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Aborto terapéutico: no votaremos por quienes no lo apoyen

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La democratización ha dado paso a plantear las demandas silenciosas de los movimientos de mujeres diversos, que nadie quiso escuchar durante 20 años, la necesidad de la despenalización del aborto. ¿Por qué las mujeres tienen que vivir en la clandestinidad un aborto por razones terapéuticas? ¿Por qué se imponen verdades absolutas, generalmente religiosas, en un Estado laico?

El discurso de las deudas democráticas adquiere más fuerza en el contexto actual chileno. No ha pasado un día en que no hayamos leído o escuchado quejas y asombros frente a injusticias, inequidades y profundas desigualdades en Chile en el último tiempo. Estas quejas y rabias son de diversa naturaleza, por ejemplo el escándalo del lucro en la educación, y la corrupción de instituciones que supuestamente eran rigurosas, las cifras de utilidades de las Isapres, un verdadero escándalo frente a una salud pública que no cuenta con los medios suficientes para subsistir y que posee una calidad de atención deplorable que se convierte en una bomba de tiempo cada día que pasa. O la ausencia de mecanismos de representación real y democrática, basta recordarlas últimas elecciones municipales; los serios problemas de medio ambiente, que ponen en riesgo el futuro de las nuevas generaciones, la entrega de nuestros recursos a cualquier precio (por ejemplo el agua), la pesca sin planificación ni visión de futuro; el no reconocimiento de la diversidad sexual;  las demandas regionales, solo escuchadas cuando se impone por la fuerza y sin saber los resultados reales de los procesos de negociación; el problema mapuche una deuda histórica llena de violencia, de políticas públicas asistencialistas; la baja de participación en la política tradicional de las mujeres por partidos políticos de una fuerte raíz patriarcal y conservadora.

Todo esto produce la violencia que empieza a aparecer fuertemente en nuestro país, aunque la violencia simbólica ha estado presente desde tiempos inmemoriales. Felizmente, la sociedad civil, en todas sus expresiones, salió del silencio, de a poco, con aprendizajes nuevos, con una juventud que está aprendiendo en este ajedrez viejo de la política tradicional, pero que ha tenido la valentía de decir basta.

En este contexto, en el 2012 se produjo en Chile por primera vez de vuelta a la democracia la posibilidad de legislar sobre la interrupción legal del embarazo por razones terapéuticas. Aquello fue un hecho inédito que no se produjo en ninguno de los gobiernos de la Concertación. Las censuras y las autocensuras de la clase política suspendieron por 20 años la posibilidad de reponer un derecho que estaba garantizado por la salud pública. Es sabido que el artículo 119 del Código Sanitario fue derogado bajo la Dictadura Militar, a puertas cerradas, sin consulta a nadie, pero también es sabido que la clase política, exceptuando algunas diputados/as que fueron capaces de presentar proyectos de ley pero que no llegaron a hacer parte de la agenda pública, no apoyó un debate, no hizo parte de sus programas, no les importo lo que las pasa a las mujeres chilenas. La interrupción del embarazo por razones terapéuticas no tuvo por 20 años cabida en las “grandes conversaciones reformistas” del parlamento.

¿Qué hay detrás de esto? Podrían plantearse variadas hipótesis de distinta naturaleza, no obstante, hay un elemento común: el conservadurismo en materia de sexualidades y reproducción se instaló en Chile en los grupos de poder, en aquello que suelen tomar las decisiones por los otros, en nombre generalmente de verdades absolutas e inmóviles.  Basadas en cimientos retrógrados, medievales e ignorantes.

Chile ha estado inmerso en un rígido escenario conservador en materias valóricas: divorcio, penalización del aborto, anticoncepción de emergencia, censura y restricción para la prevención del VIH/SIDA y las infecciones de transmisión sexual, incapacidades total de instalar políticas públicas modernas sobre educación en sexualidades, incapaces de reconocer que las sexualidad es constitutiva del ser humano, y que se puede vivir de diversas maneras en la medida que no dañe a otro.  Todo este escenario ha llevado a una serie de fracasos en políticas públicas alejadas de las realidades nacionales, incapaces de dar cuenta de los procesos de transformación profundos que ha tenido el país. Chile es un país liberal en el mercado y conservador en materias de sexualidad y reproducción. Mantiene una disociación entre los discursos y las prácticas. Estas transformaciones culturales, sociodemográficas y normativas han modificado el valor social asignado a la sexualidad y la reproducción, y también han logrado que se incorpore paulatinamente en nuestro país la noción de los derechos sexuales y reproductivos, aunque aún hay grandes resistencias, inclusive de los grupos que se autodenominan “progresistas”.

