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Esto sólo pasa en Chile: Entendiendo nuestro Sistema Tributario

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¿Por qué decimos que la clase alta (el 1% d este país) no aporta al financiamiento del Estado? Por los muchos mecanismos de elusión y evasión puestos a su disposición

No sólo en vista de los últimos anuncios de Reforma Tributaria (o Reformita Tributaria) sino incluso desde antes que se ha hecho muy necesario echar una pequeña ojeada a la estructura económica de nuestra Nación. Desde las campañas presidenciales del año pasado al menos, que términos y siglas tales como “FUT” se han puesto en boga, y el chileno de a pie aún no tiene porqué entender qué es eso, o incluso cosas más simples que sí deberían conocerse, como “PIB”.

Esta columna no pretende ser un complejo y exacto texto sobre economía, sino un simple comentario, redactado pensando en usted amiga y amigo, que no tiene PhD ni Máster en esto, este texto no pretende hacer citas grandilocuentes a afamados autores en la materia, sino que hablaré como le explico este tema a veces a mis amigos, con cierta calidez espero, pero ante todo, con la verdad.

Cuando he intentado explicar más de una vez el Sistema Tributario de Chile a las personas la impresión de estas a medida que me van escuchando y comprendiendo es de: “¿y esto es verdad?”, “debe ser una broma”, “¿y esto pasa en otros países?”, “¿como nadie se ha dado cuenta?”, “parece chiste”, “¿a qué se debe todo esto?”.

Esa última pregunta es la más decidora, y con ella como base debo partir si se quiere comprender la verdadera tragicomedia que relataré después. Chile es como es,  en gran medida producto de la dictadura cívico-militar que vivió por 17 años. En ella un grupo de economistas educados en Chicago hicieron de las suyas mientras los militares ponían la cara fea. Aquí se hizo un experimento: Chile sería el primer país neoliberal.

En lo económico eso significó una reducción espantosa del tamaño del Estado producto de privatizaciones y concesiones ilegítimas. A su vez, significó un nuevo trato para los privados, para los grandes empresarios, que tendrían una serie de regalías y beneficios al amparo de la “libertad de mercado”, que no es otra cosa que el que ellos, un grupito de orangutanes, tienen derecho a hacer lo que se les venga en gana. Para proteger sus intereses, y para asegurar una acumulación de capital astronómica, se forjó toda una estructura, inédita en el mundo y en la historia humana, que trataría de pasar “piola”.

Vayamos, entonces, punto por punto: el Estado, su financiamiento y el IVA. En todos los países civilizados del orbe el Estado es financiado mayoritariamente por los más ricos y sus empresas. Además, el Fisco se queda con el 35% o incluso el 40% del PIB de cada país (el PIB es el Producto Interno Bruto, todos los bienes y servicios producidos por el país en un año y calculado en dinero) con lo que puede hacer autopistas (del Estado), Colegios (del Estado, y de seguro, laicos), Hospitales (decentes), etc. Ese es el deber y la función de un Estado. En Chile el Estado ideológicamente empequeñecido se queda apenas con el 20% del PIB, es decir, es cuantitativamente pequeño y debe delegar sus funciones en los privados. Para agravar la situación, los dineros que recauda no provienen mayoritariamente de los ricos, como debería ser por lógica, sino del IVA (Impuesto al Valor Agregado, que grava toda venta de bienes muebles e inmuebles), que lo pagamos todos y mayoritariamente la clase baja, como cuando compra pan o bebida. Es una aberración de nuestro Sistema Tributario y de todo sentido de la Justicia. Para qué decir del elevado IVA a los libros que impuso la Dictadura y que aún no se deroga, el IVA al libro más alto del mundo, cuando en muchos países es 0% aquí es 17%, para tenernos tontos e ignorantes en términos simples.

¿Por qué decimos que la clase alta (el 1% d este país) no aporta al financiamiento del Estado? Por los muchos mecanismos de elusión y evasión puestos a su disposición. El más escandaloso, y que el Gobierno de la Nueva Mayoría ni siquiera mencionó en su Reforma, es la sola existencia del Sistema Integrado de Impuestos. Necesito aquí su paciencia, mis amigos. Hay un Impuesto a las Personas o a la Renta fijado en 40%. Cosa que a muchos les asusta y, vaya ingenuidad, se alegran cuando la señora Bachelet ofrece rebajarlo a 35%. Pero este impuesto, que grava el salario mensual de cada individuo si se quiere, sólo afecta sustantivamente a los que ganan más de $1.300.000 mensuales, es decir, al 7% del país.

