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La cartonización: el motor de las movilizaciones

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Necesitamos un cartón. Lo necesitamos de manera urgente. Ahora. Ya. Entre más corta sea la carrera, mejor. Así tendré antes mi cartón. No importa si aprendo menos. La sociedad no me va a preguntar cuánto sé. Me va a preguntar si tengo o no tengo mi cartón.

Durante un viaje por el sur de Chile, recorrí junto a unos amigos un bosque para llegar a una cascada que estaba dentro de un parque nacional. Cuando llegamos, nos sorprendió muchísimo que nos quisieran cobrar una entrada. Mis compañeros y yo alegamos mucho rato al guardia: no entendíamos por qué teníamos que pagar por ver una cascada que llevaba miles de años fluyendo en esa zona. Exigimos nuestro derecho a admirar la naturaleza chilena sin pagar por ello.

Después de minutos de acalorada discusión, el guardia terminó confesando que durante ese verano la cascada se había convertido en un hilito de agua debido a la sequía, y que por tanto no representaba ningún atractivo. Pero que la entrada la tenía que cobrar igual.

Inmediatamente dejamos de alegar y decidimos irnos de ahí. No tenía sentido ponernos a pelear con el guardia por ver un hilito miserable de agua.

He recordado frecuentemente esta anécdota desde el potente surgimiento de los movimientos estudiantiles en el año 2011. Por supuesto, siempre he apoyado fervientemente el derecho a la educación gratuita, pero he visto cada vez con mayor sorpresa que se ponga tanto esfuerzo, tanta lucha, que se haya arriesgado tanto por acceder gratuitamente a una cascada que no es más que un hilito miserable de agua.

El sistema educativo chileno es, por lejos, lo más deforme que existe en nuestro país, y por eso no deja de ser curioso que exijamos acceder gratuitamente a ese sistema deforme.

Pero no me refiero, en este caso, solamente a las tristes herencias económicas de la dictadura que se han visto reflejadas fundamentalmente en la educación superior. Me refiero a otro tipo de herencia, terrible, angustiante, y de la cual nadie habla. Me refiero a lo que podríamos llamar la “cartonización” del pueblo chileno.

Los estudiantes y muchos otros actores sociales piden a gritos que el acceso a la educación sea gratuito, pues educarse es un derecho que debe estar garantizado por el Estado y que no puede estar sometido a las leyes del mercado. Impecable. Perfectamente justo. Sin embargo, hay muchísimas otras cosas que deberían, según la opinión general, estar garantizadas por el Estado y que no lo están. Y no hemos visto que exista un movimiento tan fuerte por ese tipo de derechos. ¿Por qué la educación ha sido erigida como el gran derecho?

En mis breves pasos por la universidad, me dediqué de forma exhaustiva a descubrir cuál era la motivación de cada persona que estudiaba en la misma casa de estudios que yo. Por qué había decidido estudiar, y no hacer otra cosa. La respuesta parece obvia: porque hay que estudiar. Hay que estar en la universidad. ¿Pero por qué? ¿Por qué hay que estar en la universidad? Ahí las respuestas comienzan a ser más vagas. La respuesta de muchos era, simplemente, “porque sí”. Otros elaboraban más. Decían que te abría la mente, y que eso era bueno. Otros, muchísimos, decían que estaban en la universidad porque no podían desperdiciar la oportunidad. ¿Pero por qué asumimos a priori que hay que tomar esa oportunidad? También tenemos la oportunidad todos los días de ir a una biblioteca a arrendar “La búsqueda del tiempo perdido”, pero nadie lo hace (me incluyo). Tenemos la oportunidad todos los días de subir cerros. Tenemos la oportunidad todos los días de hacer miles de miles de cosas, y sin embargo, no las hacemos. ¿Por qué los estudios superiores son una oportunidad que no se puede descartar? En mi caso personal, he sido mirado de todos los modos posibles por mi decisión de alejarme de los estudios superiores formales. La mayoría dice que soy un idiota por desperdiciar la oportunidad. Otros argumentan que es inmoral dejar la universidad cuando hay tantos cabros que quieren estudiar y no tienen la posibilidad. ¿Se supone que esa sería una razón para continuar haciendo algo que me hace profundamente infeliz? Hay otros, muchísimos también, que me felicitan y dicen que a ellos les gustaría hacer lo mismo. Dedicarse a hacer las cosas que le gustan. ¿Y por qué no lo hacen? Es que tengo que terminar la universidad. ¿Por qué? Porque sí.

