#Educación

Esquizofrenia v/s escuchando voces: Otras visiones

3 |
COMPARTIR
EN WHATSAPP
COMPARTIR
EN WHATSAPP

Imagen

Si hay algo que le devolvería a la educación, a niños y niñas, adolescentes y adultos, es la capacidad de poder cuestionarse lo que les enseñan y/o dicen. La educación ha reproducido una cultura de la “única verdad” combinada con bastante conformismo, de quedarse con lo primero que nos dicen y no cuestionar si es verdad o real lo que nos enseñan. Falta esa curiosidad por descubrir, por reflexionar, por re-pensar.  Y esto ocurre en cualquier etapa de nuestra Educación. En mi caso, durante mi formación profesional como Psicóloga, la línea en la que nos formaba nuestra escuela era más bien cognitivo conductual, aferrada al modelo médico, algo no de extrañarse. El modelo médico es el que prima en nuestra cultura, donde, en el caso de la Psicología el DSM V lo plantean como el “gran” manual, y los diagnósticos se basan en categorizar psiquiátricamente a los pacientes. Me gustaría  dedicar esta entrada(y otros más que le seguirán) a cuestionar y poner en duda desde mi área, planteamientos culturales que gran parte de la población da por seguros, a mostrar desde otro punto de vista lo que podría ser la realidad. Compartir un poco de contra psicología y antipsiquiatría que por gusto personal leo e investigo.


Es complejo el poder que ejerce categorizar a alguien con algún trastorno, el discriminarlo como alguien distinto a la mayoría, realizar está acción pone límites al sujeto en su desarrollo, detrás de la etiqueta existe una carga de negatividad hacia su propio autoconcepto, y un “esto no lo puedes hacer”.

En este caso, me gustaría comentar un trastorno en especial, muy conocido popularmente hace ya varias décadas, la Esquizofrenia. El nuevo apartado de “Esquizofrenia y otros trastornos psicóticos” en el DSM V incluye trastornos que tienen síntomas psicóticos como características definitorias, y se comprende lo psicótico como la perdida de límites del sí mismo y prueba de realidad. En cuanto a los síntomas que se describen, se habla de alucinaciones, ideas delirantes, trastornos del pensamiento, lenguaje y comportamiento desorganizado y/o catatónico, entre otros. Tal vez para alguien que no es del área, le costará comprender un poco lo que menciono, sin embargo lo que quiero rescatar en esta descripción es uno de los síntomas popularmente conocidos, el tema de las alucinaciones. En “Psicopatología y semiología psiquiátrica” de Ricardo Caponni se definen las alucinaciones como: “una percepción sin objeto real, sin el estímulo externo correspondiente, y con juicio de realidad.”  Y estas las clasifica en olfativas, gustativas, visuales, auditivas, táctiles, cenestésicas y cinéticas. Así podemos concluir que tendría alucinaciones el sujeto o sujeta que manifestase percibir algún objeto a través de alguno de sus sentidos que no existe en la realidad compartida. Y en esto de “realidad compartida” es donde me gustaría ahondar, ya que en su propia realidad sí existe.

A partir de esto, me gustaría plantear lo siguiente: como se puede revisar en lo que informa el DSM V y las definiciones de Caponni, se paran desde un punto donde existe una única realidad, esa realidad compartida que socialmente es aceptada, la cual es rígida y tajante en excluir a quienes no logren encajar en esta realidad establecida. Es decir, que en esta realidad compartida, se determinó que quienes no escucharan, vieran o sintieran cosas que otros no lograsen escuchar eran extraños, son anormales (o sea, que no se encuentran en la norma). En el modelo médico actual, si no se ajusta, se patologiza y en el caso de la esquizofrenia, se médica.

A medida que fui estudiando Psicología, el tema de categorizar fue generando un ruido molesto dentro de mí, ya que vi que como profesional, tendría que “discriminar” entre lo que se acepta o no. Actualmente desde la anti psiquiatría y la contra psicología han surgido visiones alternativas a esta radicales patologizaciones de conductas que no han se han ajustado a la norma, creí que para la Esquizofrenía no existía uno, ya que francamente lo de escuchar voces, es tan condenado socialmente que cuesta creer que pudiera existir uno.

