#Educación

El movimiento anti-lucro en la educación superior, ¿rasca donde pica?

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El movimiento estudiantil de las últimas semanas, precedido por los grandes movimientos de los pingüinos de era Bachelet, cuentan con la simpatía de la mayor parte de la población. Son pocos los que no comparten la indignación de una generación que se rebela contra un sistema educativo clasista, que perpetúa y potencia la tremenda segregación social de Chile. Es evidente cómo grupos de inversionistas ganan dinero con ese bien tremendamente preciado, que es una formación superior que permita dejar de replicar la pobreza de los padres, en un salto cuántico en la escala de los ingresos. Y también es evidente cómo esta búsqueda termina con mucha frecuencia en una profunda frustración, con un título profesional poco valorado en el mejor de los casos, y una formación incompleta, en el peor, siempre acompañado a una deuda que equivale al valor de una casa pero con condiciones de pago mucho peores. Para agregarle más elementos negativos, son los sectores más vulnerables de la población los que más sufren esta situación.

El sentido común entonces nos indica que la fuente del problema es que se lucra con la educación superior. Es casi una provocación no hacer la relación entre una institución privada – que en papel no tiene fines de lucro, pero que por medio de artilugios bastante poco sofisticados se transforma en una fuente de renta para sus inversionistas-, la valoración de sus carreras en el campo laboral y la tremenda carga financiera y personal que sufren los estudiantes. Pero es importante detenerse a pensar en la naturaleza de esta relación. Antes de utilizar la manida metáfora del sillón de don Otto, veamos un par de preguntas que nos pueden orientar en encontrar donde está la principal debilidad del sistema, y poner a prueba las siguientes hipótesis:

1.    Cuando hay lucro, la educación es mala.

Si tomamos la calidad promedio del conjunto de planteles tradicionales y el de las universidades privadas que no pertenecen al Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas (CRUCH), las que probablemente sí tengan fines de lucro, es evidente que la calidad es mejor en el primer grupo. Sin embargo, si tomamos el promedio de los colegios privados, particular subvencionado (ambos con posibilidad de ser instituciones con fines de lucro) y planteles municipalizados, el orden es completamente inverso. ¿Qué explica esto? La respuesta parece ser, en ambos casos, que los alumnos en los diversos tipos de establecimientos son distintos, y que en el caso de la educación superior se correlaciona directamente con el puntaje de la PSU. No se puede hacer el promedio en forma directa, hay que comparar el rendimiento de distintos tipos de establecimiento estandarizando por el puntaje de la PSU, así como para comparar establecimientos escolares, es importante corregir por vulnerabilidad social.

2.    Cuando no hay lucro, la educación es buena.

Desgraciadamente, tenemos ejemplos palpables que esto no es así. Probablemente el mayor escándalo de una carrera ofertada que no tiene ninguna empleabilidad correspondió a una institución sin fines de lucro, y además estatal, la carrera de criminalística en la UTEM. Otras universidades estatales o privadas pertenecientes al CRUCH también han mostrado problemas importantes asociados a la calidad de la enseñanza o problemas de gestión importantes. Estos ejemplos muestran que no resulta cierto que eliminando el lucro en la educación se logre automáticamente un alineamiento con los objetivos de calidad.

3.    Las universidades CRUCH acogen a los estudiantes más pobres.

Aunque es difícil encontrar una verdadera caracterización socioeconómica de los distintos planteles, María Olivia Monckeberg recopila parte de esta información para los años 2006 o 2005, en la forma de origen escolar de los alumnos. No es una caracterización socioeconómica, pero es una aproximación a ella. Se puede observar que universidades privadas, como la UCINF, tienen un 76% de su alumnado proveniente de colegios municipalizados, mientras que la UMCE (estatal) este porcentaje sólo llega al 38%. Los aranceles anuales para pedagogía básica en la primera ascienden a $1.255.000, mientras que en la segunda asciende a $1.610.000.

