#Educación

Profe, siéntese un rato

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¿Porqué, en estos tiempos, si el estudiante no tiene un buen rendimiento se responsabiliza directamente al maestro? Yo era de los porritos del curso, no lo ocultaré, motivo por el cual era de esos no muy sensatos que en excusa de una mala calificación le echaba la culpa al profe pero que al tener una buena nota yo asumía que era mi logro y no de él.

Tuve muchos profesores en el periodo de la media, de los buenos y de los malos. Era un alumno muy irregular en cuanto a rendimiento, cuando me interesaba una unidad de algún ramo me iba excelente, pero como dije, era flojo.

Siempre pensé que la responsabilidad era exclusivamente del docente, ya no, también es de la familia, no sé si en partes iguales, pero sin duda hay una tercera parte, el alumno, que siempre va a ser aquella que no reflexiona sobre su tarea en el sistema, y como culparlo, están en la edad del pavo y en esa edad nos preocupamos más del carrete, somos vanidosos y tozudos.

Quiero abocarme en la relación profesor-alumno, algo que hace meses viene dando vueltas en mi cabeza, y que tal vez no muchos compartan toda la responsabilidad que creo que tengan los profesores en el asunto, pero yo lo hago desde otro rascacielos (tampoco digo que sea el pensamiento oficial de mis coetáneos).

La mayoría de mis profesores los veo ahora como simples mortale, personas que ya están en el pasado, gracias al ejemplo de los que me enseñaron el 2010 de manera ejemplar, y ese aborrecimiento típico que uno tiene a esta edad por las pedagogías ya no las tengo.

Es innegable el hecho de que tuve profes desdichados, que incluso daban pena y esa clase de personas es la que educa al país. Pero qué pasa si el profesor, en vez de llegar con una actitud de dejo y malhumorado ( que deriva en que a uno tampoco le llame la atención) por que viene a hacer lo que hace ese mismo día todos los años, sin haberlo querido, sino que simplemente por que no le alcanzó la prueba para lo que de verdad quería (esas carreras bien ponderadas como ingeniería, o medicina) llegara con el entusiasmo y energía de querer mantener el contacto con quienes alguna vez fueron su pasado, o sea, con la vocación que un docente debiera tener.

Ejemplificaré ambos tipos de profesores con mi historia estudiantil, especialmente en lenguaje y comunicación, el ramo que siempre creí que no servía pero que ahora me doy cuenta lo equivocado que estuve.

En castellano tuve 4 o 5 profesores a lo largo de la media, todos quienes, tal vez, conocían bien la materia (el tal vez es por que aborrecía castellano y nunca me interesó), pero ellos no supieron cómo hacer atractiva la clase. Siempre los que sacaban buenas notas eran quienes, además de leer los libros 2 veces al mes, estudiaban todos los días, pero al final a muchos se les olvidaba lo que aprendían, por que lo hacían solamente por la nota.

Yo en cambio siempre pensé "Para que voy a estudiar si, al no aplicar los conocimientos, se me van a olvidar más tarde", en cambio me interesaron las materias que en la media si se podía aplicar, ya sea en experimentos o problemas ideales. Nunca en la media me hicieron aplicar mis conocimientos en lenguaje periódicamente (conocimientos, no facultades) por eso sentía que el ramo no me servía. Claro que no era tan cuadrado, ya que en lenguaje en vez de escuchar al profesor me ponía a dibujar, y en mi curso fui el único que dibujaba bien, muy bien.

Yo sabía leer, aunque no leyera con frecuencia. Caso particular: cuando leímos Don Quijote (no me acuerdo si fue en tercero o segundo medio) me bastó con leer un resumen para ser de los 3/4 que tuvo nota mayor a un 6, ganándole a los aplicados de siempre, al tener mejores conclusiones sacadas de un resumen que de las 2 partes del mamotreto. Pero otro caso eran las pruebas y los controles de contenido, y los exámenes, que eran materia, la que nunca estudié.