Movimiento por los escuchadores de voces, es esta visión distinta, les dejo un video de TED donde  Eleanor Longden relata su experiencia de pasar por la “esquizofrenia”. En primer lugar cuenta como sufre el desamparo y discriminación cuando toma lo que le ocurre desde esta visión negativa y patologizadora de la esquizofrenia  después de ir al Psiquiatra, y luego, relata cómo está visión distinta de aceptar esas voces en su cabeza como algo natural del ser humano, la llevo a sanar y poder sobrellevar las crisis que iba presentando en su vida.

Personalmente, creo que es complejo el poder que ejerce categorizar a alguien con algún trastorno, el discriminarlo como alguien distinto a la mayoría, realizar está acción pone límites al sujeto en su desarrollo, detrás de la etiqueta existe una carga de negatividad hacia su propio autoconcepto, y un “esto no lo puedes hacer”. No digo que esta visión sea tajantemente la única verdad, pero me hace sentido, la encuentro más respetuosa con las diferencias de los otros. También la encuentro más positiva, ¿y si escuchar voces no fuese más que una forma no tan regular de poder adaptarse a las crisis como Leonor plantea? ¿Una cualidad humana que aun falta por explorar y aceptar? La gente normal no escucha voces, ¿y si en realidad, fueran muchas, muchísimas las personas que empezaran a escuchar voces? Y de esta manera, escuchar voces se volviera la norma.

Si cambiáramos por esta visión al discurso dominante en nuestra sociedad, ¿Cuántas personas desamparadas en ese diagnóstico, infelices, humilladas, abandonadas dejarían de estarlo?

Es un tema que da para reflexionar bastante, quisiera compartir un video que me llego hace unos días y dejar la pregunta: ¿Qué pasa con nuestro sistema educacional?, ¿tenemos instituciones que sepan abordar a niños y niñas que manifiestan escuchar voces? ¿Desde que enfoque se debería abordar?

TAGS: Esquizofrenia

Los contenidos publicados en elquintopoder.cl son de exclusiva responsabilidad de sus respectivos autores.
Te invitamos a conocer nuestras  Reglas de Comunidad

Comentarios

Quedan 1500 carácteres.

Ordenar comentarios por:
Cristóbal Fernández

20 de marzo

Concuerdo plenamente contigo futura colega. 🙂 Yo creo que la visión de los trastornos está sesgada y obedece al modelo médico occidental. Sin embargo, a pesar que estoy actualmenfe cursando una maestría en psicología clínica (visiones clásicas de la misma), sí creo y enfatizo que debe de haber una alternativa al modelo predominante. Y esto incluye una revisión al DSM-V, que aunque se reconozca o se mencione la posibilidad de estas otras visiones como “unspecified”, no son suficientes. Afortunadamente, me llegó un libro de Alemania traducido al inglés con estas interrogantes que no se plantea el modelo que conocemos y da pautas (usando la psicoterapia) para ayudar y no diagnosticar a las personas que tienen otra forma de percibir el mundo (e.g., sinestesia). Un gusto saber que habemos personas que pensamos de forma similar como usted y yo (en este aspecto) y que difiere de lo que se contempla en la actualidad.

Cristóbal Fernández

20 de marzo

Le dejo mi correo por si quiere ponerse en contacto conmigo y compartir ideas:

