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Modernidad, inequidad, desigualdad y discriminación

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Soy de los que creen que la sociedad chilena ha cambiado bastante en materia de integración social, si la comparamos con la de los años 50 y 60. La cultura se acerca más a una igualitaria que a una estamental y semifeudal, como era en las décadas mencionadas y antes. El crecimiento económico y ampliación del mercado del trabajo, la disminución de la pobreza, la mejora de los servicios, la progresiva construcción de viviendas sociales, mejoras en la salud, asignación directa de subsidios, como la subvención educacional, pensiones asistenciales, ampliación de la cobertura educacional, han hecho que Chile hoy sea distinto.

Sin embargo, detrás de todos estos cambios y progreso, hay cosas que no nos dejan tranquilos y que están saliendo a la luz en movimientos sociales que plantean sus reivindicaciones combativamente. Hay tres variables que están detrás de este malestar: la distribución del ingreso inequitativa, el desigual acceso a los logros del desarrollo y algo más profundo y más arraigado en la cultura nacional: el desprecio por los que son diferentes, la discriminación.

Estos hechos obedecen a un fenómeno común en las sociedades en proceso de desarrollo, que se llenan de símbolos de lo moderno. Aparecen la infraestructura eficiente, una amplia cobertura educacional, amplia cobertura de salud, comercio dinámico y pujante – expresado en Chile en un creciente número de centros comerciales masivos – creciente diferenciación en la administración del estado y sistemas administrativos que simulan carrera administrativa y gestionan tecnológicamente ciertas prestaciones – como los impuestos y el registro civil – y varios otros más que no es necesario mencionar. Pero debajo de esta cobertura de modernidad, la sociedad sigue sujeta a la ideología de una sociedad que pretendidamente dejó atrás: la infraestructura no es para todos, solo para los que pueden pagar por ella; la educación no es igual para los que tienen más que para los que tienen menos; los sistemas de salud son tardíos e insuficientes para los pobres; la carrera administrativa es un discurso que no se expresa en la selección de funcionarios: en las decisiones de selección pesan las más de las veces consideraciones sectarias y políticas; en fin, el estado sigue siendo un conjunto inconexo de instituciones cuya dirección está sujeta a los partidos de turno. Desde este punto de vista, Chile es una sociedad solo superficialmente moderna: en lo profundo, siguen rigiendo los valores de la primitiva sociedad estamental y semifeudal que creíamos haber dejado atrás.

Dentro de este cuadro, quiero hacer énfasis en un problema que cada vez está más presente en la conciencia ciudadana de nuestro país: las múltiples discriminaciones que sufren muchos compatriotas por el hecho de ser diferentes.

Pemítanme una rápida revisión de los muchos grupos discriminados que existen hoy en nuestra sociedad.

– jóvenes vestidos "distinto"

– vendedores callejeros

– habitantes de sectores pobres

– mapuches y otras etnias

– obesos

– feos

– personas que sufren enanismo

– esquizofrénicos

– bipolares

– portadores de VIH

– homosexuales

– extranjeros morenos (los rubios no son discriminados)

– niños hiperkinéticos y con déficit atencional

– portadores de síndrome de down

– autistas

– enfermos crónicos que trabajan

– mujeres que trabajan

Todos ellos, y muchos más, son discriminados y nos hacen ver que el tema no es la discriminación de algunos grupos específicos, sino una cultura de la discriminación, que rechaza, que no acoge ni respeta las diferencias de sus hijos.

Sin embargo cada vez más, agrupaciones conformados por personas discriminadas se hacen presentes en la opinión pública y ponen en el tapete sus reivindicaciones, que en general consisten en lograr por diferentes vías, respeto a su condición, igualdad de derechos frente al resto de la sociedad y actividades destinadas a proveer respuesta o solución a las necesidades que surgen de su condición diversa. Que existan y actúen estas organizaciones le hacen bien a la sociedad, porque la sacan del engañoso escondite de la homogeneidad cultural que el Chile formal aun quiere presentar.

Por cierto, no es un camino fácil y es más lento que lo que nos gustaría, pero con seguridad a través de él se avanzará hacia una sociedad más justa, más respetuosa de los derechos de todos sus integrantes y más tolerante de las diferencias que naturalmente aparecen entre ellos. En otras palabras, estaremos transformando nuestra primitiva cultura segregadora en una nueva, integradora y respetuosa de todos.

Es por eso que resulta necesario, imprescindible, escuchar las voces de las organizaciones que representan a los distintos grupos discriminados. Es más necesario aun, que el resto de la sociedad se sume a ellos para que se ponga en discusión, para lograr protección legislativa y exigir acción de los organismos públicos competentes, para hacer conciencia en la sociedad de que se requiere asumir y resolver los problemas que conlleva la discriminación.