No tengo ningún estudio estadístico en mis manos, pero apelo al sentido común y a la lógica de todos los días. Pregúntele a cualquier estudiante si le gusta lo que estudia. Le aseguro, por mi experiencia en este tipo de cuestionarios, que se va a encontrar con pocas respuestas afirmativas, con muchas negativas y con millones de “mmm… piola”. ¿Qué es eso? ¿Por qué debemos pasar los mejores años de la vida estudiando algo que no nos hace felices? Muchas veces, el problema no es la carrera, sino el sistema educativo. ¿En qué otro país se ve que estudiar una carrera tenga que ser, necesariamente, la primera prioridad de cada alumno? Si alguien decide que la universidad es su segunda prioridad en la vida, porque la primera es cualquier otra, simplemente no pasa los ramos. La universidad en Chile está pensada para agotar, muchas veces hasta la depresión, a sus alumnos. Prácticamente no permite pensar en nada más. No deja tiempo para aprender nuevas cosas. Para tomar un taller, por ejemplo. Para hacer deporte. Los buenos alumnos lo logran a punta de mucha organización, pero en las etapas de exámenes deben dejar todo de lado y dedicarse exclusivamente a estudiar aquello que, en general, no sólo no les gusta, sino que rara vez son capaces de comprender su utilidad para desempeñarse laboralmente.

¿Por qué los estudiantes quieren acceder a la educación?

No creo que sea para aprender. Si fuera para aprender, los alumnos leerían clase a clase los textos que envían los profesores. Y eso no ocurre. Si fuera para aprender, los alumnos enfrentarían las clases con disposición a aprender, y no a esperar que pase la hora. Si fuera para aprender, los estudiantes leerían los libros completos. Leerían la bibliografía sugerida. Si fuera para aprender, nadie haría torpedos ni sacaría resúmenes de Internet. Si quisiéramos estudiar para aprender, un profesor podría salir de la sala durante una prueba a tomar un café, porque sabría nadie se pondría a copiar. Total, lo que importa es aprender.

Eso no existe. En términos de esfuerzo académico, somos una sociedad absolutamente mediocre. Por supuesto, existen miles de casos que pueden probar lo contrario, y lo sé. Pero son la excepción. Y lo sabemos.

Regresemos a la pregunta: ¿por qué, si no es para aprender, se exige – con toda justicia, insisto – el derecho a la educación? ¿Por qué hay cabros que han pasado meses y meses en tomas duras, pasando hambre y frío? ¿Por qué los estudiantes marchan y repletan las alamedas? ¿Por qué, en definitiva, necesitamos de manera urgente entrar en el sistema educativo?

Esta respuesta la obtuve con mi cuestionario de pasillo, y es la respuesta más triste del mundo.

Necesitamos un cartón.

Necesitamos un cartón porque nuestro cuerpo y nuestra alma no son garantía suficiente de nuestra existencia para la sociedad.

Necesitamos un cartón para probar que somos alguien.

Necesitamos un cartón. Lo necesitamos de manera urgente. Ahora. Ya. Entre más corta sea la carrera, mejor. Así tendré antes mi cartón. No importa si aprendo menos. La sociedad no me va a preguntar cuánto sé. Me va a preguntar si tengo o no tengo mi cartón.

Y si no lo tiene ni piensa tenerlo, o no puede tenerlo porque no le es posible pagar una universidad, olvídese de ser alguien. Usted no es nadie. Probablemente nunca tenga un trabajo estable, y si lo tiene, es casi seguro que su remuneración será la mínima. No importa si ese que trabaja a donde a usted le gustaría trabajar pasó todos los ramos raspando y copiándole al mateo del curso. Eso no tiene ninguna importancia. Lo que importa es que tiene un cartón, y usted no. ¿Me dice que lo ha leído todo, que lo ha estudiado todo por su cuenta? ¿Que ha tomado talleres, cursos, seminarios? ¿Y cómo me prueba eso? ¿Dónde está su cartón profesional?

Por eso, finalmente, creo que los movimientos estudiantiles se equivocan al tener como estandarte de lucha la gratuidad. O tal vez no se equivocan. No, no se equivocan. Pero no se dan cuenta de que están avalando el mismo sistema que critican. El sistema en el que sin cartón, no son nadie. Porque, nos guste o no, la lucha constante y valiente para que el Estado garantice el acceso a la Educación no tiene que ver con una disposición a aprender. No tiene que ver con que los estudiantes sean felices estudiando.

Tiene que ver con un cartón sin el cual no existimos.

No importa cómo lo conseguimos.

No importa si nunca nos gustó lo que estudiamos, si después no nos gusta en lo que trabajamos, si fuimos infelices toda la vida porque nunca hicimos lo que amábamos.

No importa. Tenemos un cartón y podemos trabajar y pedir créditos y endeudarnos.