Así que no llore amigo, que hay un 93% de posibilidades de que ese impuesto no le llegue. Y como ven, ese aspecto de la “Reforma Tributaria” beneficia a los de siempre. Pero bueno, estamos bien distraídos por el futbol y la farándula para darnos cuenta. Pero continuemos con el tema. Este impuesto se paga a fines de año. Ese 7% debe informar sus ganancias individuales y pagar ese 40% de gravamen al Erario.

Algunos de estos personajes, los de más arribita, también tienen empresas. Hay otro impuesto que es el Impuesto a las Empresas, que es de 20% (cuando en gran parte del Globo es de 35% y aquí lloriquean porque lo van a subir a 25% y de aquí a 4 años). Este se paga, cosa curiosa, a principios de año, y digo que es curioso porque se acostumbra que los impuestos se paguen todos al mismo tiempo. Entonces vamos a poner un ejemplo para explicar lo que se viene. Está el señor Alan Brito que es dueño de una empresa que vende motos, llamada “Onda”. Entonces a principios de año va y paga el 20% de las ganancias de la empresa, que digamos fueron 1 millón de pesos, entonces paga 200 lucas (es imposible pero para que sea digerible). Luego a fin de año debe pagar el 40% de sus ganancias como persona real, ya no como representante de la personalidad jurídica que es “Onda”. Y también ganó 1 millón de pesos, entonces le corresponde pagar 400 luquitas. Pero el Sistema “Integrado” de Impuestos le permite realizar una de las mayores fechorías que teclado alguno haya digitado: Alan Brito puede descontar de sus impuestos los “gastos” que haya tenido en el año, y entonces, ¡informa como gasto suyo propio el pago de los 200 mil a principios de año por la empresa de su propiedad! Y no paga de nuevo esos dineros, en otras palabras, se le devuelve porque de los 400 mil que debe pagar sólo paga la mitad. Inaudito.

Sigamos demostrando que esa frase lapidaria de que “los ricos en Chile no pagan impuestos” es cierta. Para extremar los beneficios de esta trampita del Sistema Integrado de Impuestos, estos seres oscuros forman Sociedades Anónimas, de papel, en donde meten a toda la familia, a los amigos, a los vecinos, e informan todos juntos sus gastos para así descontarlos del que tiene que pagar. Las S.A. han proliferado en Chile en el último tiempo. Pero sin necesidad de llegar a esto, dentro de la misma empresa el capitalista tramposo puede evadir el pago de impuestos.

Aquí entra el demonio del FUT. El Fondo de Utilidades Tributables corresponde a más de $200.000 millones de dólares de capitales que los dueños de las empresas dejaron “guardados” en sus empresas. ¿Cómo funciona esto? Cuando el dueño va a retirar su ganancia de todo lo que sobró después de pagarles a los empleados y demás gastos de la empresa, a veces decide no hacerlo, decide no pagarse a sí mismo. Dice: “este dinero se queda aquí, en la misma empresa, para gastos futuros, no lo sacaré”. Y así no paga impuestos por ello. Eso permite el FUT, y todos esos dineros en conjunto son el FUT. Pero sucede que después aparece una camioneta de lujo manejada por el empresario allá en Vichuquén y, vaya, está a nombre de la empresa, era uno de los gastos futuros. Se compró con el FUT. Y no se pagó impuestos por ello. O aparece un mansión en Chicureo a nombre de Onda (que ya vimos que es una empresa sucia, sucia empresa) y allí vive Alan Brito (más cochino el simio). Ahí quedó tu FUT. El FUT es una sangría por la que se escapa el desarrollo del país. Todo ese dinero, más de lo que está guardado en las AFP, debe ser devuelto al Estado, donde pertenece.

Otros mecanismos de elusión de impuestos tienen que ver con el uso de suelo. Este tema no se menciona en la Reforma de Bachelet. Hay ciertos suelos a los que si les das ciertos usos pagarás muchos menos impuestos por ellos. Así, ciertas empresas compran miles de hectáreas de terreno y declaran que será “suelo agrícola”, que tiene un bajísimo impuesto. Pero luego hacen allí bloques de departamentos. ¿Y quién fiscaliza? Nadie, y cuando se ha querido aumentar las potestades fiscalizadoras del SII la derecha y la DC acusa “estatismo”. Claro, es que muchos de esos buitres tienen redes con las inmobiliarias. No falta el rico “astuto” que de forma individual hace la misma trampita. Se compra su parcela de recreo y declara “suelo agrícola”, pero construye una mansión. Si vamos a saludar y preguntamos por las plantaciones nos apuntará los maceteros en las ventanas. Indignante.