Vuelvo a repetir que tuve profesores buenos y malos, Profesores que escribían "tecto" en vez de texto y "gánese paya" en lugar de… cualquier otra cosa más formal, maestros que se dedicaban a hablar de sus viajes por el mundo o su ropa la mitad de la clase (no era un loquillo, era mujer), profesores que no emitían sonido sino que se limitaban a hacer mapas conceptuales y otros que eran tan sumisos que uno lo fastidiaba sin que éste pensara siquiera en imponer respeto (Yo era de aquellos). Hubo una profesora que si logró mi atención, no solo por que era bonita, también por que irradiaba alegría (Como nuestra muy querida Soledad Onetto), siempre sonriendo, y además muy simpática y con ella me puse aplicado, por que era aggradable escucharla, además nos comentaba de libros y películas y hacía la clase muy amena, pero lamentablemente se fue del colegio antes de que yo pasara a la enseñanza media y solo me hizo 7º y 8º básico. Después de ella llegaron la canasta de profesores nombrados antes.

Salí del colegio con mal NEM, y para que hablar de lenguaje. Di la PSU solo por curiosidad, y resulta que ¡SORPRESA! En la PSU lenguaje superé a más de la mitad de quienes estuvieron preparándose en un Preu, saqué 651 sin prepararme y teniendo como un 5,1 promedio general de ese ramo (gracias a las pruebas y controles de contenido), no me enorgullezco del resultado como tal, sino de que me sentí más capaz que mis compañeros, mis pares.

Entré a un Preu el año pasado, para dar todo de mí en la PSU. Era un preu mejor que el PDV, de esas instituciones que no necesitan publicidad porque sus buenos resultados son suficientes. Mis compañeros eran gente pudiente, venian de colegios de Las Condes, Vitacura, colegios de renombre, San Ignacio, San nicolas de Myra, puros santos (muchas veces me preguntaron de que colegio egresé, por que ninguno, de mi curso y de otros, lo habían escuchado antes). Comenzamos con un ensayo antes de empezar las clases, para comparar los resultados finales con esos, tal vez. En mi curso de físicos eramos 30 (al final se integraron unos más y terminamos siendo 34 alumnos en una sala) y ¡SORPRESA! fuí el mejor de los resultados: 664 pts en lenguaje.

Empezaron las clases de verdad, asumiendo que no sabiamos nada, desde cero. Al principio atendía lenguaje igual que en el colegio, a pesar de que el profesor nos integraba de forma muy entretenida, pero era el desinterés legado del colegio por el cual yo ignoraba la clase, hacía guías de matemáticas, escuchaba música, copiaba y/o repasaba otras materias en ese rato. Pero cuando escuchaba las clases del profesor me comenzó a simpatizar, los ejemplos que ocupaba cuando pasamos las figuras literarias eran hilarantes (nos usaba a nosotros como ejemplo muchas veces), cuando discutíamos las respuestas correctas de los ensayos nos convencía a todos, tenía buenos argumentos y ejemplificaba cuando se le ocurría (Profesores así los puedo contar con los dedos de una sola mano). Desde ese momento me puse a estudiar la materia que se me había pasado, y hecho eso me bastaba con poner atención para aprender, por que es mejor ecuchar que repetirser uno mismo la materia frente a un cuaderno. Me volví de los buenos, y el profesor se dió cuenta. Mis compañeros me pedían ayuda y a veces me preguntaban "por qué esta si y esta no".

Al final no fuí puntaje nacional ni regional, le voy a echar la culpa a mi temeridad, que el 2009 me tranquilizó al momento de la PSU pero que el 2010, al contrario, me hizo querer terminar lo más rápido posible la prueba, pero saqué 757 puntos siendo mi puntaje orgullo, casi a la par con mi querida matemática (que enseñaba a mis compañeros en media).

Pero la culpa de mi puntaje yo asumo que es de mi profesor, a él le doy las gracias por que realmente me enseñó, le gusta lo que hace y se nota, al contrario de los profesores que tuve en media. Cuando hacía clases no era monótono, también bromeaba, se reía con nosotros, también de nosotros, pero siempre en buena y nunca nadie se sintió ofendido. Es esa clase de gente a la que yo llamaría profesor, por que no es suficiente saber la materia al revés y al derecho, es la forma con que uno entrega ese conocimiento lo que hace que uno le agarre el cariño al asunto.

Además me inculcó, a mí y a otros, el cariño por la literatura, por el conocimiento universal y el saber actual, por tener voz y voto, rastros que siempre van a ser parte de mí desde ahora.

Aún estoy en contacto con mi profesor, por la simple razón de que yo también quiero enseñar (después de titularme estudiaré licenciatura), quiero entregar la calidad educativa que él entregó, ha entregado y seguirá entregando. Es, como dice Brecht, de esas personas que luchan toda una vida y son imprescindibles.