No es cierto que la existencia del lucro en la educación signifique un problema en la calidad de la educación o, inversamente, que cuando no hay lucro, la calidad de la educación sea buena. Ni siquiera es cierto que los establecimientos estatales cumplan el rol de acoger a los alumnos más vulnerables, o incluso de tener aranceles más bajos. Dado esto, vale bien volverse a plantear la pregunta: ¿Debe ser el lucro en la educación superior el principal foco de una mejora en la educación?

Si un alumno egresado de enseñanza media puede optar a una universidad X, gratuita, pero donde sabe que obtendrá un título universitario inservible, o ingresar a la universidad Y, donde debe pagar arancel (directamente o a través de un crédito), pero donde el título es altamente valorado ¿Qué es más costoso? Claramente, hay una vertiente del análisis que puede centrarse únicamente en los flujos esperados en una y otra situación, y obtener una tasa interna de retorno o un valor actual neto. Pero hay un aspecto que queda fuera del análisis financiero del foco: las personas en general estudian una sola vez en su vida una carrera universitaria. Una universidad que entregue educación gratuita pero que no permita al estudiante mejorar su posibilidad de acceder a empleos de buena calidad respecto a lo que tenía antes de entrar a la universidad es tremendamente cara, aunque sea gratis, sin contar con el perjuicio para el resto de la sociedad de tener profesionales mal preparados.

El problema de la educación superior no es el lucro, es la calidad. El problema fundamental no es que un egresado tenga que pagar durante 15 años el 5% de sus ingresos para devolver el costo de una educación que le permite mejorar su posibilidad de obtener mejores ingresos; es que esa educación no tiene requisitos fundamentales de calidad garantizados, independientemente de quien sea el propietario del establecimiento. La lucha del movimiento estudiantil universitario en contra del lucro rasca, y rasca bien, pero rasca donde no pica.

 

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Foto: Claudia MazuelaLicencia CC

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Comentarios

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30 de junio

Comprendo la manera de ver una de las demandas del movimiento estudiantil. A mi modo de ver, lo peligroso del lucro vinculado a la educación va de la mano del que y como hoy el mercado atrae a sus clientes.
He trabajado en Universidades públicas y privadas y he visto con no menor espanto como muchas veces se privilegiaba la forma por sobre el fondo en la estructura y la infraestructura dentro de ellas. Y todo en favor de los beneficios que los accionistas esperan obtener (hoy, ciertamente, accionistas de manera indirecta). Y lo peor es la rápida reacción que esa forma cambiaba si la oferta por ella bajaba. Es allí donde da espanto saber que la educación esta sujeta a los vaivenes de la ambición de los inversionistas.
Ahora, tu cuando hablas de calidad no puedes olvidar que esa calidad debe estar vinculada a un objetivo que debe existir en el ser país. ¿Para qué educamos a nuestros ciudadanos?. Esa pregunta y su intento de respuesta no la he escuchado hace mucho rato. Y eso de que la Educación superior es el boleto a la ascension social, no deja de ser una de las manidas estrategias que nos han presentado para caer en esa trampa. Chile hoy tiene un mercado laboral desequilibrado. Donde abunda la sobrecalificación ¿Acaso es no es signo de que algo anda mal?. Sobrecalificación y subvaloración, nada puede ser peor. Creo que nos hemos perdido en la fantasia de que si alguien gana y saca provecho de algo sabrá cuidarlo. Pero se nos olvida que estamos hablando de ambiciones humanas y ya sabemos donde eso nos ha llevado a lon largo de nuestra historia: cosas muy buena y otras que preferimos olvidar por su nefastas consecuencias.

30 de junio

Estoy de acuerdo con tu argumentación. En particular haciendo un nexo entre lo que indicas al principio, de cómo los recursos son usados en forma inadecuada en ambos tipos de universidades, y en donde indicas el poder destructivo de la ambición humana. Es por eso creo que el foco debe estar en la calidad de la educación. No es que el lucro en la educación no sea un tema, sólo que creo que es un tema muuuuuy secundario cuando no tienes garantizada la calidad de la misma.