Hay síntomas positivos en esta materia, que tiene  que ver con el apoyo creciente que logran estas reivindicaciones en todos los segmentos de la sociedad. La equidad, la igualdad  de oportunidades y el respeto por las diferencias son valores que cada vez más son sentidos por la mayoría del país. Y eso es no solo una esperanza sino un incentivo para llegar a una sociedad verdaderamente democrática y moderna.

——-

Foto: 0sama / Licencia CC 

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Comentarios

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23 de febrero

No creo en una sociedad equitativa e igualitaria. Tampoco en una respetuosa de los derechos de los demás y menos en una que no discrimine, porque eso depende principalmente de las características de las personas y aunque no sea un argumento compartido, para mí las personas son malas…

Estas características de una “sociedad soñada” se han vuelto cada vez más populares entre los discursos de tipo humanista o social, sin embargo, son tan poco realistas, tienen tan poco asidero, son tan imprácticas que sólo suenan como rimbombantes y parecen dichas para la platea, para el vulgo, para la ignorancia de la gente que se traga cuanta cosa se le cruza por delante sin pensar en ello, lamentablemente…

Si las personas fueran buenas, tal vez la sociedad podría encaminarse hacia otra clase de cultura, aspiraciones y logros, sin embargo, si hablamos de equidad e igualitarismo, de derechos y no discriminación y todo ello lo asociamos a una sociedad “democrática y moderna” y acudimos a las bases que tienen la facultad de poder forjar esa estructura, llegamos al mundo político, por las facultades que tiene, y nos encontramos con que son la cuna de la inequidad, de las diferencias, de los derechos atropellados y de toda clase de discriminación, agregando a ello la falta de democracia, por la no participación del pueblo en los debates que debiera corresponder…

De hecho es así, porque, teniendo las facultades para remediar la situación, la “distribución del ingreso” es inequitativa y es “desigual el acceso a los logros del desarrollo” porque no se ha hecho lo necesario para nivelar ciertas clase de índices sociales…

Por cierto, no comparto el argumento medio trillado que dice que existe una mala distribución del ingreso nacional, porque este se distribuye a sus propietarios o a quienes tienen poder para reasignarlo a distintos proyectos o entidades, sin embargo, quienes son propietarios reciben el ingreso que les corresponde por la actividad que realizan, por lo tanto, si del ingreso de los pobres se tratase la observación de la mala distribución del ingreso nacional, bastaría con volver a los pobres ricos para que el tema se acabase, pero, el fondo de esto es que existe una MALA DISTRIBUCIÓN DE LA PERTENENCIA, es decir, pocos son dueños de demasiado…

¿Se puede remediar esto?… Yo creo que sí, pero, es difícil hablar de esto cuando la platea es sólo tele espectadora y no tiene intereses reales en la gente y menos aún si no tiene tiempo para hablar acerca de ello y finalmente menos si no puede dedicarse a dialogar y a establecer conclusiones y luego de hecho esto, ponerse detrás de esas conclusiones como buen esclavo que las sirva como debe para sacarlas adelante… Y esto es medio endémico… La mayoría de la gente parafrasea acerca de la sociedad perfecta, la no discriminación, el cuidado del medio ambiente, la equidad, etcétera, pero, ¿reparte sus bienes con quien no tiene la misma cantidad que ellos?… ¿Si los demás tienen problemas, ellos los asumen como propios?…

Tal vez la antítesis de todo esto, o el ejemplo contrario, y que alguna vez alcanzó esta meta, la de la sociedad prácticamente perfecta, es la vida que tuvieron los primeros cristianos luego de recibir el Espíritu Santo, según cuenta la Biblia, pero, hoy en día pareciera que la sociedad se encamina, por la opresión y la presión, a algo totalmente distinto, competitivo y que se defiende con barrotes de acero y cercos eléctricos y/o de púas, con aislamiento social, político y de ideologías distintas…

Además de todo esto e independiente de cuánta lógica, razón o sin razón haya en ello, nótese esto último, existe un factor fundamental que gravita el orden, la dirección y el sentido de las decisiones que se toman e implementan a nivel nacional y esto es el PODER DE LAS TRANSNACIONALES, mismo que tal como una especie de cáncer ha penetrado nuestra sociedad comprando lacayos que incluso serían capaces de traicionar a sus hermanos o de vender a su madre para servir a sus señores…

Es decir, soñar con una sociedad democrática, inclusiva, justa o equitativa, no tiene mayor asidero si los hijos de la patria no están dispuestos a dar una lucha como la madre de todas las luchas por ganar el poder político y económico con el que crear nuevas directrices de políticas sociales, pero, la realidad es que la ciudadanía es temerosa y prefiere la seguridad de lo poco que tiene… No haría el esfuerzo necesario… Que lo hagan otros… Para ellos lo más fácil es colocarse detrás de un pc y hablar de verdaderos imposibles sin ni siquiera tomarse la molestia ni por un segundo de pensar o proponer de qué forma se alcanzan los inalcanzables de los que hablan…