Una vez publiqué en el facebook de mi profesor un artículo sobre la inmadurez, por que él es bien bromista y sarcástico. Me respondió en mi muro diciendo que él ya es maduro, pero que no ha olvidado algunas cosas de ser niño, (como lo enseña El principito). Creo que así deben ser los docentes, entender la mentalidad de la gente a la que está educando. Eso es ser profesor, estar en constante contacto con la juventud y la niñez, eso es lo bonito de enseñar, y si uno no entiende que eso es lo primordial entonces los resultados no van a cambiar. Es el problema de los profesores que lo son por resignación, por que estudiaron pedagogía al no alcanzarle ingeniería, o medicina o leyes; que ejercen sin paciencia, creyendo que de una sola vez el alumno debe entender, que no miran con los ojos de los niños y jóvenes, sino que de la perspectiva de que "las cosas son así por que sí y si no entiendes no hay caso".

Lo  que pasa con muchos de los nuevos docentes es que no saben lo que es ser profesor, y a muchos no les gusta y se les nota en el rostro, por que no cualquiera es capaz de ejercer la labor, y de aguantar el sacrificio que ello implica. Pocos son capaces de llamar la atención de los alumnos haciendo atractiva la materia: creando diálogo y debate, siendo más cercano al alumno, como debería ser, y así captar el interés del estudiante.

 Cuántas películas han abordado el tema, clásicos como “Dangerous Minds” o “To Sir, with love” que transmiten la importancia de una relación más simétrica y empática entre ambas partes y que eso conlleva a lograr el aprendizaje y un rendimiento impresionante. No digo que hay que invitar a los alumnos al Fantasilandia o regalarles chocolates como premio, pero ser tanto educador como amigo.

No olvidemos también que al ser el profesor el que está en contacto con la juventud del país, hay cosas, más allá de la materia, que que también rescatamosn. Por que al profesor también se le ve como un ejemplo moral, ya que cualquiera sea la opinión que uno tenga de éste, también es un adulto y un ejemplo, un buen ejemplo si es digno y uno malo si es mediocre.

Esa es mi visión del significado de enseñar, siendo quien aprende, y así y con todas las responsabilidades que expuse, quiero hacerlo, por que no me gustaría ser esa clase de personas que solo critica pero no actúa, Y si suena injusto condenar al pedagogo con tanto peso en sus hombros y no hablar del rol familiar es por que tengo en cuenta que hay muchas familias en que ambos padres trabajan y llegan tarde y vemos más a los profesores que a nuestros padres, y ahí queda la labor familiar.

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23 de enero

Esta columna es muy valiosa, tanto por lo que concluye como por lo que ilustra. Lo que ilustra es lo que ha sido llamado en la sociología de la educación como “aprendizaje de observación.” (http://elquintopoder.cl/fdd/web/educacion/opinion/-/blogs/el-aprendizaje-de-observacion http://ivan-salinas.blogspot.com/2010/07/aprendizaje-de-observacion-gramatica-de.html) Este concepto aplicado a la profesión docente, significa que todos quienes pasamos por la experiencia escolar asumimos un valor sobre lo que es un profesor bueno y malo, y lo proyectamos como “estudiantes expertos,” sin considerar el diseño pedagógico que se encuentra detrás de nuestra experiencia escolar. La profesión docente es la más escrutada de todas, por su naturaleza social y por la cantidad de tiempo dedicado justamente a construir esas relaciones profesor(a) -alumno. Este mismo concepto lleva a muchas personas (demasiadas tal vez) a proyectar sus valores sobre lo que significa la buena enseñanza, a la vez que presentar a la profesión docente como una actividad “fácil,” imitativa y mecánica. Muchos de aquellos hoy se encuentran haciendo política educativa, sin jamás haber comprendido la naturaleza de la pedagogía ni haber compartido sus visiones respecto a lo que es una buena o mala pedagogía.
Muchas gracias por compartir este testimonio.
Saludos.

24 de enero

Muchas gracias por tu comentario.
Tu columna sobre el aprendizaje de observación es muy cierta, no la había leído antes. El hecho de que la pedagogía sea tan criticada es por que es muy importante, pero más allá de las críticas destructivas que se le hace, uno no exige que quienes ingresen a estudiar carreras docentes sean tan buenos como los que ingresan a estudiar aquellas carreras mucho mejor ponderadas, y se suma a esto el hecho de que la vida de profesor no es nada prometedora.
Ahora con la reforma educativa, practicamente regalando la formación universitaria, es desvalorar aún más esta noble labor. Una pena.

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