La sexualidad y la reproducción son parte de la intimidad de las personas, pero también son parte del espacio público. La distinción que se hace respecto de lo público y lo privado, es difusa. La democratización de lo privado, de la vida personal ha sido un proceso menos visible, debido a que no sucede en el mundo público, sin embargo, sus implicaciones han sido muy profundas. Es un proceso donde las mujeres han ejercido un rol importante para develar lo difuso de la dicotomía privado-público y en el cual se han ido incorporando los hombres paulatinamente.

La democratización de la vida privada ha significado dar a conocer, por ejemplo, las relaciones violentas y abusivas de que son objeto las mujeres, es decir un problema del ámbito privado pasa a constituirse en un problema público expresado en las diferentes políticas, acciones y leyes en torno a la violencia intrafamiliar en le región latinoamericana. También la democratización ha dado paso a plantear las demandas silenciosas de los movimientos de mujeres diversos, que  nadie quiso escuchar durante 20 años, la necesidad de la despenalización del aborto. ¿Por qué las mujeres tienen que vivir en la clandestinidad un aborto por razones terapéuticas? ¿Por qué se imponen verdades absolutas, generalmente religiosas, en un Estado laico? ¿Por qué somos unos de los tres países de Latinoamérica en los que no se permite abortar bajo ninguna circunstancia? Son preguntas válidas si existe la libertad de pensamiento.

A esta situación se suma el comportamiento de un Estado, especialmente los gobiernos, que la mayoría de las veces responden a dichas presiones conservadoras, dilatando la puesta en práctica de programas y políticas públicas y evitando al máximo la confrontación que pueda afectar su relación con la jerarquía de la Iglesia Católica. Ello nos lleva muchas veces a suponer la debilidad de la separación entre Estado e Iglesia en Chile que data de 1925.

El debate público sobre derechos sexuales y derechos reproductivos y en particular la interrupción legal del embarazo por razones terapéuticas nos coloca frente a un espacio de disputa político-cultural e ideológica.  Esta disputa no es menor, porque lo que se ubica en el centro del debate es el reconocimiento de un conjunto de derechos como universales a los que las mujeres en cada rincón del planeta no estamos dispuestas a renunciar. Los y las candidatas a elecciones presidenciales y parlamentarias no pueden guardar silencio, porque la ciudadanía ya despertó, y las promesas banales no convencerán a nadie.

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Comentarios

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08 de febrero

No creo que Chile sea un pais conservador en lo sexual. Creo que es hipocrita.

Por un lado, tenemos una excesiva y ya molesta erotizacion constante. Tenemos carteles mostrando actitudes sexuales, tenemos a gente de la television actuando eroticamente a toda hora, estamos dando la señal que para triunfar se necesita mostrar piel, mucha piel.

Por el otro, cualquier intento por explicar con claridad lo que es una sexualidad responsable esta destinado a chocar con una barrera. No se habla de las enfermedades de transmision sexual (¿cuantos chilenos activos sexualmente saben qué hacer para prevenir las enfermedades sexuales?), no se habla de cuantos abortos se hacen no clandestinamente sino abiertamente en paises como Peru y Argentina, se hace un escandalo por campañas del VIH que son muy mediocres…

La hipocresia es lo que nos tiene con un problema como el aborto terapeutico. Inmediamente, como ocurre con los intentos de regular la vida en pareja, surgen las voces que buscan impedir su aprobacion desviando totalmente las cosas, tratando el asunto como si hablaramos de degollar niños en la Plaza de Armas…

Nuestros legisladores encabezan la marcha de los hipocritas. Nos costo muchisimo tener una ley de divorcio, porque uy, divorcio, que fea palabra, como si “anular” no fuera peor y mas absurdo.

El problema es que no votar por quienes esten contra el aborto terapeutico nos lleva a preguntarnos si en campaña diran una cosa y luego en la camara haran otra. ¿Como obligamos a que se comprometan efectivamente a aprobar lo que antes de 1989 teniamos aprobado?

