiera fue mencionado.

Este reconocido logro diplomático de Santos lo comparte con Venezuela el próximo año. Y otras cuestiones tanto o más importantes: la seguridad fronteriza, las deudas impagas, la exploración petrolera colombiana.

Lo más preocupante para Chile es el alejamiento de Argentina. La presidenta Fernández es firme partidaria de UNASUR y hace poco recordó que "empezó a funcionar institucionalmente el 11 de marzo".

Y en esta misma línea, sus referencias a Libia son determinantes: "Cuando uno mira el mundo y observa a los presuntamente civilizados resolver las cuestiones entre países a bombazos, realmente yo me siento muy orgullosa de ser americana del sur, me siento muy orgullosa de formar parte de la Unasur y me siento muy orgullosa de hacer honor a esa tradición de paz y concordia en nuestra querida casa".

Chile, en cambio, se alineó automáticamente con Estados Unidos y los países europeos líderes, Francia y Gran Bretaña. Quizás porque ambos son gobiernos de derecha y la postura chilena es ideológica. Sin embargo, Santos es más pragmático y dispuesto a ir más allá del gobierno chileno en el entendimiento con los gobiernos de UNASUR.
El gobierno chileno no ha terminado de asimilar que UNASUR es un proceso que lleva más de una década. Que comenzó en la Cumbre del Milenio del año 2000 en Brasil y que ha generado nuevos elementos para constituir una sociedad regional, basada en la idea de intereses comunes, normas frecuentemente aceptadas e instituciones interestatales manejadas en común.

Una década en la que Suramérica se ha transformado en una zona de paz, donde prevalecen las tendencias a la integración y  entendimiento entre los Estados, por sobre las tendencias a la desintegración nacionalista. Los ejemplos: el conflicto autonómico boliviano, el ataque de Colombia a las FARC en territorio ecuatoriano, la concentración de tropas venezolanas en la frontera con Colombia. Todos han sido encausados por UNASUR.

Esto ha sido posible porque este lugar del mundo disfruta de renacientes repúblicas democráticas, que han posibilitado el desarrollo de políticas sociales inclusivas y la ampliación de la clase media. Respeto por los DD.HH, integridad de sus sistemas políticos, niveles de participación y calidad de la democracia son temas centrales de sus clases políticas. Además, varios países han avanzado de manera relevante en el Índice de Desarrollo Humano.

Y lo que no es menor, se ha logrado culminar con éxito la primera fase de una integración posible. Lo han alcanzado una mayoría de gobiernos de la izquierda suramericana en sus distintas versiones: Populista (Venezuela) Étnica (Bolivia) o una combinación de ambas (Ecuador y Paraguay) o socialdemócratas (Uruguay y Perú) y también Nacionalista (Argentina) junto con los liberales (Chile, Colombia). En conjunto, lo que han logrado no es menor, sostiene Castañeda, ex –canciller mexicano “han ensanchado la clase media, y han desarrollado un empresariado nacional que opera junto a las empresas globales y los gobiernos de centroizquierda se han empeñado en una política social responsable”. Unos más que otros.

Para los sureños, la relación con EEUU es cercana, más no decisiva afirma Castañeda. Para México, Centroamérica y el Caribe es crucial. Si a EEUU le va mal a ellos también. Es que las economías se han integrado en esa dirección. No así las sureñas, que tiene más diversificados sus mercados. Para los del norte, de la cooperación con Washington dependen los temas decisivos: narcotráfico, turismo, migraciones, integración económica o seguridad. Para América del Sur estos temas son periféricos. Importa más el Sudeste asiático, China, minería, agricultura, tecnología. Por esto mismo, Castañeda asegura que existen los latinoamericanos del norte y los del sur. Colombia podría tener características de ambas regiones.

La cooperación para preservar los logros alcanzados por los países de América de Sur, resulta crucial. UNASUR Es la posibilidad real de tener una voz común.
 

Comentarios

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11 de mayo

Buena columna , la difundiré.

11 de mayo

Que bueno que te gustó y gracias por recomendarme

Saludos cordiales,

Henry Saldivar

Malena Jayas

09 de octubre

Me encanta este tema muy útil ……..