No sabemos cuándo nos metieron en la cabeza que lo necesitamos. Simplemente, lo necesitamos. Y visto lo que cobran las universidades, y visto que las universidades siguen repletas, podemos decir que lo necesitamos a cualquier precio.

Por mi parte, volveré a esa cascada cuando la sequía haya acabado y no sea un hilito miserable de agua. Cuando sea una cascada grande y maravillosa, me pondré a pelear con el guardia para exigir mi derecho a entrar gratis a admirarla.

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Comentarios

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03 de julio

Es bastante ABC1 el comentario.
Porque en el justificativo no se presume que las personas busquen un cartón para poder trasladar eso posteriormente a un sueldo mas alto. En la mayoría de los casos, las familias y los estudiantes ponen sus esperanzas de mejora económica en el cartón.
Por lo tanto, el remitirse a conceptos de gustos, a tomar talleres, hacer deportes, subir un cerro, como alternativas a estudiar, habla de un situacional donde la subsistencia, la salud, y otros elementos ya están resueltos, por lo que podemos dedicarnos a buscar la felicidad sin lastres.

03 de julio

Andrés
La crítica de fondo puede ir mas allá, que tiene que ver con la transformación de todo elemento como un bien económico.
Una de las grandes frustraciones que uno vive como ciudadano es ir viendo como todo ahora tiene precio. Y eso no se refleja en el IPC, por lo que no se logra ver bien cuanto sube en realidad el costo de vida. Antes, ibas a dedo al sur, te alojabas en un sitio eriazo con una carpa, y solo llegando a ciertos lugares, podías ver maravillas. Ahora está todo mas normado, y tiene un costo: ir, entrar, a veces acceder a una segunda parte tiene un costo extra, etc. Finalmente te va quedando la sensación que todo se maneja con la billetera. Por lo tanto, la billetera se vuelve casi una razón por la cual existir: sin la billetera no eres nadie (porque no puedes hacer casi nada). Y, por ello, la gente se mete a estudiar cualquier cosa; para lograr ese dinero que le permitirá acceder.
La educación gratuita es una inyección a la vena de dinero para las familias (al eliminar la deuda de arrastre), pero es también un traslado aguas abajo del problema: ¿que pasa con todos los ilustrados, tienen recompensa económica después? ¿aumenta la frustración social cuando no hay empleos motivantes y bien remunerados?. ¿Como se enfocará una protesta después, dado lo atomizado del mercado laboral? ¿sindicalización in-extremis, para exigir mayores sueldos? Pero la disponibilidad de trabajos sigue siendo piramidal.
Con todo ello, lo importante es ver el panorama completo para poder resolver bien los problemas: llegamos a un estado sociocultural en el que se necesitan respuestas mas de fondo a nuestra evolución. La educación es un tema, porque se ha manejado de forma orgánica, pero independiente del resto de los elementos sociales, por lo que por ahora si puede parecer que se está buscando solo un cartón. Pero detrás de eso se está buscando muchas otras cosas, que no están ni meridianamente conversadas: ¿como queremos a Chile para, digamos, el 2050?
Saludos

solopol

03 de julio

En nuestro país se hace un uso muy intensivo del término “cultura”, asi como de “educación”, “conocimiento”, “preparación”, pero aparte de servir para rotear, por ej. a los mecánicos que arreglan autos diciendo “que tienen poca cultura”, no hay una preocupación real por investigar, por aplicar el conocimiento, incluso las personas preparadas tienen poca ocasión de investigar, y en muchos casos ni siquiera tienen interés en hacerlo, así que la verdad encuentro muy buena la columna.

esteban alvarez

03 de julio

Si creo haber comprendido el sentido de la columna, Andrés nos invita a reflexionar acerca del profundo empobrecimiento de la experiencia formativa que aqueja a la educación superior chilena: una suerte de obligación ciega, mediante la cual los jovenes buscan justificar su lugar en la sociedad accediendo al tan anhelado “cartón” (título que indica, más bien, la obtención de un pretendido estatus cultural y económico). ¿Vale la pena, dada la precariedad del sistema chileno, esforzarse por garantizar que aquellos en condiciones de ingresar, estudien gratuitamente? Si pensamos que la gratuidad es “sólo eso”, esto es, simplemente liberar del pago de aranceles a todos aquellos que desean ver realizados sus sueños de reconocimiento y consumo, claramente la respuesta es no. Sin embargo, lo que Andrés parece no considerar, es que la demanda de gratuidad contiene un sentido esencialmente transformador: cambia de raíz la relación que establecemos con aquello que hasta hace un momento era considerado un “bien de consumo”, una “inversión familiar”. La consciencia de que la educación superior se ha convertido en un derecho, y más aún, ganado a través de movilizaciones que demandaron el esfuerzo de miles de estudiantes, constituiría tanto un motivo de orgullo como una feliz responsabilidad. La gratuidad, en este sentido, bien puede ser comprendida como la huella de todo aquello que consideramos genuinamente valioso: la amistad, el amor, la solidaridad, etc. El que una sociedad tome consciencia de que la educación tiene el valor de lo gratuito, por ser ella fundamental para la vida en común, y no meramente como un medio para la consecusión de fines individuales, es señal de que la cascada por la que fluyen aquellos valores que no se aprecian en dinero ha comenzado a aumentar su caudal. Quizás sea la próxima generación la que pueda experimentar con real intensidad el compromiso de una educación concebida como un bien común.

