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Los malos estudiantes

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Los grandes olvidados en la discusión sobre educación han sido los alumnos más difíciles de educar. No todos los niños tienen las mismas habilidades para el aprendizaje y, aunque esto es obvio para casi todos, no es algo que esté presente en la formulación de los programas.

Los premios, computadores, becas, liceos de excelencia  son para los mejores, los buenos estudiantes. ¿Qué pasa con los menos capaces? ¿No serán ellos los que necesitan estos “premios” para hacerlo mejor? Los expertos en educación sistemáticamente han desoído o no se han interesado en lo que otras disciplinas puedan aportar a esta discusión. La biología,  desde hace mucho tiempo, ha estudiado los procesos involucrados en el aprendizaje y las interferencias en la adquisición de conocimientos. Sin entrar en este tema, hay datos que son de conocimiento universal: entre el 1 y 2% de la población, de acuerdo a pruebas estandarizadas, presenta una discapacidad cognitiva, previamente catalogada como retardo mental y un porcentaje mayor tiene una inteligencia limítrofe. Aún cuando algunos defiendan la inteligencia emocional como un factor importante para tener éxito en la vida, esta es complementaria a la capacidad de análisis, síntesis, asociación que permite procesar información para la resolución de problemas, encontrando soluciones creativas y susceptibles de comprobación.

Existe un grupo mayor de niños y adolescentes cuyas capacidades intelectuales son normales o incluso sobre lo normal, pero están interferidas por cuadros que se enmarcan dentro de los trastornos del desarrollo. Entre éstos, el más frecuente es el denominado “trastorno por Déficit de Atención”, que afecta al menos a un 7 a 10% de la población infanto-juvenil. Este cuadro se caracteriza por una dificultad marcada que afecta el desempeño en varios ámbitos de la vida, en la regulación de los impulsos, que frecuentemente se acompaña de hiperactividad, sobre todo en los niños más pequeños, en la capacidad de mantener un ritmo de trabajo sostenido por lapsos adecuados a cada edad, resistiendo la fatiga y logrando diferir la gratificación en pos de una meta a más largo plazo. Estos niños tienen gran dificultad en la adaptación a los esquemas escolares cada vez más rígidos imperantes en la educación básica de la mayoría de los colegios.

El trastorno por déficit de atención se asocia habitualmente a otros cuadros que interfieren con el aprendizaje, el más frecuente es la dislexia (trastorno específico de la adquisición de la lectura). Aunque el diagnóstico de dislexia requiere un tiempo de exposición formal al aprendizaje de la lectura. Desde la etapa preescolar hay signos de riesgo para desarrollar este cuadro, especialmente si uno de los padres lo presenta. Cualquier niño que presenta dificultad en esta área, debe ser evaluado para hacer un diagnóstico y tratamiento especifico, además de las adecuaciones metodológicas que le permitan compensar su déficit y mantener un adecuado sentimiento de capacidad para aprender, facto fundamental para un desarrollo emocional sólido y así evitar un deterioro de su autoestima. Esto definitivamente no se logra haciéndolo repetir de curso, tema que ha sido demostrado en numerosas investigaciones. Es Absurdo pensar que un niño o niña de 5 o 6 años no logre la lectura “porque no se esfuerza lo suficiente” o peor aún “porque es flojo”.

Hay múltiples causas que explican la dificultad de algunos para un buen rendimiento académico, pero las anteriores son de frecuencia e impacto suficientes como para considerarlas en la discusión de proyectos educativos y estrategias para mejorar la educación en nuestro país y, de paso, la calidad de vida de estos niños y adolescentes.

La selección de niños para ingresar a la educación básica hace que los que presentan estos cuadros no sean admitidos en los mejores colegios, y sí lo son por razones de familia u otros, cuentan con recursos suficientes para hacer un manejo multidisciplinario que les permite un mejor desempeño. Sin embargo, en la educación pública el ingreso es sin restricciones, lo que no se ha analizado en relación, por ejemplo, en los resultados del Simce. No se puede desconocer que otra manera de seleccionar durante la educación básica es eliminar a los alumnos con bajo rendimiento mediante reglamentos que impiden pasar de curso con menos de cierta nota y también impiden la repitencia en el colegio, recurso ampliamente usado en colegios que quieren subir sus puntajes o no quieren invertir recursos monetarios en el tratamiento de niños con dificultades de aprendizaje.

