Columna en Educación
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La nueva brecha digital

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Durante las últimas décadas se han realizado significativos esfuerzos en Chile por disminuir la brecha que existe entre quienes tienen acceso a las oportunidades de las tecnologías digitales y quienes no. Los avances logrados, asociados fundamentalmente a la masificación del acceso y del desarrollo de una infraestructura de redes digitales, conllevan nuevos y más complejos desafíos.


La nueva brecha digital que debemos enfrentar no se resolverá instalando más tecnologías en las aulas. Hay más oportunidades de resolverla, incorporando eficazmente estrategias que articulen la infraestructura digital disponible, con propuestas didácticas vinculadas a los desafíos curriculares del sistema educativo.

De acuerdo al Estudio Internacional de Alfabetización Computacional y Manejo de Información, los estudiantes de 8º año básico de los niveles socioeconómicos más bajos no son capaces de usar los computadores “para la recolección de información básica y explícita y para completar tareas de manejo de información”. Tampoco pueden “realizar ediciones básicas y crear productos informativos sencillos”. Los estudiantes de grupos socioeconómicos altos, sí pueden hacerlo.

De acuerdo al SIMCE TIC 2013, siete de cada diez estudiantes de 2º año de educación media de los grupos socioeconómicos más bajos no son capaces de “expresar y transmitir de forma eficaz un mensaje claro y relevante, escogiendo el medio más adecuado para un destinatario y contexto específico”. Nueve de cada diez estudiantes de los grupos socioeconómicos más altos, sí pueden hacerlo.

La brecha se repite en los diversas ámbitos que miden estas evaluaciones.

El problema principal ahora no es el acceso, es el uso. En otras palabras: la nueva brecha digital no se explica por la disponibilidad o no de dispositivos digitales conectados a Internet. La nueva brecha digital, se explica por los tipos de usos que se le dan a estas tecnologías.

En un sistema escolar de tan alta segregación social como el chileno, este resultado es predecible. Sin embargo esto no es un consuelo razonable ni menos una justificación, especialmente porque existen oportunidades relevantes que se están desaprovechando.

En las escuelas y liceos cada vez hay más computadores y acceso a Internet. De acuerdo al Censo Nacional de Informática Educativa 2012 del Ministerio de Educación, en los establecimientos de dependencia municipal existe un promedio de 6 alumnos por computador, lo que representa una mucho mejor relación que la que existe en los establecimientos subvencionados (14) y la de los colegios particulares pagados (11).

Sin embargo, el SIMCE TIC 2013 devela que el 86% de los estudiantes nunca o casi nunca usan los computadores en clases de matemática. En el caso de la asignatura de lenguaje, los estudiantes que nunca o casi nunca usan los computadores en clases llegan al 60%.

En los hogares con hijos en edad escolar también ha crecido el acceso y un 70% de los apoderados declara que además de computador, tienen conexión a Internet. De hecho y de acuerdo a estudios encargados por la Subsecretaría de Telecomunicaciones, la principal razón por la que el(la) jefe(a) de hogar decide contratar servicios de Internet es la educación. Sin embargo, el principal uso que se le da en el hogar a las tecnologías de la información, es el acceso a redes sociales sin que esto se vincule necesariamente a procesos de aprendizaje.

Esto se puede explicar, porque a pesar de la disponibilidad de recursos digitales, los modelos pedagógicos que enmarcan la planificación de las actividades en el aula en la mayor parte de los establecimientos escolares, siguen siendo tradicionales. Las clases se organizan sobre la base de recursos analógicos convencionales y no existen incentivos ni estrategias de apoyo efectivas, que permitan a los docentes incorporar nuevos recursos y oportunidades en la sala de clases.

La nueva brecha digital que debemos enfrentar no se resolverá instalando más tecnologías en las aulas. Hay más oportunidades de resolverla, incorporando eficazmente estrategias que articulen la infraestructura digital disponible, con propuestas didácticas vinculadas a los desafíos curriculares del sistema educativo.

Es hora de acortar distancias y agregarle valor a la inversión realizada.

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Comentarios

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Joege ortiz lobo

17 de Diciembre

Este es uno de los temas que debiera ser prioridad en la reforma educacional ya que tiene que ver con la calidad de la educación.

Alejandro Barros

17 de Diciembre

Muy buena columna @hmart, toda la razón, pero lo que ocurre es que comprar hardware y tecnología base es más fácil, se puede vender mejor en la prensa y viste. Cuando entras al mundo más soft, los procesos son más complejos y largos y por lo tanto es probable que la cinta la corte otro

17 de Diciembre

Buen punto Alejandro. Para que se corte esa cinta (independientemente de quien sea el que aparezca en la foto)…debiéramos empezar luego a invertir en estos procesos más complejos y largos. De otra manera, me temo que nos quedemos sin cinta para cortar.

17 de Diciembre

Excelente artículo.