cristobalfvg@comcast.net
Facebook: /cristobalfvg

26 de marzo

Hola
Mi opinión no es la de un profesional clínico ni mucho menos. Soy una persona común y corriente que no ha creído nunca en la absolutización de diagnósticos clínicos que “clasifican”, y “etiquetan”, a personas. Y esto por dos percepciones que tengo de la realidad. Una, que toda persona es un universo existencial en sí misma, con una dinámica interna que la hace única e irrepetible entre sus pares, y que en la medida que se desarrolla, se hace cada vez más comprensible para sí misma y menos accesible a la definición de un parámetro común que la explique a los demás Entiendo que nuestra necesidad primaria de seguridad nos obligue a adaptarnos a una sociedad con normas y deberes comunes, y que a su vez, esta sociedad, a través de la educación, nos entregue un lenguaje común. Pero de ahí a legitimar como verdadera una categorización de las personas por sintomatologías del comportamiento , hay un abismo enorme, y una falta de respeto profunda a la existencia individual de cada persona.
Mi otra percepción es que las ciencias médicas obviamente se fundamentan sólo en el conocimiento ya adquirido para “estudiar” el comportamiento del ser humano. Por definición. no pueden incorporar ni sospechar siquiera el conocimiento aún no descubierto . Cada profesional sabe algo o mucho del conocimiento universal que ya se tiene de las ciencias, pero nadie sabe nada de lo que aún no se descubre, de los fenómenos que ni siquiera sabemos de su existencia, y que no por eso, dejan de afectar el desarrollo humano. Para poder diagnosticar entonces, los profesionales reducen la existencia humana de una persona a una serie de manifestaciones conductuales que las explican a partir sólo del conocimiento ya adquirido. Por definición, lo no conocido , la ciencia lo declara como inexistente, lo que es una aberración lógica. Es como decir que América no existía antes de su descubrimiento, o que los confines del universo no están porque un telescopio todavía no los encuentra. Evidentemente la ciencia se desarrolla y adquiere cada vez mayores conocimientos, pero no puede absolutizar sus modelos explicativos respecto del fenómeno humano y la existencia de la vida en una persona, a través de diagnósticos clínicos que no toman en cuenta la diversidad existencial irrepetible de cada ser humano y pasa por alto la ineludible y brutal realidad de lo No conocido. Mi duda va entonces, más que a un cuestionamiento al sistema educacional, a la percepción que tenemos de la ciencia y de sus aplicaciones al fenómeno humano. Me parece sobrevalorada y con falta de humildad para reverenciar y dignificar el universo que vive en cada ser humano

Ver todos
Ocultar

Nuevo

VER TODO

Nuevo

Si el debate electoral pasado se había centrado en el cuestionamiento al modelo económico y político, en éste no apareció como principal temática durante la campaña. Sin embargo, con la votación con ...
+VER MÁS
#Política

Elecciones 2017: de vuelta a la política

Las izquierdas, en general, debieran poner todo el peso de su voluntad para escapar de la permanente exaltación de los elementos contradictorios y abocarse, a la vez, a la formulación de la síntesis que ...
+VER MÁS
#Política

Atomización de la política (o como naufragar eternamente)

Movilizarse hoy en este paro de advertencia, será preferentemente una acción que llevará agua a los molinos de la campaña de engaños y argumentos oportunistas de una derecha neoliberal que lucha por to ...
+VER MÁS
#Política

El paro del sector público y el sentido común

El capitalismo es una buena herramienta, siempre y cuando y por una avaricia desmedida genere abuso, se destruya el medio ambiente y deshumanice las relaciones entre las personas.
+VER MÁS
#Sociedad

El Burro, la Zanahoria y la utopía del crecimiento económico eterno

Popular

Baradit deja al desnudo aspectos políticamente incorrectos, ha tocado la fibra del conservadurismo doble estándar de la elite criolla, aristocrática, oligárquica, momia. Para ellos, es de muy mal gusto ...
+VER MÁS
#Sociedad

El caso Baradit, o el arte de develar lo incómodo en Chile

Nuestra participación y la de muchos otros es la que hace posible orientar la dirección de un país en un sentido u otro. Un grano de arena no hace una montaña, sin embargo un gran número de granos, sí ...
+VER MÁS
#Política

¿Por qué no votar?

Será interesante saber si Piñera y Guillier ofrecerán nuevas propuestas en materia científica, y si rescatarán propuestas e ideas de los programas de las otras candidaturas, en particular si quieren bu ...
+VER MÁS
#Ciencia

Segunda vuelta: ¿qué esperar para la ciencia?

El capitalismo es una buena herramienta, siempre y cuando y por una avaricia desmedida genere abuso, se destruya el medio ambiente y deshumanice las relaciones entre las personas.
+VER MÁS
#Sociedad

El Burro, la Zanahoria y la utopía del crecimiento económico eterno