Columna en Educación
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Textos Escolares: calidad a través de la apertura

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Se nos apareció Marzo, y nuevamente, entre los numerosos gastos emergentes, a lidiar con la compra de textos escolares.  En esta misma fecha hace un año publicamos aquí el artículo Textos Escolares: abriendo oportunidades dando cuenta de una tendencia inequívoca a nivel internacional, el licenciamiento público de los contenidos educativos financiados por fondos públicos, el Texto Escolar Abierto (Open Textbook o Open Source Textbook).  Junto con separar la licitación del contenido de la impresión/distribución, el contenido debiera ser licenciado públicamente a través de licencias autorales que autorizan y garantizan el uso público, a saber, las conocidas “5 Rs”:  retener, reutilizar, revisar, remezclar, redistribuir.  Esto permitiría mejorar un “mercado quebrado”, generando importantes ahorros en un proceso de licitación pública del Ministerio de Educación lleno de problemas y riesgos asociados a la corrupción (el año 2015 no fue la excepción), como también sentar el marco para evitar los abusos del mercado privado relacionado a sus altísimos costos.


Todos nuestros estudiantes merecen más y mejores recursos educativos para enfrentar el futuro.  Abramos nuestras mentes a nuevas formas y fórmulas, en especial, aquellas que involucran gasto público y el necesario fortalecimiento de nuestra educación pública y subvencionada. 

El presente artículo pretende abordar un tema relevante en educación, el imperativo de garantizar la calidad.  Evidentemente el carácter legal de un recurso educativo no lo hace mejor que otro por detentar una legalidad distinta.  Un recurso educativo “cerrado”, protegido por copyright, también puede cumplir de buena forma una función educativa.  Pero lo cierto es que cualquier recurso educativo cobra valor si este es usado, de lo contrario, es un adorno.  Así, un recurso educativo “abierto” define una amplia gama de usos posibles, pero no es más que la antesala de los beneficios posibles.  Entonces, ¿por qué un texto escolar “abierto” puede ser de mejor calidad?

Primero, demos cuenta de que los textos escolares en Chile son de baja calidad.  La calidad de los textos escolares impresos hoy no es buena.  En el citado estudio Instituto de Estudios de la Sociedad IES, Calidad, formato y mercado de los textos escolares en Chile de Ortúzar (2014), se advierte acerca de la mala calidad de los textos escolares locales en torno a tres áreas: su calidad, su formato y la configuración de un mercado que no genera incentivos para la mejora. Se concluye que parece existir un círculo vicioso producido por la mala calidad del material pedagógico elaborado y la ausencia de incentivos de mercado para mejorar. El libro Textos escolares y calidad educativa de Orellana y Soaje (2013) es un estudio cualitativo de la calidad de los textos escolares que entrega el Ministerio de Educación de Lenguaje y Comunicación, e Historia y Ciencias Sociales, que abarca el período entre 2000 y 2010. Este concluye que los textos chilenos son escasos en contenido, proponen metodologías alejadas de la realidad del aula. No obstante cuentan con un atractivo diseño gráfico, carecen de criterio estético al compararlos con textos escolares extranjeros.  El problema mayor es que muchos de estos aspectos ya fueron detectados hace 19 años en el estudio El futuro en riesgo: nuestros textos escolares de Eyzaguirre y Fontaine (1997), dando cuenta del nulo avance en la calidad de los textos escolares en la últimas dos décadas.

Entonces, supongamos que el país es capaz de adquirir los textos escolares de mejor calidad en el mundo, ¿resolveríamos el asunto de la calidad educativa?  Podría ser una mejora, pero no es una condicionante.  La respuesta la posee el mismo MINEDUC.

La respuesta no está lejos del MINEDUC.  En el estudio del propio programa de Textos Escolares, Evaluación en aula de textos escolares: ¿una estrategia posible? (2012) , encontró gran variabilidad y heterogeneidad en los resultados de la valoración en aula de los textos.  A pesar de intentar estandarizar las observaciones y aislar la influencia del profesor o el evaluador, no hubo caso de obtener resultados homogéneos, constatando que en el aula el texto es resignificado según los contextos de uso.  Por ende, no hay texto escolar perfecto para las necesidades educativas, por lo que ampliar sus posibilidades de uso es potenciar su utilidad para la enseñanza y el aprendizaje, en suma, su calidad.