Ya sé que mi postura puede parecer sesgada y no espero que nadie la comparta, “me apoye”, o me dé de palmaditas en la espalda por lo que acabo de comentar, pero, es lo que pienso y no me juego mi reputación en ello, porque la verdad es que no tengo ninguna que defender, ni nada tengo a su vez que perder y quizá sea por ello mismo que no le prendo velitas a ninguna clase de valuarte político que me venga con los mismos cuentos impracticables de la equidad o la justicia social, más aún si no propone nada realista por alcanzarlo, porque, análisis como este ya he leído tal vez más de cien, pero, no veo propuestas, no veo a nadie dispuesto a sudar para alcanzar lo que sueña ni mucho menos dispuesto a sangrar si ello fuera necesario…

Para mí, lo cierto es que vivimos la dictadura del poder de los partidos políticos y la ciudadanía es una esclava de ese poder, ya que no tiene las atribuciones para poder liberarse de esta dictadura de forma institucional o apoyada por la Ley… Tal vez por ello cuando desea algo debe salir a las calles, porque “sus representantes” no los representan y termina haciendo barricadas y quemando neumáticos parte de la gente que coloca sus delicados pies en el duro cemento, arriesgándose a las consecuencias que provoca ser rociado por el temido guanaco motorizado… ¿Qué dice la autoridad central al respecto?… Lo mismo de siempre, “no dialogaremos en esas condiciones”, pero, bajo ningún punto de vista genera mecanismos de diálogo permanente con la ciudadanía y de forma institucional, porque de lo primero que carecemos es de democracia…

Salomón recomendó adquirir sabiduría antes que nada y así, priorizando, creo que el pueblo debe alcanzar democracia en primer lugar para soñar con construir una sociedad distinta, tan mejorada como la pudiera concebir y llegar a implementar…

http://www.camaraciudadana.cl

gdfg

23 de febrero

¿Sigues con tus posturas originales y aplaudidas?

24 de febrero

Nota: En lo que sí creo, es en una sociedad que por el propio mérito de su esfuerzo, de su preparación constante, de la confección de un herramental institucional distinto y mejorado, de más alcance y con más instrumentalizaciones, pueda garantizar ciertos logros que hoy no hemos alcanzado, incluidos ciertos derechos y garantías, tal vez no de la forma en la que “hemos saltado al desarrollo” en el pasado, porque todos percibimos que cuando se habla de ciertos índices de desarrollo queda una gran parte de la población excluida de ellos, cosa que me imagino que sería distinto si acaso nuestra democracia fuera más efectiva, hasta llegar a incluir la participación ciudadana en el debate nacional de ciertas políticas que nunca se han debatido, porque se entiende que no son del interés del ‘establishment’, mismo que a pesar de presentarse a sí mismo como un interesado en el nación y especialmente en su gente, no se comporta como tal en cuánto a la apertura de ciertas posibilidades que podrían garantizarle a la ciudadanía las formas de expresión, decisión y poder que ella desearía tener y que en gran medida se subentiende que debiera tener constitucionalmente…

Aparte de eso, que es un comentario general que espera sea un complemento de lo dicho, me llama la atención la acidez de tu respuesta Carlos Gonzalo, al punto que me parece de cierta forma lamentable que no podamos albergar conversaciones distintas o miradas diferentes, debatiendo acerca de ello, pero que estemos tan dispuestos a la descalificación sin argumentaciones, lo que en cierto modo confirma mi teoría de la “discriminación” de las ideas que nace en la cuna política, tal vez para proteger sus propios intereses… Es decir, en cierta forma el juicio que emites acerca de la discriminación que has comentado, es algo que te alcanza con la mayor de las facilidades, demostrando que tu preocupación por tener una sociedad respetuosa es vacía o falsa y que como en tantos otros casos pasa lo mismo por la falta de compromiso social y por la ausencia de la debida integridad y consecuencia…

La historia nos ha demostrado que las ideologías transmitidas sin ninguna clase de metodología para alcanzar las metas de las que se habla, no tienen ningún sentido práctico porque no es posible desarrollar criterios uniformes de comportamiento individual, pero, por el contrario, sí es posible mejorar los mecanismos que dan cuerpo a la vida institucional de una nación para que con mejores instrumentos, existan bases distintas para que la conducta se reforme en ambientes más propensos a la bondad que a la disputa, al compartir que al usurpar, etcétera…

Ahora, con el debido o no debido permiso del anfitrión del artículo, me retiro de el por la falta de garantías para exponer y debatir de forma respetuosa e inclusiva, democrática y equitativa, igualitaria, con los mismos derechos y de forma moderna acerca de lo que expone el uno y las respuestas que proporciona el interlocutor…

kljsdk

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