30 de junio

Es un buen punto, el lucro no es un factor determinante de mejor o peor calidad educativa, eso ya se debería tener claro. Por otro lado un concepto aún más complejo de definir es el de “calidad”. ¿Cómo es la educación de calidad? Todos dirán la que le entrega al individuo herramientas sólidas para enfrentar los desafíos del presente y que le permita proyectarse bla bla bla… ¿cuáles son esas herramientas sólidas? la formación de habilidades cognitivas y sociales… ¿cómo se logra eso? entregándo conocimiéntos e información… ¿qué conocimientos, qué información?…. y así ad infinitum. El concepto de calidad es tan subjetivo como el de bienestar, lo que para unos puede ser, para otros no. En fín, a mi humilde entendimiento la calidad en educación parte por una mayor exigencia, es decir, para formar cudadanos pensantes, críticos, creativos y resolutivos es necesario que se les exija que piensen, critiquen, creen y resuelvan. Sin embargo, a los estudiantes de hoy, muy activos en el reclamo, no se les pasa por la cabeza que la calidad pasa por leer y analizar más. La calidad se mejora aumentándo la capacidad de comprensión, y eso implica menos televisión y menos chateo, y más libros y más trabajo intelectual ¿estarán dispuestos los estudiantes a mejorar la calidad de su educación?

30 de junio

Iván, se agradecen lo minucioso de la argumentación, la vuelta de tuerca y lo interesante de la perspectiva. Coincido contigo en que el tema no es exactamente si el lucro implica mala calidad de educación o no, que está visto que no. Creo que, efectivamente, hay un tema de calidad pero, sobre todo, de oportunidades para acceder a esa calidad. Y ahí sí entra nuevamente el lucro a escena. Pones el ejemplo de la educación particular: efectivamente, la educación privada, que tiene por finalidad el lucro, ha mostrado estadísticamente ser más eficiente (pensando en la “habilitación” que supone para quienes la cursan). Pero ¿quiénes acceden a ella? Quienes pueden pagarla. En el caso de las universidades, públicas y privadas, sucede algo similar: acceden quienes pueden pagarla. Quienes no, se endeudan dolorosamente o se olvidan del proyecto de estudios. Es cierto que muchas universidades estatales son más caras que otras -malas- universidades privadas. Nuevamente, el tema es de oportunidades, no de la propiedad. El tema es que las universidades privadas con dudosa calidad acreditada, son las que reciben a los chicos que tienen menos recursos.

Entonces, sea por anga o por manga, los estudiantes más pobres son los que salen damnificados. En un caso porque no pueden pagar escolaridad privada, en otro, porque no pueden acceder a planteles que verdaderamente los habiliten.

Digo que el tema es el acceso y las oportunidades porque el lucro, en la educación escolar y en la universitaria, está en ejes diferentes. En los colegios, los sostenedores se “forran” entre el pago de los padres ilusionados con esa ventana semiprivada y la subvención del Estado. En la educación universitaria, el gran negocio lo hacen quienes reciben a esos estudiantes que no sacaron puntaje suficiente.

Coincido contigo en que las universidades estatales no están libres de estafas del tipo criminalística. Sin embargo, me parece que el tema no es el lucro en sí mismo, pero sí el negocio de la educación sin respaldo en las oportunidades que esa educación supone. El negocio de las expectativas, en resumen. El negocio de las oportunidades. El desamparo de quienes atávicamente nacen, crecen y se hacen adultos con menos posibilidades de acceso.

Saludos.

30 de junio

Victoria, no puedo estar más de acuerdo con tus comentarios. Es cierto que hay sostenedores que se forran, pero conozco varios ejemplos de sostenedores que trabajan honestamente y se esfuerzan en mejorar la educación de sus alumnos. Por desgracia, están todos juntos en el mismo saco, y cuando se pide fin al lucro, se está pidiendo cortar cabezas por igual.