08 de febrero

El artículo es una apología al aborto a secas, no al aborto terapéutico; confirmando el temor de la mayoría de los que tratan de ver una diferencia entre ambos, y estarían dispuestos a apoyar el segundo caso, de que el aborto terapéutico es solo una escusa para instalar el tema final que es el aborto en todas sus variantes.
Ahora bien, una pregunta que siempre me ha rondado es, respecto al aborto genérico propuesto por sus adalides, es ¿se estaría dispuest@ , también, a derogar la ley de filiación en ese contexto? Porque, si una mujer tiene el derecho a decidir que quiere con su cuerpo, el hombre tendría derecho a decidir cuando quiere ser padre. No podrían haber jucios de paternidad, solo bajo el expreso consentimiento de un hombre y una mujer tendrían que venir los niños al mundo; es más, un hombre debería poder obligar a una mujer a abortar, debido a que no quiere que ese hijo nazca

09 de febrero

el tema del aborto a secas no podemos seguir eludiendolo. Pero eso no es por sí malo, porque eso nos lleva a enfrentarnos con una serie de temas que llevamos 2000 años eludiendo.

El problema del aborto es que (y voy a ponerme un poco “feminista”) a los hombres les encanta el sexo pero no la responsabilidad. Muchas mujeres abortan porque sus parejas las obligan a hacerlo, para no tener cargas, y muchas mujeres abortan porque apenas quedan embarazadas sus parejas arrancan.

La legislacion actual, con todo lo deficiente que es, pretende que el tipo asuma la consecuencia de su acto. Tuviste sexo, pues ahora asume con el bebe y mantenlo economicamente que es la obligacion minima. La mayor carga se la lleva la mujer: tuviste sexo (consentido o sin consentimiento), ten al bebe aunque no lo quieras y mas te vale que lo trates bien durante 18 años como minimo.

Porque el aborto tiene un lado muy siniestro. Una mujer no aborta solo por motivos economicos, o porque le va a deformar la figura (que sí, que hay mujeres que abortan por eso) sino porque ha sido violada, porque ha sido maltratada…

Hay un problema de la nocion de paternidad que no logramos superar. Vemos al hombre como el tipo que pone el espermio y el dinero, no lo vemos como “padre”, o sea, alguien que tenga que asumir un rol mas activo en el asunto. Acusamos y condenamos a la “madre” si esta aborta, pero no al “padre” como si el feto hubiera sido fruto del Espiritu Santo. Y ello se debe a que hasta ahora los hombres no estan haciendo nada sobre este tema. Por ponerlo simple: los hombres dan por hecho cuando tienen sexo que la mujer es la que tiene que prevenir embarazos, o sea, desde el comienzo la pelota se la tiran a la mujer, sin entender nada de lo invasivo que son los metodos anticonceptivos femeninos. La mayoria de los hombres no saben, porque no les interesa saber, que puede dejarse embarazada a una mujer con el liquido preseminal. De hecho, la mayoria de los hombres en Chile no usan condon, solo lo usan creo que el 40% de los chilenos y eso es una estimacion generosa.

Por eso los antiabortistas estan fregados y los proabortistas tienen todas las de ganar aunque moralmente el asunto sea incomodo, porque hasta ahora quien tiene todas las de perder es la mujer, los hombres no estan mostrando una actitud responsable y conciente de su sexualidad.

Creo que antes de hablar de los derechos de los hombres en esta discusion, deberiamos enfrentarnos al hecho que los hombres, sobre sexo, no tienen idea, y que mientras no asuman sus responsabilidades y sus obligaciones en materia sexual, sus opiniones no tienen mucho valor porque el problema de un feto se lo lleva la mujer, sola.

12 de febrero

Marcela, como lo planteas, es la visión corta del tema.
El aborto concierne a varios: a la mujer, al hombre, y al hijo.
El promover el aborto solo para “solucionar” un problema que se le crea a la mujer es egoista y miope. Nuevamente, si el “problema” (hijo) afecta al hombre ¿ podría este decidir el aborto? ¿se elimina la ley de filiación?. Y, finalmente sobre el hijo, ¿como es nonato, entonces no existe? Todos saben que si existe, desde el momento de la concepción; ahora bien, se le van dando distintos grados de validez a esa existencia según avanza el embarazo; los pro-aborto declaran que, hasta que no nace, siempre es un quiste, que se puede remover a voluntad; los acerrimos anti-aborto, que desde el momento de la concepción es persona hecha y derecha; otros hablan desde el momento de la anidación, otros desde que el sistema nervioso está completo, etc. Pero, en suma ¿es SOLO un tema de la mujer? Eso es lo que cuestiono; de ser así, ¿porque tengo que pagar impuestos? ¿puedo decidir si quiero o no? No, no puedo, porque la sociedad SI tiene influencia y razones para que no sea yo el que decida libremente. Es el mismo caso.

