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Democracia financiera: créditos con justicia social

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Existe desde hace un tiempo, tanto en el Senado como en la Presidencia, la intención de regular la tasa máxima de interés convencional (TMC) que cobran los bancos a las personas y entidades que solicitan créditos hasta por 200 UF. Pero, la iniciativa no ha avanzado mucho y tal vez no es la prioridad de nadie, a pesar de que el tema es algo que afecta a muchas familias chilenas.

Hay alrededor de un millón de trabajadores que perciben el sueldo mínimo y son quienes pagan los más altos intereses cuando reciben un crédito. La TMC es cinco veces superior a la tasa máxima que pagan quienes obtienen un crédito sobre las 5.000 UF.

La propuesta del administrador de camaraciudadana.cl es que exista una AFP de los trabajadores que tenga un banco de dinero propio para que el mercado tienda a bajar sus tasas de interés, especialmente porque el fondo de capitalización de las AFPs alcanza a unos $ 130.000 millones de dólares, lo que representa aproximadamente lo que fue el 50% del PIB de la nación en año 2011 y porque además las AFPs prestan dinero a los bancos a una tasa aproximada del 5% anual, dinero que usan los bancos para prestarlo a la gente en algunos casos con hasta montos que sobrepasan 10 veces esa tasa de interés.

Lo que acá se propone debe ser impopular en el mundo financiero y de las AFPs, motivo por el que se me ocurrió la idea de que la legislación contemple una alternativa que consista en que las personas de más bajos ingresos tomen los créditos a la TMC que esté vigente, o la que les conceda la institución financiera, y que al ir pagando su crédito, cuando lleguen a un monto pagado que contemple el pago del capital recibido más los intereses de una tasa anual del orden del 12 al 25 % como máximo, el resto de las cuotas se condone o elimine. La idea de utilizar la TMC para los créditos de las personas con menos recursos es que ellos tienen más alto riego de no pago, cosa que no necesariamente es cierta, porque las personas con bajos ingresos suelen ser buenas pagadoras.

Lo que preocupa de este tema es que la Presidencia desea bajar la TMC a un máximo de un 45%, lo que no es una reducción importante. La gente asociada al retail tiene sus aprensiones respecto del tema, ya que buscan que esta tasa se baje poco y gradualmente, lo que tal vez coincidiría con las intenciones de la Presidencia. Sin embargo, el tema es enormemente sensible para un sector importante de la población y especialmente para la gente con menos recursos que accede a la banca, más aún si la propia legislación creara la posibilidad de realizar descuentos por planilla en favor de la banca, tal como lo hacen hoy las cajas de compensación.

El tema fundamental acá es buscar una legislación que, además de conceder a las personas tasas de interés justas y razonables y no usureras, tal como las ha calificado el Senador Eugenio Tuma, principal promotor del proyecto de Ley, también sea una Ley que promueva acciones que disminuyan los factores que crean la pobreza entre la población. La gente con menos recursos utiliza los créditos no para la compra de bienes durables, sino que para otros ítems que se relacionan con la sobrevivencia.

Así como se habla de la búsqueda de una nación con una mejor democracia, ojalá algún día podamos hablar de la existencia de una democracia financiera, tal vez utilizando criterios que le permitan a las personas y a las PYMES que acceden a pequeños créditos, igualar las tasas que pagan los créditos de mayores montos que hoy pagan menos intereses.

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Foto: Alejandro Jöpia / Licencia CC

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03 de abril

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