Lamentablemente, salir a pedir calidad garantizada parece ser mucho menos “oreja” que pedir el fin del lucro. Pero mientras no solucionemos el tremendo bache que tenemos en la educación escolar, que profundiza las desigualdades que ya se manifiestan en todos los otros aspectos de la sociedad, poco o nada se puede avanzar en educación superior. Cuando una persona luego de doce años de escolaridad no tiene las competencias básicas en lenguaje o matemáticas, la universidad poco puede hacer (y a un costo significativamente mayor)

Saludos

30 de junio

Estimados:

Imaginemos romanticamente que en la educación superior, media y básica no existen establecimientos educacionales que lucren de mala forma; como creen que sería la educación, ¿sería más justa y abierta para aquellos que hoy no tienen acceso a esta llamada educación de calidad?….Porque buscamos en un argumento tan esquivo como el lucro la causa de discriminaciones sociales que terminan por distanciar más la distribución de la riqueza, añadiendo que la educación de libre acceso ofrece al estudiante su oportunidad de “salir adelante”. Creo que no solo bastaría con una educación sin fines de lucro y de calidad, tendríamos que hacer el esfuerzo de cambiar nuestras costumbres sociales para que todo este escenario tan decoroso que se solicita, al final tenga resultados. No se debe comprar el cuento del notebook regalado por la Ministra al estudiante de “escasos recursos” como si este fuera una varita mágica que lo convertira en lector, como tampoco se puede creer que abriendo las puertas de los establecimientos de calidad entrarán nuestros alumnos como feligreces a aprender.

Saludos,

01 de julio

Muy buena columna Iván. Desafortunadamente el discurso con consigna suele opacar los problemas urgentes a los que hay dar tratamiento en este tipo de situaciones. El mejor ejemplo es la revolución pingüina con su consigna “deroguemos la LOCE”… ya vemos el resultado de eso.

Slds.

01 de julio

Iván: Se desprende del artículo que el único problema asociado a la Educación sería el aseguramiento de la calidad, yo discrepo con este punto de vista. El problema de tu artículo es que reduces la educación a un bien individual, restándole relevancia al rol cultural y transformador que la educación debe asegurar. Al considerar este aspecto la respuesta al problema del lucro ya no es indiferente. La finalidad de la educacion no es solo la de asegurar mejores sueldos y condiciones optimas para la movilidad social, sino que tambien el establecimiento de la sociedad que queremos construir. No podemos quedarnos tranquilos solo con asegurar que el instruido sea preparado para cumplir con los requisitos que el mercado laboral demanda. En este sentido el Estado no puede jugar solo un papel fiscalizador, se necesita uno activo que produzca las condiciones que como sociedad democrática nos propongamos. No aspiro a una estatización completa de la educación, debe asegurarse tambien el espacio para libertades de minorías, pero no se puede dejar todo en manos del mercado. Es una lucha entre estas dos fuerzas que la sociedad debe estimar donde y como poner el límite.

Pedro Maldonado.

01 de julio

Estimado Pedro: no sostengo que el único problema en la educación superior sea la calidad, pero si sostengo que es el principal. Particularmente cuando esta falta de calidad está asociada a una desigualdad de base, desigualdad que se incrementa y consolida en la educación escolar y se repite en la educación universitaria. Victoria Izquierdo señala muy bien cómo son las mismas personas que salen de una educación escolar deficiento luego son “clientes” de universidades de dudosa calidad, y eso es un mal social, no sólo una desgracia individual. Incluso indico lo perjudicial que tiene para la sociedad generaciones entreras de profesionales poco competentes, pese a que pueda ser individualmente beneficioso.

La educación como ciudadanos no puede ser exclusivo de la educación superior, y debe ser asegurada mucho antes. No podemos formar buenos ciudadanos (que no quiere decir ciudadanos obedientes) si ellos no son capaces de comprender el medio en que viven. Y difícilmente serán capaces de enteder su medio si no son capaces de entender el lenguaje escrito o verbal, o no pueden expresarse en forma coherente. La eduación escolar ES el Talón de Aquiles del sistema universitario.