Devanir da Silva C

09 de febrero

Está mas que claro lo que hay que hacer y por donde avanzar…los hombres nos debemos sumar a pensarnos desde la condición de género y sobre los temas de anticoncepción. Un detalle sobre la excelente columna, las mujeres en cuanto condición biológica no van a votar por el aborto terapeutico sino eso es un tema ideológico…y eso no tiene sexo….muchas mujeres, lamentablemente votarán en contra del aborto.

Bernardo Oscar Acuña

09 de febrero

Sobre ABORTO SI, ABORTO NO, no olvidemos que el aborto nació con la humanidad y ya no se debería seguir perdiendo tiempo y dinero en este debate estéril, ya que, lo que se pierde en realidad son vidas de mujeres que terminan en un aborto clandestino (por la complicidad y terquedad de la iglesia católica, gestores sanitarios, políticos y el sistema judicial).
Es vergonzoso que grupos radicales anti-elección, iglesia, políticos/as actuando bajo su conciencia personal, (respetable en su intimidad), opinen que si una mujer es violada “QUE SOPORTE EL EMBARAZO Y DESPUES LO DE EN ADOPCION…buena escuela gobierno-iglesia machista y radical, o incluso soportar el embarazo de un malformado, para que muera al nacer o imposible de llevar una vida digna, con el desgaste sico-físico y económico de la madre, familia, incluso la sociedad y el mismo estado.
El aborto, no es solo una realidad, es un derecho de decisión de la mujer. Antes de opinar sobre la protección de un embrión, se debe pensar en la voluntad de la mujer y no en su contra. O como la pena de muerte, no se tiene en cuenta la voluntad ni decisión del individuo.
La mujer es una entidad como persona, síquica, física y autónoma. No se puede legislar con el pasado, lo demuestra le evolución del mundo, de las sociedades, de los derechos humanos
La jurisprudencia no considera al embrión, feto, en igualdad de derechos con el recién nacido. Persona es alguien después de nacer (según países recién pasadas 24 hs).Por lo tanto si se busca delito, por ese camino no existe. El derecho canónico no considera pecado lo que se realiza basados en nuestra propia libertad de conciencia, tampoco penaliza a nadie que legisle sobre el aborto.
O sea en base a esto para algunos no es un pecado, ¿por qué no se los respeta?, ¿Por qué lo instituyen como delito?. La mayoría de leyes en Latino América dicen: no se penaliza el aborto cuando es por riesgo a la SALUD o la vida de la mujer. Salud según la O.M.S. es bienestar físico, síquico y social, por lo tanto un embarazo NO deseado, de por si provoca un conflicto emocional base para un riesgo síquico, que puede llevar a un riesgo físico, sociales, económicos etc. (sin contar si es producto de una violación).
Es decir que un gobierno debe gobernar no por sus convicciones, sino por y para la sociedad, y prepararla con leyes de educación en Salud Sexual, reproductiva y enfermedades sexuales.
Eso es ser democrático, libertad de elección, ninguna ley de aborto obliga a abortar, como no lo es la ley del divorcio. Por supuesto que si no da esa libertad, tampoco impedirá que una mujer aborte cuando ella lo considere necesario, a riesgo de su vida e ir a la cárcel.
¿Por qué aferrarse a una utopía y algo demostrado en el mundo?. Nadie debe o puede obligar a otra persona, a hacer, lo que uno piensa “que haría”, Se debe funcionar en democracia con libertad, respeto humano fundamental e igualdad de decisión y bajo la conciencia individual
Se debe tomar ejemplo, o copiar y mejorar, ni los países con leyes avanzadas y experimentadas en educación sexual (Suecia desde 1.920),Finlandia,Islandia,Holanda,Canadá etc, logran ¡aborto cero”, pero eso sí, lo que han logrado es que existan muchos menos abortos, mayor paternidad y maternidad responsable y además, que NO MUERA ninguna mujer por realizarse un aborto.
Y en mi opinión personal, “despenalizar”, “declarar un aborto no punible”, es solo seguir el mismo camino, es la hipocresía de “legalizar” bajo tutela un delito, que cada aborto se JUDICIALIZE, que la mujer pierda su intimidad y privacidad, además que tanto la mujer como el personal sanitario viva en continua inseguridad jurídica. Boacuña/feb/13

10 de febrero

LOS DERECHOS DE UN SER HUMANO TERMINAN DONDE EMPIEZA LOS DEL OTRO.
LA VIDA DE UN SER HUMANO INICIA EN LA CONCEPCIÓN. Y DESDE ESE MOMENTO TIENE UN VALOR NO UN PRECIO. JUSTIFICAR MIS ACCIONES EN LAS ACCIONES DEL OTRO NO ES MAS QUE LA MEDIOCRIDAD PURA.