03 de julio

No voy a negar que la cartonización es el gran problema, lo es, cuanta gente estudia para poder refregarle el cartón en la cara a cuanto enemigo invisible se le ponga en frente, también es un problema el que se ponga a la universidad en primer lugar, si bien creer que será la sustentadora de nuestros deseos futuros es entre comillas cierto, no debiera ser la primera prioridad por sobre los afectos que tengamos.
Mi problema está en decir que la universidad, si fuese la segunda prioridad, te echarías todos los ramos, partiendo de ahí se cae en lo absurdo. La universidad es necesaria, no en el sentido en que no puedas hacer otra cosa y seas inservible socialmente, no para refregar un título, sino para tener un puerto seguro. Si el que escribió este artículo piensa que al mecánico (que se cita en un comentario) no le a costado salir adelante más que la porquería y que no hubiera preferido tener un puerto seguro al que recurrir todos los días como el de un cartón es ciego y sordo, jamás mudo pero la boca la usa para dar opiniones como verdades absolutas y eso nunca es bueno.
Ok, hay cientos de ejemplos de personas que no yendo a la universidad han logrado tener una vida de lujo (con esto me refiero a que tienen lo que quieren y no a que lo tienen todo), pero son miles y millones los que por no poder acceder a este sistema que, de acuerdo consume a la mayoría, te seca, pero que finalmente si puede ser visto como una necesidad y como una oportunidad por cuanto el día de mañana tienes que comer y dar de comer.
Si hay gente tan ciega como para no ver al sin número de poblaciones que se vio obligada a reducir todos sus sueños a una baraja limitada que incluye ir a la playa una vez cada cinco años por el día porque no alcanza para más, ok, critíquenme, pero, si bien concuerdo con el problema planteado, creo que el modo en que se muestra, dentro de una sociedad en la que tristemente estamos insertos, no es para nada la correcta.

03 de julio

¿Que carton te da de comer hoy en dia?

Vamos directo al meollo ¿que carton hoy lo tienes y puedes comer?

Porque te aseguro que el de asistente social o el de profesor o incluso el de sociologo no.

Los cartones que te dan de comer universitarios son:

1. Ingeniería Comercial
2. Contabilidad y Auditoría
3. Ingeniería Informática
4. Psicología
5. Ingeniería Civil Industrial
6. Ingeniería Civil
7. Química y Farmacia
8. Administración de Empresas
9. Ingeniería de Ejecución.

Y tecnicos.

1. Técnico en Administración de Empresas
2. Contabilidad y Secretariado
3. Técnico en Administración de Recursos Humanos
4. Técnico Informático
5. Técnico en Computación
6. Técnico Mecánico
7. Técnico en Análisis de Sistemas
8. Técnico en Ingeniería de Ejecución.

¿Crees que todos estan capacitados para estudiar alguna de esas carreras? No, no lo estamos (lo digo porque yo apenas se sumar y restar)

Asi que entramos en la categoria de que si vamos a estudiar, tendremos el problema que no lo haremos en una carrera con carton seguro, lo haremos en las otras, en las que el carton no sirve mas que de adorno o en las que con carton o sin carton eres un nadie, o peor, en las que tendras que vivir juntando cartones.

La universidad hace dos decadas sino mas que dejo de ser un seguro. De hecho, es mas seguro tener un taller de vulcanizacion. Siempre habra alguien con las ruedas pinchadas. Pero si me dices que es seguro estudiar hoy Periodismo, Veterinaria, Relaciones Publicas, Diseño, Arquitectura, sociología, Psicopedagogía, Derecho o Biología, es que no sabes como esta hoy el mercado laboral chileno. A fin de cuentas, uno no estudia por amor al arte, estudia para vivir, y el carton solo sirve si el mercado te lo solicita. De lo contrario, esta de adorno.