Las dificultades de aprendizaje son más frecuentes en los hombres, ya que los trastornos del desarrollo, la discapacidad intelectual (retardo mental), autismo, dislexia, etc., son más frecuentes en este género, según se ha demostrado en cada investigación realizada al respecto, lo que es una clara señal de que estos problemas de aprendizaje no son sólo dependientes de factores culturales o pedagógicos, también hay involucrados factores biológicos que no podemos desconocer.

También se ha demostrado que el fracaso escolar, la repitencia, son un factor de alto impacto en la deserción escolar, y ambas tienen una relación demostrada con la delincuencia. En Estados Unidos, una de las estrategias más exitosas en disminuir la delincuencia en jóvenes y adultos ha sido el programa de “Incentivos a la Graduación”, en que los niños y jóvenes en riesgo son identificados precozmente y son manejados con programas personalizados, con utilización de variados recursos pedagógicos y de otras disciplinas para mantenerlos en el sistema educacional y lograr su graduación.

Aunque sea políticamente incorrecto decirlo, hay niños y jóvenes que requieren un programa escolar con adecuaciones en objetivos y contenidos que los habilite para integrarse constructivamente a la sociedad, reforzando fuertemente sus habilidades sociales y emocionales, que finalmente debiera ser el objetivo de la educación en general. Los programas actuales no contemplan este aspecto, están diseñados para preparar al alumno a seguir estudiando en la educación superior, pero si esto no es logrado, el joven cuenta con escasas herramientas para integrarse al mercado laboral, con el grave riesgo de pasar a integrar un grupo numeroso de jóvenes frustrados, sin empleo y con alto riesgo de involucrarse en actividades antisociales.

 

Comentarios

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13 de agosto

Esos alumnos son tierra de nadie. Los directivos y los docentes son presionados para superar los indicadores del Simce, la formación, que subyace en el artículo en comento, es dejada de lado porque no reditúa en el “semáforo escolar”. La formación de la persona no es prioridad en el actual modelo educacional. En mi concepto, lo de ahora no es educación, es meramente capacitación.

Helga Cisternas

14 de agosto

Que excelente columna, desde hace mucho tiempo tambien comparto la misma preocupacion ¿que pasa con los alumnos de 4,0 a 4,9?, porque los gettos de excelencia son para separar la paja del trigo y que pasa con aquellos niños que ya que sea por causas sociales, económicas no pueden obtener mejores resultados, hasta ahora la discusión se centra con becar a los mejores alumnos pero creo que al salir la Ley antidiscriminación no pensaron que las mas grande está en la educación porque tenemos niños que merecen educación y otros en los que no vale la pena gastar esfuerzos y luego los vemos en las calles cometiendo delitos aspiracionales.

Basilio Merino A

19 de septiembre

Realmente no llama la atención su artículo. Para los que hemos estado años trabajando en educación el modelo educacional está construido para un determinado tipo de alumno y quizás peor, un solo tipo de profesor(a). Ud. menciona a aquellos que presentan algún tipo de trastorno de aprendizaje o déficit cognitivo, que sin dejar de ser un número significativo no se pueden comparar con aquellos con carencias socio económicas y culturales para los cuáles el modelo se niega a considerar. Si los liceos municipales son su lugar, esto irá cambiando ya que los liceos Bicentenario, de excelencia o como se les llame, tampoco son para ellos. Quizás sería interesante conversar como los colegios particulares privados y subvencionados se “encargan de deshacerse” de ellos.
Atte.

20 de septiembre

voy a discrepar en parte con lo que se menciona en este articulo.

Si nos paseamos por los colegios hoy, lo que vemos es que los niños mas dificiles de educar no son los grandes olvidados, son los que estan mas presentes.