Mario Bravo Barraza

10 de febrero

Es comprensible que la autora se “cuelgue” de movimientos sociales circunstanciales que tuvieron gran auge mediatico durante el pasado año, para pivotear su propia causa que no es capaz de levantar movilizaciones ni remotamente parecidas y que carece de apoyo en un país que tiene profundo apego al respeto de la vida de nuestros hijos por nacer.

Sin jamás usar la palabra aborto, la apología de la autora a dicha práctica no aporta argumento alguno salvo la pretendida “deuda democrática” y deja sin analizar la verdadera condición nacional donde no sólo tenemos la tasa de mortalidad materna más baja del contienente y con el aborto completamente prohibido. Lo cual sepulta el manoseado como falaz slogan del “aborto seguro y legal para salvar vidas de mujeres”

La realidad es que no sólo tenemos una excelente condición sanitaria para la madre embarazada, sino que un cada vez más amplio espectro de beneficios y apoyos en el desempeño de su rol materno.

Asimismo, la autora olvida los tratados internacionales firmados y vigentes ( Pacto DDHH o de San José, la Convención de los Derechos del Niño ) donde no sólo se consagra el derecho a la vida sino que se reconoce que ésta comienza en la fecundación.

Tales acuerdos internacionales recogen la certeza científica que la embriología nos entrega respecto al inicio de una nueva vida humana desde el estado primigenio y son concordantes con la piedra angular de los derechos humanos, tal es el derecho a la vida.

En una sociedad democrática es lícito y recomendable que las teorías y divagaciones de la autora sean no solo permitidas, sino que difundidas para que de la misma manera puedan ser rechazadas y adquieran la justa medida que les corresponde.

Desde el bienestar de la mujer, es especialmente inexplicable el afan abortista de la autora, porque la legalización de tal práctica no solo empobrece la capacidad de una nación para acoger a sus hijos, sino que daña gravemente la salud de la mujer y la ofende al legalizar una nueva forma de violencia machista, ahora en su mismo útero, dando patente al varón para que se desetienda en su responsabilidad legal y moral como cocreador de dicha vida.

José

10 de febrero

El aborto no tiene nada de terapéutico, es el homicidio practicado contra el ser humano no nacido. Dejen de hacer campaña a favor de los Rockefeller y su Population Council, que no buscan el bien de nuestros países, para nada.

10 de febrero

DEBERÍA CONSIDERARSE UN CRIMEN DE LESA HUMANIDAD. TIENE TODOS LOS REQUISITOS. VIOLENCIA,TORTURA, DESPLAZAMIENTO FORZADO, EXTERMINIO, SER QUEMADO VIVO,
O MORIR POR DESMEMBRAMIENTO, QUE MAMÁ POR SALVAR SU VIDA MATARÍA ASÍ A SU PROPIO HIJO?

Mauricio Flores

10 de febrero

Para que complejidades, asi de facil, el derecho humano principal es el derecho a la vida, por lo que en una verdadera democracia el aborto no tiene lugar.

Chile le dice si a la vida.

Emanuel Lurioni

10 de febrero

El día que puedas probar fehacientemente, sin lugar a objeciones, sin lugar a beneficio de la duda posible, que un ser humano en gestación no es un ser humano vivo, ven a hablar sobre legalizar el aborto.

Mientras eso no te sea posible por favor refierete al tema como legalizar el asesinato de seres humanos inocentes de todo crimen.

Adriana

10 de febrero

No sé en qué Chile vives, hay divorcio, hay anticoncepción de emergencia, hay prevención del VIH/SIDA, si aun hay penalización al aborto es porque si somos capaces de reconocer que es esta práctica daña a otro, aun en el aborto terapéutico. Hay que impulsar políticas de ayuda económica a las familias que tiene que afrontar la dificultad con la que nacen sus hijos, matarlos en el vientre de la madre no es la solución. ¿Porque solo pueden nacer los perfectos? que sucedería si a penas nace, sufre un accidente y queda en condiciones de dependencia de otros para el resto de su vida. ¿Se luchara por la Eutanasia? eso hace el aborto una cosa lleva a la otra.

Ramón Torre Cañal

10 de febrero

Creo que el artículo da en el clavo respecto a la hipocresía que encierra todo el asunto del aborto. Una hipocresía que lleva, por ejemplo, a autodenominarse “provida” a quienes están en contra del aborto, cuando todo el mundo sabe que lo que esta posición mantiene es que las mujeres deban acudir a servicios clandestinos e inseguros para salvar su vida.