Lo anterior se profundiza aún más en el informe de Servicio de Implementación del Sistema de Seguimiento al Uso de Textos Escolares (2013) , cuyo objetivo fue generar información sobre el uso efectivo y valoración que los docentes y estudiantes para evaluar la continuidad de los textos escolares entregados por el Ministerio de Educación. El estudio solicita medidas para incrementar los indicadores de uso y valoración de los textos escolares, relacionadas a:

  • un diagnóstico común en los textos de matemáticas es su falta de ejercicios y su exceso de lenguaje, que en lo cotidiano es poco empleado. Como complemento, sería bastante valorado por los docentes la entrega de guías de ejercicios para todos los niveles, que contemple distintos niveles de dificultad para la diversidad de estudiantes.
  • la dificultad que presentan los docentes para adaptar los contenidos del texto escolar y las propuestas de la guía didáctica a la diversidad de estudiantes que enfrentan en las salas de clases.
  • las dimensiones menos valoradas por los estudiantes en el estudio fueron las relacionadas con el autoaprendizaje, particularmente, que los estudiantes puedan entretenerse y motivarse con las actividades del texto, y lo empleen por su cuenta.
  • la selección de contenidos y ejemplos incluidos en el texto del estudiante hacia temas que sean más cercanos a la realidad actual e intereses de los estudiantes.

La flexibilidad que permiten los contenidos “abiertos”, permite abordar todas las recomendaciones que emiten estos estudios. La posibilidad de intervenir o modificar los contenidos es vital para resignificar el texto a la práctica de aula, para adaptar a las necesidades específicas de sus estudiantes, para secuenciar adecuadamente los contenidos asegurando un incremento paulatino en la complejidad, para modificar el contenido según el uso educativo (reforzar, profundizar) en distintos contentos (en el hogar).  Como se puede apreciar, los contenidos abiertos a la participación de los docentes y alumnos permite en los primeros abordar una relación profesionalizante con los recursos educativos y una experiencia más profunda y diversa en los estudiantes.

Lo anterior, no es una novedad. Una línea de investigación-acción educativa, siendo Ernesto Schiefelbein uno de sus valuartes, impulsa hace años la flexibilización de los recursos educativos a los contextos específicos, logrando “costumizar” o adaptar los recursos a la medida de las necesidades específicas del educando:  Los textos no pueden ser utilizados en generación de situaciones o experiencias de aprendizaje interesantes, sino que el profesor los tiene que adaptar.  Así ese educando tiene mayores posibilidades de aprender más y mejor; así la intervención del profesor compromete su capacidad profesional.

Pero quizás lo más interesante es que la apertura de los recursos educativos permite intervenirlos en pos de su mejoramiento o innovación, facilitando un escenario “constructivista”.   El facilitar recursos educativos abiertos a ser construidos, extendidos, diversificados, reutilizados, mejorados, invita a la comunidad al proceso de construcción del conocimiento, no ser un mero consumidor sino un “prosumidor” participativo de los recursos.  Esta forma de “aprender haciendo” con los recursos no es sólo un aprendizaje de calidad en torno a un área del conocimiento, sino también la forma de adquirir capacidades y dominios técnicos digitales y las llamadas “Habilidades del Siglo XXI” que requieren nuestros jóvenes para poder desempeñarse adecuadamente en un futuro cada vez más competitivo y tecnologizado.

Debemos mejorar la calidad de los textos escolares en nuestro país. El licenciarlos públicamente a través de herramientas de derecho autoral abiertas (Creative Commons) permite abordar sus falencias y carencias, en pos de brindar mayor satisfacción y mejores resultados de la experiencia educativa por parte de sus usuarios finales.  Así lo ha entendido la administración Obama en Estados Unidos, el que ya designó una unidad trabajando en el desarrollo de recursos educativos abiertos tras la presión generada por una campaña ciudadana que logró aunar a 106 organizaciones e instituciones.  La iniciativa K-12 OER Collab aunó la voluntad de 11 estados concertados para el desarrollo de contenidos educativos digitales e impresos acuñando ajustes curriculares a nuevos estándares de conocimientos mínimos (Common Core) curriculares, iniciativa que inmediatamente remeció el mercado de recursos educativos.  Dicha experiencia ha sido abrazada por la Casa Blanca apoyando su extensión en la campaña nacional #GoOpen que hoy ya suma 3 estados más, y otra decena estudiando su inclusión.

