Sin embargo, en la actualidad la gente no quiere ir a las sedes de los partidos. La vida móvil, la alergia orgánica de las fuerzas políticas a flexibilizar la vida del militante a formatos y prácticas digitales, asíncronas y más flexibles; así como el rigor formal de muchas reuniones, su previsibilidad y la constatación de que “todo el pescado ya está vendido” está alejando a propios y, más que nunca, a extraños. La sede se ha convertido en el símbolo de una política demasiado rígida y orgánica para una vida y una demanda más flexible y transversal. La gente se mueve a través de la red, y es a través de las redes como quieren encontrar a los partidos políticos y tener contacto con ellos. Se pasa de las sedes a las redes, y es un cambio importantísimo a la hora de entender la nueva política y la nueva sociedad.
Y no solo se crean movimientos sociales. Es por ello que también nacen partidos (partidos nativos) que se organizan a través de la red y que han nacido directamente de ésta. Buscando “nichos” programáticos alrededor de las libertades, en un sentido amplio; de la lucha por la universalidad, la neutralidad y la accesibilidad de la red; y también explorando nuevas fórmulas de participación, deliberación y democracia interna y representativa dentro de las organizaciones políticas. Se trata de partidos minoritarios, en fase experimental y con poca representatividad, pero que reflejan que algo se mueve y que pueden ser referencias anticipatorias de un futuro no muy lejano.
En el mundo hay un ejemplo paradigmático, como son los partidos piratas, que se han extendido por todos los países más desarrollados. Abogan por la reforma de las leyes de propiedad intelectual e industrial, incluyendo el copyright y las patentes, la promoción del copyleft y los sistemas operativos libres (como puede ser GNU/Linux).
Fundado en Suecia el 1 de enero de 2006, el Partido Pirata (Piratpartiet) cuenta hoy con más de 45.000 miembros, siendo la tercera fuerza política sueca en número de afiliados. Este rápido crecimiento se debe en parte al protagonismo que tuvo esta formación en las protestas contra el cierre del servidor de intercambio P2P Pirate Bay por parte de la policía sueca y, también, porque representan un desafío a lo establecido y a la política formal. Es decir, defienden intereses muy concretos y, al mismo tiempo, retan, con su voto crítico, al conjunto del sistema político y electoral.
Su primera gran irrupción política tuvo lugar en las elecciones europeas del 7 de junio de 2009, donde el partido pirata obtuvo el 7,1% de los votos suecos, lo que le dio por primera vez un escaño en el Parlamento Europeo. Un éxito sin precedentes.
Los “piratas” conectan con los jóvenes con expresiones culturales de rechazo político desde el sentido del humor o la crítica inteligente. Han cambiado las piedras y las barricadas por la sonrisa, la burla y la cultura digital. Pero lo relevante en términos políticos es que un partido surgido de la red está consiguiendo presencia política en Europa, a través del descontento de los jóvenes con las políticas que siguen los partidos tradicionales respecto a Internet, pero también denota un descontento y desafección hacia esos partidos tradicionales y hacia sus políticas.
Otros ejemplos, en España, son el Wikipartido y el partido de Internet (PDI).
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Foto: Censuraos un poco vosotros mismos - Arguez


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