El 60% de las mujeres del mundo viven en países donde el aborto es legal en amplias circunstancias y otro 30% de mujeres viven en países que contemplan excepciones penales al aborto, como en caso de violación o para preservar la salud y la vida de las mujeres. Por tanto, sólo un 10% de las mujeres tienen la desgracia de vivir en un país como Chile, que las condena a la muerte, a la cárcel por hacer algo que 9 de cada 10 mujeres del mundo pueden hacer libremente. Esa es la gran hipocresía que defienden los y las candidatos/as que se definen “provida”. Candidatas y sus familiares cercanos que, por supuesto, han abortado siempre y lo seguirán haciendo en lugares seguros porque disponen de la plata suficiente para ello, mientras dejan a las mujeres con menos recursos al arbitrio de unas leyes injustas que las condenan por ser mujeres y por ser pobres.

No se debe votar por quien no respete los derechos humanos de más de la mitad de la población chilena!

10 de febrero

Excelente artículo, muy claro y preciso.
Realmente me llaman la atención algunos de los comentarios que estoy leyendo como reacción a esta columna. Especialmente, me asombran aquellos/as que rechazan la despenalización del aborto argumentando que no habría dudas desde el punto de vista jurídico y científico de que la vida de un nuevo individuo humano comienza en la fecundación. Increíble la falta de conocimiento sobre el tema.
En el plano jurídico, algunos comentarios señalan que el Pacto San José de Costa Rica, ratificado por Chile, prohibiría el aborto. En realidad la Comisión Interamericana, que es el organismo que vela por la aplicación de este pacto, ha instado en diversas ocasiones a Chile a que liberalice sus leyes sobre aborto, señalando que esto no incurriría en contradicción con el Pacto de San José (justamente, porque su Art. 4 no es tajante al indicar que la vida debería respetarse desde la fecundación). De hecho, en 2011 la Comisión Interamericana recomendó a los Estados eliminar la sanción penal de la interrupción del embarazo para garantizar el derecho a la salud de las mujeres, enmarcándolo como una cuestión de derechos humanos.
La Convención de los Derechos del Niño, por su parte (que también fue nombrada en otro comentario), señala en su Art. 1 que “Para los efectos de la presente Convención, se entiende por niño todo ser humano menor de dieciocho años de edad, salvo que, en virtud de la ley que le sea aplicable, haya alcanzado antes la mayoría de edad”. Es decir, en ninguna parte dice nada respecto del momento en el que se inicia la vida, ni tampoco menciona nada respecto de su reconocimiento legal.
A esto se suman todas las recomendaciones que desde hace más de 10 años los comités de derechos humanos internacionales le han hecho a Chile instándolo a despenalizar el aborto: el Comité de Derechos Humanos en 2007 y 1999; Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer en 1999 y luego en 2006; el Comité de Derechos del Niño en el año 2007; el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales en el 2004; y el Comité Contra la Tortura en el 2004.
Recientemente, incluso, la Corte Interamericana de Derechos Humanos se pronunció en un fallo diciendo que “el embrión no puede ser entendido como persona” (Caso Artavia Murillo y otros vs Costa Rica), dejando en claro que la protección de la vida, desde el punto de vista del derecho internacional, no inicia en la fecundación.
Asimismo, la Constitución de Chile dice en su Art. 19 que “La ley protege la vida del que está por nacer”, pero en ningún momento dice que tal protección se inicie en la fecundación. De este modo, desde el punto de vista legal no hay razón que impida a Chile liberalizar sus leyes sobre aborto, y despenalizar al menos la interrupción del embarazo por razones de salud y vida de la mujer.
Desde el punto de vista científico, tampoco existe evidencia objetiva y definitiva respecto del momento en que se inicia la vida. Hay diversas posturas al respecto, avaladas por múltiples publicaciones en revistas científicas internacionales. Para algunos/as, efectivamente la vida comienza en la fecundación porque es ahí cuando aparece la primera célula (cigoto) con un ADN distinto al del padre y la madre; para otros/as, no se puede hablar de un nuevo individuo humano recién hasta alrededor de 14 días luego de la fecundación, ya que antes de ese momento el cigoto puede dividirse en dos y formar gemelos, con lo cual el cigoto no constituiría aun un individuo (que etimológicamente quiere decir “indivisible”, algo contrario a una célula que aun puede dividirse en gemelos); para otros/as, dado que el cigoto puede transformarse no en un embrión o feto, sino en un tumor (llamado “mola hidatiforme”), hasta que no se descarte la formación de dicho tumor no es posible afirmar que el producto de la fecundación sea un individuo humano como tal; otros/as afirman que, dado que la ciencia concuerda en general que la vida termina cuando finaliza la actividad cerebral, lo lógico es asumir que la vida comienza cuando empiezan los primeros signos de actividad en el cerebro, hecho que recién ocurre recién alrededor de las 12 semanas de embarazo (ante de eso no hay ni dolor ni sensaciones en el feto). Por esto, es una FALACIA decir que la ciencia ha demostrado que la vida comienza en la fecundación. La ciencia no ha demostrado nada al respecto, y está lejos de llegar a un consenso acerca de un tema que tiene más de filosófico y político que de científico.
Todo esto no quiere decir que despenalizar el aborto vaya a implicar, como a algunas personas les gusta hacer creer alimentando fantasías malintencionadas, que se va a obligar a las mujeres embarazadas a abortar, o que se va a desproteger la vida del feto hasta los 9 meses. Muy por el contrario, quienes apoyamos la despenalización/legalización del aborto, apoyamos la autonomía de las mujeres para decidir libremente si quieren o no tener un/a hijo/a, y consideramos que obligarlas a dar a luz en contra de su voluntad es una práctica tan violenta y violatoria de los derechos humanos como obligarla a abortar en contra de su deseo.
Un Estado que no reconoce el derecho al aborto, al menos en sus causales terapéuticas de salud y vida para la mujer, es un Estado que termina imponiendo una moral sexual específica, y que deja de velar por el derecho a la libertad de las personas para decidir sobre su vida, e incluso para decidir autónomamente sobre un derecho básico como es el de la salud.
¡Saludos!