03 de julio

Ahí está el problema, con todo respeto entraste a una carrera donde la inestabilidad laboral es mucha, yo te digo que entré a psicología, una carrera sin tanto mercado, pero me aseguré de entrar en una universidad donde los contactos abundan y en donde los patrocinadores para hacer un posgrado con tal de que en el futuro trabajes con ellos también, no se trata de tener habilidades que, si bien, tienen un rango de alcance suficiente (como la física o matemática) no es universal, se trata de ser inteligente en el trayecto y crearte un proyecto.
Voy en primer año, pero ya estoy considerando lo que voy a hacer cuando salga de quinto, no porque me proyecte ya terminando la carrera, que me fascina, sino porque sé que con un 83% de empleabilidad al primer año de egreso tienes que aprender a destacarte de la masa y conseguir el campo. No compito contra otros sino contra mí mismo para no quedarme en un promedio de generación sino trabajar para en el futuro tener el desempeño (y no el ranking, que me parece una forma deleznable de evaluar) que quiero.
Y te aseguro, por cierto, que tener un cartón si sirve de piso, ya que utilizaste tu experiencia personal te cito la mía. Yo vengo de un barrio bien llamado gheto en una capital de provincia y la gente que está ahí, si bien, mucha de ella es muy buena, se tiene que matar en un empleo sacrificador día y noche para poder mantener a su familia, ¿por qué?, porque el sueldo es indigno, y ¿qué pasa cuando quedan cesantes?, seis meses sin pega aunque sepan hacer de todo, Y PARA!!, no solo deben preocuparse por ellos, sino por su familia que depende de ellos. La gente que delinque o se prostituye; por lo menos de donde vengo; no lo hacen por ser “malos miembros de la sociedad” sino porque no tuvieron la posibilidad de ganar un cartón que les facilitara la vida.
No dije en mi comentario que el cartón te aseguraba la pega, pero te da un piso, con un cartón de pedagogía puedes ser profesor o cuidador de niños o trabajar de cajero en un supermercado, sin un cartón partes trabajando como cajero o puedes ser maestro chasquilla o ganas una porquería como temporero o tienes que hacer cosas mal miradas porque no te quedaba otra opción. Quien tiene un cartón tiene voz, quien tiene cartón puede cambiar esta porquería de sociedad a la que llamamos Chile, así que no se vale quejarse por cinco o diez o quince o veinte años de matarte estudiando y de pagar por algo caro si todavía tienes con que mantener a tu familia, mira que hay gente que desde el primer momento tuvo que matarse para poder darle el pan al ser querido y a ellos sí que les ha costado.
Y se me olvidó, triste que haya gente que lo haga por escalar socialmente, existimos quienes lo hacemos por tener que darles de comer a mis hijos sin olvidarme que también tengo una vida y a su vez pelear porque las cosas cambien. Si te pesa lo que has tenido que pasar; y perdona que en el párrafo de arriba haya sido tan categórico, no lo borré, sin embargo, porque fue lo que tu comentario me hace sentir, yo no te conozco y te deseo suerte con tus problemas; únete a la batalla, mira que en soledad no se consiguen las cosas, se consiguen con hechos y batallas ganadas, y esas se ganan con masa e inteligencia, no con una ni con la otra, sino juntas.

solopol

03 de julio

No creo que el autor este en contra de la educacion gratuita ni de la universidad, solo esta planteando una reflexion, que tampoco es tan ABC1 o tan volada, es una realidad, pero como te digo, no creo que esté en contra de que quien quiera educarse en la universidad lo pueda hacer, al menos yo estoy totalmente de acuerdo, pero para muchos la realidad es otra y deseamos otros horizontes, que exista la universidad como derecho y que quien quiera PUEDA ser universitario no significa que todos TENGAN que ser universitarios, no sólo por un tema de aptitud sino de vocacion, lo que a tantos les cuesta entender. Y ninguna economia sofisticada puede ser tan estrecha tampoco, solo ofrecer empleos universitarios?, absurdo, ya imagino que saldrá alguien diciendo que la universidad es para “los más capaces”, en fin, es no entender el problema, lo que dice Marcela es muy cierto en algunas situaciones.

04 de julio

Angel Hernandez

La expresion “inestabilidad laboral” para referirse a Historia es demasiado amable. Gracias por echar mas sal en la herida 😛

Te deseo suerte, porque, como bien dices, estas en primer año. Espero de verdad que lo que has planificado resulte… porque no todos tienen esa suerte

03 de julio

“La sociedad no me va a preguntar cuánto sé. Me va a preguntar si tengo o no tengo mi cartón.”

Ayer me paso. Yo tengo carton, tengo varios cartones (es la tonteria de haber estudiado una carrera humanista como Historia, estas fregado para el resto de tu vida a coleccionar cartones). Pero me faltaba un carton… que de hecho estoy sacando, porque ya se que me falta ese carton. Mi pesadilla es que luego me sigan faltando mas cartones.