Estas decisiones políticas no son al azar, pues se fundan en una nueva ola de estudios de impacto relacionado a la inclusión de Recursos Educacionales Abiertos en general, dando cuenta de una efectividad positiva (mejora en el rendimiento, asistencia, matrícula, retención, entre otras).  Aunque el fenómeno está más extendido en la educación superior, también hay evidencia de impacto positivo en la educación escolar.  El estudio Impacto de Textos Escolares Abiertos en Logros de Aprendizaje en Ciencias en Educación Media en el que participaron 4,183 estudiantes y 43 profesores de las escuelas públicas del distrito Nebo, en el estado de Utah, dieron cuenta que el aprendizaje es Química significativamente mejoró el rendimiento de los estudiantes, y en en Física y en Ciencias de la Tierra fue menor aunque positivo.

La apertura no sólo puede impactar en la mejora continua en la calidad de los recursos educativos adquiridos por fondos públicos, sino también es vehículo de la necesaria innovación que requiere la práctica educativa para afrontar los desafíos futuros.  No olvidemos que el Texto Escolar es el recurso propio de un tipo de educación tradicional (centrada en el profesor, el estudiante como receptor y contenedor de conocimientos específicos, preparados mediciones estandarizadas, etc.) cada vez más anacrónica y de menor calidad en sus procesos respecto de los desafíos del mundo actual y el mercado laboral.  La apertura también es motor de innovación para el Texto Escolar como lo podemos ver en el trabajo de la Fundación CK-12 de California que a partir de recursos educacionales abiertos sus usuarios desarrollan el Flexbook, textos escolares a demanda donde los usuarios pueden conformar y compartir sus libros de texto seleccionar y secuenciar el contenido y los recursos multimedia (video, simulaciones, máquinas de ejercicios, comunicación interactiva, etc.) y que también se pueden exportar a formato impreso.

Todos nuestros estudiantes merecen más y mejores recursos educativos para enfrentar el futuro.  Abramos nuestras mentes a nuevas formas y fórmulas, en especial, aquellas que involucran gasto público y el necesario fortalecimiento de nuestra educación pública y subvencionada.  Tal como la apertura hoy es parte de la agenda política (Comisión Engels, Consejo de la Transparencia, etc.) como una estrategia para mejorar el servicio público, la apertura de los recursos y contenidos educativos a través de licencias abiertas pueden generar una relación nueva con profesores, estudiantes y apoderados en pos de una educación de calidad equitativa para todos nuestros estudiantes.

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Comentarios

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11 de Marzo

Te felicito por tu columna. Realmente muy buena y bien fundamentada. Hace falta un nuevo modelo que ponga estándares más altos en el mercado de los textos escolares, que sean funcionales a una mejor educación, y no solo a los bolsillos de las grandes editoriales. Por otra parte, la manera en que se han dado las últimas licitaciones, ha dejado mucho que desear (tiempos de trabajo y transparencia del proceso) lo cual no contribuye a una mejor producción, sino todo lo contrario. Muchos tenemos la gran incógnita de qué oscuros intereses hay detrás de la lógica de la producción de textos escolares en Chile. Hay mucha tela que cortar al respecto…

Saludos

12 de Marzo

Gracias Sebastián, en efecto, esta es una nueva forma de concebir, desarrollar y distribuir recursos educativos. Cambiar el modelo actual será un largo y pedregoso camino, pero inevitable. Países como Polonia, un país similar al nuestro en ciertos parámetros, cambiaron completamente su política pública de textos escolares, es posible: https://www.opensocietyfoundations.org/voices/poland-pioneering-worlds-first-national-open-textbook-program El sueño es posible!!