patricia

10 de febrero

Que suerte para estos defensores del aborto que no hayan sido abortados! Quienes son ellos para pedir la muerte de otros???? Es la ley del mas fuerte, nada mas. Como bien se dijo por aqui, dejemos de pedir por el “derecho a decidir” de las mujeres: hablemos de la legalizacion de la pena de muerte (abolida hace 10 anos en Chile) para los sin voz, los mas debiles. Manana sera los viejos enfermos, los ninos con enfermedades terminales, los discapacitados, etc…. Lo sociedad perfecta!

12 de febrero

Precisamente por no vivir en una sociedad perfecta es que el aborto no puede seguir siendo condenado. Porque en una sociedad perfecta una mujer no seria castigada por estar en edad fertil, no seria menospreciada laboralmente por potencialmente quedar embarazada y dejar botado el trabajo, no ganaria menos que un hombre debido a su potencial embarazo, habria condiciones laborales que permitieran a una mujer tener hijos, criarlos y mantenerlos…

No tenemos esa sociedad. La sociedad que tenemos es la que vemos a mujeres pasando 4 horas arriba del Transantiago para trabajar 8 horas fuera de casa y apenas pueden ver a sus hijos, que ganan mucho menos que sus pares varones aunque son muchas mas las mujeres jefes de hogar que los hombres, que son echadas de sus empleos cuando su empleador se entera que esta embarazada (porque eso sigue ocurriendo), que tras ser violadas son obligadas a tener un feto no deseado en su vientre…

Nunca hemos tenido una sociedad que se preocupe por los niños con enfermedades terminales, ni por los discapacitados, ni por los ancianos, ni por los niños abandonados, ni por nada. Somos una sociedad capitalista, egoista e individualista. Y el no tener una ley de aborto ni siquiera terapeutico, es reflejo de esa miserable sociedad en la que vivimos, en que la mujer es un tubo sin derecho ni siquiera a decidir en su propia salud y riesgo porque la unica funcion de la mujer en este mundo es tener hijos.

¿Que habria que cambiar la sociedad? Claro, pero cambiemosla para mejorar las condiciones de la gente que ha nacido, que esta ahora sufriendo injusticias, que ahora nos necesitan, para que cambien las condiciones en que van a vivir los por nacer. Pero es tremenda hipocresia alardear de antiaborto mientras que menospreciamos a los viejos, a los niños con enfermedades terminales y a los discapacitados. Porque es terrible obligar a una mujer a tener un hijo no deseado y que para colmo ese hijo nazca con algun problema, porque la sociedad, que obliga a esa mujer a ese embarazo, no hace nada por los niños con problemas geneticos.