El problema radica en que si esos trastornos son producto de algo neurologico o producto de una mediocre educacion de los padres.

Si un niño tiene dificultades de aprendizaje, lo que hace la gran mayoria de los profesores es comentarselo a los padres o al coordinador academico. No los tratan de flojos ni nada parecido, porque en su formacion academcia se esta dando mucho enfasis a ese punto, sobre todo en cómo identificar la presencia de un trastorno. Pero es todo lo que pueden hacer, porque todo lo demas (o sea, identificar exactamente el trastorno y tratarlo) es deber de los padres.

Y ahí esta el mayor problema. ¿Donde estan los padres?

En el articulo pareciera que quienes tienen la responsabilidad total sobre los trastornos de aprendizaje son los profesores y la escuela en general. No es cierto. Es de los padres. Y lo estan haciendo pesimo, cada vez peor. Lo que esta angustiando a muchos profesores es que ya casi no tienen “niños normales”. Una de las quejas que está aumentando en varios colegios es que los niños de kinder ya son carne de sicologo, porque vienen con trastornos que se estan haciendo demasiado difciles de tratar.

Y pongamos las cosas como son: el que pasa mas de 40 horas con los niños es el profesor. UNO, SOLO UNO, contra mas de 45 personitas con diferentes trastornos. Y ese “uno” tiene que instruirlos, educarlos, tratarlos sicologicamente, solucionarles los problemas a cada uno… Y lo hace solo, porque los padres de esos crios brillan por su ausencia, o se enojan si se le dice que su niño tiene un trastorno.

El sistema educacional puede adaptarse como plantea el articulo, pero al final siempre volvemos al punto: el profesor NO PUEDE reemplazar ni suplir los deberes que tienen los padres, y son los padres los que tienen que resolver los trastornos de los niños.

¿Que el problema es de recursos economicos? Sí, lo es. Pero ahora hay muchisima informacion, mucho mas que hace unos años, y hay trastornos que precisamente lo que requieren es esfuerzo, mucho esfuerzo. El deficit de atencion no se mejora con pastillas, ademas requiere disciplina, incluso actividades al aire libre como deportes, o pintura… Requiere mucho esfuerzo, de los padres y del alumno ya que muchas de las conductas asociadas a trastornos de aprendizaje se mantienen por las interacciones maladaptativas entre padres e hijos. Y eso es lo que no veo que se critique, que precisamente lo que abunda son las pesimas interacciones familiares, porque los padres ni siquiera hacen el esfuerzo de criar y los niños se dejan llevar por la mediocridad de los padres.

Pedirle a la escuela que haga el rol que corresponde a los padres es absurdo. Porque centrar y girar en torno a los niños con problemas de aprendizaje lo que esta provocando es que los que no los tienen sean arrastrados con ellos, y al final todos son perjudicados. Los primeros no asumen que tienen que superar su problema, los segundos no pueden desarrollar su potencial.

La escuela no prepara para la educacion superior. Nunca lo ha hecho, ni lo va a hacer. Si acaso prepara para tal vez ingresar, pero nada mas. La escuela es el primer paso para insertarse en la sociedad y en el mundo. Y el mundo y la sociedad es cruel. Si los chicos con trastornos no los superan o los controlan se quedan marginados, y si son delincuentes los castigara. La escuela tiene ciertos deberes, pero el gran papel es de los padres y de los niños: si ellos no le toman el peso a su situacion, si esperan que las soluciones se las den otros y no hacen ningun esfuerzo, la sociedad no lo hara. Y si esos niños con trastornos son luego jovenes frustrados y delincuentes sera porque sus padres no hicieron nada para impedirlo.

Aura Cabalin

09 de octubre

Mirar el problema de una manera tan subjetiva no se logrará ninguna solución.

