#Educación

SIMCE go home!

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“something wicked this way comes”

(William Shakespeare)

Que el inglés “abre puertas”, como diría el ex ministro de educación Sergio Bitar, es una verdad ambigua. La pregunta que debiésemos hacernos es qué puertas son las que se abren, cual Alibabá pronunciando “Ábrete Sésamo”, y qué hay tras ellas. Estas preguntas me parecen esenciales luego de que el pasado 23 de julio, y después de dos meses del anuncio presidencial, el ministro de educación Joaquín Lavín nos presentara la nueva prueba estandarizada de inglés que será destinada a nuestros/as estudiantes de tercero medio (jóvenes de 16 años de edad aproximadamente). Con ello el ministro nos lanza uno de los principales desafíos educativos para el nuevo gobierno chileno: ser bilingües.

El desafío del bilingüismo puede parecernos, en una primera ojeada, un objetivo razonable. Sin duda el inglés constituye una lengua importante en el concierto internacional, sobre todo pensando en los inagotables esfuerzos realizados por el poder político chileno en firmar el Tratado de Libre Comercio con Canadá y Estados Unidos. Para las autoridades ministeriales actuales el inglés es una herramienta más al servicio de la inserción económica de Chile. Sin embargo, Chile ha firmado también acuerdos con China, Comunidad Europea, Corea, Centroamérica (Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua), y México, y no estamos aprendiendo coreano, ni chino mandarín, ni italiano, ni alemán, ni francés (estas dos últimas lenguas prácticamente desaparecieron de las escuelas chilenas desde hace unos quince años y casi románticamente se siguen impartiendo como licenciaturas en escuelas de pedagogía).

Me gustaría que pudiésemos vislumbrar otra posibilidad de pensar los idiomas y su aprendizaje. Siempre hay razones económicas que facilitan la toma de decisiones en un sentido y no en otro, sin embargo el abuso de este exclusivo criterio ha llevado a Chile a optar ciegamente por el inglés, negando aproximarnos a otras lenguas y culturas. Por una parte, el caso mexicano nos muestra un país que ha intentado proteger sus lenguas originarias, exigiendo niveles de competencia de éstas para el ingreso a la universidad. En Chile no ha habido nunca una política nacional de aprendizaje del mapuzungun, aymara o rapanui, lenguas destinadas a su desaparición o a quedar fijadas como un triste recuerdo, paradójicamente, en nombres de calles de los barrios de altos ingresos. Por otra parte, el caso brasileño ilumina otra arista del asunto. El sistema escolar de Brasil ha introducido desde este año el español como asignatura obligatoria en la enseñanza media, mientras en Chile ni siquiera se considera el aprendizaje del portugués, lengua hablada por 180 millones de latinoamericanos.

No es de extrañar entonces que nuestras actuales autoridades, la mayoría de ellas con estudios de postgrado en Estados Unidos, nos impongan un SIMCE para evaluar nuestra capacidad de sintonizarnos con el inglés, lo cual en el Chile actual significa premiar a las escuelas privadas con certificaciones gratuitas para el 10% de nuestra clase alta – pagadas por nuestros impuestos al Educational Testing Service. Interesante concepción de la igualdad.

La libertad defendida por nuestras autoridades termina junto a la compulsión de los exámenes estandarizados. Una política educativa de lenguas debe considerar la diversidad para elegir lenguas originarias y lenguas extranjeras, introduciéndolas en sus contextos culturales. Porque mediante las lenguas se transmiten no sólo signos y fonemas, sino también visiones de mundo. Además una política de idiomas debiese instalarse como un derecho de toda nuestra población, la cual está condenada a pagar dos o tres sueldos mínimos por un par de niveles en un centro de estudios de idiomas, y otro tanto más por la certificación internacional. El aprendizaje de los idiomas en Chile no se exime de mostrarnos, otra vez, la extrema desigualdad de nuestro país, aspecto sospechosamente omitido por nuestras autoridades.

Todo esto, y mucho más, nos lleva a creer que un SIMCE de inglés no constituirá un aporte mayor a Chile, y nos conduce ideológicamente más bien a la clásica dominación estadounidense (y canadiense)… la misma que nos está expropiando diariamente del cobre chileno.