Dios.

Me he pasado toda mi vida estudiando. No recuerdo mi vida antes del kinder. No recuerdo mi vida sin estudiar.

Lo malo es que soy buena estudiando, es de hecho una de las pocas cosas que se hacer (no se tejer, no se clavar un clavo, tampoco se vender, lo que se es estudiar) Pero me estoy colapsando. Ahora que he tenido que volver a estudiar, llego de clases a vomitar acido. Literalmente acido. Porque ya no quiero mas cartones, tengo una maldita pared llena de ellos y tengo que tener mas y eso me tiene al borde de convertirme en terrorista.

Yo no veo la mejora en mi vida desde que estoy estudiando. Porque nadie me dijo que la cosa iba a ser asi. Yo cuando entre a la universidad vi que habia un campo laboral al que iba a poder acceder, pero nadie me dijo que era tan chico. Luego, cuando obtuve mas cartones, nadie me dijo que no iban a ser suficientes porque resulta que mientras estaba en esas salian mas y mas postgrados y otros tenian mas y mas cartones asi que yo tenia que tener mas cartones para competir, y ahora que soy PhD tengo que seguir sumando cartones…

Eso es lo que me hace sentir mal por no apoyar lo de “educacion para todos”. Porque yo se que la universidad no es para todos. Hay que tener recontramucho aguante, muchos cojones como dicen los españoles, para soportar todo lo que implica tener un carton. Creo que se esta mintiendo monumentalmente a la gente cuando se le dice “tu puedes ser universitario, tu puedes estudiar lo que quieras”, porque no se les esta diciendo que mientras mas haya gente con carton, mas cartones necesitas para competir y al final nunca sales de la universidad.

Por eso no apoyo que todos entren. Sí creo que debe ser gratuita, pero creo que hay que ser draconianos para el ingreso, porque esta situacion se escapo de control, todo el mundo puede tener un carton, y es insano, porque se ha banalizado la obtencion del mismo, al grado que ya necesitas muchos cartones para tener el peso que hace unos 20 años tenias con solo uno.

Hacer creer que el carton sirve para escalar socialmente o salir de pobre es no saber que en Chile, como en muchas partes del mundo, el carton solo vale cuando esta acompañado de pituto. Y cuando va acompañado de experiencia, que de donde diablos la sacas cuando tienes que estudiar ya es asunto tuyo. Y cuando sabes ingles, y cuando tienes una facha x, cuando no vives en ciertos barrios, cuando no egresaste de ciertas universidades….

El precio de un carton a veces es mas caro de lo que a uno le dicen.

solopol

03 de julio

Totalmente de acuerdo con tu opinión, saludos.

04 de julio

Para mí la gente quiere dinero y tiempo libre, paz y alegría…

no quiere pagar el precio del esfuerzo universitario
no quiere el cartón
ni siquiera quiere un trabajo…

El enfoque necesario que ataque el problema desde una área más de fondo, me parece que va por otro lado…

Sin embargo, la universidad es el camino para conseguirlo, a criterio de muchos y por lo tanto la vía debe estar expedita, tan solo dispuesto el estudiante a pagar el precio de sudor intelectual que exigiera el Estado, ofreciendo a cambio la gratuidad y las becas que se requieran, a quienes las soliciten y demuestren que se la pueden.

Esto tal vez deriva en que se puede tomar como idea base de la educación a:

que si el niño quiere ser “…médico”, a la edad que lo decida, el sistema educativo debiera prepararle para rendir una prueba preliminar asociada a la medicina, por ejemplo, como acceso a la universidad, y posiblemente no exigirle otra cosa

hecho que se relaciona con la idea de “campeones mundiales en educación”, para que exista la gente con la preparación necesaria para resolver problemas difíciles, preparados desde su niñez, tal como lo hace una atleta, por ejemplo, quienes usualmente disputan medallas olimpicas incluso antes de los veinte años, cosa que redunda en que la población bajo el sistema educativo podría obtener un título a temprana edad, o incluso ingresar al sistema cuando ya no lo creía posible…

Bajo la misma línea argumentativa, está el hecho de que el Estado podría invertir en la impresión de “textos técnicos finales” necesarios para la rendición de esas pruebas de ingreso a determinadas carreras universitarias

lo que a su vez le da otra perspectiva a todo el sistema educativo como tal, ya que el sistema estatal de educación mal invierte una cantidad bastante grande de recursos que podrían utilizarse de otras formas posibles, siempre en educación,

lo que nos lleva a la pregunta: ¿es posible generar un sistema educativo mejor y a similar o menor costo?…