Pará qué hablar del tema de los recursos naturales y del cobre particularmente. Están decididamente entregados en manos del capital multinacional. Hay un impuesto, al que chistosamente llaman “Royalty”, que se les aplica a las mineras y que es sobre sus ganancias y varía entre el 0% y el 12%. Primero es ridículamente bajo, pues en todos lados la explotación de los recursos naturales paga por lo menos un 25% sobre las ganancias, eso cuando no están nacionalizados. Y segundo y más grave, este impuesto no es un “royalty minero” pues eso es otra cosa que debo entrar a explicar. Este impuesto es meramente un gravamen sobre las ganancias, es además variable, y permite entonces que la empresa multinacional nunca pierda. Si gana poco una temporada paca poco o no paga . Y si gana muchísimo, a lo más pagará el 12%. Las cupríferas se llevan 40 mil millones de dólares todos los años en cobre, el equivalente a 7 presupuestos del Estado en salud. Y luego nos devuelven el metal, nuestro metal, el que roban, en carísimos IPhones. Simplemente escandaloso. Un Royalty, señores míos, es como una renta sobre un edificio, sobre un lugar: se paga siempre, y no depende las ganancias. Si pones una panadería debes pagar la renta, y además un impuesto por tus ganancias. Y la renta no será la misma si el local está en Las Condes que si está en Cerrillos. En otras palabras, las multinacionales están instaladas gratis en nuestro suelo, y no en cualquier suelo, sobre un suelo por el que deberían pagar mayor renta, porque está lleno de cobre. Sólo pagan un miserable impuesto a sus ganancias, que también es lógico pagar, pero no exime de lo otro bajo ninguna circunstancia. Nada de esto se menciona en las Reformas del Gobierno cobarde de la Nueva Mayoría. Ni hablar de la renacionalización del cobre.

Podría seguir alargándome mientras cuento este mal chiste que es Chile. Pero lo dejaré para otro día. Espero que de todo esto salga la conciencia en el pueblo chileno de que se lo están cagando, así de taxativo, y de que si se quiere hacer cambios se necesita llegar a un nuevo pacto político y social que tenga la entereza de devolvernos al menos en principio a la normalidad. Ya luego nos dirigiremos hacia los capítulos más gloriosos de la larga lucha de la Historia.

TAGS: Reforma Tributaria Sistema Tributario

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Comentarios

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28 de agosto

No es extraño que la “reforma” tributaria no sea suficiente en el sentido de que no altera en lo fundamental nuestro regresivo régimen de recaudación impositiva. Ocurre que en Chile las empresas no pagan tributo, solo un anticipo de los impuestos personales que deben cancelar los dueños de las mismas. Tampoco puede llamarnos la atención que el IVA siga siendo el principal impuesto, aportando de hecho un 48,6% al financiamiento del sector público mientras el cobre en manos de las transancionales no es el sueldo de Chile. Lo digo porque la ganancia relacionada con el metal rojo aporta como máximo un 10% al financiamiento del Estado. Insisto: esta realidad no puede impresionarnos porque uno de los privilegios obtenidos por la patronal vía golpe de Estado fue precisamente no pagar impuestos. En ese contexto, hay una serie de triquiñuelas legales que le permite no hacerlo mientras los trabajadores seguimos pagando tributo a la pobreza.

Por desgracia esas condiciones no posibilitan construir un país democrático, inclusivo y basado en la igualdad de oportunidades. En cuanto a este último tema tampoco debería llamarnos la atención que muchos seudo intelectuales, investigadores e influyentes políticos defiendan la tesis de que la desigualdad no es importante. En Chile, Von Hayek, premio nobel de economía, muy cercano a Pinochet, Carlos Cáceres y la derecha en general, defendían y defienden la desigualdad como un mecanismo impulsor del crecimiento.Lo grave es que en la práctica también lo hace la Concertación, actualmente disfrazada de “Nueva Mayoría”, al reivindicar un sistema impositivo al servicio de los intereses y demandas de la élite en el poder.

Wolf

27 de mayo

“¿Por qué decimos que la clase alta (el 1% d este país) no aporta al financiamiento del Estado? Por los muchos mecanismos de elusión y evasión puestos a su disposición”

Este texto se encontraba al inicio del artículo. Logró crear una impresión inicialmente escéptica. No se que pensar sobre ese “d”. Arreglar por favor.

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