Como diría Shakespeare, algo malvado viene hacia acá.

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Foto: Trabalenguas / Tongue-twister – * Cati Kaoe * / Licencia CC

TAGS: #SIMCE

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Comentarios

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09 de agosto

Si bien concuerdo con que el simce en inglés no es lo mejor que podemos hacer en este momento, sobre todo pensando en los resultados, que creo, serán más malos que buenos. No estoy tan de acuerdo con el tema de la libertad de idiomas. El inglés hoy es una herramienta clave de competitividad, las empresas internacionales que se instalan en Chile, no requieren de personas que hablen aymara, si no que inglés. Enseñar más de un idioma en el colegio, es una idea casi impensable ( y no me refiero a los colegios particulares), por lo tanto, debemos impulsar el inglés en los estudios y hacerlo desde que los niños ingresan a la educación pre escolar. Sin afán de criticarte, creo que efectivamente, el inglés abre puertas.

10 de agosto

Gracias Francisca por tus comentarios, son muy atingentes. Creo que la competitividad de Chile lamentablemente hoy no s e está dando por la formación de sus recursos humanos, el inglés no creo que sea un aporte significativo a ella, y est lo digo por el esquema productivo nacional, basada en las exportaciones de materias primas, que no exigen en definitiva trabajadores muuy calificados. Por ello, me parece que una apuesta como Estado debiese ser el desarrollo cultural del país, como objetivo primario, y en esta idea el aymara si es relevante y si puede ser incluso “productivo”… no hay que olvidar que somos parte de cuatro países que tienen población que habla esta lengua. Los idiomas son integración… y si sólo queremos aprender inglés, creo que es limitarnos como sociedad.

09 de octubre

Tu comentario me ha dejado estupefacto me parece poco acertado desde el punto de vista de la lógica simple, tener que aprender ingles porque vienen empresas de países que lo hablan ¡por favor! es como pedir que si voy a estudiar a E:E:U:U: ellos deban hablar español. El que llega a cualquier parte debe adaptarse y no al contrario.

09 de agosto

Dos cosas: El Ingles ES el idioma del siglo 21 ; podemos hacer esfuerzos para preservar la cultura y lenguaje…..con algo mas que escribir en los servicios publicos, en castellano, ingles y mapudungun

10 de agosto

Gracias Sergio. Efectivamente las campañas de “salvataje” de nuestras lenguas originarias son vergonzosas, y creo que podemos avanzar hacia una concepción de “derecho al aprendizaje de nuestras lenguas originarias”. Por otra parte, el inglés es una lengua importante, pero como bien le comentaba a Francisca, no podemos obnubilarnos con él y pensar que nuestra inserción en el siglo XXI se juega allí. De hecho una base fundamental para el aprendizaje de cualquier idioma es el dominio gramatical de la propia lengua, algo que aún no hemos logrado consolidar.

11 de agosto

Creo que el gobierno no utiliza bien el término “bilingüe” ya que éste define a aquella persona que domina igualmente dos idiomas. Si usamos el concepto de hablar o escribir medianamente una segunda o tercera lengua, entonces tendremos personas trilingües si además de algo de inglés saben algo de francés y así sucesivamente.
En todo caso, parafraseando, yo diría que cada idioma tiene su afán. El inglés sirve mucho a quienes estudian ingeniería comercial o similares, turismo, etc. El francés a quienes estudian literatura europea. Alemán debería ser obligatorio para los estudiantes de filosofía. Latin y Griego nunca debería haber dejado de enseñarse ya que son herramientas fundamentales para entender nuestro idioma. Además la enseñanza de nuestras lenguas y pueblos originarios debería ser incluida en todos los planes de estudio
No me parece que un idioma prevalezca sobre otros en el SIMCE ya que produciría un interés artificial en una lengua que hoy por hoy es muy difundida en el mundo, pero que no a todos les es necesaria en grado sumo o exclusivo.