Si bien como dices ahora todos tienen trastornos y el curso en general “no es normal” es precisamente por que en la historia hemos descubierto diferentes patologías, trastornos o deficit y la hemos tratado de distinta manera… hace medio siglos a los niños con síndrome de down, simplemente los internaban o los escondían, hoy sabemos de sus capacidades y se han integrado incluso laboralmente a la sociedad.
Con respecto a la labor de los padres también tienes razón pero no son todos y el sistema de salud aun no incluye a estos niños, es mas estos niños no tienen ni salud (tratamientos multidisciplinarios) ni educación, todo se reduce a quien puede gastar el doble o el triple de lo que se gana, sin contar que muchos padres, carecen también de los conocimientos adecuados para intervenir al hijo.
pero discrepo contigo con respecto a los docentes.
1.- ellos son profesionales, ademas es una carrera altamente vocacional en que el aprender debería ser un lema y en muchos que conozco no lo es, simplemente dice, yo no sabia a mi no me lo enseñaron (respuesta muy mediocre por lo demás)
2.- existe un conformismo imperante en este sistema y no veo peleando a los profesores por mejorar, sino mas bien quedarse estancados sin cambiar el paradigma, para crear un nuevo sistema (los que lo hacen son pioneros y son muy pocos)
3.- Si bien la responsabilidad no 100% de ellos, como profesionales deberían estar capacitados para identificar los primeros síntomas, y no calificar ( como ocurre frecuentemente) a los niños de flojos e inútiles como me ha tocado ver,
4.- en cuanto a la salud lograr hora con un neurólogo o siquiatra para un diagnostico especialista es carisimo y para que hablar del sistema publico, que aparte de de no tener suficientes médicos, no hay horas disponibles y la atención esta mas bien enfocada en casos muy graves.

Todo esto lo digo con conocimiento de causa, soy madre de 3 hijos 1 con asperger y el camino que nos ha tocado caminar junto como familia no ha sido nada de fácil y para que decir que prácticamente mendigamos la inclusión y el tratamiento, todo seria mas fácil con conciencia y conocimiento, todos tenemos los mismos derechos de ser tratados con dignidad y con las mismas oportunidades.

Como sociedad debemos tener la capacidad de cambiar la mentalidad y de ayudar a nuestros niños

Jaime

17 de octubre

Marcela, primero ¿tienes hijos? segundo (si los tienes) ¿tienes alguno con problemas de aprendizaje? (por decirlo de forma general).
A mi me da la impresión de que no encajas en alguna de ambas situaciones, y no me vengas con que conoces al hijo de un amiga, o de una pariente….. porque no es lo mismo.
La responsabilidad primera es de los padres, pero puede pasar que o no dispongan de los medios y/o que carezcan de conocimientos para actuar debidamente, es entonces cuando surgen las responsabilidades de los educadores y del sistema educativo.
Cuantos “profesores” no saben lidiar y piden la salida del niño o lo mantienen ocupado sin que avance en nada. ¿Es responsabilidad de los padres?
El sistema de integración ofrece tan poco para estos niños ¿es responsabilidad de los padres? Si un profesor es poco, entonces que tenga un ayudante por sala ¿o tiene que ser uno de los padres que tiene que acompañar a su hijo en la sala?
Por tus comentarios me doy cuenta que no conoces el sistema de integracion, y quizas peor, estarías muy feliz si existieran escuelas especiales para todos los que tienen trastornos, asi todos separados construirán cada uno su sociedad particular.

Javiera

30 de enero

Estoy totalmente de acuerdo con usted, los niños con cualquier problema cognitivo son discriminados en el sistema educacional actual, donde lo único que les importa es el rendimiento y los puntajes del simce. Y que pasa con la inteligencia emocional?, con las relaciones interersonales? Someter a un niño al estres de repetir de curso, con toda la carga social y la baja autoestima que esto les genera está lejos de resolver el problema, por lo de más los acrecenta, haciendo sentir al niño distinto, incapacitado, creando una gran frustación que se hará mayor en su adolescencia. es sólo empujarlo al camino de los malos hábitos para así encontrar la aceptación que de niño no encontró en su etapa escolar, por ser rechazado por que su aprendizaje no correspondía a los métodos comunes hoy en día implementados en los colegios