El tema detrás de todo esto es, en realidad, es si la mejora que quiere la gente respecto a una materia determinada toca o no toca los intereses del stablishment, porque si lo hace, entonces, tal sistema no está sujeto a cambios, porque, el asunto le pertenece a la mafia

quieres algo de dinero gratis ?
nacionaliza el cobre !
pero, no puedes, porque es de la mafia

quieres innovar en el sistema educativo ? (reingenierizarlo, por ej.)
no puedes hacerlo, porque gran parte del mismo le pertenece a la mafia

quieres mejor salud ?…
la mafia marfa-ceútica no te lo permite, porque tiene que venderte, a ti o al Estado, remedios caros que te sigan enfermando si tienes cáncer, por ej., pero, que nunca te dirá todo lo que sabe de plantas que lo curan como el kalanchoe Daigremontiana, o de otras que le hacen bien a tal enfermedad. Igualmente guardará silencio respecto a que existen productos baratísimos que casi lo curan todo, incluso reemplazando la quimio terapia apenas con aguas de hierbas, pero, que no están como conocimiento o productos a disposición de la gente. Tampoco el Estado garante te lo brinda, porque todo el tema le pertenece a la mafia…

Así y todo, me parece que el sistema educativo no es de la vital importancia que se le atribuye, porque la discusión de fondo no parte con la educación como base, sino que bajo la idea del “enriquecimiento del usufructo soberano” en beneficio de la población…

A pesar de todo ello, una nación necesita trabajadores, por lo tanto, toda la población en condiciones de hacerlo, debe trabajar, hecho que redunda en que el país podría tener pleno empleo vía el usufructo incremental de sus recursos soberanos, de forma que el Estado contrate a los cesantes y los coloque dónde se necesitan las obras que requiere el país y, ojo, que no me refiero precisamente de forma exclusiva en el área estatal…

Existen otros enfoques para darle nuevas perspectivas de vida a la sociedad, pero, no tenemos las herramientas para validar esos enfoques, o exponerlos siquiera, o probarlos, como sifueran ratones de laboratorio, que nos enseñen, haciendo el trabajo, la mejor forma de hacer las cosas, o nuevas cosas que hacer…

Todo ello debiera permitirlo algunos artilugios concedidos como potestad a una verdadera democracia, pero, ya todos sabemos que lo que se llama hoy democracia, también le pertenece a la maphia, y por lo tanto no es un tema donde el interés ciudadano pueda conseguir logros que representen todos sus valores, garanticen lo que creen son sus derechos, retribuyan adecuadamente sus esfuerzos y tomen debidamente en cuenta sus aportes intelectuales…

Finalmente: ¿alguien dijo que se había dado por iniciada la temporada en que los ciudadanos podríamos argumentarle lo que queremos a la institucionalidad?…

Nuestra opinión vale lo mismo que nuestro tiempo perdido en expresarla, para toda la mafia, si acaso nunca llegamos a ser más listos que ellos…

Fernanda Gonzalez

04 de julio

Encuentro que tienes toda la razón, se han distorsionado mucho los valores en nuestro país debido al modelo económico que se nos impuso. Pero estoy en desacuerdo contigo, no podemos hacer lo que nos plazca porque la sociedad no te da las oportunidades, es por ello que debemos estudiar en la universidad nos guste o no porque es lo unico que nos queda. Aca no hay fomento en el arte, deportes, y otras actividades por parte del estado, para el que quiera hacer teatro por ejemplo tiene que tener plata para hacerlo… a la gente simplemente no le queda opcion.

04 de julio

No suelo opinar en mis propias publicaciones porque viene a ser un poco injusto hablar dos veces, pero en este caso lo haré porque quisiera agregar algo que creo que no se comprendido bien en la columna misma. Yo no estoy invitando a nadie a que deje la universidad. Por supuesto, estoy de acuerdo con todos ustedes de que es necesario estudiar porque es la única alternativa posible.
Lo que yo quise hacer es hacer evidente eso: que es la única alternativa posible, y que eso hace que la educación deje de ser un fin en sí mismo y se convierta sólo en un medio para llegar a un cartón. Lo terrible es que no hayan más alternativas. Por supuesto que entiendo que todos tengan que estudiar, que sea un deseo muy fuerte de las familias, eso es obvio. Solamente quise hacer visible que eso no tiene que ver tanto con un deseo de aprendizaje y culturización como con la necesidad urgente de un cartón. Por eso la educación se vuelve monótona, aburrida, agobiante, cuando debería ser algo fabuloso.
No es una invitación a dejar de estudiar. Es una invitación a detenerse un segundo y darnos cuenta de cómo funcionamos. Cada uno juzgará si le parece que funcionamos bien o mal. A mí, me parece que la lógica del mercado no está inserta solamente en el precio que se paga por estudiar, sino que además, logró convertir a eso tan puro que es el aprendizaje en una “carrera” (y por algo los estudios se llaman así, “carreras”) hacia un cartón.