12 de agosto

Muy de acuerdo Marta, me parece que los intereses por aprender lenguas superan con creces a los fijados por nuestra política educativa, que tiende a naturalizar el inglés como la única lengua.

cindy-iriarte

11 de agosto

Alguna vez escuché a un experto internacional resumir este dilema en una frase, a mi juicio muy certera: la utopía cultural del multilingüismo (muchas personas con capacidad de hablar muchas lenguas) contra la utopía comercial del multilingüismo (muchas personas con capacidad de hablar unas pocas lenguas).

Es un conflicto sin fácil solución, más si entendemos que el idioma es parte central de la hegemonía cultural que los países dominantes buscan instalar.

12 de agosto

Gracias Enzo. Claramente las lenguas han sido parte esencial de la dominación cultural y económica de las naciones colonizadoras (hasta el día de hoy). Creo que ante el dilema que planteas, la diversidad podría asegurarnos, al menos, no encerrarnos en una sola opción. Esta diversidad en el aprendizaje de las lenguas debería estar garantizado respecto a nuestras lenguas originarias, y las lenguas extranjeras -muchas de las cuales son más bien un lucrativo negocio que un derecho asociado a una visión del desarrollo nacional-.

11 de agosto

Creo que la educacion debe propiciar en lo medular lo que a las personas les sirva para desenvolverse de la mejor forma en nuestra competitiva sociedad global, para ello el ingles es fundamental y no solo aca asi tambien lo entienden en la mayor parte de los paises del mundo.

Y no basta con aplicar un SIMCE , hace falta modernizar la estructura de aprendizaje en los colegios incluyendo a sus docentes. Hacer mas atractivo el aprendizaje en el aula implica uso de Tics , ademas propiciar que los alumnos puedan ejercitar el uso del ingles en terminos practicos no se saca nada con dar elementos teoricos sino van acompañados de su uso cotidiano..es como hacer un curso de computacion y no tener un pc….conectado a la red…

En relacion al aprendizaje de nuestras lenguas originarias es cierto que tenemos una deuda y no solo eso si ni siquiera hemos sido capaces como sociedad de reconocer constitucionalmente a los pueblos originarios por el temor a que puedan pedir autonomia…politica… En mi caso en mi labor de profe he buscado incorporar (cuando el tema lo amerita) el uso de toponimia o vocabulario mapuche, quechua , aymara ,rapa nui etc y eso a lus alumnos los motiva ya que no es algo del todo conocido en nuestra sociedad ,como dar cuenta de la herencia cultural de los pueblos originarios en nuestra cotidianidad. Me habria gustado en la U haber tenido por ejemplo algun ramo de mapudungun o lo mismo en el colegio.

Respecto a estas reformas que el gobierno propone en educacion requieren fundamentalmente un aumento radical de recursos sino seran letra muerta, si de verdad se desean cambios maximo deberia haber un maximo de 25 alumnos por aula, todas las salas de clases con equipamiento computacional,uno como docente disponer del tiempo necesario para planificar clases, sueldos muy superiores a los actuales y estabilidad laboral..para no andar cada dos años buscando pega…..

11 de agosto

Me parece algo exagerado este artítculo.

12 de agosto

Puede ser que tengas razón Nicolás, y mi ejercicio sea un tanto exagerado, sin embargo creo que dice relación a las medidas exageradas de una política pública que exagera su fe en nuestra simple aquiescencia a un modelo de cómo entender nuestro desarrollo como país.

12 de agosto

No es una política pública exagerada sí es la más eficiente. Aprender Ingles es lo más util el día de hoy, en cualquier carrera que estudies.

12 de agosto

Bueno, una cosa es la “utilidad” y otra distinta la “obligación”, te puedo citar una serie de conocimientos que también son muy útiles, y que njo son considerados en el currículum nacional… creo que esto habla de la ausencia total de debate curricular en Chile, y cómo se observa las apuestas que debemos hacer como país. La “utildad” me parece un buen criterio, pero no suficiente para asumir una política educativa. Como tu bien indicas, el inglés puede ser útil para quien estudie una determinada (o tadas si quieres) las carreras, sin embargo el porcentaje de estudiantes de educación superior es un aún escaso. Creo que es un tema al que hay que darle varias vueltas.

SIMCE go home! (por Jorge Inzunza) | Edcamp Santiago

13 de noviembre

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