10 de febrero

Recomiendo para elevar el debate esta Carta ¿Cuándo se es humano? Reflexiones sobre el artículo de CR.Austin (1990): “The significarce of fertilization”. Arch.Biol..Med.Exp.23,13-15 de Humberto Maturana, Premio Nacional de Ciencias http://es.scribd.com/doc/11520800/Cuando-Se-Es-Humano-Humberto-Maturana

Bernardo Oscar Acuña

11 de febrero

EL PAPA PABLO VI dijo:
“LA DIGNIDAD DEL HOMBRE REQUIERE QUE OBRE SEGÚN SU ELECCIÓN, SIN NINGUNA COACCIÓN EXTERNA”…

Claro, se referiría a la dignidad del HOMBRE no de la mujer, y el grupo de hipócritas del siglo pasado siguen aun en este siglo XXI, que más que hipócritas, son cómplices de las muertes maternas, violaciones y violadores en libertad, esto a los grupos anti-elección no les llega a sus famosas “almas”. No se enteran que todos estamos en contra del aborto, desde la misma mujer que no se queda embarazada para ir a abortar.
Y tanto ellos, puros y castos,como ciertos GESTORES POLÍTICOS, SANITARIOS, JUDICIALES y LA IGLESIA, están A FAVOR DEL ABORTO, la evidencia es muy clara, evitan la educación sexual, evitan los métodos anticonceptivos, están en contra del preservativo. Ni siquiera se dan cuenta que van perdiendo batallas (y adeptos) en el mundo civilizado, por remar en contra de la corriente.
Que a pesar de sus luchas encarnizadas contra la dignidad y derechos de la mujer,se va consiguiendo, con la ampliación de leyes, creando y dando la libertad de ELECCION (no de obligación),a que la mujer si desea Interrumpir su Embarazo NO Deseado, se realice con abortos garantizados y seguros. Que de los 50.000.000 de abortos al año en el pasado, hemos logrado bajarlos a 42.000.000, que de las 67.000 mujeres que morían al año por los abortos clandestinos, hemos logrado descenderlas a 42.000, y que de los 30.000.000 de abortos clandestinos y de riesgo, se ha descendido a 21.600.000. Pero todo avanza, y todo llega, seguro que esas cifras a pesar de todo seguiremos haciendo que desciendan. Las mujeres, su dignidad, sus derechos humanos, su derecho a salir de la ignorancia son de la humanidad, la mujer no vive sola, y por eso se debe seguir luchando.
Aunque nos traten de “herejes” (esta palabra viene del verbo decidir, “opción a decidir”), o que nos digan que “estamos obstinados con el error” .Bacuña-feb/13

12 de febrero

Y de que me quieres convencer?. De que tu opción es la válida y que la de los demás retrógrados, anquilosados y conservadores ciudadanos (as) no tienen derecho a mantener (y defender) sus valores?. Es que tus razones son las que deben ser aprobadas en desmedro de las de otros?. En que mundo vives?. A quienes quieres convencer?. Eso solo lo lograrás en las urnas y democráticamente, no sé cuando, pero sigue luchando por imponer tus “desprincipios ” a una sociedad mayoritaria que aún rechaza el aborto por los motivos que ellos estimen y que, a mi juicio, son muy dignos de ser tomados en cuenta. No por parecer de avanzada significa que tengas toda la razón. Y que conste que lo que digo, lo digo en buena.

Telia Negrao

12 de febrero

Querida Claudia, que excelentes reflexiones las que haces aqui en tu artículo. Tu pones el tema del aborto, en general tratado como algo aislado del mundo de los vivos en el centro de la discussión sobre democracia, libertad, derechos, cambios sociales. Me gustó mucho! Lo estoy difundiendo en Brasil, puesto que nos serve a todas. Gracias!

PepeLuis

08 de marzo

Estos señores retrógrados dicen ser pro-vida pero ¿alguna vez se han preocupado de aquellos niños no deseados nacidos en ambientes vulnerables?

Es fácil llenarse la boca con palabras que el final no tienen sustento cuando la cosa es bastante simple: les guste o no, el aborto existe y seguirá existiendo, por lo tanto, es necesaria su regulación y legalización.

Y guarden sus falacias como “si te hubieran abortado no estarías aquí para escribir esto” porque curiosamente sus argumentos son muy similares a los anti-divorcio. ¿Ya llegó la destrucción de la familia y el fin de la sociedad? Porque yo no me he dado cuenta.

Ojo que YO SOY ANTI-ABORTO pero no puedo pretender imponer mis visión personal al resto. Si Uds. no quieren abortar, no aborten, pero no se metan en vagina ajena.

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