No sé a que te refieres cuando dices que la finalidad de la educación profesional sea el establecimiento de la sociedad que queremos construir. Tengo más bien la impresión que eso es una búsqueda personal, y que la educación profesional tiene por objeto generar competencias profesionales, las que cada persona usará de acuerdo a sus propios principios. Si esa actuación lesionan lo que como sociedad nos hemos puesto como límite inaceptable, es decir, las leyes, la responsabilidad de eso también es individual.

El fondo de mi columna apunta a que estamos enfrascados en una pelea donde el principal argumento es el tema del lucro, cuando incluso si eliminamos el lucro (no sólo en el papel, sino en la vida práctica también) vamos a seguir teniendo básicamente el mismo tipo de educación universitaria: una educación de calidad para los mejor formados en la educación escolar, y una educación insuficiente (y aquí mide calidad por el parámetro que quieras) para los que no tuvieron la suerte de tener una escolaridad aceptable.

Respecto a “dejar todo en las manos del mercado”, creo que la palabra “mercado” tiene tan mala fama que nos negamos a reconocer que hay mercado en todas partes, y seguirá habiendo mercado incluso con una eduación totalmente gratuita, universal y estatal, a menos que estemos dispuestos a aceptar un estado que designe quien estudia que y donde. Cuando una persona puede elegir entre estudiar en la universidad A o B, o entre la carrera C o D, por los motivos que sean (prestigio, afinidad al proyecto, vocación, ingresos esperados, etc.), ya hay un mercado funcionando. Hay una oferta (cupos para la carrera C), una demanda (individuos que quieren estudiar C) y un mecanismo de asignación (alguna medida de aptitud o talento). Las carreras o universidades más preferidas tendrán mejores alumnos que la menos preferida, y las menos demandadas, los de abajo de la tabla. ¿Es eso lo que queremos erradicar? Yo por lo menos, no. Lo que yo quiero erradicar es que un estudiante que viene de un colegio malo, hipoteque su futuro porque compra una ilusión de que está accediendo a una carrera que, una vez que egrese (si es que egresa), le reporta escazos beneficios a él y a la sociedad.

Saludos

01 de julio

Ivan, insisto, no es solo calidad…es para qué…..
Un huevo Fabergé es de calidad, pero ¿sirve de algo?

02 de julio

Me parece que el análisis es pobre pues se circunscribe en la óptica mercantilista en la que se pretende establecer que el mejor rendimiento en la entrega de un servicio es más relevante que si el administrador es el estado o un privado. La educación no adminte una óptica mercantilista que la concibe como una inversión para ascender en la calidad de vida y por ende debe ser costeada por el cliente, el acceso a una educación de calidad es un derecho que contribuye al desarrollo de la nación y es el estado quien debe tener el rol de financiarlo y administrarlo en instituciones cuyo objetivo sea ese fin público y por ende no tengan fines de lucro, que termina por crear las distorciones observadas en el sistema educacional actual.

02 de julio

leonardo: seamos honestos, la educación SI es una inversión. De hecho, es la mejor inversión que un padre puede realizar por sus hijos , que un gobierno puede realizar por su gente. No sé tú , pero yo como cualquier estudiante universitario, no me esfuerzo día a día para después de 5 años ser ” mejor persona ” o ”mejor aporte a la sociedad” . Las personas estudian una carrera para ascender en su calidad de vida .Ya sea en ingeniería o arte, uno saca una carrera en busca de la mayor estabilidad laboral y económica que se supone entrega un título profesional. Es necesario dejar de pensar que términos como mercado , inversión y lucro son algo perverso. El invertir se refiere a mucho más que ”meter plata para obtener más plata”. se refiere a ocupar el capital disponible ( incluyendo el capital humano)para obtener mejores resultados que los actuales, lo cual sí nos favorece como sociedad.Como se explicó anteriormente , estamos insertos en el mercado lo queramos o no. El estado tiene un rol importante , es cierto, pero es ingenuo creer que pueda satisfacer la demanda en forma sustentable al largo plazo brindando un servicio de calidad para todos con los recursos que un país subdesarrollado tiene para este fin, Este es el momento en que como país( y no solo como estado) debemos decidir invertir en educación y así crecer equitativamente.

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