24 de julio

Estimado Andrés, creo realmente que éste tipo de opiniones son las hacen que las personas crean que efectivamente necesitan un cartón para surgir.
Te cuento, de propia experiencia, y de otras que he tenido la suerte de observar, que esto no es así.
Hoy en día las oportunidades para vivir “económicamente bien”, se pueden dar de miles de formas, y lo que hay detrás de eso no es un cartón, es ingenio, sentido de la oportunidad, perseverancia, una mente abierta y sentido de la observación.
Si seguimos creyendo que necesitamos algo externo para valorarnos o para surgir, no llegaremos más a estados conformistas y de frustración.
Creo que sería muy valioso aportar a que todos nos demos cuenta que tenemos todas las capacidades para uno crear sus oportunidades y que no necesitamos esos cartones, eso es sólo apariencia y simplismo.

solopol

04 de julio

Y tampoco tu reflexión es tan “filosófica” o ABC1, la misma innovación en tecnologia es casi siempre ARTESANAL, la máquina de vapor es un artilugio artesanal, la innovación es artesanal, incluso actualmente, muchos piensan que hoy todo lo hacen las máquinas, claro, y quien hace las máquinas? Otra máquina? Jajaja, bueno, saludos

Teresa

04 de julio

“Si fuera para aprender, los alumnos leerían clase a clase los textos que envían los profesores. Y eso no ocurre.”

Que terrible falacia.

– Estudiante de Ingeniería Comercial en la UC (Sí, la carrera que supuestamente sólo se estudia para ganar plata).

Eduardo

08 de julio

Falacia?

En la enseñanza básica, no es decisión tuya, ya que tienes unos padres que andan detrás diciéndote a cada rato que tienes que leer lo que el profe mandó, en la universidad estás obligado porque por lo que estás pagando no te puedes dar el lujo de “echarte” un ramo, por lo que solo en la educación media tienes mayor poder de decisión si quieres o no leer los textos y aportas unos datos claves para entender tu manera de pensar: Ingeniería Comercial en la UC, o sea, o 1.- puntaje nacional de la PSU o 2.- ABC1.
1.- Lógico, siempre fuiste “la” que leía siempre los textos que daban los profes, por si no te diste cuenta, tus compañeros jamás (o muy rara vez) lo hacían.
2.- En el colegio en que estudiaste se realizaban debates acerca del texto entregado por lo que era imposible no leerlo o bien tu institutriz te los leía, lo que no califica como que tu los leíste.

Supuestamente? Jelou!!! Ingeniería “COMERCIAL” no es una carrera de la facultad de artes y letras, no es un oficio; es una carrera que tiene por finalidad “Alcanzar utilidades económicas para el comerciante” así que el 100% de los que estudia esa carrera lo hace para ganar plata (lo logren o no después, ese es otro tema) no por amor al arte.

Reversible

05 de julio

Creo que el cartón, en esta columna, equivale al largo listado de premios que se ha adjudicado el autor

24 de julio

Si nadie paga entrada, quién paga el sueldo del guardia? si no hay guardia, quién cuida la naturaleza? Si nadie cuida la naturaleza, quién educa para que se haga? Finalmente, todo lo que creemos que es culpa del resto e injusticias ajenas, no son más que la propia culpa generalizada, por acción u omisión.
Sobre la cartonización, tengo la sensación que ésta columna se escribió en los años 90.
La cartonización hace rato dejó de ser una garantía para obtener un trabajo, hoy en día no sólo tienes miles de oportunidades de sobrevivir en la vida económica, sino además puedes crear tus propias oportunidades, hecho que antes sólo era posible con un cartón.
Concuerdo con que la reforma educacional se centra bastante en esta cartonización apartente. De hecho, gusto mucho de usar la oración “los estudiantes luchas por una educación obsoleta”, para mi gusto, lo es.
Ahora, me parece que podrías releer tu columna y encontrarías muchas respuestas a tus disgustos si te preguntas ¿por qué?
A modo de ejemplo ¿Por qué una persona siente que sólo es valorado socialmente por tener un cartón? La respuesta no va en que efectivamente necesita el papel, la respuesta va a un orden valórico muchos más simple, quizás inseguridades propias, quizás un disvalor emocional, carencias sociales de otras índoles que superficialmente pueden hacer sentir la necesidad del un algo externo, cuando la respuesta al valor de uno dentro de la sociedad, es determinado por uno, no por el resto.
De ahí saldrían muchas más columnas, quizás más constructivas, más reflexivas y que aporten al fondo los problemas sociales.

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